¡¡¡Blogoserie a la carta en la Guillermocracia!!!

No lo olvides. Durante Abril y Mayo está abierta la votación para que ayudes a decidir sobre el argumento y características de la blogoserie a la carta que estamos planeando publicar acá en la Guillermocracia. Vota en la parte inferior de esta página, o bien, pincha el enlace para mayores detalles.
- POR ORDEN DEL DIRECTOR SUPREMO DE LA GUILLERMOCRACIA.

domingo, 29 de julio de 2012

Guillermocracia: Segundo Aniversario.


Mañana lunes 30 de Julio de 2012 se cumplen dos años desde que comenzó la andadura de este proyecto personal que es la Guillermocracia. Desde entonces, mucha agua ha corrido bajo los puentes, y la Tierra misma ha dado dos vueltas completas al Sol. Cuando todo partió, a mediados del año 2010, el mundo era un lugar al mismo tiempo igual y diferente. Igual en programas de televisión, tipos de películas, cultura popular, regímenes de gobierno, equilibrios internacionales, crisis económica, etcétera. Pero también diferente. Era un mundo sin indignados, sin rebeliones, en donde todas las personas con la excepción de algunos núcleos periféricos por aquí  y por allá, parecían más o menos de acuerdo en cómo debían marchar las cosas, o al menos resignados a dicha marcha. Hoy en día, ya no podemos estar tan seguros.

Así como los más ingeniosos planes de batalla nunca sobreviven intactos al primer choque con el enemigo, las cosas nunca se desarrollan tal y como inicialmente se planearon. Cuando partí con la Guillermocracia, tenía dos ideas claras. En primer lugar, que iba a ser mi blog personal, e iba a hablar de lo que se me antojara. En segundo término, que los blogs personales suelen ser aburridos porque se tratan de las cogitaciones mentales de alguien que no es uno mismo. Y toda la gente se tiende a encontrar más entretenida a sí misma que a los demás.

Pero por una serie de razones, el blog fue encontrando su propio camino. Sin la columna vertebral que fueron las ahora finalizadas Crónicas CienciaFiccionísticas, ha podido crecer con mayor libertad. Aunque no tan populares, las Crónicas Antrópicas han sido dignas sucesoras, y son un trabajo personal del que me siento mucho más orgulloso, pero no tienen para el blog la importancia que tuvieron las anteriores Crónicas. El mundo cultural ha ido tomando más relieve, mientras que el mundo "real" por el contrario ha ido eclipsándose en los contenidos de este blog. Y ciertas áreas temáticas que a priori podrían parecer que inundarían el blog, como mi afición por el cine o por los libros, han quedado bastante a trasmano, por una razón u otra.

Con todo, y en esto siento orgullo por la Guillermocracia, no siento que este blog esté desconectado de la realidad. Por el contrario, cada uno de sus posteos refleja de manera explícita o implícita lo que está ocurriendo allá afuera. La Guillermocracia no es un blog friki en donde un tipo sentado frente al computador se desconecta de la realidad y se sienta en sus mundos de ensueño. El escapismo no está mal, pero no es el toque de la Guillermocracia. Puede que sus posteos más reputados sean los de las Crónicas CienciaFiccionísticas, pero por otra parte tenemos posteos como "Los privilegiados de 1789", en donde he hecho análisis bien poco escapistas sobre tales o cuales circunstancias.

¿Y qué le espera a la Guillermocracia para su tercer año? Por el minuto, creo que el blog va bien como está. Tengo pocos lectores, pero parece ser que son lectores fieles. Además, no hay mucho tiempo para introducir cambios de fondo al mismo. Mi principal trabajo literario hoy por hoy es la expansión de las Crónicas CienciaFiccionísticas de unas 50.000 palabras a un libro de texto que pueda ser un compendio de la Historia de la Ciencia Ficción hecho y derecho, y eso junto con las circunstancias de la vida real me quitan bastante tiempo para la Guillermocracia. Espero que mis lectores sepan comprender. De todas maneras, la intención es seguir adelante tanto como el cuerpo y las ganas lo permitan, como ha sido la tónica de estos últimos dos años.

Espero tenerlos aquí como de costumbre, y seguimos leyéndonos.

sábado, 28 de julio de 2012

"¡¡¡GUILLERMOCRACIA AHORA!!!".


Cuando todas las naciones del mundo se desploman,
cuando la esperanza se desvanece,
cuando los insensatos como esclavos se desloman,
he aquí que una luz se aparece:
Está surgiendo la Guillermocracia,
está surgiendo y convocando a sus huestes,
una nueva y más perfecta democracia,
forjada como hierro sobre el suelo agreste.
Está surgiendo la Guillermocracia,
está surgiendo y otorgando ciudadanía
a esa nueva radiante aristocracia
que hacen de la dignidad su membresía.
Un hombre es sólo un hombre sobre el mundo,
condenado a nacer y perecer sin significado,
pero en la Guillermocracia ese abismo profundo
ha sido colmado, cruel destino derrotado.
Si compartes los ideales de la Guillermocracia
y quieres ser su ciudadano,
hay un lazo de nobleza que te cubre de gracia,
ya tu vida no se vive en vano.
Si amas la decencia, la justicia y la dignidad,
si deseas un mundo mejor para la Humanidad,
si odias el egoísmo y amas la generosidad,
si rechazas el derecho de todos a la mediocridad,
entonces grítalo con todas las fuerzas de tu pecho
y grítalo sin más, sin ninguna demora:
¡No nos detendrá ninguna cordillera, ningún estrecho!
¡¡¡QUEREMOS GUILLERMOCRACIA AHORA!!!

miércoles, 25 de julio de 2012

Cuando una espada mística que mata monstruos es más interesante que el racionalismo secular.

John Carter de Marte, ejemplo egregio de aplicación de la lógica de la aventura fantástica a escenarios de Ciencia Ficción.
A inicios del presente año 2012, fui convocado junto con casi una decena de otras plumas, por la amable invitación de don Francisco José Súñer Iglesias, para escribir un artículo respecto del tema de la supervivencia (o extinción) de la Ciencia Ficción entre el público adolescente de hoy en día. Mi respuesta fue el artículo que sigue. Fue publicado en El Sitio de Ciencia Ficción el día 8 de Enero de 2012, como pueden verificar siguiendo el enlace. Creo que es una muy buena ocasión de traerlo a colación, debido a que este próximo 30 de Julio se cumplen dos años desde que la Guillermocracia está en línea. Y sin más preámbulos, el artículo "Cuando una espada mística que mata monstruos es más interesante que el racionalismo secular":

A lo largo del siglo de vida que lleva la ciencia-ficción como género reconocido, desde la época de Hugo Gernsback a la fecha de escribir esto, el género se ha ganado una justa reputación de racionalismo. No es que toda la ciencia-ficción sea racionalista ni mucho menos, pero en general, al exigírsele un componente científico a lo menos plausible o verosímil, muchas cosas que en otros géneros fantásticos son entregados al fiat de lo inexplicable o lo maravilloso, en el género debe ser conceptualizado y racionalizado según unas ciertas reglas del juego. Esto vale incluso para las obras de aventuras espaciales con poderes mutantes y telépatas, en donde incluso para esos elementos no científicos debe encontrárseles alguna clase de justificación; hasta Howard Phillips Lovecraft puede contar como ciencia-ficción si se considera que sus cuentos de fantasmas tienen una justificación extraterrestre materialista y no mágica como trasfondo. A diferencia de la fantasía bruta a lo Conan, la alta fantasía de Tolkien, u otras manifestaciones literarias similares en el siglo XX, la ciencia-ficción ha sido el género racionalista dentro de lo fantástico.

Pero esto origina una paradoja. Los lectores de ciencia-ficción no suelen llegar al género porque quieran beber racionalismo, o porque les interesara la ciencia, o por los sesudos planteamientos filosóficos que se puedan deslizar entre líneas. En el fondo, la mayor parte de los fanáticos se reclutaron por razones opuestas, en concreto por el componente de maravilla del género; y ya sabemos que lo maravilloso es irracional, en principio al menos. Ante todo, echarle un vistazo al futuro es maravilloso, y también lo es viajar al espacio o saltar en el tiempo, o matar a feos bichos extraterrestres en nombre de una Humanidad apolínea e intrépida. Para Carl Sagan, el héroe maravilloso de su infancia fue John Carter de Marte; para Isaac Asimov lo fue Doc Savage; para mí mismo fue el Capitán Futuro del anime. Los tres tenían en común ser héroes de ciencia-ficción viviendo un montón de aventuras contra muchos villanos, empujando cada día un poquito las barreras de la realidad... Que el universo fuera científicamente plausible o no, es un valor que veníamos a descubrir más adelante, no en nuestra tierna infancia. Es a medida que el lector o espectador madura, que empieza a descubrir obras y planteamientos que van más allá de la aventura, que hacen meditar o razonar, y en última instancia, se convierten en parábolas o espejos acerca de nuestra propia sociedad, nuestros sueños, nuestras esperanzas, y nuestras pesadillas.


