miércoles, 20 de junio de 2012

INTERMINABLELOGÍAS: El universo animado de DC Comics.



Más allá de los iniciados en el asunto de los cómics, es necesario decir que el llamado “universo DC” es el escenario compartido de los superhéroes de la editorial DC Comics; en concreto de Superman, Batman, Wonder Woman, y un larguísimo etcétera de ellos. Huelga decir que han tenido una buena cantidad de adaptaciones para la pantalla chica y grande, en particular los “tres grandes” que son los mencionados más arriba. Para los más veteranos, la serie por antonomasia que los reunía a todos era por supuesto “Los Superamigos”, que se emitió en las décadas de 1970 y 1980. Sin embargo, cuando se habla de “universo animado” en términos más modernos, lo usual es referirse a las series que fueron desarrolladas por Bruce Timm en las décadas de 1990 y 2000, y en menor medida por Paul Dini. En general, cada una de ellas es más o menos independiente, pero el estar los mismos productores detrás, permitió varios capítulos que hicieron alusiones a historias anteriores, convirtiéndolas así en un universo más amplio que cada serie por separado.

La primera serie fue “Batman: La serie animada”. Estrenada en 1992, duró hasta 1993 con 65 capítulos emitidos; después vino una segunda temporada bajo el título de “Las nuevas aventuras de Batman y Robin”, con veinte capítulos adicionales. Esta serie recibió vía libre en parte debido a la batimanía desatada por las películas “Batman” y “Batman regresa” de Tim Burton. En la serie es muy notoria la influencia de ambas películas en la serie. A diferencia de encarnaciones animadas anteriores, Batman no es un héroe de una sola pieza ni un justiciero por el afán de serlo, sino que se presenta todo su trauma de infancia, así como sus demonios interiores. Los villanos por su parte son presentados con personalidades complejas y motivaciones particulares para cometer sus tropelías. Los escenarios bebieron bastante de las películas de Tim Burton, enfatizando una Ciudad Gótica con enormes rascacielos art decó. Para la banda sonora se quiso incluir a Danny Elfman, el mismo compositor de las bandas sonoras de las películas de Tim Burton, aunque esta colaboración finalmente no pudo fructificar; Shirley Walker se hizo cargo, con un estilo muy similar al de Elfman.

La serie parte con Batman ya establecido como justiciero en Ciudad Gótica, aunque en los primeros capítulos es todavía una especie de leyenda urbana. En algunos casos, ya existen villanos establecidos, como por ejemplo el Guasón; en otros, veremos cómo determinados personajes se transformarán en villanos a su vez. Uno de los primeros episodios está dedicado a la transformación de Pamela Isley en Poison Ivy, y el rol que juega Harvey Dent en ello; en un capítulo posterior veremos cómo Harvey Dent se transformará en Two Faces. Esto no quita que en algunos capítulos, y más adelante en algunas películas, veamos flashbacks que nos refieran el pasado de Bruce Wayne antes de transformarse en Batman.

Uno de los puntos fuertes de esta primera serie, fue la elevadísima calidad de los guiones. El capítulo “Punto de vista” por ejemplo, presenta una investigación policial al estilo “Rashomon”, con la historia referida desde el punto de vista de varios testigos; “Cuidado con el Fantasma Gris” es un emocionante homenaje a las seriales antiguas; “Casi lo atrapo” se centra en cuatro villanos reunidos y comentando acerca de cómo en alguna ocasión, casi han atrapado a Batman; y “Su alma de silicón” presenta un dilema existencial al estilo “Blade Runner” en que un falso Batman asume y cree a pie juntillas ser el verdadero. Huelga decir que guiones de este nivel son infrecuentes en las producciones animadas para público infantil, del cual se suele suponer que no resisten algo más complejo que una vulgar lucha maniquea de buenos contra villanos.

Esta primera serie tuvo varias continuaciones. Debemos incluir la serie televisiva “Las nuevas aventuras de Batman”, en la cual vimos un salto de cinco años en que el primer Robin se ha convertido en Nightwing, y otro Robin ha tomado su lugar; esta serie de 24 capítulos tuvo un buen nivel de guiones, pero una bajada en el presupuesto para animación hizo que la misma se resintiera de manera dramática. Siguieron tres filmes, que son “Batman: La máscara del Fantasma”, “Batman: Sub Cero” y “Batman: El misterio de la Batimujer”, que redondearon algunos aspectos del mito. La primera tiene además el mérito de haber condensado toda la experiencia de los productores y equipo creativo, en un filme más o menos definitivo acerca del personaje.

