domingo, 30 de octubre de 2011

Ozymandias una y otra vez.


El presente posteo viene inspirado en parte por una entrada sobre el antiguo Afganistán hace cincuenta años, que publicó el excelente blog El Retronauta. Siempre había creído que Afganistán era un país condenado a ser tierra de pastores de cabras o poco menos, por lo que encontrarme con ese Afganistán civilizado y occidentalizado a mediados del siglo XX fue para mi toda una sorpresa. Y no pude evitar hacer la conexión entre el hundimiento de Afganistán, producto de las guerras civiles, la invasión soviética y el auge del fundamentalismo, y la situación presente en Chile. Acá en Chile, hemos vivido un 2011 muy intranquilo, con protestas y sublevaciones sociales por todas partes contra un sistema que se está reventando por las costuras, sin que nadie sea capaz de ponerle coto. En la década de 1990, Chile era el "jaguar de Latinoamérica". Ahora, así como Mario Vargas Llosa se preguntaba "¿en qué momento se había jodido el Perú?", quizás sea hora de preguntarse en qué minuto se podría joder o haber jodido Chile. Así como Afganistán se jodió.

En realidad, existe una tendencia humana a pensar que la vida prosigue eternamente. Si nos va mal, entonces lo mal durará para siempre. Si nos va bien, lo bueno durará también para siempre. Si las cosas caminan muy bien, tendemos a hacerle el quite a los Spurina que nos advierten contra los idus de marzo; a Julio César no lo mataron cuando estaba más hundido, sino por el contrario, cuando estaba en la cúspide de su poder. Cuando todo son buenas noticias, las malas noticias nos desagradan y nos cegamos contra las advertencias a nuestro alrededor.

Así, el mundo está lleno de civilizaciones que alcanzaron la grandeza y creyeron que eran para siempre. Hubo en el segundo milenio antes de Cristo un monarca hitita llamado Shubiluliuma. Firmaba sus cartas y tratados internacionales como "Yo, el Sol". Bajo Shubiluliuma, el Imperio Hitita alcanzó su máximo poderío. Pero apenas un cuarto de milenio después, el Imperio Hitita se hundió hasta un punto tal, que si usted había escuchado hablar de los hititas antes de leer este posteo, es porque de verdad adora leer libros de Historia. Para mayor ironía, el último rey hitita se llamó Shubiluliuma II. En América solemos asociar la caída de los imperios con la invasión española, pero antes de los españoles, muchas culturas precolombinas habían caído por sí mismas. Un listado somero debería incluir a Tikal, Copán, Chichén Itzá, Cahokia, Teotihuacan, Chavín, Tiahuanaco, etcétera.


Un ejemplo no de otra sociedad, sino de la nuestra propia, lo constituye el Imperio Británico. En 1897, éste alcanzó la cúspide de su poder celebrando el Jubileo de Diamante de la Reina Victoria. Cuando ella falleció en 1901, escribe Lytton Strachey sobre los británicos, "se habían acostumbrado a considerar a la reina dentro del orden normal del universo y les parecía inadmisible perderla". Si sacamos cuentas, resulta que había que ser mayor de 64 años y medio para haber nacido en un reinado anterior al de Victoria. Lo que vino después fue el diluvio. En los treinta años anteriores, sin que los británicos se hubieran dado cuenta, una nueva potencia había surgido en el Occidente, los Estados Unidos de América, y al cabo de medio siglo, el único lugar del mundo en donde Inglaterra era más importante que Estados Unidos era dentro de las novelas de James Bond.

Uno de los golpeados por la catástrofe fue el historiador británico Arnold J. Toynbee. Su obra más destacada es el voluminoso "Estudio de la Historia", en donde entre otras materias estudia el colapso y caída de las civilizaciones. Toynbee describe dos maneras en que esto puede suceder: por la némesis de la creatividad, o por la hybris. La némesis de la creatividad es pasiva: las culturas y civilizaciones se acostumbran a que "todo es como tiene que ser", y se duermen sobre sus laureles. La hybris (la palabra griega original es "ὕϐρις", que suele mal traducirse como "orgullo" o "arrogancia") en cambio implica excederse en los propios límites. Toynbee alude explícitamente al historiador griego Tucídides, que mencionó la hybris como el factor que arruinó al Imperio Ateniense. En su concepto, los atenienses se sentían tan poderosos e importantes, que trataron de abarcar más de lo que podían, y se acarrearon con ello su ruina.

Por supuesto que las cosas son más complicadas que un simple ánimo o estado mental. A veces, las catástrofes simplemente suceden. Los españoles llegaron a América, y los aztecas e incas podían haberlos resistido por las armas, pero contra los microbios que portaban los europeos, estaban indefensos y no tenían nada que hacer. A la larga en este caso, la inmunología hizo mucho más por los europeos que la pólvora. Parece ser que la caída de los mayas tuvo mucho que ver con una sobreexplotación de su medio ambiente, combinado con una sequía pertinaz que hacia el año 810 se lo llevó todo por delante. Un destino similar parece haberle acontecido al Imperio Khmer, barriéndolo tan por completo que usted probablemente sólo lo conozca porque las ruinas de Angkor Vat sirvieron como locación para el rodaje de la película "Tomb Raider".


¿Somos los occidentales tan distintos? Probablemente no. Tenemos en Latinoamérica al menos un caso de colapso dramático en esas condiciones. En los tiempos de Juan Domingo Perón, Argentina era quizás el país más poderoso del subcontinente. Medio siglo después vino el colapso del 2000 y 2001. ¿En qué minuto se había jodido Argentina? La respuesta no es sencilla.

Quizás Chile siga. Después de las reformas económicas bajo el gobierno de Augusto Pinochet, la economía chilena experimentó una expansión hasta niveles jamás antes vistos en la historia patria. Pero eso tuvo un enorme costo social, creando una de las sociedades más desiguales del planeta. ¿Cayeron los planificadores económicos de Pinochet en el pecado de la hybris, tratando de abarcar más de lo que era posible con los medios económicos de que disponía Chile? ¿Será la desigualdad social y la falta de oportunidades, el gatillo necesario para disparar una bala contra Chile? Hace poco, el General Gato me (nos) recordó la brillante cita de Jared Diamond a propósito de los vikingos de Groenlandia: "En el último momento, sin embargo, los jefes descubrieron que no tenían seguidores. El último derecho que habían conservado para sí era el privilegio de ser los últimos en morir de hambre" (en "Rise of the Planet of the Apes").

Y quiero terminar este artículo con el poema "Ozymandias". Escrito por Percy Bysshe Shelley y publicado en 1818, es una brutal caricatura del afán de inmortalidad de todos los que han osado desafiar al destino. La traducción del inglés es de Fernando G. Toledo, que espero si se llega a enterar, me perdone el reproducirlo en la Guillermocracia, aunque sea porque dejo el enlace a su posteo original. Acá va:


A un viajero vi, de tierras remotas.
Me dijo: hay dos piernas en el desierto,
De piedra y sin tronco. A su lado cierto
Rostro en la arena yace: la faz rota,
Sus labios, su frío gesto tirano,
Nos dicen que el escultor ha podido
Salvar la pasión, que ha sobrevivido
Al que pudo tallarlo con su mano.
Algo ha sido escrito en el pedestal:
«Soy Ozymandias, el gran rey. ¡Mirad
Mi obra, poderosos! ¡Desesperad!:
La ruina es de un naufragio colosal.
A su lado, infinita y legendaria
Sólo queda la arena solitaria».