Por desgracia, los inicios del siglo XXI son malos tiempos para el racionalismo. La ciencia-ficción tiene su espacio todavía, pero ésta parece estar arrinconada dentro de la space opera más aventurera. La franquicia fílmica de ciencia-ficción más rentable de los 2000s es Transformers de Michael Bay y secuelas, y ésta en el fondo es space opera sin ningún contenido racionalista de fondo; acá no hay reflexión sobre la relación entre robots y humanos, e incluso se incluyen elementos místicos como el All-Spark. Los robots de Transformers no tienen problemas existenciales como en BLADE RUNNER o GHOST IN THE SHELL, ni son más humanos que los humanos, ni nada. Son simplemente humanos superpoderosos que de manera incidental, y por aquello que los angloparlantes llaman the rule of cool, son gigantes de metal que se transforman en vehículos, y asumen que su misión es proteger o atacar a la Humanidad, según el bando, un poco porque sí, porque alguien tiene que ocupar los roles de buenos y villanos. Por encima en la taquilla está la clásica Star Wars, por supuesto, pero ésta en realidad es space opera aventurera de contenido místico. También superan a Transformers otras tres sagas fantásticas: Harry Potter, El Señor de los Anillos, y Piratas del Caribe. La única saga realista por encima de Transformers es James Bond... realista en el sentido de que su protagonista no utiliza artefactos místicos ni vive en un universo con dioses y demonios, para que nos entendamos (que sea acción realista es otro cuento).

Si uno mira hacia el manga o anime, el panorama es más o menos similar. Un listado de series de anime populares debería incluir a Saint Seiya, Slayers, Bleach, Naruto, Claymore, Inuyasha o One Piece, todas ellas de corte fantástico. Los tiempos en que héroes de ciencia-ficción como el Capitán Futuro, Astroboy o los protagonistas de Macross eran populares, parecen haberse desvanecido. No es que no se haga manga o anime de ciencia-ficción, pero hoy por hoy, la última gran franquicia del género es quizás Neon Genesis Evangelion, que difuminaba al máximo sus elementos científicos en pos de una ambientación y un trasfondo cargado de misticismo.



Creo que la explicación a esto es muy sencilla, y tiene que ver con un signo de los tiempos. Nuestra sociedad a inicios del siglo XXI en general odia o desprecia el racionalismo. Volvamos al tiempo de la Revolución Francesa. Antes de 1789, se esperaba que la gente no pensara, sino que acatara ciegamente un conjunto de convicciones sociales: existe una jerarquía, es el orden natural de las cosas, Dios lo ha dispuesto así... El cuestionamiento racional de la naturaleza y la sociedad nos llevó a huir de ese mundo, y crear un mundo con democracia, justicia universal y derechos humanos, en que quizás éstos no siempre eran respetados, pero al menos se hizo políticamente incorrecto desdeñarlos, porque lo racional es sostener que estos principios otorgan un piso mínimo de garantías a las personas, lo que a su vez retroalimenta y fortalece a la sociedad como un todo.

Y entonces vino la convulsionada década de 1980. Se vino abajo el Muro de Berlín, y de pronto sobrevino el Fin de la Historia. El libremercadismo había triunfado, y todos íbamos a ser más felices y prósperos. ¿Por qué? Porque las leyes de la economía así lo decían, y la economía, nos dijeron, es una ciencia racional.

Sólo que las cosas no salieron tan así. En la generación siguiente, se produjo más riqueza que en toda la historia pasada de la Humanidad. Pero ésta se ha concentrado en unos pocos, la clase media está siendo arrasada, y los pobres son pobres en un mundo de hiperabundancia que no es para ellos. Y todo esto, nos dijeron, es RACIONAL. Porque las leyes de la economía funcionan así. Y la gente, asociando una cosa con la otra, no sólo le volvió la espalda a los grandes discursos sociales, sino en muchos casos, también a la Modernidad, y en definitiva a la racionalidad como tal. El auge de los fundamentalismos religiosos, del conservadurismo valórico, de las pseudociencias y de los misticismos algo tienen de eso. Y la ciencia-ficción, el género literario racional por excelencia, por fuerza debía resentirse.



En el imaginario fantástico místico a lo Tolkien, el bien y el mal suelen estar muy bien diseñados. El mal es oscuro, frío, y no hay pizca de redención para él. El bien es puro, prístino, y tiene ganado desde la página 1 su derecho a triunfar y aniquilar a sus enemigos. En una literatura más racionalista, las cosas son distintas. Existen héroes y villanos, por supuesto, pero lo racional es concederle a lo menos un argumento al villano, y en casos muy avanzados, incluso a tratar de entenderse con él. El Star Trek clásico, no el remake misticista del 2009, fue el mayor ejemplo de esta manera de concebir la ciencia-ficción como un imaginario racionalista. Pero si la gente quiere misticismo y no racionalismo, se volverá a géneros que sí le ofrezcan este ingrediente a paladas. Lo hemos visto en estos años, con el auge que ha experimentado la fantasía épica a costa de la ciencia-ficción.

Los niños y adolescentes han buscado siempre en la literatura el sentido de la maravilla. Antaño eran los piratas de Sandokán o la jungla de Tarzán. Durante cerca de un siglo, la ciencia-ficción ocupó un nicho importante al respecto. En la actualidad es la fantasía épica el género que transporta a dichos niños y adolescentes a mundos de maravilla. Y en un presente con el corazón destrozado por el abuso del racionalismo, dichos adolescentes crecen para hacerse acólitos de la fantasía épica, no de la ciencia-ficción. Quizás en un futuro la tendencia se revierta; pero esto implica que el gran público en general, y los adolescentes en particular, vuelvan a reencontrarse con la racionalidad, y consideren maravilloso otra vez al héroe que utiliza la ciencia, no la magia o el poder de los dioses, para salvar al universo.

domingo, 22 de julio de 2012

Crónicas Antrópicas 30 - "La guerra por la perfección de los cielos".


Tanto Kepler como Galileo estaban seguros que el modelo copernicano era esencialmente correcto. Sin embargo, faltaba aún la esquiva prueba final. El mismo año 1609 en que Galileo Galilei empezó sus trabajos con el telescopio, Johannes Kepler publicó su tratado "Astronomia Nova". En el mismo postuló las revolucionarias dos primeras leyes del movimiento planetario. La Primera Ley del Movimiento Planetario dice que los planetas se mueven alrededor del Sol en elipses, y el Sol ocupa uno de sus focos. Para aclarar: los dos focos de la elipse son los puntos desde los cuales la suma de la distancia de los puntos de la elipse misma a éstos es siempre la misma. Si usted quiere entenderlo de manera práctica, pruebe a clavar dos clavos sobre una plancha de madera, luego pase un cordel alrededor de ellos que sea un buen poco más largo que la distancia entre los dos clavos, y a continuación ténselo con un lápiz y hágalo girar en torno a los dos clavos, dibujando la forma que salga. Esa forma que saldrá es una elipse, y usted entenderá que el cordel no ha cambiado de tamaño, y por lo tanto, la suma de los dos lados entre el lápiz y cada uno de los clavos es siempre la misma. Nadie se había dado cuenta de que las órbitas planetarias son elipses y no círculos antes de Kepler porque las órbitas planetarias presentan una excentricidad muy baja, es decir, sus focos tienen muy poca distancia entre sí, y por lo tanto, dichas órbitas son casi circulares; se ha dicho de manera quizás impropia, pero muy gráfica, que el círculo sería un caso especial de elipse en que los dos focos están en el mismo punto exacto. Fue necesario todo el genio matemático de Kepler para declarar que las órbitas planetarias no eran circulares, sino elípticas con una muy baja excentricidad.


La segunda ley kepleriana es que todo planeta "barre" áreas iguales en tiempos iguales. En consecuencia, cuando está más cerca del Sol se acelera y cubre más distancia, y cuando está más lejos se vuelve más lento y cubre menos distancia. Kepler no fue capaz de adivinar el motivo de esto, de manera que recurrió a una explicación mística y ocultista por la cual el Sol como Padre de Todo atrae a los planetas con más fuerza cuando éstos se encuentran más cercanos. Esto último no fue demasiado científico, pero de cualquier manera, la "Astronomia Nova" fue un significativo golpe en las costillas contra Aristóteles, ya que las órbitas planetarias no respondían a la perfección del círculo, sino a la relativa imperfección del óvalo, y además, el movimiento de los planetas tampoco era de una velocidad constante. El impacto final vendría cuando a través de la Tercera Ley del Movimiento Planetario, enunciada en 1619, calculara una relación matemática entre la velocidad planetaria y la estructura geométrica de su órbita.


Mientras tanto, Galileo Galilei estaba lanzado a la defensa pública del heliocentrismo, amparado en su posición como astrónomo oficial de la corte de los Médicis en Florencia. Sin embargo, la Iglesia Católica acosada por el avance de la Reforma Protestante, se sintió en la obligación de defender la ortodoxia católica a ultranza, y su actitud tibia hacia el heliocentrismo mutó en hostilidad decidida. En 1616 declaró el heliocentrismo como herético, se incluyó la obra de Copérnico en el Indice de Libros Prohibidos, y se prohibió a Galileo Galilei defender estas ideas: sus protectores florentinos nada pudieron hacer al respecto. Pero en 1623, aprovechando que su amigo Maffeo Barberini fue elegido como Papa Urbano VIII, vio llegada una nueva oportunidad de defender el heliocentrismo. En 1632 publicó los "Diálogos sobre los dos sistemas del mundo", en donde bajo la apariencia de un diálogo supuestamente mesurado entre un defensor del heliocentrismo y del geocentrismo, Galileo se dedicó a probar la primera teoría y ridiculizar la segunda. Incluso el nombre de los personajes es decidor: Salviati (el salvador) defiende el heliocentrismo, y Simplicio (el simple) defiende el geocentrismo. Esta vez no hubo perdón posible, y Galileo fue llamado a comparecer ante la Santa Inquisición.



