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miércoles, 14 de noviembre de 2012

INTERMINABLELOGÍAS: Los primeros 50 años de James Bond en el cine (2 de 2).

Para leer la primera entrega de este posteo, ir a "Los primeros 50 años de James Bond en el cine (1 de 2)".



1983 es el año conocido informalmente como el de la batalla de los Bond. El litigio sobre los derechos de James Bond se había resuelto a favor del productor Albert Broccoli, pero éste había perdido a su vez los derechos sobre la historia de “Operación Trueno”, así como de SPECTRE y Blofeld como villanos. El resultado es que el productor Kevin McClory se decidió a rodar un remake de “Operación Trueno”, llamado “Nunca digas nunca jamás”, y como reclamo publicitario contrató a Sean Connery para interpretar una última vez a James Bond. La película tiene claras diferencias con lo que era la franquicia oficial de la época, en lo que podría contar como una deconstrucción del personaje; vemos a un 007 otoñal y un poco enfermo, unos villanos Bond más de opereta que nunca... y a Barbara Carrera y una entonces desconocida Kim Basinger como chicas Bond. La película fue exitosa, pero quedó segunda tras la entrega oficial de ese año.

Dicha entrega oficial fue “Octopussy”. Roger Moore, quien después de una década estaba cansándose de interpretar a James Bond, fue convencido para seguir adelante, en parte debido a la necesidad de Albert Broccoli de tener a un Bond establecido para poder competir contra el regreso de Sean Connery. En “Octopussy”, James Bond sigue la pista de un contrabando cuyas utilidades sirven para financiar una operación sucia de un general renegado de la KGB, decidido a detonar una bomba nuclear en Alemania Occidental para forzar el desarme unilateral de Occidente, y lanzar un ataque soviético a gran escala sobre Europa Occidental. Para evitar este delirante plan, James Bond debe viajar a la India para encontrar a la enigmática Octopussy, que controla a una red de chicas entrenadas como asesinas, y luego viajar por supuesto a Alemania Occidental. “Octopussy” permanece hoy en día como una de las películas Bond más controversiales, siendo un punto alto de la saga para algunos, y un baldón horrendo para otros.

Algunos dicen que esta película Bond es reguleque.

Con “En la mira de los asesinos” de 1984, la franquicia ingresa definitivamente en la década, con canción rockera a cargo de Duran Duran incluido. Aunque el General Gogol y la KGB siguen apareciendo en escena, el villano en este caso es Max Zorin, interpretado por Christopher Walken, quien ha defeccionado de la KGB y está a punto de dar un golpe terrorista contra la industria computacional de Estados Unidos. De esta entrega diremos que es otra línea divisoria entre los seguidores de la saga, una muy competente pieza de acción para algunos, o muy aburrida para otros.

Roger Moore no regresó más a James Bond, y Timothy Dalton fue contratado en su lugar. Moore había declarado que la única manera de hacer creíbles las proezas de 007, era darles un toque paródico; Dalton por el contrario pretendía interpretar a Bond de manera totalmente seria, siendo un regreso en cierta medida al 007 duro de Connery. Se estrenó en sociedad con “Su nombre es peligro” en 1987, película que sigue en la vena rockera de los temas Bond, ahora a cargo de los noruegos de a-Ha. En la enrevesada intriga de la película, Bond debe ayudar a un defector de la KGB para cruzar la Cortina de Hierro; pero una vez en Occidente, el defector es secuestrado de regreso por los soviéticos. Al final, Bond descubrirá que todo es parte de un elaborado plan por parte del villano para esconder una operación de tráfico de heroína de Afganistán y de armas soviéticas, de la gente en el Politburó. Además de la delirante secuencia de acción en que James Bond y la chica Bond de turno esquivan a los matones enemigos en la nieve sobre un cello, la película presenta la peculiaridad de ser una de las pocas en que James Bond es hombre de una sola chica. Es también la última película Bond en que los villanos son la KGB.

