miércoles, 30 de noviembre de 2011

ZOOCINE - "Trailers".


LAURENCIO: ¿Alguien me quiere recordar quién eligió esta película, por favor?

VÍCTOR: Yo lo hice, Laurencio, no te preocupes. No la eligió Chilekent, así es que no habrá chicas desmembradas con motosierras, y no la eligió Jordan, así es que no habrá comedia romántica.

LAURENCIO: Pero la elegiste tú, y tu gusto de cine es... un poco...

VÍCTOR: ¿Malo? Oye, como soi...

LAURENCIO: Ecléctico, eso quise decir.

JORDAN: ¿Quieren calmarse, chicos, por favor...?

CHILEKENT69: No te urjái, Jordan. Mira, chica, todavía faltan como cinco minutos.

LAURENCIO: Lo malo de venir al cine a ver una película adolescente, son todos esos engreídos pendejos de mierda tragando sus palomitas de maíz como heliogábalos, sin cerrar la boca, tirándolas hacia adelante... Seguro que van a comentar después la película en voz alta... eh... ah... Hola.

JORDAN: ¿Te acabo de ver saludando a esos engreídos pendejos de mierda, Laurencio...?

LAURENCIO: Eh... Eh... Sí. Es que... bueno... son cuatro de mis alumnos en la Escuela de Cine.

VÍCTOR: Supongo que no los vas a rajar porque vinieron a ver “Super Agente Mortal” en vez de... no sé... Kubrick, o... Woody Allen, ¿no?

LAURENCIO: No... No... Creo que haré algo más maquiavélico para ellos. Los haré disertar sobre la película, extrayendo todos los subtextos metalingüísticos sobre el problema de...

JORDAN: ...la incomunicación en la modernidad o algo así, ¿no? Sí, por la cara se te nota.

CHILEKENT69: A veces te lo tomas demasiado en serio, Laurencio. No viste el trailer de “Super Agente Mortal”, ¿verdad?

LAURENCIO: ¿Trailer...? ¿Qué es eso?

VÍCTOR: La sinopsis. A las sinopsis ahora las llaman trailer. Y a propósito... ¡aquí vienen!

LAURENCIO: ¡Había olvidado también lo fuerte que ponen el volumen! ¡Dios!

CHILEKENT69: ¡Cállate, Laurencio, no dejas escuchar nada! ¡¡¡UOOAAÁ...!!! ¡Mira, mira, mira, qué bacán...! Cacha, hueón... Me'ia explosión, hueón... Chucha, esta cosa va a ser la cagá...

VÍCTOR: ¿Cuál es?

CHILEKENT69: “Orbita termonuclear”...

JORDAN: ¡Pero si ni siquiera ha salido el título...! Ahí está. Sip... “Orbita termonuclear”.

CHILEKENT69: Es que ya había visto el trailer en Internet. De hecho, lo colgué en mi blog.

LAURENCIO: ¿Es idea mía, o el título original en inglés es “Pinta tu satélite”?

VÍCTOR: “Paint Your Satellite”... Yep... “Pinta tu satélite”, ésa es la traducción.

JORDAN: Chicos, ustedes no tienen remedio. Les ponen un par de explosiones y una chica con traje espacial ajustado, y se vuelven locos de... eh... ¡Mira, mira, mira! ¡¡¡JUA-JA-JA-JÁ...!!! ¡¡¡JUAJAJAJAJÁ!!! ¡Oye, pero mira qué buena...!

CHILEKENT69: Eh... Jordan... Chica... Ella es... Julia Roberts.

JORDAN: ¡Sí, mírala como...! Me encanta cuando alega y se pone histérica. ¡Es como yo, pero en versión anciana!

CHILEKENT69: Jordan... Jordan... Julia Roberts no es... graciosa. ¿Estamos...?

JORDAN: No importa. Víctor la va a ver conmigo, ¿no?

VÍCTOR: ¿“Bonita y fugitiva”...? Yo... Eh... Bueeeeeenoooooo...

CHILEKENT69: ¡Pagafantas!

JORDAN: ¿Qué es un pagafantas?

CHILEKENT69: Calzonudo, traduzido del ezpañóh.

LAURENCIO: Mira, ésa parece tener una trama interesante... Esta sí. Robert De Niro como un mendigo... Qué actorazo... Pero... ¡Un momento! ¿Por qué está sacando un rifle?

CHILEKENT69: No es un rifle. Es un AK-47. ¿O no sabías, Laurencio, que Robert De Niro está haciendo puras mierdas ahora? Mira eso... “Mendigo mercenario”. Mendigo es De Niro, que... Oye... ¿No es ése el mismo puchero idiota que hacía como mafioso en “Analízame”?

VÍCTOR: Mira este trailer... ¿Qué película es ésta? Parece chilena...

CHILEKENT69: No es una película. Es propaganda de BancoEstado. Mira, ahí está el pato.

LAURENCIO: ¡Sht! Ya va a empezar...

CHILEKENT 69: Sí, que lata. Mejor los trailers, te ponen todo lo bueno en dos minutos y listo.

JORDAN: ¿Apagaron sus celulares?

LAURENCIO: Por supuesto, yo soy un caballero educado que no interrumpe a los demás.

VÍCTOR: Yo lo dejé en silencio. Es que por si mi mami llama... Ya saben...

CHILEKENT69: Yo también lo tengo en silencio, para tuitear la película. ¡Twitter me necesita!

JORDAN: Dios, es sólo una película... ¡Chicos, ustedes no tienen remedio!

domingo, 27 de noviembre de 2011

INTERMINABLELOGÍAS: La saga del Padrino.


