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miércoles, 10 de octubre de 2012

"Los Centuriones": El poder supremo del hombre y la animación.


En uno de esos canales de nostalgia televisiva que existen en el cable, han vuelto a emitir "Los Centuriones", dibujos animados de la década de 1980 que nunca alcanzaron la popularidad y el estatus de clásicos de otros como "He-Man" o "ThunderCats". De manera injusta a mi gusto, porque "Los Centuriones" es una muy digna serie animada de Ciencia Ficción, que ha resistido bastante bien el paso del tiempo. De manera que nos meteremos en la máquina del tiempo y regresaremos a la década de 1980 a gritar una vez más... ¡¡¡¡¡PODEEEEEEER SUUUPREMO!!!!!


La premisa de "Los Centuriones" era bastante esquemática, pero bien explotada. A comienzos del siglo XXI, el científico malvado llamado el Doctor Terror, acompañado de su fiel asistente Hacker, busca conquistar la Tierra y eventualmente convertir a todos los humanos en cyborgs, así como lo son Hacker y él mismo. Para ello, el Doctor Terror dispone de su base secreta en el Artico llamada Dominio, y de hordas y hordas de robots de combate. Los únicos capaces de detener la amenaza son un grupo de personajes, los centuriones, que usando exotrajes son capaces de acoplarse diversos sistemas de combate sobre el cuerpo. La voz en off al comienzo de cada episodio lo deja clarito: "se convierten en el poder supremo del hombre y la máquina". Tanto los centuriones como los sistemas de combate pueden teletransportarse gracias a los dispositivos instalados en la estación espacial Sky Vault, en una secuencia estándar en donde Sky Vault lanza un rayo en vertical hacia la superficie terrestre; uno puede preguntarse cómo siempre se las arreglaba en cuestión de minutos para estar en el cénit de donde era necesario enviar a los centuriones, como no sea por la necesidad de reciclar secuencias de animación para abaratar costos.


Los centuriones inicialmente eran tres: Max Ray el especialista en operaciones acuáticas, Jake Rockwell el especialista en operaciones terrestres, y Ace McCloud el especialista en operaciones aéreas. Andando la serie se les añadieron dos más, un especialista en energía llamado Rex Charger, y un especialista en espionaje e infiltración llamado John Thunder. Con todo, al romper el equilibrio del trío original, estas dos adiciones hicieron disminuir en algo el interés de las historias. El otro personaje relevante es Crystal Kane, la operadora de Sky Vault, que pareciera no tener contemplados los domingos o festivos dentro de sus turnos. Mención aparte merecen Lucy, la orangután mascota de Krystal, y Shadow, el perro mascota de Jake, que aunque son los alivios cómicos de rigor, al menos tienen dignidad. Además, en algunos episodios las mascotas resultan de ayuda crucial para los héroes.


Parte importante del encanto de "Los Centuriones" radica en su detallado dibujo del futuro. Este se presenta de manera luminosa, con la tecnología cambiando la vida de las personas para mejor, muy acorde con el tecnooptimismo heredado de la Edad de Oro de la Ciencia Ficción; en esto la serie era en su tiempo ya algo trasnochada, porque en esa época el Cyberpunk estaba dejando fuera de combate este optimismo, además de invadir de distopías cuanto dibujo animado futurista se puso a su alcance. Si debo recurrir a una comparación, diría que el futuro de "Los Centuriones" se parece a una colección contemporánea de futurología para niños llamada "El Mundo del Futuro". En general, la serie trataba de explorar de verdad lo que iba a ser el futuro en pocos años más. En algunas cosas se quedó corta y en otras se pasó de largo, como queda de manifiesto en episodios con robótica avanzada en donde sin embargo no existe telefonía celular; pero eso es inevitable en el negocio de profetizar las tecnologías del mañana.

