domingo, 15 de mayo de 2011

Crónicas CienciaFiccionísticas 37 - ...y Dune es el centro del universo.


La franquicia más exitosa de toda la Nueva Ola es probablemente la de Dune. Sus comienzos fueron bastante atribulados. Su creador, el escritor Frank Herbert (1920-1986) había publicado ya alguna novela de Ciencia Ficción ("El dragón en el mar"), cuando de pronto, mirando un programa de control de dunas en Oregon, se inspiró para escribir una novela de Ciencia Ficción ambientada en un planeta desértico. Después de media década de investigación, incluyendo una verdadera inmersión en la cultura del mundo musulmán, publicó en forma seriada una novela llamada "Dune World", a la que siguió otra también seriada, llamada "Prophet of Dune". Ambas fueron unificadas después en una sola novela, llamada "Dune" a secas, que fue publicada en 1965, y que se transformó en un éxito instantáneo dentro del género. Herbert escribió después otras cinco secuelas. Y aún después, vinieron otras novelas encargadas por su hijo, Brian Herbert, en una predecible y no demasiado afortunada sobreexplotación de la franquicia.


"Dune" refiere la historia de Paul Atreides, un príncipe dentro de un universo futurista con un sistema político feudal, que a resultas de varias intrigas palaciegas que involucran a un gigantesco imperio galáctico, acaba por perder a su familia y se le da por muerto luego de una batalla librada sobre el planeta Dune (planeta del cual, por cierto, los Atreides no son nativos). Pero Paul se las arregla para sobrevivir y se transforma en el mesías de un fiero y semidesconocido pueblo del desierto de Dune, liderando una gigantesca revuelta que pondrá al imperio de rodillas. La clave es el control de la especia melange, una substancia indispensable para el viaje espacial, y que sólo se produce en el planeta Dune (a medida que avanza la novela se revela que esto no es casual, ya que la especia tiene que ver con el ciclo de reproducción de una criatura de Dune llamada el gusano de arena). Contra este fresco, Herbert pinta un complejo universo de relaciones políticas, económicas, religiosas y científicas.


Parte importante del encanto de "Dune", es la manera en que rompió con diversas convenciones de la Ciencia Ficción más clásica: su imperio galáctico no es totalitario sino feudal, el viaje espacial no se resuelve mediante el socorrido recurso del hiperespacio pseudoeinsteniano sino mediante las alucinaciones provocadas por la droga melange entre los llamados "navegadores", las batallas con rayos lásers son imposibles por el desarrollo de los escudos de energía (los personajes luchan con armas blancas un poco al estilo de los Tres Mosqueteros), los robots están prohibidos por tabú religioso (a cambio existen los mentat, una especie de humanos con mente de supercomputadora)... todo lo que caracteriza al "futuro" dentro de la Ciencia Ficción, Frank Herbert se las ha arreglado para torcerlo de manera que pinta casi una verdadera Edad Media en el espacio, en vez de lo que se entiende convencionalmente por "sociedad futurista". A la vez, "Dune" integra varias preocupaciones propias de la década de 1960: la ampliación de la conciencia a través de las drogas (la especia melange lo es), los poderes mentales (las brujas Bene Gesserit tienen memorias de las brujas que han vivido antes que ellas), la actitud nihilista hacia la religión, la preocupación por el medio ambiente (la ecología del planeta Dune está descrita con enorme detalle).


Sin embargo, el eje vertebral de "Dune" y sus secuelas es el mesianismo como fenómeno histórico y religioso. En "Dune" el lector se encuentra con un mesías que lentamente toma conciencia de su poder y aprende a utilizarlo para desatar una revolución política y religiosa a escala literalmente universal. En su secuela "Mesías de Dune", la religión del mesías ha triunfado, sólo para comenzar a hipertrofiarse y transformarse en una asfixiante teocracia: la religión que iba a traer libertad, se ha transformado en una tiranía peor que el universo feudal anterior. Y en la tercera parte, "Hijos de Dune" (que debía cerrar originalmente la trama, aunque hubo después una cuarta, una quinta, una sexta...), hay un intento de restaurar la pureza prístina y la mística que la religión mesiánica en sus orígenes, aunque se deja entrever que en realidad nada se ha solucionado, y que la explotación de los miedos y supersticiones de la gente seguirá adelante.


Casi desde su publicación hubo denodados esfuerzos por adaptar "Dune" al cine, incluyendo un frustrado proyecto de Alejandro Jodorowski con diseños del dibujante europeo Moebius. Debido a distintos avatares, la producción acabó cayendo en manos del infatigable productor Dino de Laurentiis, que contrató como director a Ridley Scott primero, y cuando éste, aburrido, defeccionó para ir a rodar "Blade Runner", contrató a un por entonces más o menos desconocido David Lynch. El resultado fue una película que puso al borde de la bancarrota a todos quienes concurrieron a financiarla, y de la que su propio director reniega. No se puede decir que la película "Dune" sea demasiado fiel a la novela original, pero a cambio es muy imaginativa en el apartado estético. Hay dos miniseries televisivas posteriores ("Dune" e "Hijos de Dune", que adaptan los tres primeros tomos de la saga) que son más fieles a la obra original, pero rodados con menos creatividad y fuelle actoral.

Próximo capítulo: "Ciencia Ficción bajo la hoz y el martillo".

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