Sin duda, la obra magna del género gangsteril en el cine es la saga del Padrino. Dos partes de la misma fueron rodadas casi en secuencia, estrenándose apenas con dos años de diferencia, mientras que la tercera parte se demoró dieciséis. La trilogía fílmica constituye un hito cinematográfico, y también una de las sagas más épicas del siglo XX, cuyos eventos principales abarcan cerca de ochenta años, y tres generaciones de personajes que se suceden unos a otros.

Todo arrancó con la novela original de un escritor llamado Mario Puzo, a la que por fuerza debemos referirnos debido a las divergencias entre las películas y el material de base. Puzo mismo era un inmigrante italiano cuya familia se avecindó en Nueva York. No es casualidad que la base de operaciones de los Corleone, su ficticia familia de mafiosos, sea el mundo ítaloamericano de Nueva York. Después se dedicó al periodismo, en donde reunió el material de base que le sirvió para escribir varias novelas de mafiosos, la más importante de las cuales es “El Padrino”.

La novela tiene una estructura bastante sencilla, un poco desordenada, pero muy funcional: está dividida en cerca de una veintena de capítulos, pero no presenta los sucesos de manera lineal, sino que a partir del desarrollo de una historia principal, que es el declinar de Vito Corleone y el ascenso de su hijo Michael, se insertan capítulos de flashback sobre distintos personajes, que transforman la bidimensionalidad de una historia llevada desde el inicio hasta el final, en la tridimensionalidad de un gigantesco universo de personajes, relaciones y circunstancias. Puzo le dedica una buena cantidad de páginas iniciales al matrimonio de Connie, hija de Vito Corleone, en 1946; de esta manera nos muestra a la Familia, su cultura y su mentalidad. En una secuencia, un pobre italiano le pide a Vito Corleone venganza contra unos adolescentes que ultrajaron a su hija. Vito Corleone le reprocha que, siendo italiano, no ha acudido a él primero, sino a los tribunales estadounidenses, que han dejado sueltos a los adolescentes porque son hijos de alguien importante. Vito Corleone expresa cuánd menospreciado se siente, pero perdona a este protegido, y envía a algunos matones para que los adolescentes reciban su castigo. Con esto, se nos expone que Vito Corleone obra con su propia ley, que es más benevolente y justa que la de las instituciones. En definitiva, Vito Corleone es una especie de Robin Hood que protege a su etnia de las redes clientelares del poder. A través de la novela se desliza una crítica sutil contra las instituciones de Estados Unidos, dejando implícito que todo se mueve por contactos y presiones, y no hay lugar para surgir en la vida mediante el trabajo honrado o la democracia. Notemos que la novela no es tanto sobre mafiosos, sino un impecable thriller político sobre la lucha y el ejercicio del poder.

Andando la novela, Vito Corleone sufre un atentado que lo envía al hospital. Los Corleone pasan por horas críticas. Como solución desesperada, su hijo Michael Corleone se ofrece para un atentado. Nadie cree en Michael, en particular su más sanguíneo hermano Sonny, líder en ausencia del hospitalizado Vito, porque Michael parece carente de personalidad. Pero no hay alternativa. Michael mata a algunos enemigos, y luego, para evitar la venganza posterior, es enviado a Sicilia, el hogar nativo de los Corleone. Aquí, la novela se bifurca en dos grandes tramas. Por un lado, vemos como Michael Corleone entra en contacto con su propia herencia, y regresa a Estados Unidos fortalecido y listo para entrar a los negocios cuando Sonny perezca bárbaramente acribillado, mientras que en la trama paralela, vemos la juventud de Vito Corleone, en que éste llega a Estados Unidos como inmigrante desde Sicilia, se instala en Nueva York, y comienza a forjarse las redes y alianzas que lo llevarán en un futuro a convertirse en el Padrino. La novela marca así un agudo contraste entre Vito Corleone, quien está construyendo un imperio de poder, y Michael Corleone, que lo está defendiendo y a su vez cayendo víctima de ese poder. Después de que Vito Corleone muere, Michael toma el control absoluto. Y todo se salda por supuesto con un brutal baño de sangre, y con una escena significativa: la esposa de Michael, Kay, quien ha presenciado la pérdida de la inocencia y la progresiva brutalidad de su marido, reza en la iglesia por la salvación de su alma (esta escena fue cambiada en la película).


Mario Puzo escribió una secuela llamada “El siciliano”, que también fue adaptada como película, ahora por Michael Cimino. Existe también una novela de diferente autor, llamada “El Padrino regresa”. No me referiré a ninguna de ambas novelas, ni a la película tampoco, simplemente porque no las he visto ni leído.

Apenas publicada la novela en 1969, los estudios se interesaron en rodarla como película. Los estudios preferían a Sergio Leone o a Peter Bogdanovich para rodarla, pero ninguno se interesó. Francis Ford Coppola tampoco quería, porque sentía que la novela caricaturizaba a los ítaloamericanos, por lo que al aceptar, lo hizo a condición de poder retratar de manera adecuada la cultura ítaloamericana; además, consideró la obra como una metáfora del capitalismo salvaje en Estados Unidos. El hecho de deberle 400.000 dólares a los estudios Warner Bros por el fracaso comercial de “THX 1138”, dirigida por George Lucas pero producida por Coppola, también ayudó. Marlon Brando por su parte tampoco quería interpretar a Vito Corleone, por sentir que el personaje glorificaba a la Mafia. En cualquier caso, ambos terminaron rodando las que serían sus obras maestras en términos de dirección y actuación, respectivamente.