(Una nota histórica: Según Suetonio, Spurina fue un arúspice que luego de sacrificar algunos animales, le advirtió a Julio César que se cuidara de los idus de marzo. Llegados éstos, y congregados frente al Senado, Julio César se burló de Spurina diciendo que los idus habían llegado sin traer ninguna desgracia, a lo cual Spurina replicó que habían llegado, pero no habían pasado. Minutos después, Julio César caía víctima de 27 puñaladas).


domingo, 23 de octubre de 2011

Top 10 de actores de cine anteriores a 1945.


Por alguna razón, la mayor parte de los blogs sobre cine se dedican a las películas de estreno, o al cine con menos de diez o veinte, o cuando mucho treinta años de antigüedad. Y si se comentan películas anteriores, se trata de frikadas como el cine de la Hammer, la serie B de la década de 1950, o similares. Por supuesto que no hay nada malo en eso, pero a veces echo de menos en la blogósfera algo más de material sobre cine más antiguo que se salga un poco de esos estándares. Y por lo tanto, acá va mi aporte personal: el Top 10 de los actores anteriores a 1945. Dicho año fue decisivo en la historia de la humanidad por el fin de la Segunda Guerra Mundial y la bomba atómica, por supuesto, pero también es el año en que el cine cumplió 50 años, su primer medio siglo de edad: por eso elegí la fecha.

Por supuesto que no trataré de hacer pasar mi Top 10 como los Actores Que Debes Adorar Más Que Al Resto. Como cualquier ranking, refleja filias y fobias personales, y es posible que algún actor que haya quedado afuera sea el favorito de algún lector, o le haya dado demasiados puntos a actores que el resto no considera tan buenos o interesantes. El lector inteligente sabrá cómo dejar comentarios al respecto sin ser insultante ni pretender que "MI TOP 10 ES MEJOR QUE TU TOP 10", o eso espero al menos.

Varios actores de la nómina tuvieron carreras posteriores incluso décadas después de 1945, pero todos ellos rodaron grandes clásicos fílmicos ANTES de dicha fecha. Otros actores podrían haber sido incluidos porque comenzaron sus carreras bastante antes de 1945 (se me ocurren Cary Grant o Alec Guiness, por ejemplo), pero creo que alcanzaron su apogeo con posterioridad, y por lo tanto, estarían mejor en un Top Ten dedicado a una época posterior. Aunque esto de "con posterioridad" es opinable, por supuesto. Y valga la última aclaración para que no me acusen de sexista, este es un listado de actores en el sentido restringido de "representante masculino de la especie humana que se dedica a actuar", y por lo tanto no he incluido actrices; quizás algún día dedique un posteo similar al tema, aunque lo veo difícil porque mis actrices favoritas tienden a haber saltado al estrellato después de 1945. De esa época creo que me quedaría con Myrna Loy y Claudette Colbert... porque ya Rita Hayworth cae del otro lado de la frontera cronológica. Además, si incluyo actrices y empiezo a piropearlas, me van a desollar vivo, y el tratamiento dermatológico posterior no me lo va a pagar nadie; aunque si me piden algo por el estilo, puede que me ablande un poco.

Y una última aclaración: no he incluido a dos grandes estrellas de ese período en el listado, que son Buster Keaton y Rodolfo Valentino, simplemente porque no he visto suficiente material de ellos como para decidir si debería incluirlos o no. Y no voy a tratar de dármelas del más entendido de los entendidos incluyéndolos sólo porque todas las historias del cine lo hacen. Después de todo, hago este listado para compartir impresiones, no para lucir mis conocimientos cinematográficos. Los cuales, por lo demás, deben importarle bien poco al resto de la gente. Así es que, el lector informado sabrá perdonarme por estas omisiones, y comentar al respecto.

Y terminadas todas estas cansinas aclaraciones, va adelante mi listado personal de los diez más grandes actores anteriores a 1945. Por orden regresivo desde el fondo hasta la cima de la lista, serían:

10.- CONRAD VEIDT (22-I-1893 / 3-IV-1943).


Este actor prácticamente olvidado hoy en día se merece una reivindicación. Es uno de los pocos que tiene una carrera estimable tanto en el cine mudo como en el sonoro, sin haber caído en el precipicio en el que acabaron otros contemporáneos suyos con la irrupción del sonido en el cine. Este actor alemán rodó varias perlas del cine expresionista, incluyendo el sonámbulo asesino de la película "El gabinete del Doctor Caligari", y el pianista que pierde sus manos en "Las manos de Orlac". Una vez en Hollywood, y a pesar de ser un ferviente antinazi y estar casado con una judía, uno de los roles más prominentes de su trayectoria es el oficial nazi de "Casablanca". Y no es la única película en que hizo de nazi. Después de todo, era un alemán en Hollywood... Para recordar también es el gran hechicero villano que interpretó en la película "El ladrón de Bagdad".



(Arriba: Conrad Veidt como el malvado visir de "El ladrón de Bagdad").

TRIVIA: Su personaje en la película "El hombre que ríe" sirvió de inspiración para el personaje del Joker, el supervillano de la historieta de Batman.

9.- ERROL FLYNN (20-VI-1909 / 14-X-1959).


No estoy seguro de que Errol Flynn sea un gran actor, pero sí que era un gran espadachín, quizás el mejor que ha cruzado jamás a través de las pantallas de Hollywood (o si no, segundo después de Douglas Fairbanks). En consecuencia, todos los roles de Errol Flynn tendían a retratarlo como un héroe protector y jovial. Hizo una de las más afortunadas parejas fílmicas junto a Olivia de Havilland, aunque ella sea más famosa por coprotagonistar "Lo que el viento se llevó". En cuanto a Flynn y de Havilland, ellos trabajaron en ocho películas juntos. Por desgracia, en sus últimos años la bebida dio rápida cuenta del espadachín, falleciendo apenas en la cincuentena, y con su estrella fílmica ya completamente apagada.



(Arriba: Errol Flynn con Olivia de Havilland en "Robin Hood").

TRIVIA: Errol Flynn y el director Michael Curtiz se detestaban cordialmente debido a choque de caracteres: el primero era jovial y despreocupado, el segundo maniático y minucioso. Aún así, por imposición de los estudios, trabajaron juntos en siete películas, incluyendo las emblemáticas "La carga de la caballería ligera", "El halcón de los mares" y "Robin Hood".

8.- WILLIAM POWELL (29-VII-1892 / 5-III-1984).


William Powell y su sempiterno bigotito son casi prototipo de lo que era la moda masculina en la década de 1930. Quizás por eso se ve tan clavado a su tiempo hoy en día, y en consecuencia, pasado de moda. Sin embargo, pocos irradiaron la magia y simpatía suyas en el cine de su tiempo. Su rol más famoso fue el detective Nick Charles en una saga de películas policiales que rodó con Myrna Loy, llamada "el hombre delgado" por la primera de estas películas... a pesar de que el famoso Hombre Delgado de la primera era la víctima de un secuestro, no el detective. La fórmula del matrimonio de aburridos socialités que se meten a detectives brillantemente para matar el tiempo, generará innumerables clones y secuencias. También estuvo grandioso en "El enemigo público número 1", en donde formó un triángulo amoroso con la mencionada Myrna Loy, y con Clark Gable antes de actuar en "Lo que el viento se llevó".



