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miércoles, 13 de junio de 2012

Temporada 2 de "Game of Thrones": ¡El caos!

Por fin vemos realmente GUERRA en una serie de televisión sobre guerra.
Hace pocos días atrás acaba de terminar la segunda temporada de "Game of Thrones", que me senté religiosamente a verla como gran serie del año, después de una magnífica primera temporada. Sólo que esta vez no quedé tan conforme. Lo expresaré con una anécdota para dejar claro el punto desde el inicio.

Sé de una persona que era seguidora de la serie, pero que a mitad de la segunda temporada, por distintos motivos, se descolgó de la misma. No es que le dejara de gustar, aunque a ratos se le hizo pesado el comienzo, sino que hubo circunstancias de vida que obligaron a dejar de lado la serie. Cuando retomó la misma, esta persona quedó impactada con un espectacular capítulo y lista para seguir adelante con la misma. A "Game of Thrones" no le quedaba sino subir, después del impactante continuará... y se llevó un gran chasco y decepción cuando le dije que no habría capítulo el próximo domingo porque era en efecto el último episodio de la temporada.

Sansa Stark aprendiendo que debes tener cuidado con lo que deseas, porque se te puede cumplir.

Cuando el continuará verdaderamente bueno de una serie es el último, entonces la serie en cuestión tiene problemas. No ignoro que "Game of Thrones" está muy supeditada al material de base y los guionistas no tienen carta blanca para inventarse sucesos e hilarlos, pero como no he leído los libros, tengo derecho a esperar que si invierto tiempo en la serie, me entreguen una serie en donde pasen cosas, no sólo relleno. Repasemos la misma para darnos una idea.

Lo que viene está trufado de spoilers de las dos temporadas, de manera que quienes quieran ver la serie, no deberían seguir leyendo.

Muchos personajes nuevos para que no tengas la sensación de que estás entendiendo de dónde vienen o para dónde van.

Después del caos generado con la muerte de Robert Baratheon, la ejecución de Ned Stark y la rebelión del Norte al final de la primera temporada, el reino ha caído en guerra civil, ya que varios personajes tratan o bien de apoderarse del trono, o bien de quedar en la mejor posición posible cuando algún otro se lo apodere. En medio de esto, los Stark seguirán pasando penurias, ya que la guerra del Norte, aunque bien llevada, enfrenta dificultades para dar un decisivo golpe final. Al este, Daenerys está ahora a cargo de la horda, y tiene que convertir esta base de seguidores en un poder respetable si quiere regresar al oeste y reclamar el trono que le pertenece. Y más allá del Norte, la Guardia emprende una audaz expedición militar ante la inminencia del invierno y los rumores de los caminantes rondando por ahí. Suena bien sobre el papel, pero desde la idea a la realización hay un buen trecho.

El peor lastre de esta segunda temporada es la sensación permanente de que nada se resuelve. La primera dejó varios cabos abiertos, pero hubo cierres significativos: la muerte de Ned Stark, el entronizamiento de Joffrey Baratheon, Daenerys asumiendo su destino. En cambio, en la segunda no tenemos ninguna trama verdaderamente central. El único hilo que empuja los capítulos hacia un clímax es la inminente invasión contra Desembarco del Rey por parte de Stannis Baratheon, porque todo el mundo espera que culmine con una batalla final; además, el encargado de parar la invasión es Tyrion Lannister, uno de los personajes favoritos de la saga, lo que origina un interesante duelo de caracteres y voluntades. Todas las otras subtramas, en cambio, venían de la primera temporada, y seguirán hacia la tercera. En cuanto a ésta, se resuelve de manera bastante anodina, con una batalla después de la cual el status quo queda casi intocado. En dicha batalla hay cerca de una decena de personajes principales comprometidos, y no muere nadie ni por casualidad, lo que le hace mucho daño a una serie que se fundamentaba en la premisa de "cualquiera puede morir" como reclamo para incrementar el suspenso.

Tiene esta cara porque traicionó a la única gente que lo quería para tratar de ganarse a su familia que lo desprecia. Infructuosamente.