La película es bastante fiel a la novela, en parte gracias a que Mario Puzo mismo trabajó con Francis Ford Coppola en la redacción del guión. Sin embargo, toda la subtrama sobre el pasado de Vito Corleone fue cortada principalmente por motivos de tiempo. También se eliminaron los trasfondos de algunos personajes. El resto es historia: “El Padrino” ganó el Premio Oscar a la Mejor Película, al Mejor Actor (Marlon Brando), y al Mejor Guión Adaptado, y se transformó en un clásico instantáneo del cine. Nino Rota fue descalificado por su clásica banda sonora, debido a haber reciclado el tema principal de alguna oscura película anterior... sólo para obtenerlo por “El Padrino II”, que usa el mismo tema.


Después del éxito de “El Padrino”, y quedando todavía material por rodar, que es todo el pasado de Vito Corleone, los productores se abocaron a una continuación. Mario Puzo y Francis Ford Coppola unieron fuerzas por segunda vez, adaptando todo ese material que había quedado fuera, y creando toda una nueva historia original para referir el destino posterior de Michael Corleone. De esta manera, la película salta entre una trama que se desliza en las dos o tres primeras décadas del siglo XX por un lado, y en otra que se ambienta ya en la época cercana a 1960, con la Revolución Cubana como trasfondo de algunos eventos.

En “El Padrino II” vemos dos etapas temporales de un mismo imperio. A través de la historia de Vito Corleone, asistimos a su formación. Estamos a comienzos de siglo XX, y Vito Corleone es sacado por su familia desde Sicilia debido a una rivalidad entre clanes que ha degenerado en guerra de sangre. Hay dos detalles significativos aquí. Siendo un niño, el pasaporte de Vito queda como “Corleone” debido a su pueblo natal (que, otro detalle, significa “Corazón de León” en italiano), enfatizando el vínculo entre Vito y sus raíces y por lo tanto haciéndolo un extranjero en América. Por otro lado, vemos la Estatua de la Libertad, el símbolo de la democracia americana, en un delicado contrapunto con toda la sordidez que hemos presenciado en la primera película, y seguiremos presenciando en el resto de la saga. En América, Vito Corleone está excluído del sueño americano: es italiano y además pobre, por lo que no puede ascender socialmente. Será sólo a través de la violencia, oponiéndose a un matón local y al final liquidándolo, que se le abrirán las puertas para el ascenso social. Con todo, y esto es significativo, Vito Corleone nunca pierde de vista sus propias raíces. Aunque sus métodos son brutales y violentos, nunca pierde de vista que son medios para alcanzar un fin que no es el poder sino la honra familiar; en su vida familiar y en sus relaciones de negocios, se comporta de manera honorable con quienes a su vez son honorables con él.

Como contrapunto tenemos la trama de Michael Corleone. A diferencia de su ya difunto padre Vito, Michael ha perdido de vista que el poder por el poder es vano e inútil. Los eventos de la película anterior han echado a perder a Michael Corleone y lo han torcido en un hombre paranoico, gélido y ambicioso de poder. Por su parte, y en esto la película es también muy crítica de América, se nos muestra que ésta es la única manera que tiene Michael Corleone de sobrevivir y sacar adelante a la Familia, ya que sus enemigos están dispuestos a todo para liquidarle, desde hacerlo comparecer en audiencias ante el Congreso por sus negocios ilegales, hasta enviar asesinos a ametrallarlo; y sus enemigos están incluso entre los suyos. Michael Corleone acabará transformado en un personaje trágico, cada vez más alienado de sus seres queridos. Su misma esposa acaba por abandonarlo, después de infligirle a Michael Corleone la ofensa suprema de abortar a su hijo. Al final, en una escena que nos muestra su deshumanización, Michael Corleone ordenará el asesinato de su propio hermano Fredo, quien a su vez ha tratado de matarlo en un atentado muy torpe. Es una desgracia que el actor Richard Castellano se quedara fuera del reparto por una discusión salarial, ya que su personaje del matón Clemenza es reemplazado por otro llamado Pentangeli; el que un personaje tan querible y significativo de la primera se hubiera vuelto en contra de la Familia en la segunda, para acabar en el trágico destino que le espera al final, hubiera cerrado aún más el círculo. En la última escena de la película, que hubiera sido un cierre magnífico para la saga, vemos a Michael Corleone en la cima, triunfante sobre todos sus enemigos, habiendo preservado el legado de su padre. Pero al precio de quedarse en la más absoluta soledad.


Sólo que después vino “El Padrino III”. Al igual que la primera, Francis Ford Coppola la abordó fundamentalmente por dinero, ya que sus estudios estaban al borde de la quiebra después del fracaso de “Tucker: Un hombre y su sueño”. Debido a que todas las tramas habían quedado cerradas en la anterior, y además por un significativo bajón de calidad, “El Padrino III” luce un tanto descolgada de las otras dos. En esta película damos otro salto en el tiempo, ahora a finales de la década de 1970, una fecha incluso posterior a las dos películas anteriores, que cubrían el período 1900-1960 aproximadamente. Michael Corleone es mayor y busca la redención acercándose al Vaticano, tratando de limpiar el dinero de la Mafia y blanquear los negocios de su familia. Pero otros mafiosos perciben beneficios en esta maniobra, y tratan de forzar a Michael Corleone para explotar otro inagotable filón. Nuevamente tenemos una parábola del capitalismo en esta película, ahora con un condimento adicional: el Catolicismo y la Iglesia. El Catolicismo no es algo que aparezca a plena luz en el resto de la saga, pero se manifiesta soterrado dentro de los elementos culturales presentados del mundo narrativo. Aquí en cambio aparece una aguda distinción entre el Catolicismo interior de Michael Corleone tratando de buscar la redención, y una Iglesia Católica tan corrupta que es capaz incluso de fagocitar a un Papa empeñado en limpiarla, envenenándolo. El final es menos significativo para la película que para la saga entera: todos los esfuerzos de Michael Corleone por redimirse terminan de la peor manera posible. Y a diferencia de su padre Vito, que ha muerto de manera más o menos plácida jugando con su nieto, Michael fallece solo y de una manera totalmente anodina. Además, ha quedado implícito que la imparable rueda del imperio Corleone sigue, ya que un sobrino suyo, aún más violento y brutal que Michael Corleone si es que cabe (interpretado por Andy García), ha tomado el control del imperio.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

ZOOCINE - "Contagiados".


