domingo, 24 de abril de 2011

Crónicas CienciaFiccionísticas 34 - eXperimentos.


La Nueva Ola pretendía romper con todo lo anteriormente establecido en materia de Ciencia Ficción, y el lenguaje era, por supuesto, uno de sus blancos más importantes. Hasta la Nueva Ola, los escritores de Ciencia Ficción tendían a ser tradicionalistas en el uso del lenguaje: eran relatos escritos en primera o tercera persona, convenientemente agrupados en capítulos... Era la novelística de siempre. En ese sentido, la Ciencia Ficción había vivido de espaldas a los avatares que se vivían en las vanguardias literarias del "mainstream", desde el Dadaísmo y el Surrealismo en adelante. Los escritores de Ciencia Ficción, por tener una formación más científica que literaria, estaban a salvo de todo eso, y de esta manera, su prosa había seguido el camino de la prosa directa y sencilla del best-seller, en vez de los recovecos de lo experimental. Hasta la Nueva Ola, cuyos autores sí venían con todo ese bagaje mental en la cabeza, a la hora de sentarse frente a la máquina de escribir.


Uno de los pioneros en la Ciencia Ficción experimental fue Alfred Bester. En 1953, con cuarenta años, publicó su novela "El hombre demolido". La novela refiere la investigación policíaca de un asesinato en el futuro, provocado a primera vista por rivalidades corporativas. El quid del argumento es que en dicho futuro la telepatía es común, y por lo tanto, un asesino lo tiene muy crudo para esconder el crimen o sus motivaciones. Pero desde un punto de vista formal, Bester describió los pensamientos telepáticos de una manera original para la Ciencia Ficción: plasmó dichos pensamientos como letras formando figuras sobre el papel. En ese sentido, dichos pensamientos telepáticos son descendientes de los caligramas de Apollinaire, aplicados a un argumento híbrido entre novela negra y Ciencia Ficción. Para los usos de la época, tal manera de escribir una novela era saltarse todas las reglas del género.


Mencionar las toneladas de literatura de Ciencia Ficción experimental sería demasiado para los límites de estas Crónicas CienciaFiccionísticas, de manera que habremos de conformarnos con algunos ejemplos. Quizás uno de los experimentos más avanzados en este sentido es "A cabeza descalza", de 1969. En un futuro cercano y distópico, se libra una guerra a gran escala en donde la atmósfera es envenenada con agentes alucinógenos. La novela refiere el viaje de uno de los habitantes de dicho mundo a través de dicho mundo postapocalíptico, y está escrito con un lenguaje desintegrado, por expresarlo de alguna manera, que de esta manera refleja también los pensamientos desintegrados de los personajes prisioneros de su experiencia alucinógena forzada.


Un autor que prácticamente se especializó en la Ciencia Ficción experimental, es Samuel R. Delany. En su novela "Babel-17", una guerra intergaláctica utiliza como arma definitiva un lenguaje programado para influir subliminalmente sobre las personas: quien lo vaya aprendiendo, lentamente se irá convirtiendo en aliado de quienes lo han creado (enemigos de la Humanidad, por supuesto). Esta novela obtuvo el Premio Nebula en 1966, y Delany volvió a repetirse al año siguiente, esta vez con "La intersección de Einstein". La novela es un alucinado viaje por un universo futuro que ha construido su propio lenguaje y cosmografía con retazos de la cultura popular y los conocimientos humanos del siglo XX: el título deviene de que dichos habitantes han llegado a la conclusión de que el pensamiento einsteniano se intersecta con la idea de Gödel de que ningún sistema de pensamiento puede anclarse de manera axiomática e inamovible a la realidad. Samuel R. Delany es uno de los pocos autores experimentales que consigue verdaderamente hacer creer al lector que la ardua tarea de leer un texto difícil, y muchas veces a primera vista e incomprensible, es necesaria para entender unos universos narrativos que no podrían ser adecuadamente representados por la manera lineal y tradicional de narrar una historia.


Resulta interesante observar que estos autores tomaron mucha inspiración de una obra llamada "El almuerzo desnudo", publicada por William Burroughs en 1959. Dicha obra fue escrita de manera casi demencial: escapando de la justicia de Estados Unidos por el asesinato de su esposa (estando él drogado), Burroughs se escondió en Tánger y se dedicó a experimentar y consumir drogas a destajo, dejando anotadas sus impresiones. El resultado fue un libro que difícilmente puede llamarse "novela", porque no tiene ninguna estructura o patrón reconocible: es simplemente el diario de las alucinaciones de un adicto terminal a las drogas. Ya hemos mencionado que existe un poderoso nexo entre la Nueva Ola y la cultura de las drogas, por lo que no es raro que dicha obra haya sido tomada como punto de referencia. Lo más extraño es que Burroughs, después, escribió obras de Ciencia Ficción, cerrando así su círculo con los autores a los que había influenciado. En "Expreso Nova", describe la historia de una lucha entre policías y criminales en una futurista sociedad del "control". Dentro de la novela, el lenguaje funciona como virus que pueden llegar incluso a apoderarse de los seres humanos. Consecuentemente con esto, la novela está escrita usando la técnica del cut-up: se toma una obra completa (que puede ser una obra literaria, un recorte de prensa...), se recorta, y se pegan las palabras incluidas en el corte con otras a las cuales en principio son ajenas. Dicha técnica fue explorada por los dadaístas en forma contemporánea a la Primera Guerra Mundial, pero fue Burroughs quien la hizo popular. Hay una asunción implícita dentro del cut-up, que en cierta medida marca lo que después va a ser la autodestrucción de la Ciencia Ficción experimental más adelante: la idea de que todos los textos relevantes ya han sido escritos y no vale la pena escribir nuevos, y el escritor debe contentarse con remezclar lo que ya existe. A la larga, una asunción desesperada como esta es la antítesis misma de la creatividad, y por ende, la explosión de literatura experimental llevaría, cerca de una década después del inicio de la Nueva Ola, a su autodestrucción, en la búsqueda de una salida desesperada por maneras más creativas de abordar el género.

Próxima entrega: "La Ciencia Ficción se ríe de la Ciencia Ficción".

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