Además, viene el peso añadido de tramas que no parecen ir a ninguna parte, y que de hecho al final quedan más o menos sin resolver. Está Daenerys, cuya historia sigue sin intrincarse con la principal, pero que es aceptable porque venía de la primera temporada. Está la expedición más allá del Muro, que podría haber dado de sí, pero en la que no sucede nada de demasiada relevancia hasta la última escena de la temporada. Está la subtrama de la niña Arya fugitiva disfrazada de niño, que tampoco interactúa con el resto de los personajes. Está la subtrama de Theon Greyjoy buscando redención frente a su padre. Y está la subtrama de Jamie Lannister prisionero de los Stark, que tampoco aporta ningún desarrollo al resto de los eventos. Supongamos que estas tramas no pueden omitirse porque sirven de preparativos para sucesos que vienen después, pero en ese caso, ¿no podrían los guionistas haberlas abreviado? O mejor aún, ¿no podrían haber dedicado algún capítulo especial a las mismas, o que algún personaje las hubiera contado en retrospectiva apoyado con flashbacks? A lo mejor en las novelas son tramas importantes y se intrincan con alguna arquitectura maravillosa, pero estamos hablando de televisión aquí, y la televisión debe ser rápida y ágil, no perderse en los meandros de una hilera interminable de personajes. No por casualidad, el mejor capítulo de las dos temporadas es "Blackwater", en donde se describe el asalto final de Stannis Baratheon contra Desembarco del Rey, no sólo porque vemos la batalla más épica en toda la serie, sino además porque los guionistas se olvidan de todas las tramas y subtramas paralelas y se centran en el núcleo de personajes que defienden o que atacan Desembarco del Rey, sin distracciones de ninguna clase.

Después de ver esta segunda temporada, me llevé una impresión muy pobre del talento del señor Martin para contar buenas historias. Una buena historia puede tener un elenco coral y varias subtramas corriendo en paralelo. Pero también una buena historia debe saber en dónde cortar. El secreto de contar una historia con varias tramas paralelas, es no perder de vista nunca cuál es el hilo conductor principal, e ir haciendo aparecer y desaparecer los personajes del horizonte narrativo en la medida que interactúan con ese hilo principal. Cuando uno escribe historias corales con muchos personajes, existe la tentación permanente de referirse a todos ellos en profundidad porque, como héroes o villanos, uno les cobra cariño y siente curiosidad por saber si están bien o mal, además de que sirven para explorar otros aspectos del universo narrativo y de dotarlo con una sensación de vastedad que aumente la épica. Pero el buen escritor sabe que su lector no siempre va a poder seguirlo en todas direcciones, y no cuenta con la misma biblia de personajes que el escritor se ha ido creando a medida que los hace evolucionar por el tablero, de manera que debe resistir esa tentación. Una historia coral debe mantener un delicado equilibrio entre que una trama no sofoque todo el resto, y a la vez que no se disperse tanto que al final ninguna trama termine por ser de interés.

Tiene escena en casi todos los capítulos de la segunda temporada, pero su subtrama podría haberse pateado como un flashback para la tercera temporada en un compendio de veinte minutos.

En cuanto al nivel de producción, "Game of Thrones" está bien. La mejora substancial del presupuesto es notoria en que tenemos mejores escenarios, incluyendo los monumentales paisajes de Islandia para las escenas más allá del Muro. También tenemos más escenas de masas, que no son tan imponentes como para mostrar ejércitos enteros, pero vemos batallas al menos, algo que se echaba de menos en una primera temporada en donde sabíamos que había guerra porque algún mensajero entraba en escena informando de tal o cual batalla. En general, puede decirse que el descenso de calidad en los guiones se ha visto compensado por una mejora en los valores de producción, lo que ha permitido mantener a flote la serie.

A estas alturas del partido, cabe preguntarse si vale la pena seguir la serie en una tercera temporada. Mi decisión personal es que yo seguiré adelante. Si la segunda temporada es un bache, puede que se corrijan estos problemas en la tercera, olvidándose un poco de la fidelidad a los libros y acomodando mejor el argumento a lo que se espera de una serie televisiva. Porque a veces los guionistas y los fanáticos olvidan que son formatos distintos, y lo que funciona en una novela no necesariamente funciona en una serie de televisión por capítulos. Puede también que después de la tercera temporada la serie termine perdida irremisiblemente, en cuyo caso ya no cuenten conmigo. Habrá que esperar hasta el 2013 para salir de dudas.

Hasta el próximo año. Y NO ME FALLEN ESTA VEZ.

2 comentarios:

sofia martínez dijo...

Esta segunda temporada me sorprendió, creo que los cambios y nuevos personajes le dieron un toque especial a Juegos de Tronos , me gusta mucho la serie.

Guillermo Ríos dijo...

Pues a mí me ha ido gustando cada vez menos, y de hecho para la cuarta temporada no cuenten conmigo. No hablaré por otras personas, pero en lo que a mí respecta, es como haber visto la transformación de un bien cuidado jardín inglés en una jungla kudzu que todo lo devora. Ya me comentarán si en la cuarta temporada los distintos argumentos han confluido por fin más o menos en una misma dirección, o si confirmó mis peores sospechas sobre la serie.

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