(Arriba: William Powell como Nick Charles, con Myrna Loy en "La cena de los acusados", de 1934).

TRIVIA: Aunque en "El enemigo público número 1" la chica iba de las manos de Clark Gable a las de William Powell, en la vida real fue al revés. Pero no con Myrna Loy, sino con la actriz Carole Lombard, que primero se casó con Powell, y seis años después de su divorcio con éste, contrajo segundas nupcias con Clarke.

7.- BORIS KARLOFF (23-XI-1887 / 2-II-1969).


Me van a matar los fanáticos de los vampiros, pero no le tengo tanto cariño a Bela Lugosi como a Boris Karloff. Es que Lugosi fue un gran Drácula, pero después el rol se lo comió vivo, mientras que Karloff fue Frankenstein, y además la Momia. Fue presencia cotidiana en el cine de terror de ese tiempo, en una diversidad de roles, muchos de ellos alejados de sus dos más icónicos, aunque siempre con una impactante aura siniestra. Lo que hace olvidar que también actuó en otras películas alejadas del terror, ya no asustando al público obviamente, pero siempre imponiendo una fuerte presencia. El ocaso de su carrera fue amargo para Karloff: terminó apareciendo en películas de terror... mexicanas.



(Arriba: Boris Karloff en el "Frankenstein" de 1931).

TRIVIA: A pesar de que ha circulado la leyenda de una sempiterna enemistad entre Karloff y Lugosi por ver quién era el mayor monstruo del cine de terror, la verdad es que ambos estelarizaron siete películas juntos en algo más de una década, principiando por "El gato negro" en 1933, y rematando con "El profanador de tumbas" en 1945.

6.- CHARLES LAUGHTON (1-I-1899 / 15-XII-1962).


Por su físico contundente y su fuerte presencia escénica, Laughton interpretaba usualmente actores de carácter en el cine. Seguramente sus dos roles más recordados son de otros dos personajes famosos por su perfidia. Uno de ellos es el emperador Nerón en "El signo de la cruz", dirigido nada menos que por Cecil B. DeMille. El otro es la "Motín a bordo" de 1935, porque hay otras versiones, en donde interpretó al malvado capitán del barco. Dos roles que lo perfilan como uno de los más icónicos villanos del cine de su tiempo. Su único Premio Oscar se lo ganó en 1933, por interpretar a Enrique VIII, aunque fue postulado dos veces más, una de ellas por interpretar a otro personaje histórico, el capitán Blight de "Motín a bordo".



(Arriba: Charles Laughton como el Capitán Bligh junto a Clark Gable en "Motín a bordo").

TRIVIA: Al ganar el Oscar en 1933, Laughton fue el segundo actor de origen británico en ganar el Oscar, y el segundo en hacerlo interpretando a un personaje histórico; el primer personaje en cuestión por cierto también es británico: se trata del Primer Ministro Benjamin Disraeli, en la película "Disraeli" de 1929, interpretado por George Arliss.

5.- PETER LORRE (26-VI-1904 / 23-III-1964).


Hay actores que por su físico están condenados a ciertos roles. Nadie imaginaría por ejemplo a Arnold Schwarzenegger interpretando a un gran científico (en "Gemelos" lo hacía, pero era una comedia, así es que pasa). Lo interesante de Peter Lorre es que, a pesar de ser un enano rechoncho e interpretar siempre a personajes enclenques, ridículos o poca cosa, apareció en una enorme variedad de producciones. Saltó a la fama interpretando a un asesino serial nada menos que bajo las órdenes de Fritz Lang en "M", y ya en Hollywood actuó bajo las órdenes de Alfred Hitchcock en la primera versión de "El hombre que sabía demasiado" (Hitchcock hizo un autoremake de esta película). Sus créditos posteriores incluyen "El Halcón Maltés", "Casablanca", "Arsénico y encaje antiguo", "20.000 leguas de viaje submarino", "La vuelta al mundo en 80 días", "La Historia de la Humanidad" (¡como Nerón!), y "El cuervo" (la adaptación de Roger Corman sobre Edgar Allan Poe). Como se puede ver, su físico rechoncho y sus ojos de sapo no le impidieron tener una fructífera carrera actoral, con roles muy queribles.



(Arriba: Peter Lorre como el asesino serial de "M").

TRIVIA: Peter Lorre interpretó a Le Chiffre, el oponente al que James Bond debe batir, en el "Casino Royale" de 1954, un capítulo de la serie televisiva de suspenso británica "Climax!", que adaptaba literatura del género novela negra y de espionaje; hay dos versiones posteriores sobre dicha novela, ambas fílmicas, una de 1967, y la famosa con Daniel Craig de 2006. Por lo tanto, técnicamente, Peter Lorre es nada menos que el primer villano Bond de todos.

4.- CLAUDE RAINS (10-XI-1889 / 30-V-1967).


Claude Rains es otro de esos grandes actores que no reciben reconocimiento suficiente por estar relegado a los papeles secundarios. Pero un listado de películas en que ha aparecido como secundario de relevancia debería incluir una temprana versión de "El príncipe y el mendigo", "Robin Hood", "Caballero sin espada" y "Casablanca". Además, está su protagónico en "El Fantasma de la Opera" de 1943, película definitoria en lo que será la iconografía del personaje hasta el día de hoy. La principal característica de Rains como actor, es su sorprendente habilidad para interpretar a personajes conflictivos e incluso villanescos, con una bonhomía tal que los convierte en seres humanos dignos de aprecio o piedad dentro de todo lo reptilianos y despreciables que algunos pueden llegar a ser. Su carrera fílmica siguió en activo durante muchos años, y pasada la setentena siguió rodando alguna que otra película.



(Arriba: Claude Rains como el violinista Claudin en "El Fantasma de la Opera").

TRIVIA: Uno de los protagónicos más importantes y recordados de Claude Rains, es justamente uno en que no se lo ve en ningún fotograma de la película: "El hombre invisible" de 1933. Por motivos obvios.

3.- CLARK GABLE (1-II-1901 / 16-XI-1960).


Su grandioso rol en la majestuosa "Lo que el viento se llevó" nos puede hacer olvidar fácilmente que Clark Gable fue una presencia constante en películas de muy buen nivel durante cerca de tres décadas. Gable es una de las grandes encarnaciones del macho que no llora, sino que afronta la vida con socarronería y espíritu. Saltó al estrellato con "Sucedió una noche", y se consolidó con "El enemigo público número 1" y una de las tantas versiones del Motín del Bounty. Su rol de Rhett Butler en "Lo que el viento se llevó" fue al mismo tiempo una cumbre y una maldición, ya que quedaría tan identificado con él, que su carrera posterior ya no sería lo mismo (a pesar de haber interpretado algunos roles muy estimables, como el de "Mogambo" por ejemplo). Y se despidió del cine a lo macho, coprotagonizando una película con la potente hembra Marilyn Monroe (curiosamente, también la última película de ella).



(Arriba: Clark Gable como Rhett Butler, con Vivien Leigh en "Lo que el viento se llevó").

TRIVIA: A pesar de ser uno de los galanes por antonomasia de todos los tiempos gracias a su rol en "Lo que el viento se llevó", Vivien Leigh se quejó de Clark Gable sobre que era muy desagradable besarlo, ya que tenía mal aliento, algo causado probablemente por su... fotogénica... dentadura postiza.

