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miércoles, 8 de agosto de 2012

Los personajes de Themo Lobos.

Hace algunas semanas recibimos la dolorosa noticia del fallecimiento de Themo Lobos (1928-2012). Dolorosa porque Temístocles Lobos, su verdadero nombre, era prácticamente una institución dentro de los dibujantes en Chile. A diferencia de Pepo, cuyo gran puntal era Condorito a pesar de haber creado otros personajes, Themo Lobos consiguió crear al lado de su Mampato personajes igualmente memorables, aunque no tan populares. Además, Themo Lobos tenía un talento único para la sátira política, que conseguía la rara alquimia de ser amable sin perder un ápice de gracejo o mordacidad. A manera de tributo, aquí en la Guillermocracia recordaremos a los principales personajes de Themo Lobos.

Mampato.

El personaje más famoso de Themo Lobos no fue creado por Themo Lobos. El creador de Mampato fue Eduardo Armstrong, un dibujante contratado por la revista Mampato precisamente para darle vida a sus aventuras. A poco andar, Eduardo Armstrong abandonó al personaje, y Themo Lobos lo tomó a su cargo de una manera tan brillante, que lo hizo absolutamente suyo. El planteamiento de Mampato no podía ser más sencillo: Mampato es un niño chileno que haciendo amistad con el cavernícola Ogú y con Rena la chica del siglo 40, en cada aventura siente curiosidad por un determinado evento o época histórica, y usando su cinto espacio-temporal, viaja al mismo para vivir excitantes aventuras en dicho período. La premisa era lo suficientemente sencilla y flexible como para que Themo Lobos le sacara mucha punta a lo largo de una enorme cantidad de peripecias que llevaron a Mampato desde la Prehistoria hasta el futuro, desde la Guerra de Troya hasta la independencia chilena, desde el rey Arturo hasta los cazadores de ballenas del siglo XIX. Las aventuras tenían un toque de humor del llamado slapstick, en particular a cargo de las palizas que Ogú les proporcionaba regularmente a sus oponentes, muy en la línea de Asterix y Obelix; pero tanto las historias como el trasfondo mostraban el enorme trabajo de erudición e investigación de fondo, tanto en historia propiamente tal como en mitología, construyendo entornos muy creíbles para las aventuras de los personajes. La caricatura, o más en concreto su aventura en el pasado de Isla de Pascua, fue adaptada en una exitosa película de animación del año 2003, llamada "Ogú y Mampato en Rapa Nui", aunque el guión se tomó las inevitables libertades respecto de la historia original.

Alaraco.

Exactamente lo que el nombre del personaje dice. La característica primaria de Alaraco y la fuente de su humor, era su exagerada sobrerreacción ante las situaciones más banales de la vida cotidiana. Valga un ejemplo. En una historieta, Alaraco detiene a una niñita chica que va a cruzar imprudentemente la calle, y la sermonea diciéndole que debe siempre fijarse, que más vale perder un minuto en la vida que la vida en un minuto, y sólo después de su discurso, la lleva de la mano cruzando a través de una calle... con un gigantesco cartel de cerrada por reparaciones. El personaje saltó a la televisión en la década de 1980, como un gag recurrente dentro del programa Jappening con Ja, interpretado por el actor Fernando Alarcón y una prominente prótesis nasal; es la única caricatura de Themo Lobos que ha dado el salto a ser interpretada por actores de carne y hueso.

Ferrilo.

Ferrilo era un robot antropomórfico de tamaño humano, que al haber sido sido creado por un científico loco, tenía la ingenuidad propia de un niño. Precisamente por esto, el inocente Ferrilo hacía cosas con toda la buena intención del mundo, que solían terminar en desastre debido a que el robot no tomaba en cuenta su propia fuerza a la hora de hacer las cosas. Solía pasar que Ferrilo rompiera una pared sin querer, o dejara hecho trizas algún automóvil, además de su desconocimiento inocente de convenciones sociales como por ejemplo el uso de las puertas. Lo que solía partir como una inocente aventura, solía terminar con una maratón de destrozos varios.

Máximo Chambónez.

Una vez más, el nombre lo dice todo. Máximo Chambónez es un personaje siempre entusiasmado con distintos proyectos, y que tiende a creerse más listo de lo que realmente es a la hora de ejecutarlos. El resultado es que alguna cosa siempre se sale de madre, acabando en una chambonada mayúscula que ocasiona estropicios al por mayor. Aunque Máximo Chambónez no es el personaje más popular de Themo Lobos, puede decirse que ha conservado una cierta base de fanáticos debido a representar muy bien el carácter del chileno improvisador y siempre tratando de pasarse de listo. Y por lo general, con los mismos resultados que obtiene el pobre Máximo.

Nick Obre.

Nick Obre es una especie de cruza entre detective privado a lo Sherlock Holmes, investigador de novela negra, y espía internacional. Es en realidad una sátira a todos estos prototipos de historia policíaca, siempre con un tono mucho más amable e infantil que los modelos parodiados, por supuesto. Dicho infantil en el buen sentido de la palabra, por supuesto. Debido al tono liviano de Nick Obre, podía darse el lujo de investigar toda clase de casos, desde aparatosas operaciones de sabotaje y terrorismo internacional, hasta vulgares casos de robo. Todo en un tono de sana comedia familiar.

Lokán el Bárbaro.

Este personaje apareció por entregas en la publicación infantil Icarito en el diario La Tercera; a diferencia de otras creaciones de Themo Lobos, no he tenido noticias de que haya sido reeditado en forma de libro. Lokán es un joven aventurero que, acompañado de una esfera metálica parlante y capaz de volar (a la que Lokán siempre responde con un malhumorado "¡pedante de hojalata!"), vive aventuras en un planeta exótico de ambientación similar a la de una historia tradicional de bárbaros. Piénsese en una especie de Mampato algo más crecido y con espada, acompañado de una esfera volante a lo profesor Simon de El Capitán Futuro, en un escenario similar al cómic europeo de Ciencia Ficción de la década de 1970 aunque sin sus dosis de sexo o violencia por aquello de que estaba destinado a un público infantil, y se tendrá una idea muy aproximada de lo que eran las aventuras de Lokán.

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