El juicio contra Galileo Galilei ha sido objeto de una frondosa mitología. Es visto en la actualidad como el martirio de un hombre de ciencia y razón sobre la superstición y el oscurantismo. Sin embargo, la realidad histórica como de costumbre no fue tan maniquea. En primer lugar, la Iglesia Católica utilizó el juicio contra Galileo para reafirmar su autoridad moral no sólo por prepotencia, sino también porque en el intertanto, Europa estaba embrollada en la Guerra de los Treinta Años, la última gran guerra europea de religión, y se sentía obligada a justificarse a sí misma en un escenario geopolítico en donde el católico cardenal Richelieu de Francia apoyaba a los protestantes de Alemania para minar al católico Sacro Imperio Romano Germánico; la Iglesia Católica trataba de mantener al máximo la imagen y apariencia de ortodoxia para poder seguir jugando un rol decisivo en la política europea. Además, Galileo Galilei estaba equivocado en algunos respectos: según Galileo, las mareas eran la prueba decisiva del heliocentrismo, cuando en realidad esto no es así. Las mareas son provocadas por la influencia de la Luna sobre la Tierra, y eso no tiene nada que ver con el heliocentrismo: de hecho, Kepler se lo hizo ver a Galileo, y éste en respuesta rechazó la sugestión kepleriana. Según la mitología histórica, Galileo fue torturado por la Inquisición, lo que tampoco es verdad; de todas maneras es probable que se le haya amenazado con la tortura como parte del procedimiento estándar durante el juicio, celebrado en 1634 con un Galileo ya septuagenario, y esto sumado al ejemplo de la quema de Giordano Bruno en 1600, hayan motivado la famosa retractación de Galileo Galilei.



Galileo y Kepler, los dos mayores titanes intelectuales de su tiempo, compartieron un destino infausto. Al morir su protector el Emperador Rodolfo en 1618, Kepler quedó en el aire. Sus últimos años fueron desgraciados, con su madre siendo juzgada como bruja, y en general pillado en medio del fuego cruzado de la ya mencionada Guerra de los Treinta Años. Después de su muerte, su epitafio reza: "Medí los cielos, ahora mido las sombras. Encadenada al cielo estuvo mi mente, ahora encadenados a la tierra están mis restos". Galileo, por su parte, fue condenado a arresto domiciliario de por vida en 1634, falleciendo finalmente en 1642. Abandonó entonces la Astronomía y volvió a su primer amor, la mecánica terrestre; ayudado por sus amigos, envió clandestinamente un escrito adicional sobre el tema de la inercia a Holanda, en donde fue publicado en 1638. El juicio contra Galileo fue significativo en el eclipse de la ciencia en el mundo católico, y en condenar a Italia y el mundo hispánico en general al retraso y la ignorancia generalizados. El legado de Galileo y Kepler, atrapados entre la guerra mortal de católicos contra protestantes, sería recogido finalmente en la protestante Inglaterra, cuando su labor de demolición de la física aristotélica fuera finalmente redondeada y completada a finales de ese mismo siglo XVII por uno de los mayores genios científicos de todos los tiempos: Isaac Newton.

Próxima entrega: "En el mundo de la libertad académica holandesa".

sábado, 21 de julio de 2012

"Hasta que por la muerte sea llevado".


La vida es un eterno caerse a pedazos
hasta esa caída final que es la muerte:
a todo pincel le llega su último trazo,
a todo pato su perdigón de la suerte.
Una fuga del negro, eso son los colores,
y el arcoiris no es sino frágil ilusión,
las fragancias la negación de los hedores,
el adulto la hipertrofia del embrión.
Nada allá afuera tiene sentido,
nada nace, todo está repetido.
Dios es sordo sobre el llanto de los niños,
o la oración de mujeres faltas de cariño.
Nada hay tras la muerte,
sólo materia y decadencia,
sólo vivir y alzar la frente
sin gritos altos, sin estridencia.
Vivimos, y vivimos estando solos,
casi nadie tiene gemelo siamés,
nadie es ecuador, todos somos polos,
nadie está al derecho, todos al revés.
Y ahora que esto estoy hablando,
¿hay realmente alguien escuchando?
Yo seguiré tranquilamente sentado
hasta que por la muerte sea llevado.

miércoles, 18 de julio de 2012

Homeland: La burocracia antiterrorista.

La nación ve un héroe. Ella ve una amenaza. La cadena ve una oportunidad de llevarse una tonelada de premios televisivos para la casa.
Uno de los grandes temas de la televisión en Estados Unidos durante la primera década del siglo XXI fue, para sorpresa de nadie, la lucha contra el terrorismo. La más grande serie de éstas fue sin lugar a dudas "24", que llevó la violencia y el realismo televisivos a niveles entonces todavía no vistos. Pero los crecientes escándalos de la administración Bush llevaron a un semirretiro de dichas políticas, o al menos a su desprestigio. Con ella se despidió "24", después de ocho temporadas con un telefilme intercalado por ahí. Y entonces llegó "Homeland".

No es difícil ver a "Homeland" como un intento de los creadores de "24" por seguir explotando el tema del antiterrorismo, pero desde una dimensión más acorde a los tiempos, sin tanto triunfalismo o heroísmo, y sí con un cable más a tierra. "Homeland" es la adaptación más o menos libre de una serie televisiva israelí llamada "Hatufim". Uno de los dos ejecutivos productores de la serie es Howard Gordon, quien ya había trabajado en "24". Las comparaciones están servidas, bien sea por los parecidos notables, o bien sea por los esfuerzos en distanciarse al máximo del modelo.

¿Esta cara de alucinado es sólo por no adaptarse al 2011, o se trae algo más entre las manos...?

La serie parte con un operativo no autorizado de una agente de la CIA en Irak. En dicho operativo, ella obtiene la noticia más o menos incierta de que un connotado terrorista de Al Qaeda quiere plantar un agente encubierto en Estados Unidos para un atentado de alto perfil. Al poco tiempo, en otra operación separada, los marines estadounidenses atacan una base escondida de Al Qaeda, y rescatan a un marine que ha estado prisionero ocho años, desde la invasión del 2003, y al que se daba por muerto. La agente de la CIA entonces empieza a pensar que el escenario del rescate ha sido preparado por Al Qaeda, y que el francotirador rescatado en realidad se ha pasado al bando enemigo, comenzando la vigilancia sobre sus actividades para determinar si en verdad es un terrorista infiltrado.

Al revés de "24", que podía verse como un festival de acción sin fin, "Homeland" es un drama puro y duro; de thriller tiene más bien poco. La acción está bastante recortada, y es casi inexistente para los estándares del género. La historia evoluciona de manera lenta a lo largo de los doce capítulos de la primera temporada, y de hecho no es hasta el cuarto o quinto capítulo que la verdadera trama comienza. Hay también pocas vueltas de tuerca que lleven la historia en una dirección diferente: todo transcurre de manera bastante lineal. La historia se detiene también en varios flashbacks que ahondan en las motivaciones de algunos personajes principales. El atentado mismo por su parte carece del componente espectacular de "24", lo que lleva a un final de temporada bastante reposado, y quizás alargado en demasía.

¿Está en lo cierto al sospechar del héroe, o está lentamente descendiendo en los abismos de la paranoia...?

El peso de la historia está a hombros de los personajes protagónicos. Damian Lewis interpreta al marine francotirador de una manera encomiable, logrando bien la ambigüedad de un personaje sobre el cual no sabemos nada: ¿se mueve como un alucinado porque no termina de encajar de regreso en su vida, o porque de verdad se ha pasado al enemigo...? Frente suyo tenemos a su familia con el drama de que su esposa, creyéndolo muerto, ha empezado una relación romántica con su mejor amigo, generando un nuevo conflicto; la esposa, dicho sea de paso, viene interpretada muy bien por Morena Baccarin, famosa por haberle dado vida a Anna, la líder de los visitantes en "V".

La perseguidora agente de la CIA viene interpretada por Claire Danes, en un rol que podría hacer por ella lo mismo que Jack Bauer por Kiefer Sutherland, o sea, resucitar una carrera actoral bastante estancada. Claire Danes está magnífica en su rol, una analista de la CIA que tiene algunos muy serios problemas mentales, incluyendo brotes sicóticos. A lo largo de la serie, será una constante la pregunta de si ella de verdad tiene razón en tratar de incriminar al francotirador, o si está viendo cosas que no están ahí víctima de su desequilibrio mental. Además, su química con Damian Lewis es inmejorable, lo que ayuda mucho a la serie como un todo. En ningún minuto corremos el riesgo de que la agente de la CIA sea una especie de Jack Bauer en versión mujer; a pesar de que comparten algunas características comunes, incluyendo ser la única isla de razón en medio del mapa, y la porfía en seguir adelante con sus presentimientos e intuiciones, ella no es un personaje de acción sino una espía, y su trasfondo sicológico es mucho más complicado, de manera que no tenemos un calco exacto aquí.

Morena Baccarin. Porque... uh... ella también actúa aquí, ¿no?

Un punto importante de la serie, es el desarrollo de las motivaciones de los personajes. Hacia el final de la primera temporada está claro por qué cada personaje está haciendo lo que hace, y nos enfrentamos a un escenario que no es estrictamente de héroes y villanos. Es cierto que existe una amenaza terrorista que va a golpear a los Estados Unidos, pero el terrorista tiene al menos un punto de razón, ya que altos funcionarios del Gobierno de Estados Unidos tienen sus propios asuntillos pendientes respecto de las operaciones en Irak. De esta manera, aunque a primera vista podría ser otra serie patriotera, hay una crítica soterrada a la invasión de Irak y al combate al terrorismo.