JORDAN: Chuta, la media película... Me quedé pa'dentro cuando se murió la Gwyneth Paltrow...

CHILEKENT69: Sí... Lo notamos cuando te tapaste los ojos en la escena en que le rebanan el cráneo con una motosierra para hacerle una autopsia.

JORDAN: ¡Y tú que tenís fijaciones con las motosierras, Chilekent! Oye, ¿a tí no te pasa nada con eso? O sea... No sé, es un ser humano, ¿cachái?

CHILEKENT69: ¡Pero está muerta! Por puta, por eso está muerta. Mira, si la mina no se hubiera comido a un hueón en Chicago, no hay epidemia...

JORDAN: ¡Pero la mina se había contagiado igual! Además, había contagiado a alguien que fue a Japón, en el casino, ¿cachai?, antes de que pasara a Chicago... Además si no se contagia entonces la cosa no se llama “Contagio”. Y... puta que soi machista, hueón.

CHILEKENT69: Ya. Se te cayó lo señorita.

JORDAN: Er, hmpf... ¿Y ustedes, tan callados? ¿Qué les pareció la película?

LAURENCIO: Mira, a pesar de ser una película como... popular, no sé... O sea, eso de la epidemia... Estaba muy bien. Me parece que, de alguna manera, desde un ángulo que podríamos, no sé, decir como más de ciencia ficción... Esta película refleja claramente la ontología de una modernidad en donde todos estamos conectados, pero en donde paradójicamente estamos más solos que nunca, intrincados en un laberinto en donde el virus funciona como metáfora de... de...

VÍCTOR: ¿La incomunicación humana?

LAURENCIO: Eso, la incomunicación humana. Brillante, Víctor, brillante.

CHILEKENT69: Eso no fue difícil. Para ti todo se trata de la incomunicación humana, Laurencio.

LAURENCIO: ¡Hmpf!

CHILEKENT69: ¿Ya ven? ¡Tan bonito que hablaba, y ahora no quiere comunicarse!

JORDAN: No seas pesado, Chilekent.

CHILEKENT69: Mira, la película estaba grosa, la media cagá, es que la cagó, hueón. O sea, dime si no te dan cositas con que llega la mina a la casa, de un viaje, y de pronto estái hablando con ella, y... ¡BAM! Al suelo echando espuma... Miren, no sé ustedes, pero es que me cagué ahí mismo, hueón.

VÍCTOR: Yo pensé que no eras tan impresionable... O sea, tu tienes la colección completa de Freddy Krueger en un box de DVD, ¿no?

CHILEKENT69: Sí, hueón, pero es que esa hueá es de fantasía. En cambio, esto es de verdad, hueón. O sea, no verdá-verdá, pero ¿te imaginai que esa hueá pasa? Porque puede pasar, hueón, puede pasar, esa es la hueá más apocalíptica, puh.

VÍCTOR: Sí, pero... No sé... Miren... La verdad es que la película no me gustó.

CHILEKENT69: ¡No, hueón...! ¡Pero cómo! ¡Si la película era la zorra, hueón!

VÍCTOR: No, porque... Es como que no pasaba nada... Te muestran el personaje y ¡ZAZ!, al hoyo.

LAURENCIO: O sea, que no te encariñaste con los personajes. Pero es la gracia, pues. El estilo periodístico, seco...

VÍCTOR: Kubrickiano.

LAURENCIO: ¡Sí, kubrickiano, cómo es que supiste...! Eh... No importa. Mira, esto no es un acercamiento... digamos... emocional al problema de la epidemia. Por el contrario, estamos dentro de un discurso intelectualizante al que debemos acercarnos de una manera racional, brechtiana...

VÍCTOR: ¿Brech-cuánto...?

LAURENCIO: Brechtiana, como Bertolt Brecht. Ya sabes, el dramaturgo que consideraba que los actores no debían representar a los personajes, identificarse con ellos... sino... exponerlos al público. Para que el público no se contaminara con sus emociones, sino que pudiera juzgarlos desapasionadamente. Mira, esta película en eso es magnífica.

CHILEKENT69: ¡Sí! ¡Por eso, qué bueno que a la puta se la cargaron primero!

JORDAN: Erís insensible, hueón... ¿no te dio pena el pobre cabro chico, mirando porque su madre estaba ahí en el suelo con convulsiones y saliéndole espuma por la boca, hueón? ¿Cómo te sentiríai en esas circunstancias, hueón? ¿Ah?

LAURENCIO: Sí, pero la escena fue lo suficientemente fría como para que...

VÍCTOR: En realidad fue una de las pocas escenas que me gustó.

CHILEKENT69: Puta, la raja esa escena, hueón. Y cuando al hueón van y le dicen que la mina está muerta, y el hueón pide hablar con ella... y le vuelven a decir que no, que está muerta...

