domingo, 6 de noviembre de 2011

CIVIMPERIOS - Fenicios: La multinacional de la Antigüedad.


Mientras que la mayoría de los pueblos que consideraríamos “exitosos” en la Historia Universal siguen un ciclo de tribus dispersas hasta un Estado nacional, y de ahí a una fase de expansión imperial con anexiones militares, algunos han tomado la alternativa de convertirse en exitosas potencias comerciales, con lo militar en un rol apenas secundario. Los ejemplos escasean, pero están ahí: la Atenas clásica, la Florencia renacentista... pero el ejemplo más egregio probablemente sea el de los fenicios, que construyeron una red de relaciones comerciales cuyo tamaño, en términos comparativos con el mundo conocido de su época, sólo fue alcanzado por el Imperio Británico en el siglo XIX. Su historia aquí en Civimperios.

En realidad, parece poco probable que los fenicios se reconocieran a sí mismos como cultura o pueblo aparte. A grandes rasgos, carecen de elementos distintivos respecto de los cananeos que poblaban la región, y fueron dominados al igual que éstos, por egipcios e hititas durante el segundo milenio antes de Cristo. Quizás los fenicios fueran simplemente los “cananeos que viven en ciudades portuarias”. Como pueblo, dieron muy poco de que hablar hasta alrededor del año 1200 o 1000 antes de Cristo, en que iniciaron una veloz expansión comercial. Desconocemos los detalles de esta súbita explosión fenicia, pero es posible que se debiera a una combinación de geopolítica, tecnología y comercio. En geopolítica, el comercio del Mediterráneo Oriental estaba copado por Creta, hasta su caída hacia 1450 antes de Cristo. Luego, con la invasión de los Pueblos del Mar hacia 1100 antes de Cristo, los fenicios se vieron libres del dominio egipcio.


A la vez, los fenicios eran dueños de un monopolio comercial: la púrpura. Esta era una tintura fabricada a partir del múrex, un molusco que producía el peculiar tinte morado. Su precio era tan elevado, que desde entonces el color púrpura ha sido asociado con la realeza, y eso hasta nuestros propios días.

Pero la gran innovación fenicia parece haber sido el birreme. Anteriormente, la nave comercial por excelencia era la galera con una fila de remeros a cada lado. El problema es que para obtener potencias apreciables, había que apilar enormes filas de remeros, y con esto la embarcación se alargaba y perdía maniobrabilidad. El gran golpe de genio de los fenicios fue crear una segunda fila de remeros sobre la anterior, a la manera de los buses con segundo piso actuales: de esta manera, con el mismo largo de la embarcación, fue posible duplicar el número de remeros sin aumentar en exceso el peso de la nave. Los birremes fenicios se transformaron en la carta de triunfo y clave del éxito náutico de los fenicios. Audaces navegantes fenicios consiguieron llegar nada menos que hasta las Islas Británicas en busca del estaño, mientras que se dice que hacia el año 600 antes de Cristo, una expedición fenicia financiada por el faraón Necao fue capaz de circunnavegar Africa. Andando el tiempo, otras civilizaciones llegarían a inventar el trirreme e incluso el quinquerreme, pero el birreme original fue fenicio.


En su actividad comercial, los fenicios hicieron otro importantísimo hallazgo. Mientras que cada pueblo tenía su propio sistema de escritura, al entrar en contacto con varios de ellos, los fenicios reconocieron que los sonidos eran unos cuantos, quizás una veintena o poco más. De manera que tomaron símbolos egipcios preexistentes y los simplificaron para recrear esos sonidos, en vez de sílabas o palabras completas. El resultado es el primer alfabeto del mundo, un invento tan funcional, que cuando pasó a los griegos y romanos, terminó por consagrarse como el más eficaz medio de transmisión de cultura del mundo. Sin la escasa cantidad de símbolos de un alfabeto, la tarea de teclear en computadores sería ímproba.

En lo cultural, los fenicios nunca llegaron a desarrollar una identidad nacional. Cada ciudad era gobernada por separado, por una especie de plutocracia. En la cabeza estaba el melek, el rey, aunque su rol parece más el gerente de una empresa que un conquistador militar en forma. Su religión tampoco cobró tintes propios. Parece ser que en Fenicia surgieron algunos historiadores, pero toda su obra histórica se ha perdido, y sólo es mencionada a la pasada como fuente para historiadores griegos posteriores. La religión fenicia no se distingue tampoco de la cananea, así como su arte. En realidad, los fenicios jamás buscaron un arte distintivo, sino que trataron de imitar el arte de otros pueblos para venderles dichas obras artísticas.


Después de un pujante cuarto de milenio, la edad de oro de Fenicia empezó a apagarse en el siglo VIII antes de Cristo, con el surgimiento de nuevas potencias imperiales en el Medio Oriente. Tiro había llegado a erigirse como la más importante ciudad fenicia, pero fue sometida sucesivamente a asirios, caldeos y persas. Estos últimos trataron a los fenicios como vasallos privilegiados, ya que eran su marina en el Mar Mediterráneo. Pero en esta cuenca marítima, nuevas potencias habían surgido. Cartago, una antigua colonia de Tiro en Africa, se había convertido en señora del Mediterráneo Occidental, y en el Mediterráneo Oriental, los pujantes puertos griegos se adueñaron de los mercados fenicios. En el año 65 antes de Cristo, en medio de sus campañas militares en Asia, el general romano Pompeyo el Grande sometió Fenicia a la provincia romana de Siria. Los puertos fenicios siguieron siendo importantes, y los Evangelios recogen incluso que Jesús emprendió una breve prédica en dichas tierras (Mateo 15:21), pero lo cierto es que la historia de las ciudades fenicias como potencias independientes se había acabado, absorbidas como estaban ahora dentro del gigantesco Mare Nostrum de los romanos.

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