"Homeland" es una serie lenta, más apta para los amantes del drama que del thriller. Pero está muy bien llevada con personajes bien delineados, y buenos guiones. Con todo, la primera temporada se desarrolló de manera algo tambaleante, notándose demasiado que tratan de distanciarse de "24", pero a la vez aprovechando cosas de la serie televisiva. Habrá que esperar a la segunda temporada para ver si "Homeland" adquiere en definitiva una personalidad propia y se despega de su referente anterior, pero en general tiene buenos ingredientes y prospectos para ello. Además, el final de la primera temporada dejó la serie en muy buen pie para proseguirla. Habrá que esperar hasta finales del 2012 para tener la respuesta.

domingo, 15 de julio de 2012

Crónicas Antrópicas 29 - "El advenimiento de la era del telescopio".


Durante la Edad Media y buena parte del Renacimiento era dogma de fe, apoyado en la autoridad de los sabios grecorromanos y de la Iglesia Católica, que los cielos eran eternos, perfectos e inmutables, a diferencia de la Tierra en donde todo es transitorio y sujeto a degradación y decadencia. Todo esto se vino abajo en 1572. En dicho año fue observada una nova stella, una estrella nueva, en la constelación de Cassiopea; sabemos hoy en día que la misma era en realidad una supernova tan brillante como el mismísimo planeta Venus. El astrónomo Tycho Brahe, el mismo al que nos hemos referido a propósito del llamado modelo ticónico, publicó un tratado en donde bautizó a estas explosiones de estrellas con su nombre actual de novas y supernovas. Según la física aristotélica, dicho fenómeno debía ser sublunar, por debajo de la órbita de la Luna, ya que el universo supralunar es inmutable. Pero en ese caso, observó Tycho Brahe, dicho fenómeno debería presentar paralaje. Si usted está en una habitación y mira hacia un jarrón puesto sobre una mesa, y se mueve alrededor de esa mesa, entonces el jarrón va a cambiar de posición respecto del fondo de la habitación: en términos técnicos, el jarrón presenta paralaje. Pero si dicho jarrón no está en una mesa dentro de su habitación sino dos calles más allá, usted puede moverse a todo lo ancho de la calle y no observará una diferencia significativa del jarrón contra el fondo, porque el jarrón mismo está demasiado lejos: el jarrón por lo tanto en este caso no presenta paralaje. Tycho Brahe observó que la nova no presentaba paralaje, y por lo tanto, debía estar más allá de la Luna. La idea causó escándalo: era el primer argumento científico y no meramente teórico de que algo no funcionaba en la mecánica aristotélica.



Tycho Brahe fue contratado como astrónomo real por el Emperador Rodolfo II de Austria, en parte debido a que este monarca conocido por su superstición elaborara tablas astrológicas personales que sirvieran para predecir el futuro. En sus labores, Tycho Brahe contrató a un joven llamado Johannes Kepler. Dicha colaboración resultó una dupleta dorada: Brahe era buen astrónomo pero mal matemático, mientras que Kepler era la inversa, un mal astrónomo pero un buen matemático. Cuando Brahe falleció en 1601, Kepler heredó sus observaciones astronómicas, y empezó a trabajar con ellas.




Hoy en día tenemos la idea de que Kepler fue un gran revolucionario de la Astronomía, y esto no deja de ser verdad. Sólo que eso obliga a olvidarnos de sus ideas más místicas. Kepler era un devoto estudioso de la Filosofía del Renacimiento y de los antiguos griegos, y aún del conocimiento ocultista. Kepler era un matemático, pero también un místico y un soñador. No en balde, fue además autor del "Somnum", una de las primeras novelas de Ciencia Ficción, publicada en forma póstuma en 1634. La primera obra kepleriana fue el "Mysterium Cosmographicum" de 1596, en donde combinó una acertada defensa del modelo heliocéntrico copernicano con una teoría influida por Pitágoras, en donde trató de encajar cada órbita planetaria dentro de los cinco sólidos perfectos pitagóricos: el tetraedro, el cubo, el octaedro, el dodecaedro y el icosaedro. Dicha teoría es hilarante y descabellada desde el punto de vista actual, pero no debemos olvidar que en la época el heliocentrismo era todavía una teoría discutida y no existían pruebas definitivas de su realidad, y por lo tanto, bien cabía la posibilidad de que alguna de esas especulaciones temerarias terminara por dar en el clavo. Si Kepler se hubiera quedado aquí, hoy en día sería apenas recordado como autor de una payasada demencial; por suerte, siguió adelante con sus investigaciones sin prejuicios, y se transformó en pilar de la cada vez más imparable revolución astronómica.




En paralelo, llegaron novedades desde Italia. En dicha tierra había un científico llamado Galileo Galilei, que estaba haciendo promisorios experimentos con los cuales también desafiaba la mecánica aristotélica. Es famosa la estampa de Galileo subiéndose a la Torre de Pisa para dejar caer balas de cañón y probar así que había que introducirle correcciones a la mecánica aristotélica; todo esto, dentro de la división aristotélica del universo que hemos mencionado, se encuadraba dentro de la llamada mecánica terrestre. Pero en 1609, el interés de Galileo Galilei por las balas de cañón se movió rápidamente hacia otro terreno, hacia la llamada mecánica celestial, cuando descubrió que los holandeses habían inventado un aparato llamado el catalejo, y que consistía en un tubo con lentes que amplificaban la distancia. Los holandeses, con mentalidad pragmática y comercial, utilizaban este aparato para escrutar el mar en busca de naves enemigas, pero Galileo tuvo la idea de perfeccionarlo y apuntarlo no al mar sino al cielo. Acababa de nacer el telescopio.




A través del telescopio, todo un nuevo universo se abrió para Galileo Galilei. Descubrió que la Vía Láctea no era una nebulosa ni la leche de una diosa griega, sino que eran cientos de estrellas invisibles al ojo desnudo, pero que eran claramente distinguibles con el nuevo aparato. Descubrió que el Sol no era una esfera de fuego redonda y perfecta, sino que presentaba manchones oscuros, las llamadas manchas solares. Y en la Luna descubrió todo un nuevo paisaje con cráteres de distintos tipos y tamaños. Y por primera vez en la Historia, Galileo aumentó el tamaño del sistema solar, al descubrir cuatro nuevos cuerpos celestes: los llamados satélites galileanos (Io, Calisto, Europa y Ganímedes) en órbita alrededor de Júpiter. Galileo y Kepler llegaron a escribirse correspondencia compartiendo estos descubrimientos, y entonces quedó de manifiesto lo que Tycho Brahe certeramente había intuido: Aristóteles se equivocaba al hablar de un mundo supralunar perfecto e inmutable. De ahí a pensar que quizás no existiera diferencia substancial entre la mecánica terrestre y la celeste había un paso, aunque si era el caso, todavía debía encontrarse el nexo de unión. Cada vez era más evidente que el terremoto intelectual desatado por Copérnico era una avalancha imparable, y nadie podía predecir hacia dónde conduciría.


Próxima entrega: "La guerra por la perfección de los cielos".

sábado, 14 de julio de 2012

"La firmeza de un hombre de nieve".


Estuvimos juntos, estuviste odiosa,
frenética, acelerada, fastidiosa.
Estuvimos juntos, fuiste energética,
luchadora, terrorista, sinergética.
Nunca te lo dije pero te amé
Nunca lo dije para que no me devoraras.
Nunca ante ti yo me doblegué,
No era necesario que me salvaras.
Tú querías ser la viga,
tú querías ser la amiga,
querías dictar el ritmo de la marcha,
querías decretar lo cálido y la escarcha.
Hasta que al final aprendiste
que sacas lo mejor de mi
si renuncias al constante embiste:
la paciencia no tiene precio vil.
Y por fin estábamos juntos
cantando una misma melodía,
pero ¡ciego de mi en lo profundo!
Ignoraba lo que tu corazón escondía.
Leíste mi resistencia como desamor,
mi orgullo propio como falta de calor
y cuando yo me estaba acercando
en verdad tú te estabas alejando.
Porque yo soy un hombre bien parado
y tú querías un debilucho bien capado:
Yo creía que habías aprendido a respetarme,
y en realidad estabas dejando de amarme.

miércoles, 11 de julio de 2012

Post Punk: Institucionalizando la rebelión musical.


Posiblemente nadie tiene muy claro de qué se habla cuando se habla de Post Punk. La etiqueta "post" siempre suele aplicarse a los movimientos que siguen prolongándose y evolucionando aunque en estricto rigor su ortodoxia haya perdido vigencia. Ahora bien, si hay un movimiento musical que no admite la etiqueta "post", es precisamente el Punk. El Post Punk no fue tanto un movimiento musical como un amplio paraguas que cobijó a numerosas bandas. Lo interesante del caso es que muchas de ellas dieron un viraje radical desde un sonido muy crudo hasta toda la sofisticación del Synth-Pop y la New Wave de la década de 1980. De hecho, existen pocas bandas que puedan calificarse de Post Punk: muchas de ellas suelen clasificarse en ámbitos tan distintos como la New Wave, lo industrial o lo gótico, y el Post Punk viene a ser su etapa inicial, antes de evolucionar en otras direcciones.