JORDAN: Bueno, parece que la discusión sobre esta película va para largo. ¿Qué les parece si mejor nos servimos algo...?

VÍCTOR: OK, vamos al patio de comida.

JORDAN: Eh... ¿Al patio de comidas...?

CHILEKENT69: Hueón... ¿No viste lo que pasó por comer en un restaurante? Hueón, después de ver esta película, voy a beber pura agua embotellada y comer... no sé...

JORDAN: ¿Sal de las rocas?

CHILEKENT69: ¡Sí, eso, sal de...! Eh... ¡Oye!

JORDAN: Jajá.

domingo, 20 de noviembre de 2011

"Wasserengel".



Dicen que los ángeles son de aire,
Que vuelan etéreos y nadie los ve,
Que nos miran con enorme desaire
Y que sólo los siente el loco con fe.
Celestiales y seráficos se les supone,
Perfectos, equilibrados, llenos de dones…
Pero yo sé que son de fuego,
Y sus alas abrasan la Tierra,
Que no escuchan ningún ruego
Y que alimentan guerra con guerra,
Cumpliendo una voluntad ultramundana…
Que el hombre la comprenda es petición vana.
Pero te asomas tú desde las aguas,
Tú que portas la calma celestial,
Que haces del mar acuática fragua
Y certero refugio de la sima abisal.
Ahuyentas a todo monstruo, a todo Grendel,
Tu, presencia de calma, mi Wasserengel…
Toma mi mano y no la sueltes más,
Ángel de agua en lo eterno y jamás,
Llevame contigo a lo profundo del mar,
Allí donde nada me habrá de alcanzar,
Y entre las tumbas de los atlantes
Nadaremos por siempre errantes
Mi ángel de agua en mi corazón,
Custodia del océano en constelación.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

ZOOCINE - "Los cuatro de la fama".


JORDAN: ¡Hola! Miren, chicos, no hay más mesitas, así es que... si pudiera pedirles...

CHILEKENT69: Eh... ¿Una chica...?

VÍCTOR: ¡Sí, sí, ven, siéntate! A ver, chica, déjame ayudarte con el pop-corn y la bebida... ¿Te las vas a comer todas...?

LAURENCIO: Víctor... No te muestres TAN ansioso.

JORDAN: ¡Jijí! Son divertidos, chicos. Gracias, eh... ¿Cómo te llamas?

VÍCTOR: Yo soy Víctor. El es... eh... le dicen Chilekent69. Nunca digas su nombre de verdad, o...

CHILEKENT69: ¡Ese ES mi nombre de verdad! Como Clark Kent, pero Chile... Kent...

JORDAN: ¿Y naciste el '69? Porque te ves joven para... eh... no, nada, olvídalo.

LAURENCIO: Ehem... Bueno... Laurencio es mi gracia, señorita...

JORDAN: Me llamo Jordan. Y mejor no pregunten por qué me llamo Jordan, porque... Oh, bueno, está bien, lo contaré... Mi mami me llamó Jordan porque así se llamaba la chica de una película del año de la pera llamada “Cóctel”.

CHILEKENT69: ¡Ah, Elizabeth Shue! Oh, sí...

JORDAN: ¿La conoces...?

LAURENCIO: Por fotos de internet, probablemente... Lo que es yo... En verdad no tengo idea. Pensé que era un apellido, como... Michael Jordan, ¿no?

JORDAN: ¿Y...? ¿Qué película están esperando acá en la confitería?

LAURENCIO: ¿Yo? “Medianoche en París”, que no la he visto todavía. La última de Woody Allen, por si no lo sabías...

JORDAN: ¡Sí, sí lo sabía! Ay, fue tan boniiiiiita... La mina estaba estupenda, ésa, la... ¿cómo se llama? Ganó un Oscar, parece...

LAURENCIO: Marion Cotillard. Sí, magnífica en la película sobre Edith Piaf... Muy buena actuación.

CHILEKENT69: Ah, no, qué lata de película ésa. Mina francesa y no mostraba ninguna teta. Lo que es yo, voy a ver... “Degollados al amanecer”.

JORDAN: ¿No tiene que ver con la dictadura militar, no? Odio ésas películas.

CHILEKENT69: ¡No, no, no! Es súper buena. Mira, se trata de tres chicas que van a California a un matrimonio, van en bikini, y toman la carretera equivocada, terminan en un motel, como el de “Psicosis”... Y ahí empieza a correr la sangre, cuando un maniático saca la motosierra, y...

JORDAN: Sí, sí, sí, ya entendí ya. ¿Y tú?

VÍCTOR: ¿Yo? Bueno, en realidad... No estaba muy decidido, pensaba en una de superhéroes... o en una de acción... o... no sé...

JORDAN: ¿“La boda de tu novio y mi novia”?

VÍCTOR: Eh... Sí... Esa misma iba a ver... De... ¿De qué se trata?

JORDAN: ¡Ay, es buenísima! Mira, la mina de... no sé si ubicas “Parto por adelantado”... Bueno, la mina de esa película tiene un mejor amigo, y los dos se van a casar, pero los novios terminan con ellos, y anuncian que se van a casar, y ellos van a sabotear la boda, y... ¡Qué bueno que la vas a ver! ¡Veámosla juntos!

VÍCTOR: Eh... ¿Y tú no...? O sea, con tanto pop-corn, yo pensé... A lo mejor tienes pololo...

JORDAN: Ah... No. Iba a venir con alguien, pero me dejaron plantada. Mensaje de celular de que tiene una prueba o algo. ¡Ja! Como si yo no supiera que se tomaron el instituto de nuevo. Pero yo soy mina independiente, siglo XXI, así es que vine igual. Aunque... el pop-corn alcanza para dos...