Timothy Dalton: El Bond tristemente semiolvidado.
“Licencia para matar” de 1989 es una de las películas Bond más oscuras de todas. En ella Felix Leiter, agente de la CIA que ha acompañado a Bond en varias entregas anteriores, es literalmente enviado por el villano a alimentar a los tiburones. 007 ve revocada su licencia para matar, pero eso no le impide lanzarse a una imparable ola de venganza que se llevará por delante a unos narcotraficantes de una ficticia república centroamericana. La película está hecha un poco siguiendo la estela de la exitosa serie televisiva “Miami Vice”, y destaca por una acción mucho más brutal que entregas anteriores.

“Licencia para matar” marca el final de una época para la franquicia Bond. Parte importante de por qué la franquicia se había mantenido incólumne tantos años, se debía a la relativa estabilidad de su equipo productor. Pero la franquicia estaba por quedar congelada debido a problemas legales, y en esto, dicho equipo productor se fue dispersando. El infatigable productor Albert Broccoli decidió retirarse, y su hija Barbara Broccoli tomó el reemplazo. Timothy Dalton, ante la demora en rodarse una tercera entrega con él, renunció. Richard Maibaum, guionista que formó parte de casi todos los equipos de guionistas en la saga, falleció, así como Maurice Binder, el diseñador de los créditos. John Barry ya había sido reemplazado por Michael Kamen como compositor en “Licencia para matar”. Además, mientras tanto se había caído el Muro de Berlín y el mundo había entrado en una nueva era; nadie estaba demasiado seguro de que hubiera lugar para un espía tan enraizado en la Guerra Fría, en un mundo globalizado posterior a la misma.

Pierce Brosnan tomando el relevo de 007 en Goldeneye. Todo iría cuesta abajo después.

La respuesta fue “Goldeneye” de 1995. Esta fue la primera entrega de cuatro en la que el rol de James Bond fue interpretado por Pierce Brosnan; a lo largo de sus entregas, el Bond de Brosnan evolucionó desde la dureza inicial de “Goldeneye”, hasta un carácter cada vez más suave y fino. En cierto sentido fue una continuación del Bond de Dalton o incluso del de Connery, para terminar de manera parecida al Bond de Moore. En cuanto a la película misma, fue un brusco tiraje por la chimenea de la franquicia, para adaptarla a la década de 1990. Entre otras cosas, James Bond por primera vez tiene una jefa mujer, ya que la nueva M es interpretada por Judi Dench, lo que origina algunas tensiones entre el ícono machista y una mujer de mentalidad más feminista. Además, por primera y única vez en su primer medio siglo, vemos una película Bond con una banda sonora electrónica, obra de Eric Serra, si bien el tema principal, compuesto por músicos de U2 e interpretado por Tina Turner, tiene una ampulosa orquestación de corte clásico. La película se hace cargo también de mostrarnos a Bond en un mundo postsoviético: Bond viaja a Rusia y destroza las calles de San Petersburgo con un tanque para demostrarnos que la Unión Soviética definitivamente se ha quedado atrás. Aún así, el principal villano es un agente británico dado por muerto en una misión antigua, y que ha conseguido hacerse un lugar traficando armas en medio de la mafia rusa.

Una M mujer, a dónde iremos a parar...

Aunque “Goldeneye” fue un exitazo, aseguró la supervivencia de la franquicia Bond en el cine y suele ser considerada como una de las mejores en la saga, no puede decirse lo mismo de “El mañana nunca muere”. Estrenada en 1997, la película comenzó el camino de la decadencia a través de tramas estrambóticas que caracterizaría al Bond de Brosnan. En ella, Bond debe investigar el misterioso naufragio de un buque de guerra británico cerca de los mares de China, para evitar una guerra entre dicho país e Inglaterra; detrás de todo está un magnate de los medios de comunicación que está creando sus propias noticias, sirviendo a los intereses de China para obtener una concesión multimillonaria en dicho país. Esta entrega es también la primera de cinco consecutivas, en que el compositor David Arnold está a cargo de la banda sonora.