Volvamos en el tiempo a mediados de los 70s. En la época, el frente popular de la música estaba comenzando a ser dominado por la onda disco, que iba derecho hacia el peak de su popularidad. Por el lado más alejado del mainstream se encontraba el rock progresivo, que hundía sus raíces en la sicodelia de la década anterior, y que había alcanzado unos altísimos estándares de sofisticación. Pero en Europa, y en menor medida en Estados Unidos, había una creciente cantidad de jóvenes que se sentían desafectados de ambas corrientes. Aunque lo disco y lo progresivo no parezcan tener terreno común, la verdad es que ambos eran reflejos de una sensación de autocomplacencia. Las grandes batallas de la década de 1960 por mayores espacios de libertad y de rebelión juvenil, habían decantado en lo disco como expresión del triunfo del hedonismo, y lo progresivo como triunfo del culturetismo. Esto, en un contexto social cada vez más complicado por la creciente crisis del estado del bienestar, que estaba llevando a una juventud llena de parados, entre las cuales prendía el mensaje del "no future", el no haber futuro al final del callejón. Todo esto explotó en la rabia del Punk, una música explosiva que conscientemente buscaba rechazar la sofisticación y volver a las raíces rebeldes del Rock 'n' Roll de dos décadas antes. El sonido crudo, desprolijo, sin producir, era la expresión musical de lo que podía traducirse como una bofetada en la cara al sistema. No en balde, la palabra "punk" significa "inadaptado" o "escoria" en inglés. Y no en balde, la canción más emblemática de ese breve ciclo Punk ortodoxo se titula "Anarchy in the U.K."... Aparte de este tema de Sex Pistols, y para hacer más ambiente, mencionemos también "London Calling" de The Clash.



Sucedió que el ciclo inicial del Punk estaba agotado a la vuelta de unos cuatro o cinco años. El Punk era música rebelde y de protesta, que buscaba en la crudeza y el ruido el medio para romper con lo que percibían como adocenamiento de la música imperante: no podía pretenderse que se institucionalizara, al igual que no puede pretenderse una "revolución institucionalizada". O hablamos de una revolución que rompe instituciones, o de una institución que termina con las revoluciones, pero no podemos tener ambas cosas a un tiempo, por más que algunos hayan intentado semejante imposible. El Punk no murió, por supuesto, pero las bandas que lo han cultivado desde entonces han sufrido de la naturaleza repetitiva de su sonido. El punto de Punk era impactar y romper: el sonido institucionalizado del Punk puede ser música Punk, pero no actitud propiamente Punk. Por lo tanto, para las bandas que no alcanzaron a llegar al estallido Punk, o a las que llegaron y quisieran seguir siendo musicalmente creativos, sólo les quedaba evolucionar a partir del terreno brutalmente despejado por las bandas punk.



Quizás la banda que luchó de manera más visible con este problema son los británicos The Clash. Iniciados a la sombra de la gran banda punk que es Sex Pistols, The Clash lanzó un par de discos canónicos dentro del género, como son "The Clash" y "Give 'em Enough Rope", alcanzando su pináculo con "London Calling" en 1979. Sólo que después ya no había más mundo que explorar, dentro del Punk al menos. Ya "London Calling" estaba abriéndose a otros sonidos, y con "Sandinista!" de 1980 le dejaron la puerta abierta al Reggae, al Jazz, incluso al Rap. Este eclecticismo puede notarse en que su siguiente disco, "Combat Rock", nos trajo a la vez un tema ortodoxo Punk como "Should I Stay or Should I Go", y un tema proto New Wave como "Rock the Casbah".



Quizás el paralelo con The Clash en Estados Unidos sea Blondie. Esta banda partió muy influida por el sonido Punk que conformaría su base de sonido, como lo prueba su cover de la seminal canción Punk estadounidense "Hanging on the Telephone" de The Nerves, pero por el camino fueron sumando otras influencias. Un poco antes que "The Magnificent Seven" de The Clash, Blondie abrió fuego para la introducción del Rap en el Rock, con "Rapture", una mezcla tremendamente chocante para la época. Sólo que Blondie fue una banda mucho más ecléctica que The Clash, y su adscripción al género es bastante más dudosa. Resulta interesante que Blondie haya sabido equilibrar la base Punk con su enemigo irreductible la música disco en más de algún tema. Pero claro, cuando hablamos de The Clash hablamos de Inglaterra, y cuando hablamos de Blondie hablamos de Estados Unidos. Y ya sabemos a qué lado del charco son más puros, ortodoxos y consistentes en sus propuestas artísticas.



Entre la primera hornada que empezó a incubarse dentro del Post Punk, tenemos bandas que mantuvieron la rebelión musical de éstos, girando desde la rabia visceral del Punk hacia la melancolía y la oscuridad. De todas maneras seguían rechazando los excesos de lo progresivo y lo disco, privilegiando un sonido crudo y sin procesar. Quizás el representante más icónico de esta manera de entender el Post Punk sean los ingleses de Joy Division. La carrera de esta banda fue increíblemente corta, y consta sólo de dos álbumes oficiales, que son "Unknown Pleasures" y "Closer", más algunos EPs, bootlegs, etcétera. Al igual que The Clash, los músicos de Joy Division se vieron inspirados por Sex Pistols, pero a la hora de bautizarse como banda, homenajearon a David Bowie llamándose "Warzaw" en homenaje a una canción del disco "Low" de 1977, viniendo a ser Joy Division recién en 1978. Joy Division se transformaron en tremendamente influyentes por su atmósfera oscura, su guitarra minimalista y repetitiva, sus melodías simples y desesperanzadas, y sus letras introspectivas y depresivas. Sus dos discos canónicos son de un nivel bastante primario de producción, probablemente intencionado para que nada interfiera entre la melancolía y el espectador.



Y ya que mencionamos a David Bowie. En la primera mitad de la década se había transformado en una estrella del Glam Rock, precisamente uno de los sofisticados movimientos musicales arrinconados por el surgimiento del Punk. Su respuesta fue reinventarse con el mencionado "Low", el cual inspirándose en el Krautrock alemán, adoptó un sonido más áspero y canciones más secas y directas. No tanto como el Post Punk canónico, por supuesto, pero la influencia está ahí. Después de la llamada Trilogía de Berlín ("Low", "Heroes" y "Lodger"), encontró finalmente su punto de equilibrio entre su nuevo sonido crudo y un enfoque más comercial con "Scary Monsters" de 1980.



Pero volvamos a las bandas Post Punk seminales. En paralelo a Joy Division floreció Siouxsie and the Banshees. Mirando en retrospectiva cuesta asociarla con el movimiento, pero el sonido seco y desprolijo de sus primeros discos está ahí para atestiguarlo. Al igual que Joy Division, Siouxsie and the Banshees explotó la oscuridad con un sonido muy simple y directo, aunque la gran diferencia es que la voz desencantada y algo atonal de Ian Curtis era reemplazada por una potente cantante femenina. Esta diferencia permitió que la banda evolucionara después enriqueciendo su sonido a través de sucesivos álbumes mejor producidos, hasta transformarse en íconos de la por entonces naciente escena gótica.



No podemos dejar de mencionar en esta riada de bandas a Bauhaus. Al igual que Siouxsie and the Banshees, Bauhaus y su vocalista Peter Murphy emprendieron el camino desde un sonido denso y oscuro hasta la escena gótica posterior. No en balde, su tema "Bela Lugosi is Dead" fue utilizado como tema de créditos para la película gótica "El ansia" de 1983, la opera prima de Tony Scott en donde adapta el mito del lesbianismo vampírico a toda la elegancia y sofisticación de la década de 1980.



Un punto importante del Post Punk, es su relación con la escena electrónica. El Punk con su formación de guitarra, bajo y batería, no era muy amigo de los teclados ni sintetizadores, ya que la creación de atmósferas atenta contra la brutalidad de la tríada instrumental mencionada. Pero las bandas Post Punk, al rebajar la ira e incrementar la melancolía como sentimiento predominante en sus canciones, vieron una muy buena oportunidad en los teclados. Y en esa época, teclados underground significaban Alemania. El epítome de música electrónica en esos años era Kraftwerk, cuyos primeros discos se inscribían curiosamente dentro del rock progresivo. Sin embargo, del rock progresivo había salido otro movimiento musical, el Krautrock que mencionábamos a propósito de David Bowie, que puede verse como la versión germánica del Punk inglés: no tan brutal, pero igual de desprolijo y minimalista. El Kraftwerk más clásico no es Krautrock sino música electrónica hecha y derecha, pero sí que fue una banda influyente dentro del género.



De ahí que varias bandas Post Punk coquetearon con el uso de teclados para realzar la oscuridad de sus temas. Los resultados son un tanto disparejos, por supuesto. Quizás un ejemplo egregio de esto sea "Being Boiled" de The Human League. Resulta interesante que esta banda icónica del Synth-Pop más elegante de la década de 1980, partió influida por la escena Post-Punk. Un poco dentro de la misma línea, y ya abandonando la estética de la época para enfilar en la mayor luminosidad de la década siguiente, el tema "Enola Gay" de Orchestral Manoeuvres in the Dark podría servir como bisagra.