VÍCTOR: Eh... Claro, bueno, total, qué de malo puede salir... Una comedia romántica, a la salida de la cual, si aparece el tipo que te iba a acompañar, me puede poner el ojo morado. Nada de mal, ¿no?

CHILEKENT69: Bueno, si quieres cambiamos, tú ves la de las chicas en bikini y motosierras...

LAURENCIO: ¿No era esa película en el desierto? ¿Y cómo es que andan en bikini...?

CHILEKENT69: ¿Y qué? En el desierto también pueden broncearse, ¿no?

VÍCTOR: Gracias, amigo, pero me quedo con la chica real...

LAURENCIO: ¡Uf! Suerte que yo ya pasé por esa edad, chicos...

JORDAN: ¡Después salimos y comentamos la película! O sea, nuestras películas. ¿Ya? ¿Qué les parece?

LAURENCIO: Lo siento, pero después tengo que ir a preparar unos Power Point para la clase de Introducción a la Semiótica Cinematográfica. Se pone buena con “Blow-Up” la cosa, siempre que pongo esa película queda el rastro de rojos en la sala de clases porque nadie la entiende.

CHILEKENT69: Y yo tengo que ir a paj... er... a postear y tuitear la película para mis contactos en Facebook, WordPress, Twitter, Skype, MSN... Mucha pega, compadre, lo siento, para otra vez será.

VÍCTOR: Y yo... Eh... Bueno, la comentamos tú y yo. Eso si no aparece el tipo a pegarme.

JORDAN: Tipa. Es una amiga. Pero sí, podría pegarte, ella va al gimnasio...

VÍCTOR: ¿Valdrá la pena ir a una comedia romántica y exponerse a ser golpeado por una mina fisicoculturista celosa a la salida, por estar con una chica...? Mmm... Sí. Bien, chicos, nos vemos la próxima vez, disfruten la película...

domingo, 13 de noviembre de 2011

Educados por la Ciencia Ficción.

El presente artículo fue publicado en el Sitio de Ciencia Ficción el día 9 de enero de 2011, por cordial invitación de don Francisco José Súñer Iglesias, y como parte de las celebraciones por el decimotercer aniversario de dicho sitio. Por alguna razón, hasta la fecha no lo había reproducido aquí, pero nunca es tarde para ponerse al día. En la ocasión, el grupo invitado se congregó en torno al tema de la relación entre la Ciencia Ficción y la educación, y particularmente si el género tiene algún valor educativo. Me ha costado un poco llevar un enlace hasta el especial en sí, pero al pie de la página con mi artículo están enlazados los restantes del especial, así es que supongo que eso puede contar para la causa. Y sin más preámbulos, el artículo en cuestión:


En los lejanos tiempos en que era un niño, y me entregué al incomprendido deporte de coleccionar láminas de álbumes, uno de éstos fue el de Robotech, una de las cumbres de la space-opera televisiva en la década de 1980. Dentro del álbum me encontré con una sorpresa: en la contratapa había un mensaje que nos informaba sobre cómo Robotech, a la vez de ser una entretención, era también una historia educativa, porque ayudaba a los niños a adecuarse al mundo del futuro, ser amistosos con la tecnología, etcétera. Yo era un niño, pero tenía suficiente conciencia como para preguntarme qué serie estarían viendo aquellos que redactaron eso. Porque Robotech era terriblemente pesimista, en donde la guerra era descrita en tonos dantescos, y en donde los buenos siempre la libraban a desgana, asumiendo costos personales, y con la esperanza siempre defraudada de obtener una paz razonable antes de destruir al enemigo. ¿Dónde estaba el tecnooptimismo y la visión esperanzadora del futuro en eso? Niño despierto como era, no tardé en sumar dos y dos: el mensaje estaba dirigido no a los niños, sino a los padres. A ellos se les trataba de inculcar que estaba bien que los niños gastaran tiempo viendo la serie de televisión y coleccionando el álbum, porque a diferencia de otras series polémicas como Mazinger Z o Super Agente Cobra, Robotech era «educativo».

Muchos años después descubrí la existencia de Hugo Gernsback. Este creó el concepto de ciencia-ficción como género, y la consideraba como una literatura «educativa». Pero pronto la ciencia-ficción fue por otros derroteros, y la literatura didáctica que concebía Gernsback se transformó en algo repleto de aventuras y acción. En épocas posteriores aún se exigía cierto rigor científico para las historias, pero esto fue después abandonado casi por completo. Una novela como Dune, por ejemplo, es un universo asombroso en amplitud y coherencia, pero tiene un montón de elementos místicos que son monstruosidades desde el punto de vista científico. Dune es ciencia-ficción, pero no intenta educar sobre la ciencia, y en realidad la burla deliberadamente para conseguir crear un universo incluso más fantástico que sueños anteriores más «racionales» dentro del género. Incluso los escritores que usan la ciencia dura (un Arthur C. Clarke, un Hal Clemens…) lo hacen al servicio de una historia, no al revés, por no hablar de ese salto a la torera que fue introducir al Mulo y los poderes mentales en la Fundación, por el también muy científico Isaac Asimov.

