domingo, 29 de mayo de 2011

Crónicas CienciaFiccionísticas 39 - La segunda ola de superhéroes.


La rebelión que desató la Nueva Ola en la Ciencia Ficción literaria, tenía que alcanzar más tarde o más temprano al mundo del cómic. En la década de 1950, debido a la nefasta influencia de los grupos conservadores, el mundo del cómic había sufrido una enorme merma de creatividad, y lo más importante, de ventas. Resulta interesante observar que, en lo que a Ciencia Ficción se refiere, la punta de lanza de su resurgimiento fueron, una vez más, los superhéroes. En este período de hiperkinética creatividad, se vino una segunda ola, avalancha podríamos decir, de creación de nuevos superhéroes que después pasarían a formar parte del paisaje.


Hablar de los superhéroes de la Nueva Ola es claramente hablar de la Editorial Marvel, y del dream team conformado por hombres como Stan Lee, Jack Kirby, Steve Ditko... En realidad, Marvel existía casi desde los inicios de los superhéroes, habiendo pasado por los nombres de Timely y Atlas, no pasando nunca de ser una editorial menor frente al éxito avasallador de DC Comics (Superman, Batman, la Mujer Maravilla...). Pero en 1961, la contratación de Stan Lee trajo ideas frescas. Lee no quería crear superhéroes "como los de siempre". Los suyos iban a ser personajes conflictuados, a menudo torturados, con debilidades y flaquezas humanas a la par que con superpoderes. El semillero de superhéroes que nació allí es apabullante: los Cuatro Fantásticos, los Hombres X, Iron Man, Thor, Hulk, Spiderman, Daredevil, Nick Fury (no un superhéroe estrictamente tal, sino una especie de James Bond sicodélico), Silver Surfer... la mayor parte de ellos con alguna debilidad o problema crónico: víctimas de discriminación (los Hombres X), alcohólicos (Iron Man), sin control sobre sus poderes (Hulk), adolescentes inexpertos (Spiderman), ciegos (Daredevil)...


Pero el giro supremo, que llevó a Marvel de ser una editorial en pequeño a ser el principal coloso dentro del rubro, fue la idea de que todos esos superhéroes compartían un universo en común. Este concepto ya había sido explorado en DC Comics, en donde podían verse cruces de héroes entre sí (Superman con Batman en la revista "Wolrd's Finest", por ejemplo), pero cada uno de ellos seguía más o menos su propio camino. En lo de Marvel era distinto: lo que pasaba en una historieta, podía tener repercusiones en todo el resto de los personajes, aunque fueran incidentales. Desde una perspectiva cínica, puede verse esto como un intento de sacarle dinero al público (para entender lo que ocurre debes leer TODO Marvel), pero tuvo una consecuencia inesperada: la idea de que estos personajes conforman un universo autónomo con sus leyes propias. En ese sentido, la Marvel creó un universo de Ciencia Ficción de tanto peso como en la literatura lo eran Dune o la Fundación.


Otra obra significativa del cómic de Ciencia Ficción de la época, no tiene nada que ver con los superhéroes. En 1962 había comenzado la publicación de una tira serializada llamada "Barbarella", que en 1964 vio la luz en formato de libro. El cómic, dibujado en Francia, refiere las aventuras de la heroína Barbarella, una especie de agente galáctica que viaja por el universo envuelta en diversas aventuras de contenido altamente sexual. "Barbarella" es considerado como el punto de arranque de lo que en esa época empieza a configurarse como el cómic adulto, y como tal, causó escándalo en su época. En 1968, el cineasta francés Roger Vadim la adaptó para el cine, con Jane Fonda interpretando el rol protagónico: la picaresca escena de créditos en que Jane Fonda se desnuda completamente en un ambiente de gravedad cero dentro de una cápsula espacial, cubiertas sus partes sensibles con los títulos de créditos del filme, representa un momento icónico dentro del cine de Ciencia Ficción.


En general, puede afirmarse que el cómic contemporáneo a la Nueva Ola estaba alcanzando un mayor grado de madurez, incluso de adultez. A diferencia del cómic en los '40s, con argumentos simples y esquemáticos (el bien contra el mal), las historias se hacían más alambicadas y los personajes más complejos. Huelga decir que en estos cómics, los límites del bien y del mal se volvían más relativos y ambiguos. Por primera vez, los héroes no necesariamente representaban el orden imperante y la defensa del establishment, sino que a veces trabajaban de refilón con éste (el caso de los Hombres X), o lisa y llanamente eran perseguidos por éste, como pasaba con Hulk, víctima de la persecusión del Ejército de los Estados Unidos. No es raro que Hulk fuera un personaje enormemente popular entre los jóvenes, en esos años en donde la adolescencia en masa se volcaba contra la Guerra de Vietnam. Un proceso de madurez similar se viviría, por su parte, en la televisión y el cine de Ciencia Ficción, que por primera vez entregarían al mundo obras que pudieran considerarse como verdaderamente maestras.

Próxima entrega: "Los viajes de la nave espacial Enterprise".

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