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domingo, 6 de marzo de 2011

Crónicas CienciaFiccionísticas 27 - Mientras tanto en Francia...


Durante la primera mitad del siglo XX, Estados Unidos fue la nación que mayor partido le sacó a la industrialización, no sólo de cara a la economía, sino también a un modo de concebir y entender la sociedad. No es raro entonces que la Ciencia Ficción haya crecido desmesuradamente hasta que la Ciencia Ficción anglosajona (con Inglaterra acompañando por contagio idiomático) se haya transformado en el referente absoluto de lo que es Ciencia Ficción, y para muchos, la Ciencia Ficción a secas, en particular debido a que los lectores estadounidenses aceptaban de mejor grado los libros que incluyeran a la tecnología como un tema, y probablemente también gracias a que no existía la resistencia cultural a "lo americano" que es posible encontrar en otros países industrializados (como Japón, por ejemplo). Pero en otras partes del mundo también se escribía Ciencia Ficción, casi en la periferia del gran núcleo inspirador que era la Ciencia Ficción anglosajona. Una de estas escuelas era la Ciencia Ficción francesa, que poseía algunas características peculiares.


A riesgo de pecar en la generalización, puede decirse que los temas de la Ciencia Ficción francesa eran un híbrido entre la prolongación de la vetusta Ciencia Ficción de comienzos de siglo (cuando todavía el género anidaba en el Romance Planetario, antes de la Era Gernsback), y las influencias procedentes del mundo anglosajón. Todo esto, permeado por una mentalidad un tanto más humanista y menos tecnofílica que la de los autores de Estados Unidos. No debe olvidarse que la cultura francesa de aquellos años estaba orgullosa de su pasado y presente, y se planteaba como una alternativa "de izquierdas" frente al creciente dominio mundial por parte de Estados Unidos, y por lo tanto, la Ciencia Ficción era mirada bastante en menos por la "alta cultura", como una manifestación de la ramplonería cultural estadounidense. En Francia, a diferencia de Estados Unidos, no existía la Ciencia Ficción como un movimiento, y por lo tanto, tampoco había escritores especializados en el género, o por lo menos, no a un grado comparable al de Estados Unidos. Esta situación empezó a evolucionar en la década de 1950, cuando comenzaron a aparecer las primeras colecciones de libros de Ciencia Ficción escrita en francés por autores franceses. Pero sin una base firme de lectores, ni las revistas, ni las convenciones, ni una cinematografía nacional volcada al tema, la Ciencia Ficción en francés no pasó de ser casi una curiosidad. Con todo, debido a que los autores solían tomarse en serio su labor, solían tener un énfasis en la calidad artística que a veces sus pares estadounidenses descuidaban.


Entre los autores de Ciencia Ficción en Francia, debemos destacar a René Barjavel, quien irónicamente se desenvolvió también muy bien en el mundo del "realismo", siendo por ejemplo guionista de la película "El pequeño mundo de Don Camilo" de 1952. Pero es como escritor de Ciencia Ficción que Barjavel es más recordado. Al igual que otros europeos inmediatamente anteriores o posteriores, Barjavel se desentendió de los aspectos más densamente científicos del género, tomándolos como un pretexto para lo que de verdad le interesaba: hacer planteamientos filosóficos sobre la condición humana. Su historia "Le Voyageur imprudent" (1943) es un clásico porque es la primera vez en la que se habla de un tópico recurrente de la Ciencia Ficción posterior: el viajero del tiempo que regresa al pasado y cambia los hechos que le van a dar nacimiento, provocando así una paradoja, porque si nunca nace, nunca puede viajar al pasado para cambiar los hechos, por lo que entonces nacerá y viajará, cambiando los hechos, y así sucesivamente en un ciclo sin fin. En novelas como "Ravage" (1943) o "La noche de los tiempos" ("La Nuit des temps", 1968), por otra parte, pone en solfa la superioridad tecnológica: la primera versa sobre una civilización futura que colapsa debido a que súbitamente desaparece la electricidad, mientras que la segunda trata sobre un hombre congelado después de un holocausto prehistórico, que al despertar, descubre que la Humanidad está otra vez en camino de cometer los mismos errores que llevaron a su propia raza al holocausto anterior.


La novela "Planeta 54", de Albert y Jean Crémieux, por su parte, sigue una tradición literaria que podríamos hacer arrancar desde el mismísimo "Micromegas" de Voltaire. En la novela, se describen los desesperados esfuerzos de una civilización extraterrestre para entender a la Humanidad, capturando cinco especímenes representativos, que serán transportados al Planeta 54 y estudiados en su comportamiento. Este marco narrativo en realidad es un pretexto para escribir una descacharrante sátira acerca de los seres humanos y su incapacidad para vivir de una manera que pudiéramos llamar "racional".


Pero probablemente la más famosa de las novelas de Ciencia Ficción francesa, sea la algo posterior "El planeta de los simios" (1963), de Pierre Boulle, aunque sea por su adaptación cinematográfica de 1968. En la novela, un astronauta de la Tierra viaja a otro planeta en el cual descubre una civilización de simios, en la que los seres humanos son despreciados como inferiores. Boulle, quien también escribió la novela bélica "El puente sobre el Río Kwai" (también adaptada al cine), aprovechó de verter en la novela su experiencia durante la Segunda Guerra Mundial, que la vivió en el Lejano Oriente, en el frente contra Japón. Lógicamente, a la luz de esto, puede calificarse como racista la premisa de la obra, pero por otra parte, Boulle es bien claro al referir que los propios seres humanos de esa otra civilización se han acarreado su catástrofe. Aunque esta novela es de Ciencia Ficción, en realidad la ambientación en otro planeta es un pretexto para lo que de verdad le interesa a Boulle, que es hacer un poco de sociología y de ironizar sibilinamente sobre el racismo inherente a los seres humanos. La adaptación al cine, tanto la de 1968 (y sus secuelas) como el remake del 2001, aunque adaptan la idea original, tienen fuertes divergencias argumentales con la novela que les sirve de base, incluyendo el celebrado final sorpresa de la película, diferente al del libro.

Próxima entrega: "Detrás de la Cortina de Hierro".

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