2.- HUMPHREY BOGART (25-XII-1899 / 14-I-1957).


En esta época de metrosexualismo declarado, en donde un mequetrefe como Robert Pattinson puede robarle el corazón a las chicas, no es malo traer a la mente el duro por antonomasia que fue Humphrey Bogart. Nadie le dio mucha atención hasta que salió en un rol secundario como gángster en "El bosque petrificado". Pero fue su rol en "El Halcón Maltés" el que lo hizo saltar a la fama, en 1941, en una película que era el debut como director de John Huston. Bogart interpretó a los dos más grandes íconos de la novela negra: a Sam Spade de Dashiell Hammett en la mencionada "El Halcón Maltés", y a Philip Marlowe en "El sueño eterno" de 1946. Además de eso, no se puede ser fanático del cine sin haber visto "El tesoro de la Sierra Madre" y "El motín del Caine", también con Bogart. Por desgracia, su condición de sempiterno fumador le llevó a un cáncer que lo acarreó prematuramente a la tumba.



(Arriba: Humphrey Bogart como Rick, con Ingrid Bergman en "Casablanca").

TRIVIA: Aunque no es considerado parte de ese grupo, Humphrey Bogart tuvo un rol central en su formación. Después de irse de francachela con Frank Sinatra, Judy Garland, David Niven, Angie Dickinson y otros afamados por la vida escandalosa, su esposa Lauren Bacall le gritó que "Se ven como un maldito montón de ratas". Con estas últimas palabras bautizó al grupo: el Rat Pack ("montón de ratas").

1.- CHARLES CHAPLIN (16-IV-1889 / 25-XII-1977).


Chaplin es uno de los más grandes cómicos del cine de todos los tiempos, sino el mejor. Fue también una fuerza creativa de la naturaleza, y un potente abogado de los derechos sociales. Su personaje del Vagabundo, siempre metido en problemas y en constantes conflictos con el orden social, es una sátira feroz de las convenciones sociales, y se pone en la línea de otros personajes que serán agentes del caos como más de alguno de Peter Sellers. Secuencias como el banquete de "La quimera del oro", o la danza de los panecillos de esa misma película, son momentos de oro en Hollywood. Además, fue un rebelde que se negó a aceptar las reglas de los grandes estudios, y fundó el suyo propio con dos amigos (United Artists) para tener plena libertad creativa. El advenimiento del cine sonoro le hizo perder popularidad, y en las décadas de 1930, 1940 y 1950 rodaría apenas cinco películas. Entre ellas está la brillantísima "El gran dictador", la sátira definitiva acerca del totalitarismo en el siglo XX.



(Arriba: Charles Chaplin y su discurso final en "El gran dictador").

TRIVIA: A pesar de jurar que nunca hablaría en el cine, Chaplin lo hizo por primera vez en la película "El gran dictador". Uno de los momentos cumbres de Chaplin y del cine en general, es la escena final en que un judío confundido accidentalmente con un dictador totalitario exhorta al mundo a la fraternidad y a la concordia universales.

BONUS TRACK:

Si la mejor película anterior a 1945 fuera la que reune la mejor plantilla de actores, entonces probablemente ésta debería ser "Casablanca", ya que reune a nada menos que cuatro actores de esta lista: Humphrey Bogart (el protagonista), Claude Rains (el policía francés), Peter Lorre (un miserable buscavidas) y Conrad Veidt (un oficial nazi). Además, buscando las conexiones, su director Michael Curtiz trabajó siete veces con Errol Flynn, otro de los presentes en el conteo.

domingo, 16 de octubre de 2011

Siete mitos sobre la Teoría de la Evolución.


Una vez más me traigo un antiguo artículo publicado en Tribu de Plutón (ver original aquí), en este caso con algún que otro retoque mínimo. Este se refiere a algunos malos entendidos comunes respecto de la Teoría de la Evolución. No serían graves, de no ser porque algunas personas los explotan para vendernos que la religión es la respuesta. Puede que quizás lo sea para algunas cosas, pero en cuestiones de biología, la investigación científica ha llegado más lejos. A continuación, sin más preámbulo, el artículo en cuestión:


1.- LA EVOLUCIÓN TIENE UN PROPÓSITO.
  • EL MITO: Dice la mitología evolutiva que la evolución tiene el propósito de que las especies vivientes se adapten a sus entornos de manera cada vez más ajustadas, y lleguen a crear la vida, la conciencia, la inteligencia, etcétera. En su vertiente más dura, este propósito sería el Punto Omega, que se identifica con la inteligencia, la noósfera, Dios, etcétera.
  • LA REALIDAD: El resultado de la evolución es una serie de criaturas más adaptadas a su medio ambiente, debido a que éstas sobreviven y las que no se adaptan tienden a ser desplazadas, y finalmente desaparecen. Pero eso no quiere decir que haya un propósito consciente por detrás. La selección opera por causas naturales, sin que nadie se proponga que las especies cambien: las que logran adaptarse son las que se quedan, y las que no, perecerán. No hay determinismo en esto.
  • POR QUÉ SE PRODUCE EL MALENTENDIDO: Algunas gentes tratan de conciliar a Dios con la evolución, o bien tratan de buscarle un propósito trascendente a la vida. La idea de que las criaturas cambien porque sí les parece un sinsentido. Pero las cosas son como son, aunque no tengan un sentido coherente para nosotros. Lo contrario significaría sostener que el universo entero fue creado para que el ser humano lo pueda comprender, y eso ¿quién lo asegura...? Por otra parte, los científicos no ayudan mucho cuando personifican el proceso evolutivo diciendo cosas como "los reptiles se adaptaron al medio ambiente aéreo y desarrollaron plumas", lo que algunos pudieran interpretarlo literalmente como que los reptiles tuvieron voluntad de cambiar, cuando en realidad lo que pasó es que algunos reptiles fueron seleccionados para transformarse en aves. Es decir, esta personificación es sólo una metáfora, no una descripción literal de la realidad.


2.- LA EVOLUCIÓN FUNCIONA AL AZAR.
  • EL MITO: Esta es la idea contraria a la anterior. Según este mito, la evolución funciona básicamente por azar. Algunas criaturas sobreviven y otras no, y eso es pura coincidencia o capricho de las circunstancias.
  • LA REALIDAD: Puede que no haya un propósito, pero eso tampoco quiere decir que las cosas sean al azar. Las criaturas son seleccionadas por las circunstancias, pero esa selección no es azarosa. Si así fuera, todas las criaturas serían seleccionadas estadísticamente por igual, y el mundo estaría lleno de todo tipo de criaturas raras, en vez de tener varios (millones) de especies bien específicas y seleccionadas. Las especies no se entremezclan, y eso es porque la evolución no funciona al azar, sino que selecciona depurando las características genéticas de cada una, a medida que cada especie se ajusta a las condiciones cambiantes de su medio.
  • POR QUÉ SE PRODUCE EL MALENTENDIDO: La desconfianza en los temas religiosos o filosóficos podría llevar el péndulo hacia el extremo contrario, confundiendo la falta de un sentido trascendente con la falta completa de orden. La naturaleza puede carecer de un sentido trascendente, pero eso no quiere decir que no haya un orden mínimo en ella.