Ya llegando a 1980, la breve efervescencia del Post Punk estaba destinada a dejar paso a otras cosas. La debilidad del Post Punk era similar a la del Punk: lo escaso de la base musical, que no permitía muchas variaciones sobre el género. La escena musical ya no era la misma que la de media década antes. Ahora, el mundo underground en Inglaterra estaba siendo colonizado por la música que venía desde Jamaica, la antigua colonia británica, en particular el Reggae y el Ska. Ya hemos referido lo que ocurrió con The Clash. Pero hablando de bandas que no vengan directamente del Punk, una muestra de la fusión del Punk, el Reggae y el Ska en un sonido nuevo y ecléctico es claramente The Police, que comenzó su carrera en 1977 para encontrar el éxito a inicios de la década siguiente.



Por la otra ala estaba la irrupción de la electrónica en la escena. Un evento significativo fue el suicidio de Ian Curtis en 1980, lo que marcó el final de Joy Division. El resto de la banda siguió adelante ahora bajo el nombre de New Order, y su sonido se hizo mucho más liviano y amigable, transformándose en pioneros de la New Wave y del rock electrónico. En 1981, Siouxsie and the Banshees sacó el disco "Juju", en donde redujeron la crudeza del Post Punk al mínimo, y empezaron a enriquecer su sonido con una mejor producción y con influencias tomadas de otras partes. Al mismo tiempo, músicos como Gary Numan hicieron una interesante fusión entre motivos del Post Punk y la electrónica, lo que es visible en temas como "Cars" de 1979. Otra banda que se subió al asalto fue Devo, también inscrita dentro del Post Punk y que se subió después al Synth-Pop. Ya para 1981 a 1982, la escena Synth-Pop estaba en vías de codificación, con la irrupción de Depeche Mode, Yazoo!, Soft Cell o los tempranos Tears for Fears, por mencionar ejemplos diversos.



No se puede decir que en el paso de 1980 a 1982 el Post Punk se haya acabado o haya sido reemplazado. Más bien, muchas bandas incubadas dentro del mismo evolucionaron después hacia la más sofisticada New Wave, o se mantuvieron dentro del Synth-Pop. Fue una evolución natural, no una revolución como el estallido del Punk. Lo que no quita que las bandas Post Punk hayan tenido un sonido o sello peculiar, que no alcanzó a ser un movimiento, pero sí un lazo en común. Suficiente como para que hayan venido después los inevitables revivals. No de otra parte beben bandas exitosas de los 2000s como The Strokes o Franz Ferdinand, aunque cultivando un sonido más amable y menos rebelde. Para ellos, el Post Punk ya no es música para rebelarse contra la muralla del futuro, sino otro divertimento sofisticado para las masas. Así, el Post Punk terminó por seguir el mismo camino de adocenamiento que el Punk que primero lo engendró.




(PETICIÓN A LOS LECTORES: Es sabida la tendencia de los videos de YouTube a desaparecer de tarde en tarde. Si el lector intenta reproducir alguno y no lo consigue porque ha sido eliminado, se agredecería la amabilidad de comentarlo para poder reemplazarlo. Gracias).

domingo, 8 de julio de 2012

Crónicas Antrópicas 28 - "Una plataforma para la ciencia moderna".


La gran revolución mental que estaban experimentando los europeos ilustrados del siglo XVI vino acompañada también por la manera en que la ciencia, el conocimiento y la actividad intelectual se plasmó. En la Edad Media, la elaboración y circulación de los libros era una actividad compleja, debido a la lenta labor de los copistas, sumada a la interjerencia de la Iglesia Católica. Pero con la invención de la imprenta de tipos móviles, el costo de construirse una biblioteca particular disminuyó ostensiblemente. Al mismo tiempo, esto no hubiera tenido impacto alguno de no ser por la libertad mercantil existente en la Europa del siglo XVI, en donde los libros podían circular casi sin restricciones ni censuras. Hubo por supuesto instancias en la que ciertos libros fueron censurados, decomisados y quemados por heréticos o inmorales, pero no fue sino hasta 1559 que la Iglesia Católica instituyó el Index, el tristemente célebre índice de libros prohibidos, y aún éste no tuvo aplicación más que en los países católicos, mientras que en las naciones protestantes fue letra muerta. Y aún así, muchos libros que criticaban abiertamente a la sociedad, podían circular si dichas críticas se escondían detrás del velo de la sátira literaria, como es el caso del "Elogio de la locura" de Erasmo de Rotterdam, o como fantasías al estilo de la "Utopía" de Tomás Moro. No en balde, el siglo XVI vio la irrupción de la moderna literatura utópica.



Como consecuencia de todo lo anterior, sobrevino una explosión de conocimiento, y la investigación científica tuvo las manos libres como nunca antes en la Historia. La bonanza material del sistema capitalista burgués permitió que por primera vez los científicos pudieran más o menos valerse por sí mismos, en vez de depender del patronazgo de los reyes o de la Iglesia Católica, como había sido el caso desde la China de los mandarines hasta la Alejandría de los Tolomeos, aunque ello matizado con el hecho de que la mayor parte de la ciencia era hecha por aristócratas o burgueses de fortuna. Esta independencia de medios ayudó a la libertad académica, lo que a su vez redundó en las temerarias aproximaciones a la naturaleza por parte de muchos científicos que en dicha época la redescubrieron en terreno, después de haberla estudiado durante siglos únicamente por los manuales de los antiguos griegos y romanos como Aristóteles o Plinio el Viejo.



Todas estas tendencias fueron más acusadas en el mundo protestante que en el católico. En 1517, Martín Lutero lanzó la llamada Reforma Protestante, y aunque él mismo tenía una mentalidad anticientífica, su ideario sirvió inadvertidamente para cuestionar y sacudir en definitiva la autoridad intelectual de la Iglesia Católica. De esta manera, durante el siglo XVI de manera tímida, y ya abiertamente durante el XVII, las naciones del norte de Europa, particularmente Inglaterra y Holanda, superaron por primera vez a los grandes centros culturales de Italia y España, que se habían desarrollado gracias al contacto con la cultura arábiga. A su vez, el mundo islámico pasaba por su propia oleada de cambios, incluyendo las guerras entre los otomanos y la reciente dinastía safavida de Irán, lo que contribuyó decisivamente al ocaso de la cultura científica musulmana, que en lo intelectual adoptó más o menos el perfil deprimido que mantuvo durante toda la Modernidad. Volviendo a Europa, y de manera no demasiado sorpresiva, el único campo en donde los intelectuales italianos mantuvieron la delantera durante el siglo XVII fue en las Matemáticas, la única rama del conocimiento científico en donde hay recompensa para la mentalidad escolástica en vez del empiricismo. Y aún así, dicho dominio terminaría por desvanecerse en el paso de los siglos XVII al XVIII, gracias a la arremetida de los matemáticos ingleses y alemanes.




Una consecuencia de todo lo anterior, es el relativo eclipse de los hombres universales. Aunque solemos asociar el hombre universal a personajes renacentistas como Leonardo da Vinci, la verdad es que dicha tendencia es más característica de la Edad Media que de la Modernidad. La razón es obvia: en la Edad Media el conocimiento acumulado de Europa era tan poco, que una sola persona podía estudiarlo y aprenderlo sin problemas en su completitud, siempre y cuando supiera leer y escribir y tuviera acceso a los libros o la cátedra académica. Ejemplos de esto fueron Isidoro de Sevilla, que escribió su enciclopedia "Etimologías" en la España del siglo VII, o Alberto Magno, el teólogo del siglo XIII que fue maestro intelectual de Tomás de Aquino. Pero con la explosión de investigaciones del siglo XVI, aún más pronunciada en el siglo XVII, ya no hubo manera de que un solo hombre pudiera saberlo todo. Quizás el último ejemplo de hombre universal en Occidente sea Wolfgang Goethe, quien vivió a caballo entre los siglos XVIII y XIX, y que era filósofo, escritor y matemático entre otras cosas, pero cuya mentalidad era ya claramente un anacronismo. Contemporánea a Goethe fue la "Enciclopedia" de los ilustrados franceses, quienes para compendiar todo el conocimiento de su época, debieron trabajar en equipo, algo que era innecesario en la época de las mencionadas "Etimologías" de Isidoro de Sevilla.



El gran sucesor en la temprana Modernidad de lo que el hombre universal como prototipo de la acumulación de conocimientos fue para la Edad Media y el Renacimiento, fue la academia científica. Estas surgieron al principio de manera bastante informal, como redes de intelectuales que se escribían correspondencia entre sí. Y cuando vivían en los mismos países, se visitaban mutuamente y discutían de ciencia en sus cenáculos, como ocurrió en la llamada Edad de Oro de la Holanda del siglo XVII. Pronto, estas reuniones informales se fueron protocolizando cada vez más, hasta que en 1660 se dio el paso definitivo de fundar de manera oficial la primera sociedad científica del planeta. Esta fue la Royal Society de Londres, cuyos estatutos fueron aprobados en el antedicho año. Países como Inglaterra o Francia pronto le dieron su apoyo a estas academias, aunque con motivos algo interesados. Después de todo, era su oportunidad de darse algo de publicidad por vía de mecenazgo, y además, les permitía mantener un cierto control sobre la actividad científica, que como era liderada por sabios dispuestos a cuestionarlo todo en nombre de la ciencia, podía resultar propensa a utilizar sus métodos críticos más allá del campo científico y adentrarse en lo político. Pero aunque debiendo avanzar con cautela debido a los resabios sociales de la Edad Media, las academias científicas y los científicos en general ya no eran estrellas aisladas en el firmamento, sino toda una gigantesca constelación abocada a la titánica empresa de develar los secretos de la naturaleza. Y su misión, incluso el día de hoy, aún no ha terminado.