¿Por qué la ciencia-ficción «educativa» fracasó de manera tan aplastante? Creo que la respuesta está en la anécdota personal que referí al comienzo. Cuando yo y todos los niños de mi generación nos sentamos a ver Robotech, no nos interesaba si era posible construir una astronave como el SDF-1, si era posible que los extraterrestres pudieran tener todos forma humana e incluso aparearse con humanos, o si estábamos aprendiendo a convivir con la tecnología viendo un escenario «del futuro». Lo que nos interesaba era la aventura, los peligros que arrostraban los héroes, las vivencias y chascarrillos de nuestros personajes queridos, y en particular, que los villanos tuvieran merecidas y crueles muertes (el que habló de «inocencia infantil» o trataba de llenarse la boca o era un tarado). En realidad, si nos estaban educando o no, nos daba igual. Por eso una película como La guerra de las galaxias es tan popular: no es más que una aventura de capas y espadas ambientada en el espacio, pero eso no es un defecto, sino que justamente es su atractivo. Por eso Matrix es más popular que Dark City: la segunda podrá ser más profunda en lo filosófico, más atrevida en lo estético y más redonda en lo narrativo, pero la primera tiene más artes marciales y más explosiones. Dark City es más nutritiva para el intelecto, pero Matrix es claramente más entretenida como espectáculo.

En general, cuando el escritor o cineasta de fuste siente que un exceso de ciencia puede aplastar la trama, prefiere torcer la misma de una manera u otra. Las naves hiperlumínicas son imposibles según nuestra física actual, pero son un tópico tan recurrente del género que ni siquiera se los cuestiona. Otro tanto ocurre con el viaje en el tiempo. La invisibilidad presenta numerosos problemas lógicos, pero existe un buen puñado de novelas sobre hombres y mujeres invisibles y nadie las descalifica por «imposibles». Y así sucesivamente. Si las leyes científicas amenazan un buen argumento, el narrador literario o audiovisual suele preferir desviarse de la ciencia y salvar el argumento a cualquier costo (otro cuento es que sea un argumento que merezca la pena salvarse, claro, pero ése no es el punto aquí)

Y sin embargo… de una manera u otra, la ciencia-ficción siempre resulta educativa, en otro sentido diferente. Al igual que el arte «general», el arte de la ciencia-ficción se nutre de los sueños y pesadillas de la sociedad en que el artista plasma su obra. Si la labor resulta afortunada, habrá una retroalimentación: la obra presenta influencias de su tiempo y lugar, pero al mismo tiempo entrega una respuesta a esas problemáticas que preocupan o afligen a ese tiempo y lugar, lo que precipitará una catarata de nuevas obras que… y así sucesivamente. La temprana ciencia-ficción advertía contra el imperialismo y la maquinización de la sociedad. La ciencia-ficción clásica nos advirtió sobre los peligros del uso desmadrado de la energía nuclear y sobre el terror de las superpotencias. La ciencia-ficción algo más reciente nos ha hablado sobre la crisis ecológica y la superpoblación. También numerosas obras se han pronunciado a favor o en contra del racismo, o de los totalitarismos, etcétera. En ese sentido puede decirse que el género resulta educativo, pero sólo hasta cierto punto: si el artista realiza una obra con un mensaje demasiado extraño para su tiempo, lo más probable es que sea desoído y su valor educativo se acerque a cero. En el mejor de los casos, si llega a ser reconocido alguna vez, la posteridad lo llamará un «adelantado».

Cierro el círculo volviendo a mí mismo como espectador y coleccionista del álbum de Robotech. ¿Fue educativa Robotech? Quizás no en el sentido que esperaban nuestros padres, que fuera una serie didáctica y llena de lo que la ñoñería políticamente correcta llama «valores positivos». Pero sí enseñó algunas cosas, entre ellas lo graves y crueles que pueden ser las guerras, y que muchas veces el vencedor no acaba mejor que el vencido. No es un mal mensaje, por cierto. Pero eso era algo que estaba en el ambiente de la década de 1980. Robotech puede haber sido educativa en ese sentido, pero sólo estaba recogiendo una tendencia y una preocupación generalizada que ya existía al momento de concebir la serie. Si la tendencia hubiera sido la contraria, Robotech quizás habría pasado desapercibida, por «pesimista». O peor aún, hubiera sido otro agresivo panfleto militarista como los hay a paladas en el género. Pero algo es claro: dicha enseñanza no fue intencionada, ya que los creadores de Robotech prentendían probablemente, antes que otra cosa, y al igual que cualquier otro productor de cine o televisión, un show de aventuras con héroes y villanos como las que han existido desde que la creación de ficciones se hizo tal, que pudiera venderse y hacer dinero. Desde cierto respecto, también ESO podría contar como una enseñanza...

viernes, 11 de noviembre de 2011

"La gallina y el águila".


La gallina mira al águila volar,
y se la escucha con fiero cacarear:
“Un ave tan alto no debería llegar,
a ras del suelo todas debíamos estar”.

La gallina no mira su cobardía,
sólo la disimula con “debería”,
odia sus alas tiesas y sin vida,
y quisiera ver a toda ave hundida.

La gallina disfraza con odio su flojera
y quisiera que todo esfuerzo pereciera,
que toda águila desde el cielo cayera
y que en una roca el cráneo se rompiera.

El águila no mira a las gallinas individuales,
está demasiado alta, alturas universales,
suyo es el grandioso esquema de realidades
en que se atreve a mirar bellezas y verdades.

Al águila pertenece el cielo inconmensurable,
no el suelo llano, triste y miserable.
El águila esconde un enigma impenetrable,
pero sin embargo entendible y loable.

No seas gallina, mi amigo,
sé águila y conquista el espacio infinito.
Alzaré mis alas y volaré contigo,
y nuestro arrojo será leyenda, será mito.

domingo, 6 de noviembre de 2011

CIVIMPERIOS - Fenicios: La multinacional de la Antigüedad.