La siguiente entrega, “El mundo no es suficiente” de 1999, presenta una interesante inversión. Dentro del esquema clásico de las películas de James Bond, el supervillano es siempre un hombre, que a su lado tiene la chica Bond mala; en esta entrega, en cambio, quien aparece en primera instancia como el supervillano en realidad es el matón, y quien aparece como la chica Bond buena se revela como la chica Bond mala primero, y como la auténtica supervillana después.

“Otro día para morir” de 2002, siendo la película Bond oficial número 20, así como la película para celebrar los 40 años de la franquicia, fue concebida como una especie de homenaje a la franquicia. El plan del supervillano incluye la fabricación de un gigantesco láser orbital para destrozar las fuerzas de Corea del Sur, y reunificar ambas Coreas bajo la égida del norte. Es, en efecto, una especie de remake de “Los diamantes son eternos”, con la significativa adición de una parada en Cuba para homenajear a “Dr. No”, más algunos otros elementos tomados de la totalidad de la franquicia. Como ingrediente extra, es la primera secuencia de precréditos en donde Bond pierde, es capturado, y según se deja entrever, es torturado sin piedad. La película fue un éxito de taquilla, pero en general fue mal recibida debido a elementos tan disparatados como James Bond haciendo surf, o la inclusión de un automóvil invisible. Fue también la última de Pierce Brosnan como Bond.

Como el 007 de toda la vida, pero a lo bestia.

Para afrontar las críticas, Daniel Craig fue llamado para interpretar a un James Bond mucho más duro. Los referentes en estos casos serían la saga de Jason Bourne por un lado, y Jack Bauer de “24” por el otro. Los productores decidieron remarcar que se trataba de un nuevo inicio, adaptando la primera novela del personaje, “Casino Royale”, cuyos derechos entretanto habían conseguido adquirir, y que ya había sido base para una desmadrada parodia no oficial en 1967. Aunque Daniel Craig afrontó muchas críticas antes del estreno, después de su impecable interpretación se apoderó de manera inmejorable del personaje. “Casino Royale” de 2006 entra de lleno en el tema de la guerra contra el terrorismo, con James Bond tratando de detener el financiamiento de una red terrorista mundial; nos muestra también cómo James Bond adquirió la licencia para matar, así como el modo en que se van configurando los distintos elementos de su personalidad, hasta terminar en el 007 que hemos conocido en las otras películas. Por desgracia, la misma fue seguida por la muy olvidable “Quantum of Solace”, el año 2008, cuya única adición de interés es la incorporación de una nueva organización terrorista secreta, el Grupo Quantum, del cual no sabemos por el minuto si será presentada en nuevas entregas a futuro.

La quiebra de MGM y los líos corporativos posteriores paralizaron una nueva entrega durante cuatro años. Pero ésta llegó en 2012, a tiempo para celebrar los cincuenta años del personaje en la pantalla grande. “Skyfall” sigue explorando en la personalidad y pasado de James Bond. En la película, un supervillano lanza un ataque ciberterrorista contra MI6. Mientras la jefa M es cuestionada por los políticos debido a la crisis de seguridad, James Bond se lanza a la cacería del responsable, que resulta ser un hombre con sed de venganza contra M. El escenario de la película sigue siendo el mundo post 9-11, en donde el villano ya no es un país sino un grupo terrorista. Como elemento dramático adicional, James Bond es presentado una vez más como falible y humano: al principio de la película es tiroteado por error y dado por muerto, y cuando resurge para asumir el servicio otra vez, es un héroe desentrenado y propenso a cometer errores. En el final de la película vemos como James Bond regresa a un lugar muy significativo para él, con la finalidad de proteger a M en un último duelo contra el villano, que adquiere casi características de Western. Vemos también como, en esta nueva continuidad, reaparecen tanto la División Q como Moneypenny, en lo que pareciera ser el cierre de una trilogía abierta con “Casino Royale”, y que ha servido para terminar de establecer a Bond como el personaje que conocimos en las películas anteriores al reboot del año 2006. Lo que hagan con Bond en los próximos 50 años, eso ya pertenece a otra historia.


INTERMINABLELOGÍAS regresará con...


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