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domingo, 4 de septiembre de 2011

Crónicas CienciaFiccionísticas 52 - ¿Quién habla en el nombre de la Ciencia Ficción...?


Después de un año de andaduras en las Crónicas CienciaFiccionísticas, llegamos al final, luego de doblar el Cabo de la Nueva Esperanza del año 2000. Fecha icónica donde las haya, debido a que mucho de la Ciencia Ficción se ambientaban desde el 2000 en adelante. Incluso citamos en su minuto una novela de prospectiva de Edward Bellamy llamada "En el año 2000"... Como todas las historias hasta el "momento presente", las Crónicas CienciaFiccionísticas quedarán truncas simplemente porque en algún punto se debe parar, y más al futuro que el presente no se puede seguir hasta que ese futuro llegue. Lo que no quita que, a manera de conclusión, nos dediquemos a reflexionar hacia dónde marcha la Ciencia Ficción... y si es que aún existe un futuro para la Ciencia Ficción, por supuesto.


Una de las ideas y predicciones más provocativas del último tiempo es seguramente el concepto de "singularidad tecnológica". Fue desarrollado por un teórico llamado Vernon Vinge, quien también ha escrito novelas de Ciencia Ficción, aunque antecedentes de la misma pueden rastrearse en fechas tan tempranas como mediados del siglo XIX. El concepto básico es que la aceleración del desarrollo tecnológico es exponencial, y por lo tanto no sólo crece la cantidad de tecnología existente, sino que también crece la velocidad con que ésta aumenta. El resultado, argumenta Vinge, es un horizonte impredecible en que una explosión de inteligencia artificial rematará en la creación de una inteligencia superhumana (posiblemente computacional) que en su vasta superioridad termine por destruir a la Humanidad. El escenario no necesariamente implica que la supercomputadora se rebele contra la Humanidad y la destruya a sangre y fuego, como Skynet en las películas de Terminator, sino que la Humanidad misma sea incapaz de sobrevivir en ese nuevo escenario y se esfume para siempre. Una de las consecuencias del concepto de singularidad tecnológica se refleja en la Ciencia Ficción posterior a la Nueva Ola: debido a la propia impredecibilidad del desarrollo tecnológico, el horizonte de predicción ha disminuido. De ahí que el Cyberpunk haya descendido desde el futuro a secas hasta un simple "20 minutos en el futuro", y luego William Gibson en su novela "Mundo espejo" haya renunciado al futuro y haya creado un universo netamente Cyberpunk, pero en el presente de su publicación, el año 2002. Por supuesto que la idea es tan discutible como el concepto de que la Humanidad iba a perecer asfixiada por los gases en la cola del cometa Halley en su paso por la órbita terrestre en 1910, pero la incertidumbre sigue allí.


Ante la incapacidad de la Ciencia Ficción para crear universos tecnológicos que sean novedosos, y también debido al terror que suscita la idea de la próxima eventual extinción de la Humanidad ante su propio monstruo de Frankenstein, se ha producido un escape en masa en la ficción, desde la Ciencia Ficción hasta la literatura fantástica. No debe ser ninguna casualidad que en los 2000s, la franquicia fílmica de Harry Potter (literatura fantástica) haya desbancado a la de James Bond (literatura de espías) como la más rentable de todos los tiempos, y el cuarto lugar haya sido tomado por asalto por otra saga fantástica, los Piratas del Caribe (cuya cuarta entrega está inspirada en una novela de Tim Powers, un autor steampunk). Y si vamos al rendimiento medio por películas, ambas sagas son las dos más rentables, seguidas en el tercer lugar por Transformers, una de Ciencia Ficción que más allá de su pirotecnia visual presenta una historia absolutamente clásica de buenos contra villanos. Y en ambas listas, la saga fantástica de El Señor de los Anillos se instala firmemente en el sexto puesto. La característica común que ofrecen Piratas del Caribe, El Señor de los Anillos y Harry Potter como narrativa cinematográfica, es la seguridad: en todas ellas existe el Bien y el Mal, firmemente delimitados, dentro de un universo controlable y esencialmente estático en lo tecnológico, y todo ello muy lejos en el tiempo y en el espacio... hacia un pasado romanticizado y ficcionalizado. Es decir, todo lo contrario de lo que ha sido la Ciencia Ficción desde el Cyberpunk en adelante.


