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martes, 27 de marzo de 2012

Tributo a Frank Grimes.


El año pasado escribí un artículo acerca de por qué "Los Simpsons" habían pasado de ser uno de los mejores programas de televisión de todos los tiempos, a algo que ya empezaba a oler a cadáver (pinchar aquí si no lo han leído). Pero no quiero ser tan resentido con un programa que tantos buenos momentos me ha dado. De manera que, después de dedicarle un posteo negativo, ahora va uno positivo sobre el programa. Y puesto a elegir mi episodio favorito, probablemente tenga que decantarme por el relativo a Frank Grimes.

Recapitulemos. El personaje apareció por primera vez, y única hasta donde sé, en el capítulo "El enemigo de Homero". Es el número 176 en total, pertenece a la octava temporada, y fue estrenado en Estados Unidos el 4 de Mayo de 1997. Frank Grimes es el mencionado enemigo de Homero, y están condenados a no entenderse porque su escala de valores son divergentes hasta el extremo.

El capítulo se abre majestuosamente con un breve reporte televisivo en donde vemos que Frank Grimes es un héroe porque "lo ha obtenido todo por la vía difícil" (no textual porque cito de memoria, pero trato de ser lo más ajustado posible al original). Lo vemos en distintos episodios de su biografía en donde una serie de descacharrantes accidentes le han hecho la vida imposible. Aún así es un personaje heroico, porque no se ha echado a morir, sino que se ha empeñado el doble para surgir y salir adelante. Este reporte es visto por Montgomery Burns, el jefe del reactor nuclear de Springfield, quien ordena contratar a Frank Grimes. Ahí es donde se prepara la máxima tragedia de la vida de este hombre que lo ha obtenido todo por la vía difícil: Homero Simpson.

Nada más conocerse, Homero Simpson y Frank Grimes chocan como trenes. Con su carácter bienintencionado y bonachón, pero a la vez estúpido y egoísta, Homero Simpson trata de ser amable y amistoso con Frank Grimes. Por supuesto, tratándose de Homero Simpson, ni siquiera se preocupa por conocerlo, sino que lisa y llanamente asume que el recién llegado es como él. Dentro de su ingenuidad, Homero Simpson se muestra a sí mismo tal y como es en realidad: flojo, patán, irresponsable. Para Frank Grimes, a quien sus sacrificios le han dado un enorme sentido de la responsabilidad, esta actitud resulta enormemente chocante, pero trata de sobrellevarla como mejor puede, acostumbrado como está a los golpes de la vida.



Y aquí es donde empieza a gestarse el drama. Porque Frank Grimes es un amargado, algo comprensible por la vida que le ha tocado, pero también una persona que vive y deja vivir, mientras que Homero Simpson no puede dejar de comportarse como una prima donna. Al ver que Frank Grimes no le hace ningún caso, en vez de tomárselo como una muestra de respeto por el espacio personal y de tolerancia ante las diferencias, Homero lo considera un rechazo, y trata de hacerse amigo de Frank Grimes a la fuerza. Pero una vez más, Homero no trata de entender el punto de vista de Frank Grimes: le basta con que le demuestre afecto y aprecio a través de la camaradería que manifiesta con sus otros compañeros de trabajo como Lenny y Carl, sin que sea importante que ese aprecio sea sincero o fingido. Además, Homero Simpson es torpe en sus intentos por llamar la atención, e irrita a Frank Grimes con su torpeza. Y con razón. La ira de Frank Grimes crece cuando descubre que Homero Simpson vive en una enorme casa, mientras que él mismo está en un departamento miserable, y cuando le pregunta cómo lo hace, Homero Simpson le da una respuesta perfectamente estúpida: "No sé, la economía funciona así"... Frank Grimes termina perdiendo los estribos, y le dice en la cara a Homero que a partir de ese instante, son enemigos.

Si Homero Simpson no entiende a Frank Grimes, tampoco Frank Grimes parece entender a Homero Simpson. Siendo ahora abiertamente rechazado, Homero redoblará sus esfuerzos por romper la tensión, sin el menor gramo de autocrítica acerca de que él mismo ha provocado todo. Muy en el fondo, considerando la personalidad de Frank Grimes y su comportamiento posterior a la declaración de guerra, resulta claro que decirle "a partir de ahora somos enemigos" es una manera de deshacerse de él, no de hacerle la guerra en verdad. Por lo que el comportamiento posterior de Homero no puede hacer otra cosa sino enajenarlo. Y le tiende una trampa: engañarlo para hacerlo entrar a un concurso para niños, únicamente para demostrar lo estúpido y ridículo que es.

Y aquí es donde el episodio pasa de ser una estupenda comedia negra sobre relaciones humanas, a la más horrible y vitriólica crítica social que "Los Simpsons" ha lanzado jamás. Resulta que Homero Simpson GANA el concurso, a pesar de no ser un niño, porque LA SOCIEDAD ENTERA, simbolizada por los compañeros de trabajo del reactor nuclear, incluyendo al propio jefe que los ha contratado, son demasiado estúpidos para darse cuenta del sinsentido. Lo que provoca el colapso definitivo de Frank Grimes, quien entra en frenesí y empieza a hacer cosas que rompen todas las reglas de seguridad. Pero hay un matiz que Frank Grimes no entiende: los estúpidos sólo rompen las reglas cuando es en su conveniencia, y el resto del tiempo las siguen como borregos no porque sean razonables ni por su propia seguridad, sino simplemente porque son borregos. Frank Grimes en cambio se ha vuelto caos y anarquía en estado puro. Nada de raro entonces que se lleve una electrocución que lo lleva a la tumba.