A destacar también el estreno en 1999 de “Batman del futuro”, serie que sirve como epílogo a “Batman: La serie animada”. En la misma, Batman sufre un ataque cardíaco mientras está rescatando a una chica, y se ve obligado a retirarse. Veinte años después aparece el joven Terry McGuinnis, cuyo padre ha sido asesinado como parte de un complot corporativo; después de despreciarse ambos, Bruce Wayne termina adoptando a Terry como el nuevo Batman, transformándose en su mentor mientras Terry va aprendiendo el oficio de superhéroe. En “El llamado” se presenta a varios integrantes de la Liga de la Justicia, incluyendo a un Superman maduro y envejecido, además de que dicha historia presenta un nodo de continuidad con un episodio de “Superman: La serie animada”, por entonces ya estrenada, y de la que hablaremos.

“Batman del futuro” dio origen a la película “El regreso del Guasón”. Esta se presenta como un punto de continuidad entre “Batman: La serie animada” y “Batman del futuro”, al describir no sólo la suerte del Guasón, sino también el destino de Tim Drake, el nuevo Robin presentado en la tercera temporada de la serie de Batman. Todos estos eventos desembocarán en un enfrentamiento final entre el Guasón y el nuevo Batman que es Terry McGuinnis.



Mientras pasaban estas cosas, en 1998 y en paralelo se estrenó “Superman: La serie animada”. La misma intentó mantener la calidad de “Batman: La serie animada”, aunque se quedó corta debido al menor presupuesto para animación, así como en el hecho de que Superman mismo es un personaje más de una pieza que Batman, y por lo tanto sus conflictos narrativos también son más convencionales. Aún así, la saga de tres episodios “El último hijo de Kriptón” es una emocionante rendición a los orígenes del héroe, y algún que otro episodio juega muy bien con el mito del héroe, como por ejemplo “El difunto sr. Kent” en donde éste debe falsificar su muerte, o las dos partes de “Apokopolips Ahora” en que Superman tiene un duelo decisivo con el villano Darkside, y un bienamado personaje de la franquicia muere defendiendo heroicamente a la Tierra. Las palabras que Superman le dedica en la tumba (“Al final el mundo no necesitaba un superhéroe, sólo un hombre valiente”) son una sucinta y emotiva reflexión acerca del poder y los límites de una personalidad heroica. En la historia de tres capítulos “Lo mejor del mundo”, esta serie se conecta con “Batman: La serie animada”, ya que el Guasón y Lex Luthor unen fuerzas para tratar de batir a Superman y Batman. Otro episodio a destacar es el episodio doble “El número uno”, no sólo por presentar a Lobo, sino también porque en los eventos de este episodio se origina la crisis que dará lugar a “El llamado” en “Batman del futuro”.

Entre medio se produjo otra serie de animación, que fue “Static Shock”. A pesar de que el superpoder de su protagonista es el control de la electricidad, en general puede decirse que “Static Shock” presentaba un enfoque menos superheroico y más centrado en la cotidianeidad de un superhéroe joven. Es quizás la serie menos relacionada con el resto del universo DC, aunque tiene algunos episodios en que se entrecruza con ellas.

El siguiente paso lógico en materia de ir escalando el universo narrado, parecía reunir a varios superhéroes, de manera que la siguiente serie fue dedicada a la Liga de la Justicia en pleno. Las dos primeras temporadas constaron de 26 episodios cada una, aunque cada historia se extendía por dos episodios, salvo por algunos especiales que tomaron tres. Para la serie cambiaron el estatus de Lex Luthor, quitándole el aura de respetabilidad que lo protegía en “Superman: La serie animada” y convirtiéndolo en un convicto, permitiéndole así ensamblar alrededor suyo a la Liga de la Injusticia. En general, las historias de estas dos temporadas eran más simples que las de “Batman: La serie animada” y “Superman: La serie animada”, con personajes más de cartón piedra, divididos entre héroes y villanos de manera más convencional. Incluso hicieron caso omiso del final de “Superman: La serie animada”, que había dejado al superhéroe en el ojo de la desconfianza mundial luego de haber sufrido un lavado de cerebro a manos de Darkside; en “La Liga de la Justicia”, Superman aparece como habiendo vuelto a recuperar la confianza mundial, sin que se explique bien cómo. Batman por su parte ha sido despojado de toda la complejidad psicológica mostrada en “Batman: La serie animada”, conservando sólo su carácter hosco y paranoico como seña de identidad personal.



