miércoles, 27 de junio de 2012

Gankutsuou: El Conde de Montecristo en el espacio.


"Yo no soy el hombre que solía ser. Y lo que ves, no es lo que parece ser. He viajado a través del espacio para estar contigo. Lo que tú no conoces, no deberías temer... No me verás venir, no me verás venir, hasta que yo golpee" - "You Won't See Me Coming", ending de "Gankutsuou".

Después de haberme zampado en YouTube los veinticuatro capítulos de la serie de animación japonesa "Gankutsuou", me he quedado simplemente boquiabierto. No sólo porque es un muy buen anime en general, sino también porque, dentro de su propio estilo, es una formidable adaptación de "El Conde de Montecristo" de Alejandro Dumas, con una fidelidad a la fuente que no la tienen otras versiones supuestamente más "realistas". Y es que, después de haberme leído el novelón original en su versión completa de 1000 páginas, no pude menos que detestar la película "Montecristo" del 2002, en que no rescataron nada de lo que hace a la novela original ser grande en primer lugar. Lo curioso es que "Gankutsuou" no está ambientada en el siglo XIX original... sino a inicios del sexto milenio, en el año 5053. Y en París... y el espacio.

Para los no enterados, la novela original es un folletín de los que se publican por capítulos en los diarios del siglo XIX, un poco como las teleseries por capítulos de hoy en día, o como "Corona de Amenofis" por mi producción propia. "El Conde de Montecristo" original tiene tantas vueltas de argumento que a ratos parece casi salido de la imaginación de un guionista venezolano. El personaje que le da título a la novela es un millonario misterioso y excéntrico, y también algo vampiresco, que se da a conocer en la sociedad de París. De manera inadvertida para todos, desarrolla un complejo esquema para destruir a tres grandes poderosos: Danglars el banquero, Villefort el juez, y Fernando el militar, quienes tienen cadáveres en el armario por los cuales Montecristo ha venido a pedirles cuenta. La venganza de Montecristo se extiende a lo largo de las últimas 600 páginas de la novela, y cae poco a poco y de manera implacable sobre estos desdichados que con sus maquinaciones se han atraído la ira del protagonista.



Parte importante de la gracia de "Gankutsuou" es que mantuvieron el justo equilibrio entre ser fieles hasta lo literal de la novela por un lado, y desentenderse completamente de ella por el otro. El anime introduce una tonelada de cambios argumentales, lógico si se piensa que hablamos de una adaptación en clave de ciencia ficción, pero todos ellos desarrollados de una manera que no choquen demasiado con el espíritu del material de base. Quizás la única ostensible salida de tiesto sean los capítulos 22 y 23, antepenúltimo y penúltimo, en donde el villano principal hace una jugada que va no digamos contra el personaje de la novela, sino incluso contra lo establecido sobre dicho personaje en el mismo anime. Pero es un pequeño defecto a cambio de muchos puntos positivos de "Gankutsuou", y de todas maneras, lo que pueda quedar de mal trago se arregla con un muy emotivo capítulo 24 y final.

El principal cambio introducido, es alterar el punto de entrada en la historia y el personaje protagónico. Mientras que Alberto de Morcerf es un personaje importante, pero en definitiva algo secundario en la novela, en el anime se transforma en el protagonista absoluto, y Montecristo que es el protagonista de la novela, pasa a ocupar un rol que sigue siendo importante, pero que se mueve más en la trastienda. La historia empieza cuando Alberto conoce a Montecristo en la Luna, sin sospechar que su encuentro casual en realidad ha sido preparado por Montecristo de antemano para ganarse la confianza de Alberto y utilizarlo. Este incidente en la novela original, incluyendo el secuestro a manos de Luigi Vampa, ocurre algo pasado un tercio de la novela: lo ocurrido hasta ahí en la novela, trasladado al anime, será recreado después a través de flashbacks, so pretexto de recuerdos o averiguaciones de los personajes según sea el caso.



Un punto importante del anime es que rescata a un montón de personajes que en otras adaptaciones, por problemas de tiempo o por simple flojera, se los dejan abajo. De esta manera vemos a la familia de Danglars, a Haydée, a Cavalcanti, a Maximiliano Morrel, a Caderousse, a los distintos sicarios del Conde, algunos de ellos con roles más o menos mínimos, pero siempre con un instante en que se nos perfilan bien. Algunos de ellos han sufrido un lavado de cara, como Eugenia que pasa de tener una sexualidad sospechosa en la novela original, a ser el interés romántico del protagonista. Otros como Maximiliano se mantienen más o menos fieles, aunque en lo personal yo hubiera preferido un Maximiliano menos... gigante. Esto lleva a que en "Gankutsuou" aparezcan muchas situaciones usualmente omitidas en otras adaptaciones: el incidente con los caballos desbocados, el misterio que rodea a la mansión Villefort, la intriga en torno al matrimonio arreglado de Eugenia y Cavalcanti, etcétera. En el caso de la emblemática escena del duelo entre Alberto y Montecristo, éste es subvertido por completo, pero de una manera tan asombrosa y emotiva, que no podemos quejarnos por la falta de fidelidad al original.