3.- LA EVOLUCIÓN FUNCIONA SIEMPRE CREANDO CRIATURAS CADA VEZ MÁS COMPLEJAS.
  • EL MITO: Toda criatura que evoluciona, lo hace perfeccionándose, haciéndose más compleja y complicada.
  • LA REALIDAD: Algunas criaturas "descubren" que organizándose biológicamente de maneras complejas (con cuerpos complejos, o bien con redes sociales complejas entre individuos), pueden explotar mejor su medio ambiente y sobrevivir. Pero otras criaturas a veces evolucionan "hacia atrás", involucionan, haciéndose más simples. La ballena alguna vez tuvo pelvis, y le quedan vestigios de ella, aunque ya no le sirven para nada. Los ancestros del topo, como todos los mamíferos, tenían ojos bien funcionales, pero el topo actual es casi ciego. Y los virus, las criaturas más simples conocidas (apenas una capa de material genético cubierta por proteínas, ni siquiera tienen organelos celulares) por fuerza debieron descender de una célula más compleja, ya que por sí mismo no es capaz de reproducirse, sin infestar una célula "viviente".
  • POR QUÉ SE PRODUCE EL MALENTENDIDO: Charles Darwin, cuando enunció la teoría evolutiva, trataba de explicar cómo salieron criaturas tan complejas y maravillosas a partir del légamo primordial, o poco menos. De ahí a pensar que todas las criaturas tienen que ser complejas y maravillosas mientras más evolucionan, hay sólo un paso.


4.- EVOLUCIÓN Y DARWINISMO SON LO MISMO.
  • EL MITO: Darwinismo es lo mismo que Teoría de la Evolución. No hay otra manera de entender la evolución sino a través de Darwin.
  • LA REALIDAD: El gran aporte de Charles Darwin no fue haber inventado la Teoría de la Evolución (ésta venía esbozándose a lo menos desde comienzos del siglo XIX), sino haber desarrollado una explicación coherente y más o menos completa sobre cómo funciona la selección natural. Pero la selección natural es uno (NO EL ÚNICO) mecanismo por el cual se produce la evolución. Otros mecanismos distintos, que Darwin no contempló, y no podía contemplar por el nivel de avance de la Ciencia de su tiempo, son por ejemplo las mutaciones del material genético, o el intercambio de material genético entre microorganismos. Incluso hay procesos evolutivos que tienen bien poco de darwinianos: por ejemplo, la evolución de la sociedad humana y del pensamiento cultural no opera sobre patrones darwinianos, sino lamarckianos (según Lamarck, los cambios conductuales podían tener consecuencias evolutivas, algo que en el campo biológico no es así, pero en el campo cultural sí).
  • POR QUÉ SE PRODUCE EL MALENTENDIDO: Charles Darwin ha sido santificado muchas veces como el Santo Patrón de la Ciencia Contra la Fe y cosas así. Darwin pasa a ser así más un ídolo cultural, que un hombre de carne y hueso que tuvo algunas ideas brillantes, y por qué no decirlo, como cualquier otra persona también se equivocó en algunas cosas. Esto no desmerece sus aportes, por supuesto, pero sus aportes fueron ideas sobre cómo funciona la realidad, no un conjunto de dogmas que deban aceptarse o rechazarse en bloque.


5.- EVOLUCIÓN Y SELECCIÓN NATURAL SON LO MISMO.
  • EL MITO: La selección natural es lo mismo que la evolución.
  • LA REALIDAD: Esto ya lo explicamos. La evolución es el hecho de que las criaturas cambian a lo largo del tiempo ("evolucionan"). La selección natural es uno de los mecanismos a través de los cuales las criaturas cambian. La selección natural tiende a disminuir la variabilidad genética de los individuos dentro de una especie, haciendo desaparecer a los menos aptos. Otros mecanismos tienden a incrementar esa variabilidad, como por ejemplo las mutaciones. Es el complicado balance entre todos esos mecanismos, que han creado la enorme complejidad de lo viviente que existe hoy en día.
  • POR QUÉ SE PRODUCE EL MALENTENDIDO: La selección natural es probablemente el mecanismo más importante, la prueba decisiva de la supervivencia. Pero que sea el más importante no quiere decir que sea el único.


6.- LA EVOLUCIÓN ES SIEMPRE GRADUAL.
  • EL MITO: La evolución cambia gradualmente a las especies, muy lentamente en el tiempo.
  • LA REALIDAD: Nadie conoce a ciencia cierta cuál es el ritmo de la evolución. Darwin pensaba, efectivamente, que la evolución funcionaba de manera gradual. Otros pensadores, como Stephen Jay Gould, sostienen que la evolución probablemente es una mezcla de rápidas aceleraciones con prolongados períodos en que no ocurre nada. Los saltos de especie a especie se producirían así en cuestión de dos o tres generaciones, no más que eso. Los científicos no están completamente de acuerdo sobre esto, pero el hecho de que no se haya determinado con completa certeza cuál es el ritmo de la evolución, no quiere decir que la evolución no sea un hecho probado, por supuesto.
  • POR QUÉ SE PRODUCE EL MALENTENDIDO: Darwin pensaba que la evolución era gradual, y cuando se habla informalmente sobre evolución, fuera del ámbito científico, suele dársele una gran preeminencia a las ideas de Darwin, a despecho de desarrollos posteriores que, sin llegar a derribarlo, sí que han introducido varias matizaciones en sus conceptos originales.


7.- LA EVOLUCIÓN CREA UNA LARGA CADENA DE LA VIDA.
  • EL MITO: Podemos crear una gran cadena de seres vivientes "inferiores" y "superiores", desde la bacteria al hombre.
  • LA REALIDAD: La gran cadena de la vida no existe. Lo que existe es un frondoso árbol, con muchas ramas vivas y aún más ramas muertas, que continuamente crece en todas direcciones. Y no todas esas direcciones son "hacia arriba" o "hacia adelante", hacia seres cada vez más complejos o cada vez "más perfectos". Las circunstancias cambian, el medio ambiente también, y las criaturas tratan de adaptarse, y en el proceso a veces ellas también cambian su propio entorno. No hay tiempo en todo eso para armar una cadena de ningún tipo (salvo una alimenticia, que por lo demás, también suelen ser más bien redes alimenticias).
  • POR QUÉ SE PRODUCE EL MALENTENDIDO: Esta idea está muy relacionada con aquello de que "la evolución tiene un fin", mito que ya discutimos. Sintomáticamente, siempre que se crean estas grandes "cadenas de la vida", el lugar superior está reservado para el Homo Sapiens, y no para el delfín, el elefante, la hormiga, o las abejas, todas ellas son muy buenas credenciales para aspirar al título de "criatura viviente más desarrollada de todas", bien sea por sus voluminosos cerebros y prominente inteligencia, o por sus complejas redes sociales... ¡además de que todos ellos han sobrevivido varios millones de años más que el ser humano!
Y después de estos siete mitos, un mito adicional, como Bonus Track:


BONUS TRACK: LA EVOLUCIÓN ES UNA TEORÍA, Y NO ESTÁ LO SUFICIENTEMENTE PROBADA.
  • EL MITO: No hay pruebas suficientes de la evolución. Nadie estuvo ahí para verla con sus propios ojos, y nadie ha visto cambiar a las criaturas de unas generaciones a otras.
  • LA REALIDAD: En primer lugar, la evidencia a favor de la evolución es abrumadora. Tenemos un extensísimo registro paleontológico (fósiles, por decirlo en romance) que, si bien aún presenta lagunas considerables, nos permite entender muy bien a grandes rasgos como las criaturas cambiaron a lo largo de los millones de años de vida en la Tierra. Tenemos también las nuevas herramientas derivadas de la Biología Molecular, la Bioquímica y la Genética, que permiten trazar las distancias entre especie y especie, y corroboran bien lo que sabemos por el registro paleontológico. La Economía proporciona también muchas herramientas para entender cómo las criaturas vivientes evolucionan para explotar más efectivamente su medio ambiente, igual como un consumidor trata de explotar al máximo su dinero dentro de un supermercado. La Geología y la Paleoclimatología han permitido reconstruir la Historia de la Tierra, y ayudan a entender cómo era el medio ambiente en otros tiempos, y cómo las criaturas vivientes se adaptaron a él. Y por si fuera poco, la evolución sí ha sido observada empíricamente allá afuera: es gracias a los mecanismos evolutivos que las polillas en las áreas industriales se han oscurecido (para camuflarse mejor sobre los árboles ahumados por el esmog industrial), que las moscas y otras sabandijas han desarrollado resistencia a los insecticidas, y las bacterias infecciosas han desarrollado resistencia a los medicamentos.
  • POR QUÉ SE PRODUCE EL MALENTENDIDO: Algunas gentes desconfían de la ciencia, y piensan que los científicos no pueden llegar a averiguar cosas por la sencilla razón de que "no estuvieron allí", olvidando que si se analizan los hechos se puede deducir lo que ha pasado, como por ejemplo los peritos forenses a la hora de reconstruir un crimen. O bien simplemente no se han documentado sobre el tema, o se niegan a tratar de entender los argumentos en favor de la evolución que, por otra parte, algunas veces son de una complejidad endemoniada para el profano. Otros se han quedado con lo que los textos escolares explican sobre la evolución, basados en la ciencia propia del siglo XIX, cuando la evidencia a favor de la evolución era todavía bastante precaria, ignorando los impresionantes desarrollos del siglo XX. Y no debemos descartar, por último, la influencia de los textos religiosos, que por razones lógicas respecto de la época en que fueron escritos, ignoran la evolución por completo, y crean otras explicaciones sobre el mundo que son seguidas a rajatabla por quienes son sus adeptos.

domingo, 9 de octubre de 2011

10 razones por la que Los Simpsons ya no tienen gracia.


Yo solía ser fanático de "Los Simpsons". A más de alguien desesperé porque en casi cada situación de la vida había alguna frase genial del programa que podía ser citada... y yo la utilizaba. Aunque por otra parte, nunca dije que entre mis múltiples talentos estuviera el hacer amistades rápidamente. No diré que me fanaticé desde su primer capítulo porque en realidad me sumé bastante después, quizás como en la cuarta o quinta temporada, aunque entre repetición y repetición pude perfectamente ponerme al día. En esa época, ya parecía que "Los Simpsons" estaban empeorando respecto de los primeros capítulos. Mirados en retrospectiva, los capítulos de la tercera a la octava temporada, año más o año menos, son probablemente la edad de oro del programa. En cuanto a los primeros capítulos, hace tiempo que los he visto cuatro o cinco veces cada uno, a cuenta de las infinitas repeticiones que las emisoras han programado infinidad de veces.

Por eso me da pena que un programa que me dio tantas horas de diversión ver como se arrastra a algo peor que capítulos malos, sino simplemente hacia la intrascendencia. Aunque después de una década y media de programa, a la altura de la temporada 14 o 15, yo reconocía que "Los Simpsons" nunca iban a volver a ser lo que fueron, seguía viéndolos religiosamente por las chispas de genio que de tarde en tarde todavía soltaban. Pero a la altura de la temporada 16 o 17, me rendí. He visto capítulos posteriores, y al escribir esto van por la temporada 22, e incluso me han sacado algunas risas, pero el programa luce francamente decrépito. Hubiera sido mucho mejor que se hubieran ido cuando yo más o menos lo hice, o incluso antes, cuando todavía podían retirarse con algo de dignidad. En la actualidad, el día en que deje de producirse "Los Simpsons" probablemente apenas merezca una nota de prensa o alguna mención en el Libro de los Record de Guiness, junto al tipo que se fuma más cigarros de una tacada o la más larga barba de abejas del mundo.

Claro que podemos culpar de esto al desgaste natural que se produce con cualquier cosa humana, series televisivas incluidas, pero lo que explica todo al final no explica nada. ¿Cuáles son las razones que han llevado al programa poco a poco a ser una sombra de sí mismo? Estas son mis diez. En conjunto, creo que forman una radiografía bastante ajustada del desastre en que ha caído la otrora bienamada serie televisiva. Sin ningún orden en particular, acá van:

1.- LA PADREFAMILIZACIÓN DE "LOS SIMPSONS".

Cuando "Los Simpsons" salieron a la pantalla, eran el colmo de la irreverencia. En esa época los dibujos animados eran para niños, y por lo tanto, las familias de dibujos animados tenían que ser correctas, compuestas, etcétera. Otro tanto pasaba con los sitcoms, género al que por supuesto adscribe "Los Simpsons". Ver entonces a un niño problema, un padre idiota, una madre neurótica, una sabidilla insoportable y un bebé de relleno, era acercarse peligrosamente al límite de la moral y la decencia. Pero cuando "Los Simpsons" se hicieron populares, el límite de lo aceptable se corrió mucho más allá, y "Los Simpsons" no se atrevieron a dar el paso. ¿Resultado? El nicho ecológico fue tomado por otra serie televisiva, "Padre de familia", que sí se atrevió a ir más allá, a ser más irreverente y osada. Antes había salido "South Park", pero esa serie era lo suficientemente distinta como para que no fuera competencia plena. Pero "Padre de familia" sí iba a la pelea total porque partió su carrera como un clon de mala muerte de "Los Simpsons". En un minuto pareció que iba a seguir el destino de otras series depredando el concepto e incluso los personajes, como "Dinosaurios" (¿alguien se acuerda de ella?). Pero cuando "Padre de familia" se afirmó usando las mismas armas que en su tiempo "Los Simpsons", fueron "Los Simpsons" los que acabaron transformándose en un clon penoso de "Padre de familia". Ahora "Los Simpsons" tienen un humor más cruel, más negro, y menos sensible socialmente, al igual que "Padre de familia"... pero ese giro deberían haberlo dado ANTES de dejarse ganar. Antes no valía la pena ver "Padre de familia" si tenías a "Los Simpsons" originales; ahora no vale la pena ver "Los Simpsons" porque tenemos "Padre de familia". Que no será el mejor programa que he visto, pero es lo mejor en su registro, de manera que tómalo o déjalo. Y por cierto, a la altura de su quinta o sexta temporada, "American Dad!" les está dando una soberana paliza a ambos.


2.- SECUNDARIOS SIN GRACIA.

Desde el comienzo, "Los Simpsons" se dotó de un buen arsenal de secundarios a los cuales se les sacó su buena cuota de jugo. Muchos capítulos incluso han girado sobre esos secundarios en vez de sobre algún personaje de la familia Simpson misma. Pero por un lado, hay secundarios que nunca se atrevieron a explotar (¿cuándo un capítulo centrado en el Doctor Hubert, en el Abejorro, en Discos Stu...?), mientras que fueron introduciendo a otros sin gracia. Entre ellos están el eterno cesante que no tiene gracia porque no es gracioso reirse de un hombrecillo patético como ése, o la ejecutiva rubia a la que nunca han pillado el lado cómico ni le han dado su merecido por frígida. Por otra parte, si veo otro capítulo más sobre el más que quemado Bob Patiño y su cada vez más exhuberante familia, ya voy saliendo a buscar bencina para quemar al personaje en efigie en la plaza pública.