¿Quiere decir esto que la Ciencia Ficción ya no tiene nada más que decir, y que por lo tanto está muerta? ¿Hemos escrito las Crónicas CienciaFiccionísticas como un legado, acaso un epitafio, para un género que tuvo sus glorias pasadas y ahora ya es parte de los libros de Historia? La respuesta es probablemente negativa, y la evidencia está en el crecimiento explosivo de la Ciencia Ficción dentro de la blogósfera. Después del año 2000, la Ciencia Ficción se ha entrelazado de manera muy intrincada con otros géneros más o menos emparentados, y eso se ve reflejado en multitud de blogs que han ido creciendo a partir del año 2000. Incluso las Crónicas CienciaFiccionísticas se han publicado originalmente no en un blog de estricta Ciencia Ficción, sino como parte de este otro gran proyecto que es la Guillermocracia. Lo que sí se ha roto en definitiva, quizás para siempre, es el ghetto construido en la Era de Gernsback, y consolidado en la Revolución Campbelliana, la idea de que la Ciencia Ficción es un mundo aparte con murallas con cartelones de "Prohibido el Paso" colgando afuera. Y esto es saludable. Los más brillantes escritores de Ciencia Ficción encontraron mucho de su inspiración no en la endogamia, sino en absorber ideas e influencias desde el exterior para traerlas al género, y eso ha mantenido al género siempre fresco y nuevo. Así, Mary Shelley mezcló novela gótica con ciencia ("Frankenstein"), los escritores socialistas mezclaron ideario social con ciencia (la literatura utópica del siglo XIX), Isaac Asimov mezcló Historia con ciencia (la saga de las Fundaciones), Arthur C. Clarke mezcló ideas místicas orientales con ciencia ("2001: Odisea del espacio"), Frank Herbert mezcló cultura árabe con ciencia ("Dune"), Michael Moorcock mezcló Fantasía Epica con ciencia (el Multiverso), Gene Roddenberry actualizó viejos motivos del Western y les dio la vuelta en televisión (Star Trek), William Gibson mezcló novela negra con ciencia ("Neuromante")... y suma y sigue.


Es indudable entonces que a comienzos del siglo XXI, la Ciencia Ficción clásica, tal y como la conocemos, es un género muerto porque ya no puede dar cuenta de las necesidades espirituales de los lectores y espectadores después del año 2000. Pero esa es una manera de concebir la Ciencia Ficción, no la Ciencia Ficción en sí, y por lo tanto, el género como tal no ha fallecido. Volviendo ahora al origen, dejábamos caer en el comienzo de las Crónicas CienciaFiccionísticas que allí donde hay ciencia, alguien discurrirá mezclarla con ficción y saldrá la mezcla. Así se hizo desde el Renacimiento en adelante, y comenzó el periplo del género. La Ciencia Ficción en el siglo XVIII vivió larvado porque la ciencia misma creció con lentitud casi monacal. Con la aceleración tecnológica del siglo XIX, el género sufrió una aceleración en igual medida, y se impregnó de optimismo decimonónico. En el siglo XXI quizás veremos una singularidad tecnológica, o quizás no; en cualquier caso, será un mundo muy diferente al que existió durante el siglo XX, para bien o para mal. Pero en ese mundo muy probablemente seguirá existiendo la ciencia; aunque ésta pudiera estancarse, será muy difícil de suprimir o liquidar. Siempre suponiendo que a la Humanidad no se la trague la singularidad tecnológica, esa ciencia será también una ciencia diferente, y habrá por lo tanto una Ciencia Ficción diferente. Quizás sus semillas ya hayan sido sembradas desde muy antiguo, y sólo falte cosecharlas. Al momento de escribir estas líneas en el año 2011, el género está cambiando, y lo que vendrá puede ser su extinción, o el comienzo de nuevos y maravillosos mundos por explorar. Sólo faltan los escritores que tomen el manto del legado y se atrevan a ir allí donde antes fueron los clásicos en sus días: allí donde ningún ser humano ha llegado antes.

FIN DE LAS CRÓNICAS CIENCIAFICCIONÍSTICAS.

2 comentarios:

Sayabros dijo...

Impresionante y esperanzador, me han encantado sus 52 artículos lo felicito.

Como lector de ciencia ficción me preocupaba que la idea singularidad matara al escritor de ciencia ficción por la imposibilidad de "vislumbrar el futuro", sin embargo como decís, la cantidad de personas que leen y producen ciencia ficción en la red es tan basta que en el día menos pensado aparezca, "quién le ponga el cascabel a ese gato..."

¡¡ya me dieron ganas de leer esa novela!!

Guillermo Ríos dijo...

Gracias por las felicitaciones. En cuanto al futuro de la Ciencia Ficción... viene anunciándose su muerte desde vaya uno a saber cuándo. Muchos en la Revolución Campbelliana o en la Nueva Ola decían que la Ciencia Ficción había muerto para siempre. En la revista Nueva Dimensión había artículo de reflexión sobre el tema edición por medio. Y el género sigue estando bien vivo hasta hoy. Así es que... quién sabe.

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