Otro punto de la serie, que la hizo de avanzada en su tiempo, es que los sistemas de armamento y sus potenciales estaban claramente establecidos. En los dibujos incluso se tenía el detalle de no mostrar los misiles ya lanzados, cuando se enfocaba a un personaje y su sistema de armamentos. Cada sistema tenía también sus debilidades y limitaciones bien establecidos. A la vuelta de algunos capítulos, ya familiarizados con los sistemas de armamentos, el espectador podía tener una espectativa razonable de qué esperar de cada sistema. Es decir, que la serie no se sacaba sistemas de armamento ni poderes nuevos de la manga cuando se requirieran: los guionistas debían barajárselas con lo que estuviera establecido en la biblia de la serie, sin salirse de ella. Esto en realidad no es un rasgo de genio, sino que responde a que "Los Centuriones" era una serie creada en principio para vender juguetes, como era la tendencia de la época. Pero aún así, es un caso en que una necesidad impuesta se transforma en una virtud.


Además, el nivel de las historias de "Los Centuriones" en general era bastante sofisticado. Cada capítulo era autoconclusivo y un tanto esquemático: el Doctor Terror diseña un nuevo plan para conquistar el mundo, los centuriones investigan qué pasa y cómo detenerlo, y finalmente ponen en retirada a su enemigo tras la consabida batalla final. En algunas ocasiones la serie peca de presentar inventos que podrían cambiar al mundo, pero sólo son aprovechados para el complot maligno del capítulo respectivo. Pero a partir de aquí, el conflicto tenía un marcado componente científico. El poder de sus sistemas de armamentos era sólo parte del éxito de los centuriones: la otra mitad residía en un cuidado trabajo estratégico, lejos del estándar de aplicar trauma masivo con superarmamentos para vencer. En algunos capítulos se le dio vuelta al concepto de la serie, trabajando con ideas tales como capturar y llevar a juicio a Hacker, o bien desacreditar a los centuriones orquestando una campaña de prensa en su contra, o bien que las dos mitades robóticas de Hacker y el Doctor Terror se unan para formar un nuevo supervillano. En un par de historias se ve también el laboratorio submarino en donde se crean y prueban los sistemas de armamento de los centuriones, evitando que éstos existan en el vacío o se den por sentado, como a veces ocurría en otras series contemporáneas.


La mejor historia de los centuriones es probablemente "Hombre o máquina", la saga de cinco episodios en donde el Doctor Terror ensambla una supercomputadora cuyas instrucciones han sido enviadas por una civilización extraterrestre. Por supuesto, la supercomputadora se rebela contra los humanos y conquista la Tierra, lo que obliga al Doctor Terror y a los centuriones a unir fuerzas para sobrevivir. Aunque si tuviera que elegir la más extraña, sería el capítulo en donde aparece una chica reclamando ser Krystal Kane, en una historia narrada en primera persona por un detective privado ajeno a los centuriones, y que debe ser uno de los más tempranos ejemplos de Cyberpunk en la televisión animada.

Un punto interesante de la serie, es haber reemplazado los irritantes consejos morales presentados como moraleja al final de los capítulos de "G.I.Joe" o "He-Man", por secuencias para enseñar ciencia a los niños. Muy primarias, eso sí, pero aún así eran ciencia. Como curiosidad, aunque la mayor parte de ellas estaba a cargo de Crystal Kane o de alguno de los centuriones, en algunos capítulos se le dio la palabra nada menos que al Doctor Terror... Incluso hasta los villanos tienen algo que enseñar, pareciera ser la moraleja.



La serie ha envejecido un poco, debido a ciertos clichés de la década de 1980. El más importante de ellos es que la mayor parte de los episodios son autoconclusivos, por lo que la serie se hace un tanto formulaica. También, el hecho de que como en la época se prohibía a los héroes de dibujos animados el matar, el ejército del Doctor Terror esté compuesto sólo por robots, a fin de que los héroes tengan mucho que destruir sin ser asesinos. Pero se agradece que no tenga una carga moralizante tan grande como otros dibujos de esos tiempos, en que no había capítulo en que no se sacara alguna valiosa e irritante lección, por lo habitual a costa del niño inmaduro y rebelde de turno.


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