3.- AGOTAMIENTO DE LOS PERSONAJES PRINCIPALES.

Una de las gracias de la familia Simpson en las primeras dos o tres temporadas, era su personalidad bien delimitada y compleja. Pero a medida que la serie fue avanzando, la familia en vez de ir evolucionando psicológicamente, se fue haciendo cada vez más esquemática. Bart quedó relegado al papel del niño rebelde con algo de conciencia, Homero fue estupidizado hasta niveles indecibles, la neurosis de Marge ha sido acentuada, y la adolescente más o menos normal pero con cerebro que era Lisa se fue convirtiendo poco a poco en una ñoña insoportable. Después de veinte temporadas, cada miembro de la familia es tan estereotipado, que el espectador se espera todas las reacciones y casi puede anticipar los diálogos. Y eso resuelta fatal para crear tensión dramática: los chistes son menos graciosos si te los ves venir. El colmo de los colmos es que en el mundo anglosajón, este fenómeno fue llamado flanderización... ¡precisamente en homenaje a Ned Flanders, el "amable y tranquilo vecino religioso" depauperado en "fanático pasivo-agresivo"! Les dejo el enlace a TV Tropes por si no me creen: Flanderization.


4.- NO MÁS CHISTES.

¿Qué chiste o trama nueva pueden explotar? Esto se hizo obvio en la película de "Los Simpsons". TODO lo que aparecía en la película había sido narrado de una u otra forma en algún capítulo. La película funcionaba casi como un compendio de todo lo que hizo gracioso a "Los Simpsons" en sus primeras 18 temporadas, y hubiera sido un final digno para la serie por lo mismo. Pero después le han seguido añadiendo nuevas temporadas, también sin nada de verdad nuevo que decir.


5.- YA NO SE ESFUERZAN EN LOS ESPECIALES DE NOCHE DE BRUJAS.

El último refugio de verdadera genialidad que le iba quedando a "Los Simpsons" eran los especiales de noche de brujas, en donde se daban licencia para romper las reglas y mostrar varios "qué tal si". Pero cuando empezaron a parodiar cosas que no eran de terror, perdieron el lado filoso de los especiales. Se nota demasiado que ya no encuentran cómo meter a Kang y Kodos, la pareja de extraterrestres, dentro de cada especial, pero como un especial de noche de brujas no lo es si no están Kang y Kodos, ahí los meten aunque sea con calzador.


6.- CORRECCIÓN POLÍTICA.

El lado políticamente incorrecto de "Los Simpsons" se fue deslizando demasiado hacia lo previsible y cómodo. En algunos episodios han tratado de seguir haciendo comentarios sociales, como por ejemplo aquél en que se legaliza el matrimonio homosexual en Springfield, pero dichos episodios suenan más a panfleto progresista que otra cosa, porque el verdadero drama nunca es parodiado (en dicho capítulo, el foco se traslada a un personaje saliendo del closet, pero al final sin mayores consecuencias). Por cierto, en su primera década "Los Simpsons" se las arreglaron para refregarse bien fregados en la cara de George Bush padre y de Bill Clinton. Pero no han tenido las agallas para hacerlo ni con George W. Bush ni con Barack Obama, hasta donde haya visto yo por lo menos. A estas alturas, "Los Simpsons" suenan como un programa que está en lo contestatario político porque eso es intelectualmente respetable, no por verdadera convicción de sus guionistas en defender la causa.


7.- LAS FRASES CLICHÉS.

Desde hace mucho que buena parte de la gracia de "Los Simpsons" se basa en que determinados personajes tienen determinados clichés: la risa de Nelson, el gruñido de Marge, etcétera. ¡A veces, esta gente ha levantado capítulos enteros usando únicamente las reacciones clichés de los personajes como gracia! El problema es lo mismo que le pasó a Bart Simpson en un grandioso capítulo en que se transforma en el "niño yo no fui": tenía gracia escucharlo decir "yo no fui", pero llegó un minuto en que esa gracia se acabó por sobresaturación. Escuchar por enésima vez a Montgomery Burns decir "excelente" hace que pierda su gracia, y por extensión, el personaje, si es que no lo vemos hacer nada más aparte de decir su frase estereotipada.


8.- ¿UN MUNDO ESTACIONARIO POR VEINTE AÑOS?

Uno entiende que determinados programas tengan una línea de tiempo flotante, en que los eventos podrían ocurrir el año pasado o el año próximo, sin precisión cronológica. Que "Los Simpsons" sean una animación ayuda porque los dibujantes pueden dibujar eternamente a Bart de diez años, y además darse el inteligente lujo de hacer mofa de ello, mientras que si fuera una sitcom con actores de carne y hueso, Bart a estas alturas tendría 30 años. Pero después de veinte años sin que nada en Springfield cambie de verdad, los desajustes cronológicos empiezan a notarse de todas maneras. Al comenzar "Los Simpsons" quedó establecido que Bart fue concebido en 1980 con "El Imperio contraataca" de fondo, pero para contar el enésimo capítulo de la juventud de Homero y Marge en una temporada reciente, debieron ambientarla ya en la década de 1990, cuando se supone que Bart y Lisa hace rato que están en el mundo. La sucesión de Presidentes también demuestra que los ajustes fallan, aunque tuvieron el gusto de reirse de ese detalle en la película, ya que en ella el Presidente es Arnold Schwarzenegger. Además, el desajuste de dos décadas ha hecho que pierda cada vez más sentido retratar al Abuelo como veterano de la Segunda Guerra Mundial, o a Seymour Skinner como veterano de Vietnam. En al menos un aspecto, los guionistas acusaron recibo: en los primeros capítulos varios personajes eran caracterizados satíricamente por su fanatismo respecto de algunos programas (las hermanas de Marge por "McGyver", el Abuelo por "Matlock"), pero ahora que esas series reposan en el polvo, o peor aún, son resucitados para TCM Classic Movies, no se ha hecho más mención de ellas en la serie.


9.- ALUSIONES FLOJAS.

Parte importante del genio de "Los Simpsons" radicaba en escenificar secuencias al estilo de determinadas películas o géneros cinematográficos. Pero ese trabajo creativo ya no se lo dan. En vez de eso, de tarde en tarde aparece alguna parodia de alguna película, graciosa cuando uno capta la parodia. "El Código da Vinci" y "Los infiltrados" han sido parodiados en fecha más o menos reciente, por ejemplo. O bien son aludidos en los diálogos de los personajes. Ahorrándose todo el trabajo cinemático anterior. Quizás la última vez que vi algo así, fue en un capítulo en donde parodiaban la secuencia de créditos de "Atrápame si puedes". Y ha pasado un largo tiempo desde eso.


10.- EL CERDO ARAÑA.

Vuelvo a ver o a escuchar al Cerdo Araña o a alguien creyéndose muy gracioso cantando la canción del Cerdo Araña, y voy a salir a quemar al Cerdo Araña en efigie junto con Bob Patiño. O mejor aún, voy a salir a comerme un pernil asado del Cerdo Araña o un cerdo surrogatorio, lo que sea más fácil de conseguir, en la plaza pública más cercana.

domingo, 2 de octubre de 2011

El sonido del silencio.