El retrato de Montecristo también experimenta un cambio interesante. En la novela le hemos seguido desde sus humildes inicios, y por lo tanto entendemos sus motivaciones y su afán de venganza. En el anime aparece como alguien ajeno y extraño, realzándose el detalle de que parezca un vampiro con el que se jugaba en la novela. No se preocupen, Montecristo acá no es un vampiro, pero ha pasado con él algo mucho más interesante, que lo convierte de antihéroe en un terrible villano. Y aunque el Montecristo del anime difiere mucho del protagonista de la novela, por debajo ambos tienen en común el terrible subtexto, que Alejandro Dumas explota de manera muy eficiente y el anime también, de que la venganza lo ha convertido en un monstruo tan odioso y criminal como los villanos a los que pretende castigar.



Hasta el momento hemos hablado de "Gankutsuou" en tanto adaptación de la novela, pero veamos ahora cómo funciona en cuanto obra por sí misma. En esto, "Gankutsuou" está hecha con un enorme cuidado. El escenario es una mezcla de estéticas de la época de la novela original, particularmente algunos ropajes y escenarios parisinos, con dieselpunk de comienzos del siglo XX, en lo relativo a la tecnología, y con elementos de ciencia ficción más generales tratándose de las secuencias espaciales. El tratamiento de las ropas y vestimentas parecieran estar inspirados en el simbolismo vienés; estos personajes podrían muy bien haber sido diseñados por Gustav Klimt en persona. Y lo más agradecido, en ningún minuto la obra se degrada con soluciones fáciles como incluir rabietas de personajes tsundere, o al menos lo hace de manera más realista de lo habitual. La historia tiene momentos de alivio dramático en la forma de diálogos significativos o momentos de intimidad, pero en general se mantiene siempre firmemente enclavada en el dramatismo propio de la obra original.

El soundtrack también es muy potente, inspirado particularmente en la música clásica; eso, cuando no utilizan música clásica de manera directa. Quizás el ejemplo más egregio sea el tema de Montecristo, que es una reelaboración con bases electrónicas de la sinfonía "Manfredo" de Tchaikovsky. Lo que no es casual, porque a su vez, Tchaikovsky basó dicha sinfonía en el poema del mismo título de Lord Byron... con cuyo protagonista el Conde de Montecristo de la novela original es comparado a veces.



Invirtiendo la relación habitual de que el opening es vibrante y épico para calentar motores, y el ending es calmado para dejar tranquilos y satisfechos a los espectadores, acá es exactamente al revés. "We Were Lovers", el tema de entrada, es una hermosísima balada inspirada nada menos que en Frederic Chopin ("Étude Op. 10, No. 3", en concreto), lo que debe ser un guiño porque en la época de la novela original, el polaco Chopin estaba haciendo carrera en París.



Al final de cada capítulo, uno queda con hambre de pasar de inmediato al siguiente debido a que cada uno está cortado en momentos cruciales del desarrollo dramático. Pero ayuda a esto la potentísima imaginería del ending, sobre el cual se ha impreso el potente tema "You Won't See Me Coming". Si "We Were Lovers" era el tema de Edmundo Dantés soñador y desilusionado, "You Won't See Me Coming" se refiere claramente a un Conde de Montecristo que en su afán de venganza quizás incluso se ha salido de la mismísima humanidad:




En cuanto ciencia ficción, puede dudarse de la adscripción de "Gankutsuou" al Steampunk, debido a ambientarse no en un pasado de la Humanidad con tecnología alternativa a la que conocemos, sino en el futuro. Pero en dicho futuro nos encontramos con elementos propios del siglo XIX y comienzos del XX, tales como locaciones, elementos tecnológicos o imaginería, de manera que al menos por el uso de tópicos del género, podría calificar dentro del mismo. Sea que lo asumamos como Steampunk, o como una intriga de Ciencia Ficción con elementos de dicho género, el caso es que los usa con mucha imaginación y con mano maestra, de manera que cualquier aficionado a la Ciencia Ficción quedará agradado con esta serie, a lo menos en lo que a la descripción del universo se refiere.



De manera que obviando la rareza de la combinación de elementos presentes en la serie, "Gankutsuou" puede ser una agradable sorpresa tanto para los fanáticos de la Ciencia Ficción, como para los entusiastas del folletín decimonónico, y en general para cualquiera que desee ver una emotiva serie que se salga de lo común y habitual.





2 comentarios:

Carlos Pelliser dijo...

¿Aparece Notier Villefort y su "código en clave Morse" para comunicarse con los demás? No me explico cómo le dibujarían los ojos... je je. Para mí es el personaje más interesante de todos: recurdo como hizo saltar el matrimonio de Valentina sin decir palabra. Dumas se lució allí como nunca. ¿No es así?

Guillermo Ríos dijo...

Por desgracia no aparece. En todas las adaptaciones se deja fuera al pobre Nortier, lo que es triste porque es de lejos uno de los mejores personales de la novela original, a mi gusto. Vieran la rabieta que me pegué cuando en Montecristo de 2.002 lo mataron fuera de escena. Aquí podían haberlo incluido, pero lo dejaron fuera. Imagino que animarlo de manera creíble hubiera sido muy complicado, así es que lo considero como una decisión pragmática.

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