Aunque “La Liga de la Justicia” resulta inferior en nivel a las dos series madres, las cosas se recompusieron para “Liga de la Justicia Ilimitada”. En realidad, aunque haya mediado un cambio de nombre, esta serie son dos temporadas más de la “Liga de la Justicia” original. Los eventos del capítulo doble “Legado”, el mencionado final de “Superman: La serie animada”, son traídos de nuevo a colación por parte del Proyecto Cadmus, los villanos oficiales. El objetivo del Proyecto Cadmus es que el Gobierno de Estados Unidos pueda controlar a los superhéroes, ante el muy justificable temor de que éstos alguna vez, por cualquier motivo, puedan volverse contra la Tierra. El profesor Hamilton, personaje recurrente de “Superman: La serie animada” que ha colaborado con Superman un tanto por idealismo, ahora se pasa al Proyecto Cadmus justamente por el temor de que Superman vuelva a perder el seso y ataque el planeta otra vez con sus superpoderes.

La historia del conflicto de la Liga de la Justicia contra el Proyecto Cadmus aborda muy bien el viejo problema de quién vigila a los vigilantes. En efecto, dicha saga constituye una reflexión acerca de los límites del superheroísmo, y de lo que significa que un grupo de héroes se tome la ética y la justicia en sus manos sin consultarle a nadie. Uno de los mejores puntos de esta nueva temporada, es haber endurecido la posición de Superman, haciéndolo pasar de un idealista un tanto ingenuo, a un hombre de convicciones tan sólidas que llega a infligir terror. Uno de los mejores segmentos de la serie, que no creo exagerado considerar también como parte de los mejores minutos de televisión jamás vistos, consiste en un discurso de Green Arrow a sus colegas con superpoderes: como el único humano sin poderes dentro de la reunión (Batman no está presente), les espeta que, a pesar de ser su colega de trabajo, les tiene miedo porque están tan convencidos de que su poder les permite ir a tomar a cualquiera que ellos consideren estar mal, que bien podrían estar borrando alguna clase de límite moral. Y esto, en un episodio emitido en tiempos en que el Presidente de Estados Unidos el señor George W. Bush, estaba aplicando justamente esta política en el Medio Oriente, en represalia por los ataques de Al Qaeda en 2001.

Después de esto, quizás por falta de entusiasmo de los promotores, quizás por falta de nuevo público que reemplazara a la generación que había crecido siguiendo a estas series por cerca de una década y media, quizás porque ya no había ningún concepto más grande hacia el cual ir, es que no hubo nuevas series. De hecho, lo siguiente que vino fueron una serie de películas de animación que no tenían nada que ver con lo presentado en este universo, el cual ya se puede considerar por lo tanto como un canon cerrado, una de las más interesantes visiones que se han creado sobre los superhéroes.

6 comentarios:

Cidroq dijo...

Muy buena reseña, ojala saliera alguna serie que retome la calidad que dejaron estas

Guillermo Ríos dijo...

"The Batman" no estaba mal, pero para su desgracia, la sombra de la serie de los noventa es demasiado larga. Vamos a ver si en un futuro...

Elwin Álvarez Fuentes dijo...

Me haces recordar tantas horas de la mejor entretención animada gringa para la TV. Eso sí, no comparto contigo eso de la caída en la calidad de los guiones una vez llegaron a la serie de "La Liga de la Justicia" (la volví a ver el año pasado para presentársela a mi sobrinito Amilcar que entonces tenía 4 años y esta vez la encontré realmente maravillosa). En los comienzos de mi blog escribí sobre el Batman de esta dupla y he aquí lo que me salió al respecto: http://www.elcubildelciclope.blogspot.com/2011/12/el-mejor-batman-de-todos-1-parte.html y
http://elcubildelciclope.blogspot.com/2011/12/el-mejor-batman-de-todos-2-parte.html

Guillermo Ríos dijo...

Yo considero que sí hubo una bajada en el nivel, principalmente porque al centrarse en Batman y Superman, las series anteriores se anclaban en sus personajes para contar historias potentes, mientras que en Liga de la Justicia, al tener que hacerle espacio a siete superhéroes, las historias tendían a ser más convencionales. En cualquier caso no quise decir que fuera una etapa mediocre ni mucho menos, sólo creo que lo es en términos comparativos: es un caso no de una serie mala contra dos series buenas, sino de una serie buena contra dos series mejores. Aunque la materia es opinable, por supuesto.

Martín dijo...

A mí me conquistó Justicia Joven (mejor conocida por su nombre original, "Young Justice") a pesar de la premisa de centrarse en personajes que son, en principio, versiones bastardas de la liga de la justicia. Y cosa rara, la segunda temporada, que quedó con un gancho terrible, era muy superior a la primera. Lástima que la hayan cancelado...

Guillermo Ríos dijo...

He recibido buenos comentarios de la serie, pero al principio no me subí al carro, y después, cuando supe que la habían cancelado con un enorme cliffhanger, que no sé cuál sea, me tiró más para atrás. En cualquier caso, alguno de estos días...

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