Mientras que la mayoría de los pueblos que consideraríamos “exitosos” en la Historia Universal siguen un ciclo de tribus dispersas hasta un Estado nacional, y de ahí a una fase de expansión imperial con anexiones militares, algunos han tomado la alternativa de convertirse en exitosas potencias comerciales, con lo militar en un rol apenas secundario. Los ejemplos escasean, pero están ahí: la Atenas clásica, la Florencia renacentista... pero el ejemplo más egregio probablemente sea el de los fenicios, que construyeron una red de relaciones comerciales cuyo tamaño, en términos comparativos con el mundo conocido de su época, sólo fue alcanzado por el Imperio Británico en el siglo XIX. Su historia aquí en Civimperios.

En realidad, parece poco probable que los fenicios se reconocieran a sí mismos como cultura o pueblo aparte. A grandes rasgos, carecen de elementos distintivos respecto de los cananeos que poblaban la región, y fueron dominados al igual que éstos, por egipcios e hititas durante el segundo milenio antes de Cristo. Quizás los fenicios fueran simplemente los “cananeos que viven en ciudades portuarias”. Como pueblo, dieron muy poco de que hablar hasta alrededor del año 1200 o 1000 antes de Cristo, en que iniciaron una veloz expansión comercial. Desconocemos los detalles de esta súbita explosión fenicia, pero es posible que se debiera a una combinación de geopolítica, tecnología y comercio. En geopolítica, el comercio del Mediterráneo Oriental estaba copado por Creta, hasta su caída hacia 1450 antes de Cristo. Luego, con la invasión de los Pueblos del Mar hacia 1100 antes de Cristo, los fenicios se vieron libres del dominio egipcio.


A la vez, los fenicios eran dueños de un monopolio comercial: la púrpura. Esta era una tintura fabricada a partir del múrex, un molusco que producía el peculiar tinte morado. Su precio era tan elevado, que desde entonces el color púrpura ha sido asociado con la realeza, y eso hasta nuestros propios días.

Pero la gran innovación fenicia parece haber sido el birreme. Anteriormente, la nave comercial por excelencia era la galera con una fila de remeros a cada lado. El problema es que para obtener potencias apreciables, había que apilar enormes filas de remeros, y con esto la embarcación se alargaba y perdía maniobrabilidad. El gran golpe de genio de los fenicios fue crear una segunda fila de remeros sobre la anterior, a la manera de los buses con segundo piso actuales: de esta manera, con el mismo largo de la embarcación, fue posible duplicar el número de remeros sin aumentar en exceso el peso de la nave. Los birremes fenicios se transformaron en la carta de triunfo y clave del éxito náutico de los fenicios. Audaces navegantes fenicios consiguieron llegar nada menos que hasta las Islas Británicas en busca del estaño, mientras que se dice que hacia el año 600 antes de Cristo, una expedición fenicia financiada por el faraón Necao fue capaz de circunnavegar Africa. Andando el tiempo, otras civilizaciones llegarían a inventar el trirreme e incluso el quinquerreme, pero el birreme original fue fenicio.


En su actividad comercial, los fenicios hicieron otro importantísimo hallazgo. Mientras que cada pueblo tenía su propio sistema de escritura, al entrar en contacto con varios de ellos, los fenicios reconocieron que los sonidos eran unos cuantos, quizás una veintena o poco más. De manera que tomaron símbolos egipcios preexistentes y los simplificaron para recrear esos sonidos, en vez de sílabas o palabras completas. El resultado es el primer alfabeto del mundo, un invento tan funcional, que cuando pasó a los griegos y romanos, terminó por consagrarse como el más eficaz medio de transmisión de cultura del mundo. Sin la escasa cantidad de símbolos de un alfabeto, la tarea de teclear en computadores sería ímproba.

En lo cultural, los fenicios nunca llegaron a desarrollar una identidad nacional. Cada ciudad era gobernada por separado, por una especie de plutocracia. En la cabeza estaba el melek, el rey, aunque su rol parece más el gerente de una empresa que un conquistador militar en forma. Su religión tampoco cobró tintes propios. Parece ser que en Fenicia surgieron algunos historiadores, pero toda su obra histórica se ha perdido, y sólo es mencionada a la pasada como fuente para historiadores griegos posteriores. La religión fenicia no se distingue tampoco de la cananea, así como su arte. En realidad, los fenicios jamás buscaron un arte distintivo, sino que trataron de imitar el arte de otros pueblos para venderles dichas obras artísticas.


Después de un pujante cuarto de milenio, la edad de oro de Fenicia empezó a apagarse en el siglo VIII antes de Cristo, con el surgimiento de nuevas potencias imperiales en el Medio Oriente. Tiro había llegado a erigirse como la más importante ciudad fenicia, pero fue sometida sucesivamente a asirios, caldeos y persas. Estos últimos trataron a los fenicios como vasallos privilegiados, ya que eran su marina en el Mar Mediterráneo. Pero en esta cuenca marítima, nuevas potencias habían surgido. Cartago, una antigua colonia de Tiro en Africa, se había convertido en señora del Mediterráneo Occidental, y en el Mediterráneo Oriental, los pujantes puertos griegos se adueñaron de los mercados fenicios. En el año 65 antes de Cristo, en medio de sus campañas militares en Asia, el general romano Pompeyo el Grande sometió Fenicia a la provincia romana de Siria. Los puertos fenicios siguieron siendo importantes, y los Evangelios recogen incluso que Jesús emprendió una breve prédica en dichas tierras (Mateo 15:21), pero lo cierto es que la historia de las ciudades fenicias como potencias independientes se había acabado, absorbidas como estaban ahora dentro del gigantesco Mare Nostrum de los romanos.
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