La mayoría de los capítulos de "Los Simpsons", a lo menos los tempranos, terminan con una escena emotiva final en que se nos dice de alguna manera que no importa qué tan malo sea el mundo allá afuera, siempre hay algo o alguien a quien uno se puede aferrar para hacerlo más soportable. Pero no éste. Cuando vemos una ocasión que podría ser tan emotiva como lo es el funeral de Frank Grimes, Homero Simpson se queda dormido de manera irrespetuosa, y dice entre sueños: "¡Ay, cámbiala, Marge!". Todos a su alrededor se ríen. Homero Simpson aparece aquí de lleno como el vampiro emocional que es: Frank Grimes sólo ha tenido valor para él mientras ha estado en su vida, y sólo ha tenido valor en cuanto fuente de gratificación emocional. Ahora que Frank Grimes está muerto y no puede quererlo ni adorarlo, sus restos no valen nada, ni siquiera el último respeto que la sociedad suele tributarle a sus difuntos. Nunca el mundo de "Los Simpsons" resultó ser tan vacío, terrorífico y negro como en esta escena, ni nunca lo volverá a ser otra vez.

El episodio es también un horrible destello de autoconciencia dentro del programa. Veámoslo dentro del contexto. Cuando "Los Simpsons" partió, era un programa rupturista porque mostraba a una familia fuertemente disfuncional, y lo hacía de una manera muy crítica, enfatizando lo pobres diablos que son. Pero el público en general no parece haber captado el mensaje, y terminó entronizando estos antivalores como el motivo fundamental por lo que el programa iba a ser respetado. Homero Simpson fue dibujado como lo que un ser humano NO debe ser, en términos de egoísmo, inmadurez e irresponsabilidad, y la gente en vez de tomar nota, decidió que Homero Simpson era su héroe porque era otro como ellos. Andando el tiempo, el programa mismo evolucionó en esa dirección, transformando a la familia Simpson de antihéroes en héroes de pleno derecho.



Y entonces aparece Frank Grimes, un personaje que es un alienado no sólo porque ha tenido una vida difícil, sino porque es el único personaje en toda la serie que manifiesta RESPONSABILIDAD. Hablamos de una serie con un elenco de secundarios de doscientos o trescientos personajes, así es que esto es algo horrible de pensar. Frank Grimes es la voz de la razón: es responsable, serio, se escandaliza con la irresponsabilidad de los demás, pero en general vive y deja vivir, sin que esto signifique el empequeñecerse o renunciar a sus puntos de vista para acomodarse a los demás. Y todo esto lo hace alguien muy incómodo entre la plétora de irresponsables, frívolos, pero en la penumbra poco tolerantes vecinos. Porque por debajo de su actitud campechana y de buenos coleguetes, a los compañeros del reactor nuclear les importa un bledo el punto de vista ajeno, y desde luego que no aceptan a alguien que sea un ejemplo moral para ellos. Pero les resulta más sencillo ignorarlo que hacerle la guerra de manera abierta. Salvo para Homero Simpson, que no es capaz de aceptar la diferencia ni hace autocrítica, y que en definitiva, de manera inconsciente, pretende arrastrar a Frank Grimes por el fango hasta transformarlo en alguien igual a él mismo. Al final lo consigue, de manera metafórica, después de lo cual lo ignora, lo que hace planear una sombra terrible: cuando muera, el propio Homero Simpson será ignorado por los demás.

Y se hace peor. Habida cuenta de la creciente simpatía de los fanáticos hacia Homero Simpson, y el trato indignante que éste le da Frank Grimes, la moraleja del episodio es que Homero Simpson ERES TÚ, y que si te simpatiza el personaje, entonces eres tan despreciable como él. Pocas veces un programa televisivo se ha revuelto de manera tan decidida contra su propia audiencia y le ha dado un par de bofetones tan bien asestados en el rostro. El golpe fue tan brutal, que el propio programa se retractó cobardemente de su postura, cuando en un episodio posterior arrastró por el fango a Frank Grimes adjudicándole un hijo perdido en circunstancias más que turbias, enlodando de este modo la brillante moraleja del personaje. O a lo mejor, esta fue otra bofetada en que le dicen al espectador que "así es como ustedes querían ver a Frank Grimes, así de enlodado y defenestrado de su pedestal, ¿verdad?". Aunque esta última interpretación puede ser un poco retorcida, teniendo en cuenta que dicho episodio ("El gran detective criminal") tuvo la inepcia típica de los episodios más recientes de la serie.

Por desgracia, fue la última vez en que el programa fue así de ácido y crítico. Hubo episodios memorables después, pero en cuanto al aspecto crítico, el programa se rindió. Igual como Frank Grimes. Y es que son tiempos difíciles para ser alguien decente, en medio de tanto idiota suelto allá afuera. Por eso, Frank Grimes, con todos sus defectos e imperfecciones, incluida su incapacidad para entender y tolerar a la masa, se merece un tributo. Después de todo, el dueño de la tienda de historietas tiene a un montón de gente homenajeándolo, cuando en realidad es un pobre friki mediocre incapaz de buscarse una vida, y por lo tanto, resulta casi de recibo dedicarle a lo menos un humilde homenaje a un personaje bastante mejor desde varios puntos de vista.


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