Próxima entrega: "El advenimiento de la era del telescopio".

miércoles, 4 de julio de 2012

Doce cosas grandiosas de los noventas que hoy ya no tienen gracia.

Si puedes mencionar a más de una de estas actrices por nombre... entonces tienes un serio problema de edad (los nombres, al final de este posteo).
La vida pareciera ser una eterna búsqueda de lo nuevo. No estamos del todo conformes con la marcha del mundo a nuestro alrededor, y buscamos algo revolucionario que nos cambie la vida de una manera u otra, y cuando lo encontramos, nos parece tan novedoso, que buscamos cuanta imitación surja por aquí y por allá. Hasta que la genialidad de haberlo inventado primero, se pierde en medio de lo que se ha transformado en... la fórmula. Y entre tanta imitación mediocre, terminamos por encontrar normal lo que antes era tan asombroso.

A continuación, quiero hacerles una invitación a redescubrir la revolución. ¿Recuerdan cuando esa fórmula musical, cuando esa serie de televisión, cuando esa aplicación de internet, todavía era novedosa y había cambiado de alguna manera nuestras vidas? Quiero invitarles a vivir por un momento ese instante de emoción, nuevamente si es que vivieron esa década, o por primera vez si es que son demasiado jóvenes para acordarse de ese mundo. En este posteo me circunscribiré a las cosas que podríamos llamar más o menos de cultura popular, pero seguro que hay más ejemplos allá afuera, incluso en el ámbito "erudito". Buscad y encontraréis.

Una advertencia. Este posteo es sobre cosas que fueron grandiosas y después pasaron a ser el estándar, y por lo tanto revisarlas de nuevo nos hace preguntarnos qué tenían de asombroso en un primer lugar. No se refiere a cosas que en los noventas eran el non plus ultra, y en la actualidad dan pena, como por ejemplo MTV. Las cosas que revisitamos todavía pueden ser consideradas como grandiosas... pero estamos tan acostumbrados a ellas que ni siquiera nos damos cuenta de las mismas. Según este criterio no deberíamos incluir American Pie, lo que deja la fotografía del comienzo como un vil reclamo publicitario para ganar más lectores. Pero nunca dije que en la Guillermocracia jugáramos ciento por ciento limpio...

¿Por qué los noventas? Simplemente porque creo que allí se gestó la gran revolución de Internet, que cambió nuestro mundo para bien o para mal. Los computadores arribaron en los ochentas, pero todavía no generaban ese activo intercambio de ideas que es "la net". En los noventas empezaron muchas cosas, y se aceleraron otras. Así es que, sin más preámbulos, regresemos en el tiempo, y veamos esas cosas asombrosas que ya no lo son tanto.

Más rápido que una bala. Pero no más rápido que tu ojo en el cine.

1.- El bullet-time.

1999. Un grupo de hombres de negro te persigue, y de pronto aparece un grandote que te hace elegir entre la píldora roja y la azul. Si eliges la que te hace ver el mundo "real"... descubres que tu existencia anterior ha transcurrido en una ilusión virtual llamada la "mátrix". La película de los hermanos Wachowski que lanzó el cyberpunk desde un relativo underground hasta la cultura popular, tenía muchos elementos de interés, pero el más copiado e imitado fue el bullet-time. Ya saben, la escena en que el protagonista salta, la imagen se congela y gira alrededor de los personajes suspendidos como estatuas en el aire y haciendo algo como disparar o apretar dientes, para después reanudarse la acción. El problema es que dentro del imaginario de "Matrix", el bullet-time tenía no diremos una razón de ser, pero sí una explicación: los golpes superpoderosos de Neo eran posibles porque se trataba de un universo virtual en donde los hackers podían crear sus propias leyes naturales. En "Los ángeles de Charlie", el bullet-time seguía siendo soportable porque se trataba de una comedia de acción, y además los golpes eran servidos a la mesa por Cameron Diaz, Drew Barrymore y Lucy Liu en bikini. Pero muchas otras se plegaron a la moda, hasta convertir la novedad en algo terriblemente trillado y quemado. Hoy en día, ver una película con bullet-time no genera la idea de novedoso o cool, sino por el contrario, de algo terriblemente pasado de moda y anclado en los noventas... aunque ya que "Matrix" se haya estrenado en 1999, sus copias hayan llegado hasta bien avanzada la primera década de los 2000.

Como Mátrix pero en monitos. Y además ANTERIOR.

2.- Ghost in the Shell.

Y a propósito, hablemos de la película a la que le "Matrix" le copió... bueno, casi todo. "Ghost in the Shell" se estrenó en 1995, aunque llegó al mundo occidental con cuentagotas y siempre entre los enterados. Era deudora de "Blade Runner" y "Akira", pero desarrollaba conceptos presentes ahí hasta extremos impensados. Pero luego vino su imitación estadounidense que es "Matrix", y luego vinieron las imitaciones de "Matrix", tales como "Piso 13" por ejemplo. Y todo lo asombroso que tenía "Ghost in the Shell" se desvaneció. Hoy en día la película es aguantable por el factor nostalgia, pero es difícil ver lo revolucionario que fue en sus días ver un anime cyberpunk con una chica cyborg peleando ciberguerras con diálogos cargados sobre filosofía acerca de qué nos hace humanos y qué no.


A estas alturas, decir que él es vampiro no necesita ni siquiera una alerta de spoilers.

3.- Romance de humana con vampiro.

Si vieron la primera temporada de "Buffy la Cazavampiros" en ese viejo 1997 en vez de por reposiciones, deben recordar lo impactante que fue ver a una cazavampiros... mujer. Porque habitualmente, el cazavampiros era hombre, y las chicas solían estar ahí para ser rescatadas del vampiro, cuando no eran ellas mismas las vampiresas. Pero esa sorpresa palideció con la revelación, a mitad de temporada, de que Angel el enamorado de Buffy, era... ¡vampiro! Romance prohibido puro, la cazavampiros y el vampiro. ¿Cómo se podía llegar más lejos? Simplemente eliminando el factor "superhumano" en la humana de turno, y transformándola en una fulana corriente como tantas otras, con la que la espectadora promedio dentro del target pudiera identificarse con más facilidad. Resultado: "Crepúsculo", "True Blood", "The Vampire Diaries"... Lo que alguna vez fue un giro increíble de guión, ahora es la base para un montón de material cada vez más acartonado que el anterior. Después de eso, regresar a los originales Buffy y Angel no tiene mucha gracia.

Mulder, me parece que la dirección del club swinger no es por aquí...


4.- Dos detectives y una sola pasión.

En 1993, las pantallas de televisión se vieron invadidas por una nueva y excitante serie televisiva: "The X-Files". Inmediatamente la serie se hizo popular a nivel mundial por dos motivos. En primera, por averiguar cuál era el misterio detrás de los extraterrestres y de la desaparición de Samantha la hermana de Mulder. Y la segunda, para ver si Mulder y Scully alguna vez se daban un recreo del porno él y del catolicismo ella, y se lanzaban a un rollito juntos. La fórmula de los dos detectives protagonistas de sexo opuesto con tensiones eróticas no resueltas venía de los ochentas, en concreto "Luz de Luna" con Bruce Willis y Cybill Sheppard, pero como era una comedia, este elemento no creó escuela, y cuando dicha serie se volvió dramática, no la siguió nadie más. Pero "Los expedientes secretos X" sí. Una quincena de años después, series como "Lie to Me", "Bones" o "Castle" han usado el mismo concepto hasta el punto que se ha vuelto ubicuo. Y ver a la original pareja de "lo hacen o no lo hacen", se ha vuelto algo aburridillo de paso.

¿No se suponía que era de videoclips...?


5.- The Real World.

El concepto era simple. Encerrar a una decena o algo menos de tipos con serios problemas de narcisismo y equilibrio emocional, para que sus propias personalidades al aflorar los hicieran crear drama y conflicto. Y detrás de ellos, las cámaras rodando. El programa fue absolutamente revolucionario en los noventas, no sólo porque hubiera una enorme cantidad de drama, sino también porque ese drama... ¡era real! Pero después vinieron "Survivor", "Operación Triunfo", y ese programa en donde el señor Trump gritaba "¡estás despedido!". Frente a la complejidad propositiva de esos reality shows, "The Real World" es una idea palmariamente plana y sin contenido ninguno. Y no es que el género tenga mucho de esto último, pero en un mundo como el actual en donde cualquiera puede agarrar una cámara, grabar su propio "real world" y subirlo a YouTube...

Hubo una época en que el encanto del dibujo de Los Simpsons era que contrataban a gente que no sabía dibujar.


6.- Los Simpsons.

La mala leche en dibujos animados quizás fue preludiada por la versión de los ochentas de "Garfield", pero estalló con todo su esplendor con el grupo de personajes que el cliché periodístico ha dado en llamar "la familia amarilla". "Los Simpsons" fue una revolución, con una familia disfuncional en donde el padre era un holgazán inepto, la madre una pesada histérica, la hija una chica con valores e inadaptada precisamente por eso, y el hijo un malandrín de mala calaña. Algo parecido a lo que venía haciendo "Matrimonio con hijos", pero en dibujos animados. Pero luego el concepto fue invadido por nuevas series de dibujos animados y también sitcoms con actores de carne y hueso, y perdió su novedad, antes de terminar arrastrándose de manera lastimosa y alargada por el fango. Ver ahora un capítulo antiguo de "Los Simpsons" puede ser una experiencia para la nostalgia, y las ideas inteligentes siguen estando ahí, pero... ¿rupturistas? ¿Qué le veían los conservadores de rupturista que lo atacaron tanto...?