Resulta llamativo que haya músicos tratando de capturar de un modo u otro el silencio. Algo bastante difícil, porque la música a primera vista es por definición la negación misma del silencio. En principio podemos decir que la música se compone de una serie de sonidos concatenados. Hablamos de notas musicales que juntas componen armonías cuando son tocadas al mismo tiempo, o melodías cuando lo son en forma sucesiva. Entendida de esta manera, el silencio claramente no es un sonido, y un músico no tendría nada que hacer con él.

Y sin embargo, en una visión más atenta, descubrimos que el silencio sí tiene un lugar en la música. Salvo casos de sordera permanente o temporal, nosotros nunca desconectamos nuestro espectro auditivo completo. Cuando estamos oyendo una nota y sólo una en particular, de una melodía cualquiera, estamos haciendo silencio sobre las restantes. Por ejemplo, pruebe usted a silbar su canción favorita. Usted silbará una melodía, pero no puede por sí solo silbar una armonía (varias notas al mismo tiempo). Usted debe elegir una nota u otra, pero no puede elegirlas todas a la vez. En algunos instrumentos se pueden tocar sonidos armónicos, como el piano si se tocan dos teclas distintas, o violín si se tocan dos cuerdas separadas. Pero caerá el silencio sobre el resto.


Incluso en materia de notación musical, el silencio tiene su propia representación como símbolo gráfico sobre una partitura. Muchas veces, los compositores recurren a un tiempo o a un medio tiempo de silencio dentro de una melodía, para crear un efecto musical, acentuando el sentido rítmico con esos silencios intercalados, como si el instrumento respectivo hiciera una pausa para tomar aire y continuar con más fuerza.

Todas estas reflexiones se me venían a la cabeza con ocasión de escuchar en un minuto y por casualidad, la bellísima canción "The Sound of Silence" de Simon & Garfunkel. La letra de la canción no tiene precio. Por si no saben de qué va, la letra hace una valoración del silencio de la introspección por encima del mundanal ruido. Hacia el final adquiere tintes religiosos, algo supongo que inevitable si hablamos de la dimensión espiritual de la letra. La incrusto a continuación por si no la conocen por su nombre, aunque deben haberla escuchado millones de veces.



En realidad, como decíamos "el sonido del silencio" es una contradictio in terminis. Supongamos un equivalente literario. Existen textos literarios que han jugado con la llamada "página en blanco". Una página en blanco debería ser en principio la negación misma de lo que es un texto literario, ya que en ella no hay palabras que transmitan un mensaje. La ausencia de palabras es el mensaje. Y sin embargo, la página sigue estando ahí. En cierto sentido, la página en blanco expresada de manera musical se asemeja más a una nota que suena de manera monocorde, que al silencio mismo. Los dejo con el track "Bad Ground" de Type O Negative para que me entiendan un poco a qué me refiero.



La canción popular más directa que conozco, y que se refiere a este problema, es "Enjoy the Silence" de Depeche Mode. Las primeras líneas ya nos refieren el problema: "Las palabras como violencia quiebran el silencio"... El estribillo es bastante decidor: "Todo lo que siempre quise, todo lo que siempre necesité, está aquí en mis brazos. Las palabras son tan innecesarias, ellas sólo pueden lastimar". La canción en definitiva es un llamado a hacer en silencio. Un monje benedictino podría haberlas suscrito, quizás. Pero lo más llamativo es que la canción, después de irse a fade out, o sea al silencio, cuando parece que ha acabado, suelta un suave "enjoy the silence"... La misma canción de Depeche Mode tiene sintetizadores quizás demasiado aguzados, cuando hubiera sido más funcional para el mensaje un enfoque más minimalista, más como las baladas de la misma banda, lo que la hubiera aproximado a "The Sound of Silence" de Simon & Garfunkel. Algunas nuevas versiones de la canción, incluyendo el atroz cover de Lacuna Coil, han errado aún más el tiro, potenciando el ruido en vez de disminuyéndolo como debería ser acorde a la canción. La versión original de Depeche Mode:



¿Se puede hacer incluso mejor? No me atrevo a dar una respuesta, y prefiero que mis lectores se la formen por sí mismos. Por si no lo conocían, bienvenidos al trabajo más bizarro del compositor experimental estadounidense John Cage. Cage es considerado un compositor de música selecta, pero su trabajo difiere hasta lo indecible de Bach, Beethoven o Tchaikovski, por su carácter fuertemente experimental. Varias obras de John Cage exploran la música de manera metalingüística, rompiendo muchas veces la relación de sumisión del público a la rendición del intérprete, del intérprete a la partitura, y de la partitura al compositor, haciendo que la música se cree en todas esas etapas. En definitiva, incluso el público presente puede transformarse en parte de la música haciendo sus propios ruidos mientras los instrumentistas del centro están tocando. En caso de haberlos, porque tratándose de John Cage hay que esperar lo inesperado.

Toda esta introducción por fuerza muy superficial sobre John Cage, viene a cuento de su obra "4'33''". Ese título se lee "Cuatro minutos y treinta y tres segundos", por si las dudas. La obra consiste en que la orquesta se sienta, se dispone a tocar... y no toca nada. Y este silencio de la orquesta dura cuatro minutos con treinta y tres segundos. Esto entronca con lo dicho más arriba, que el silencio en definitiva es también un signo musical. Dentro de la interpretación de esta pieza, el silencio es otra nota musical más, pero una que niega a las demás; algo así como el cero en las matemáticas que es un número, pero que a la vez es la negación de todos los otros números porque no representa ninguna cantidad. Así como podemos decir que el cero es la cantidad de lo que no tiene cantidad, el silencio es la nota musical de lo que no tiene nota musical, dentro de esta peculiar manera de "componer".



Pero el planteamiento de John Cage es más audaz, y entra dentro del metalenguaje que decía hace un rato. Para Cage, la música es un fenómeno global, que involucra a todos los que estamos metidos en el proceso, no sólo al compositor. La verdadera música en "Cuatro minutos y treinta y tres segundos" es que mientras la orquesta está en silencio, el público puede escuchar otras cosas: las carrasperas de la gente, los bostezos, las risas, el bs-bs de los susurros en voz baja, el celular de algún despistado que olvidó apagar el suyo, incluso los ruidos que vienen amortiguados desde el exterior del teatro. Dentro del planteamiento de Cage, todo eso TAMBIÉN es música. Incluso hay una dimensión mágica, ya que cada uno de esos conciertos de cuatro minutos y treinta y tres segundos son irrepetibles porque nunca volverá a haber la misma concatenación de ruidos. La "composición" de John Cage quizás no deba ser incluida entre las obras musicales sino dentro de las filosóficas, porque en realidad es una demostración experimental acerca de toda una teoría sobre en qué consiste la música.

Pero al final del camino, existe una conclusión un poco desoladora. Por mucho que se busque, sea como metáfora como Simon & Garfunkel, sea como un anhelo como en Depeche Mode, sea como una exploración en los límites del arte como John Cage, hablar del sonido del silencio sigue siendo hablar de una contradicción. Pero como lo probó Cage con su obra no exenta de polémica, los seres humanos somos criaturas contradictorias y amamos la contradicción. Y quizás esa sea la mayor moraleja de este pequeño periplo.
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