domingo, 26 de febrero de 2012

Crónicas Antrópicas 09 - "El amanecer jónico".


Como hemos visto, el misticismo es la primera manera que suele encontrar el ser humano para entender el mundo. Dar el siguiente paso, madurar hacia el racionalismo, es algo que requiere una sociedad material e intelectualmente desarrollada. Un sistema social opresivo como el de China puede abortar dicho desarrollo, así como el peso de las religiones establecidas, o el no poder valerse de sistemas eficientes para gestionar la información. En cierta medida, esos son problemas con los cuales incluso nuestra sociedad actual debe lidiar, como lo prueba la proliferación de seudociencias y de teorías anticientíficas sobre el fin del mundo que periódicamente nos invaden. Pero las sociedades no están condenadas a permanecer en las tinieblas del misticismo para siempre, al menos por principio. El paso hacia una perspectiva más madura y racional de entender el mundo, parece haberse dado a gran escala por primera vez en la cultura de los antiguos griegos. Esto ocurrió en una región específica de Grecia, que es Jonia. Actualmente, las ruinas de las ciudades griegas jónicas son parte del territorio de la costa egea de Turquía, pero en el primer milenio antes de Cristo los turcos no habían llegado a Turquía desde su hogar ancestral del Turquestán, y Jonia era parte de la esfera cultural griega.


En realidad, el devenir cultural de los griegos siguió un patrón ya conocido. Así como la India, Grecia fue invadida por tribus indoeuropeas que instalaron su cultura, y en particular su religión, sobre dicho territorio. El gran legado a la posteridad de estas tribus, llamadas aqueos, son dos obras poéticas que narran sus hazañas: la "Ilíada" y la "Odisea" de Homero. Estas obras influyeron profundamente en la mentalidad griega, debido a que ambas transpiran una enorme confianza en el ser humano y sus capacidades. Irónicamente, aunque ambas obras son en esencia religiosas, en dicha confianza estaba larvado el germen por el cual la religión podría en el tiempo ser arrinconada por el racionalismo. Luego de los aqueos vino un período llamado la Edad Oscura, porque de él no sabemos básicamente nada. Al levantarse el telón sobre la Edad Oscura, hacia el siglo VIII antes de Cristo, los griegos han cruzado el Mar Egeo y fundado las ciudades de lo que después va a ser Jonia.



En el período que va desde los siglos VIII a VI antes de Cristo, los griegos se abocaron a una intensa labor colonizadora, que los llevó a sembrar el Mar Mediterráneo de ciudades. Pero más importante aún, estos griegos viajeros entraron en contacto con civilizaciones más antiguas que la suya propia. Nosotros tendemos a considerar a los griegos como los iniciadores de muchas cosas, incluyendo la ciencia, la filosofía o la democracia; ellos mismos, en cambio, se consideraban como los descendientes infortunados, incluso quizás degenerados, de los grandes hallazgos culturales de Egipto y Mesopotamia. He aquí la importancia de la conservación y transmisión del conocimiento entre culturas: al importar la ciencia de egipcios y mesopotámicos, los griegos no tuvieron necesidad de redescubrirlo todo por sí mismos otra vez. Este entrecruzarse de civilizaciones daría paso con el tiempo a la Edad Axial, por supuesto.



Hay mucha mitología perversa en torno a estos pensadores jónicos. Usualmente se los llama "filósofos", y no de manera incorrecta, porque ellos mismos se consideraban así; sólo que la palabra tenía connotaciones distintas para ellos que para nosotros. Para nosotros, la filosofía y la ciencia son dos actividades disociadas, especulativa la primera y empírica la segunda, aunque a veces algún científico pueda cruzar la línea y lanzarse a la especulación temeraria y sin fundamentos. Pero en su raíz etimológica, la palabra "filósofo" significa ser "amigo del saber", y ésta cubría tanto la especulación como la observación y aún el experimento científico. En los manuales de filosofía se los llama a veces los "presocráticos", lo que les hace un favor muy flaco: ellos no estaban ahí para rellenar hueco antes de la aparición estelar de Sócrates, sino que estaban preocupados por ampliar el conocimiento humano, observando la naturaleza y sacando conclusiones lógicas de las mismas que excluyeran a los dioses o lo sobrenatural. Eso los pone en la primera línea de los forjadores de la ciencia. En definitiva, los pensadores jónicos literalmente pensaron al mundo de otra manera, y con eso, fueron una profunda revolución en el pensamiento de todos los tiempos.


El primero de ellos fue Tales de Mileto. No sabemos exactamente cuando vivió, pero podemos suponer con buena base que predijo un eclipse solar que ocurrió en el año 585 antes de Cristo. En su juventud, Tales viajó por Egipto, y se dice que aprendió cómo calcular la altura de una pirámide valiéndose únicamente de su sombra. Para ello, aplicó el hoy en día llamado Teorema de Tales. Tales es recordado por su afirmación de que la substancia primordial de la que se compone el mundo es agua. Es una afirmación fundamentalmente incorrecta, por supuesto, pero lo que cuenta no es el error empírico, sino el cambio en la manera de pensar: Tales no intentó explicar al mundo como algo confeccionado por los dioses, sino que trató de dar una explicación naturalista que los excluyera. Tales no parece haber sido un ateo, pero tuvo la saludable idea de que no debemos recurrir a los dioses para explicar aquello que no entendemos, sino que debemos primero agotar todas las posibles explicaciones racionales y naturalistas que sean más plausibles. Tales de Mileto es llamado el "Padre de la Filosofía", pero con esta aproximación, merece también ser considerado como uno de los padres fundadores del pensamiento científico. Resulta triste pensar que con su manera de entender el conocimiento, Tales es mucho más moderno y desarrollado que muchos contemporáneos nuestros que dos milenios y medio después se arrojan de brazos abiertos a la fe acrítica, negándole a la ciencia el beneficio de la duda respecto de su maravilloso poder para explicar el mundo. Por suerte para la humanidad, Tales no fue el último. Ni siquiera el último jónico. Después de él, vendrá una frondosa legión de otros pensadores que serán la primera gran oleada racionalista conocida en la Historia. La historia de la manera en que nos percibimos dentro del universo, estaba a punto de dar un vuelco fenomenal.

Próxima entrega: "El racionalismo griego".

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