Ahora lo cool es no tener chicas en leotardos apretados, no cantarle a la cerveza... y matarme en vez de disfrutar de la fama.


7.- El Grunge.

Aunque el Grunge ya daba de que hablar de mediados a fines de los ochentas, su verdadero estallido a nivel masivo se produjo probablemente en 1991, con la salida más o menos simultánea de "Nevermind" de Nirvana y "Ten" de Pearl Jam. Fue casi como una onda sónica. La escena rockera estaba dominada por Guns 'n' Roses, que todavía crearían el trasnochado "You Could Be Mine" para la banda sonora de "Terminator 2" al año siguiente, pero los Guns por debajo de su fachada de chicos malos y rebeldes, en realidad y en lo musical eran otra almibarada banda de rock ochentera dándose el festín sobre chicas y cervezas. El Grunge le enseñó a la juventud de nuevo que podían estar tristes y sentirse OK, sin necesidad de tener que aparentar ser triunfadores conquistando chicas o poniéndote brutos de borrachos. Sólo que luego vino la sobreexposición. Cuando infrabandas cada vez menos originales como Silverchair, Creed o Nickelback salieron al ruedo, el fenómeno terminó por perder todo lo asombroso que tenía. En la actualidad, "Smell Like Teen Spirit" suena casi como una broma, con tanto poder como si viniera de la era de las 33 1/3 RPM.



Porque nada dice "cyberpunk" más que un título como "Implante Neuronal Táctico".

8.- El metal industrial.

A inicios de los noventas, el metal oxigenado de Bon Jovi, Mötley Crue y Poison todavía trataba de dar guerra. Pero entonces fue atacado desde dos flancos: por un lado el Grunge liquidó la alegría de vivir de las felices canciones sobre rock y chicas, y por el ala más pesada el "Black Album" de Metallica y el "Vulgar Display of Power" de Pantera se encargaron de enseñarles quiénes eran los machos de verdad. Y mientras el mundo del metal caminaba a pasos agigantados hacia el Nu Metal a lo KoRn y Deftones, surgían nombres como Ministry o Nine Inch Nails, o KMFDM en Alemania... Bandas que mezclaron el metal con la música electrónica industrial para generar un sonido diferente y asombroso. Tanto, que cuando Front Line Assembly tuvo la osadía de introducir guitarras eléctricas a destajo en su disco "Millennium" en 1994, se les acusó de vendidos. Después vinieron Rammstein en Alemania, imponiendo su música para conquistar Polonia, y el "Antichrist Superstar" de Marilyn Manson en Estados Unidos como una versión más liviana de Nine Inch Nails, lo que no debería ser una sorpresa si se considera que ese disco fue producido por Trent Reznor. Y luego, un montón de bandas se subieron al sonido industrial. En los noventas, meter electrónica a una música de rock y guitarras era herejía. Hoy por hoy es tan parte del paisaje, que quizás el metal industrial ya ni siquiera sea un género aislado en sí mismo, y la tendencia sea a hablar más bien de una banda con "toques industriales" o "sonido industrial", más que "estilo industrial". La industria llegó para quedarse, se quiera o no, invisible pero omnipresente en todas partes de la música más extrema actual.



¡¡¡ANIMACIÓN POR COMPUTADORAS!!! ¡¡¡SOMOS TRIDIMENSIONALES!!! ¡¡¡ALUCINA, ALUCINA!!!

9.- Películas de animación por computadora.

En 1995 fue estrenada "Toy Story", la primera película de animación hecha completamente por computadora, y fue una película fuera de este mundo. Ayudó por supuesto que tuviera un gran guión y estupendos personajes, razón por la cual puede seguirse viendo a pesar de que sus efectos especiales han envejecido una barbaridad. En esa época, la publicidad remarcaba cada nuevo estreno hecho a la manera de "Toy Story" como una "hecha con animación con computadora". Hoy en día, ¿ven ustedes alguna que se haya promocionado de esa manera? ¿No? Me lo suponía. En la actualidad, lo que resulta novedoso y original, con esa nostalgia retro que a veces nos invade... es que una película se promocione como "en 2-D". La única que se atrevió a hacerlo, y esto como parodia por supuesto, fue "Los Simpsons: La película", en 2007.

GeoCities. Tu colección de GIFs gratis en Internet.



10.- Alojamiento de contenidos y páginas propias en línea.

Internet nació como una red a la cual se podía enchufar cualquier servidor: gracias al protocolo HTTP, el sistema era capaz de reconocer la ruta de cualquiera de éstos... siempre y cuando se pudiera tener un servidor en primer lugar. Y en los noventas, o había que formar parte de la conspiración mundial, o había que conseguirse con tu amigo mafioso computacional uno para alojar tu página personal. De lo contrario eras sólo un usuario... y todos éramos sólo eso. Cuando escribo página personal, me refiero por supuesto a esos sitios de texto colorinche con fondos planos, y con algunos ridículos GIFs animados que se suponía animaban un poco el lugar, y que en realidad lo único que hacían era lastrar la velocidad de descarga en esos precarios tiempos de 28kbps en donde el computador se colgaba si se abrían cinco páginas al mismo tiempo con Internet Explorer, porque la navegación con pestañas todavía pertenecía al futuro. Y entonces llegó GeoCities. El servidor en donde cualquier pelagatos podía montarse su propio sitio web. La mayor parte de los sitios en GeoCities daban vergüenza ajena incluso entonces. Además de que con su obtusa política de barrios, GeoCities terminó por saturarse rápidamente. Hoy en día, cuando el concepto de buscar un servidor para alojar mi página se ha transformado en crearse un blog en Blogger, WordPress o Tumblr, lo de GeoCities suena seriamente pasado de moda, en el mejor de los casos, y paralítico en el peor. En los hechos, Yahoo! que había comprado GeoCities en 1999 debido a lo que entonces parecía un enorme potencial de futuro para el ofrecer alojamiento de páginas personales, terminó por cerrarlo hace algunos años atrás. Y nadie parece echar demasiado de menos esas páginas que prometían millones de fotos de tus actrices favoritas desnudas, y todo se reducía a un mal escaneo de 300x200 de alguna trasnochada chica ochentera fotografiada para Interviú... eso me han contado, por lo menos.

Con este bajo perfil, NADIE sospecharía que la meta es... ¡¡¡LA DOMINACIÓN MUNDIAL!!!

11.- La búsqueda en línea por algoritmos.

¿Alguien recuerda lo que era buscar algo en Internet? Una posibilidad era Yahoo! con su interminable sistema de directorios. O Altavista que funcionaba más o menos igual. Y entonces llegó una empresa que prometía búsquedas más eficientes a partir de un algoritmo secreto como la fórmula de la Coca Cola. Era Google, y quien lo usó una vez, ya no lo dejó de usar más. Comparar a Google con los sistemas antiguos es como comparar a un tren bala con las carretas de los pioneros del Far West. En la actualidad Google está tan presente en todas partes, que la frase "si no estás en Google no existes" es más que un chiste de sobremesa. Y sobre las acusaciones por prácticas monopólicas de Google nada diremos, aunque sea para que Blogger no clausure la Guillermocracia...

La época en que te avisaban de la llegada de la paloma mensajera.


12.- Tu correo electrónico en línea.

Si tuvieron computador a mediados de la década que nos ocupa, recordarán el infierno que significaba depender de Microsoft Outlook para el correo electrónico. En lo que a mí se refiere, jamás tuve casilla ahí porque nunca pude configurar de manera correcta el programa. Y no conozco a nadie más que lo haya logrado. El correo electrónico era un lujo tan grande, que las compañías de televisión por cable ofrecían hasta cinco casillas gratis si contratabas su pack de cable más Internet. Y entonces llegaron los servidores y portales que daban correo electrónico en línea. ¡Y gratis! En aquellos años primitivos ni siquiera existía Gmail, y la gran guerra era entre Yahoo! y Hotmail. Este último parecía el correo electrónico del futuro, y no tener cuenta ahí era ser un perdedor. A mí, un amigo en esos años me envió por equivocación un correo al perfil correcto... pero con "arroba-hotmail" pensando que mi servidor era Hotmail (no, era Yahoo!), y se quedó muy asombrado cuando descubrió que no me había llegado. Claro, comentarle todo esto a un adolescente que vive con correo electrónico, mensajería de Facebook, la posibilidad de publicar en el muro de otras personas, y que vivió el auge y la decadencia de Fotolog, es para recibir de vuelta una mirada de "viejo, ya estás medio ¡ñac!".

Y ahora es el turno de los comentarios. De esas otras cosas grandiosas de los noventas que por espacio, tiempo, o simple mala memoria, no incluímos aquí. Y que ustedes, estimados lectores, se encargarán de traer a colación, por supuesto.

Lo prometido es deuda. La fotografía que abre este posteo es el elenco femenino de la película "American Pie" de 1999. Y las actrices en cuestión son, de izquierda a derecha: Alyson Hannigan, Tara Reid, Shannon Elizabeth y Mena Suvar. Sé que la mayor parte de ustedes reconocieron a la primera por "How I Met Your Mother", pero el resto se ha ido desvaneciendo gradualmente desde su breve momento de estrellato.
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