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domingo, 26 de diciembre de 2010

Crónicas CienciaFiccionísticas 17 - La Ciencia Ficción en el ojo del huracán.


El período comprendido entre 1937 (año del ascenso de John W. Campbell al sillón editorial de "Astounding Stories") y 1945 (el de la explosión nuclear en Hiroshima) significó la cristalización definitiva de lo que será la Ciencia Ficción clásica. Esto se produjo en parte porque la Ciencia Ficción seguía siendo todavía una actividad de gentes raras (lo que después se llamará "ser friki"), al margen de los gustos masivos de consumo. Además, dentro de la misma Ciencia Ficción se había producido un quiebre entre los fanáticos más antiguos, y generalmente de más edad, que venían de los tiempos anteriores a Campbell y que habían vivido los años de formación, y los nuevos fanáticos, más jóvenes, que se sentían mucho más a gusto con la Ciencia Ficción rabiosamente científica de su tiempo, y miraba con cierto desdén a los precursores anteriores a 1937.


Lo irónico de todo esto, es que ambas Ciencias Ficciones convivían sin estorbarse demasiado, aunque en rubros distintos. La Ciencia Ficción literaria seguía su rumbo tras la estela de "Astounding Science Fiction" y John W. Campbell, pero existían obvios obstáculos para que esta visión cientificista de la Ciencia Ficción cuajara en los medios audiovisuales, que por su misma naturaleza estaban más predispuestos al espectáculo, lo que significa: aventura. De manera que en las historietas y el cine, persistía la vieja Ciencia Ficción anterior a 1937, centrada en la aventura galáctica, ahora a través de los superhéroes en un medio, y en las seriales dominicales por el otro. Quizás el mejor ejemplo de esto sean seriales como "Flash Gordon conquista el universo" (1940). Para quien vea estas seriales dominicales, es obvia su influencia sobre todo el cine audiovisual posterior, incluyendo a "La guerra de las galaxias" de George Lucas, que en el fondo es como una serial de su época de niñez, amplificada al máximo en escenarios y efectos especiales.


Y sin embargo, el ala más "seria" de la Ciencia Ficción literaria, inspirándose en los últimos avances científicos y técnicos, estaba anticipando claramente lo que sería el mundo en los años venideros. En 1944, las oficinas de "Astounding Science Fiction" (ya no "Astounding Stories" en esos años) fueron visitadas por agentes del FBI, que venían a interrogar por el relato "Deadline", de Cleve Cartmill. El relato describía una arma de destrucción masiva con toda clase de detalles, y al saberse esto en el Gobierno saltaron las alarmas: pensaron que se habían filtrado detalles del Proyecto Manhattan (la investigación ultrasecreta destinada a fabricar la bomba atómica), que por supuesto eran materia de Seguridad Nacional. Pero no: Cleve Cartmill simplemente se había inspirado leyendo información libremente publicada en revistas especializadas, sobre los últimos avances científicos en el campo de la energía nuclear. Incluso antes, la novela "El hombre que despertó" de Laurence Manning, en la que un ser humano de nuestro tiempo es congelado y despierta en el futuro, profetiza que se llamará a nuestra época la Era del Desperdicio, en que nosotros criminalmente nos acabamos con todos los recursos del planeta. ¡Y esto fue publicado en 1933!


Por supuesto que por cada relato profético que se publicaba en aquellos años, habían varios más que no eran más que escapismo. Pero NO toda la Ciencia Ficción era escapismo. Muchos de los lectores de Ciencia Ficción de aquellos años e inmediatamente posteriores, crecieron para transformarse en científicos, como Carl Sagan lo hace notar en "Cosmos", obra en la que por cierto le dedica un sentido homenaje a Edgar Rice Burroughs. Finalmente llegó Agosto de 1945, explotó la bomba atómica de Hiroshima, y el mundo despertó de bruces: resulta que eran los locos escapistas lectores de Ciencia Ficción los que, al final del día, tenían razón.


La consecuencia es que, en los años siguientes, la Ciencia Ficción empezó a teñirse de respetabilidad. En Estados Unidos, al menos. Además, los chicos que eran adolescentes diez años antes, ahora eran hombres que habían alcanzado la edad de trabajar y formar familia, y este recambio generacional también ayudó a que los adultos tomaran en serio al género. No es que de la noche a la mañana se haya aceptado a la Ciencia Ficción como una actividad seria y respetable, pero sí, después de 1945, se estaba gestando un movimiento en ese sentido, que se acentuaría durante la década siguiente. Lo lastimoso del asunto es que los escritores de Ciencia Ficción habían logrado esto profetizando un futuro negro, plagado de holocaustos atómicos, crisis energéticas, superpoblaciones y reactores nucleares fuera de control, y habían acertado de lleno. El mundo, al volverse un lugar más parecidos a los sueños de la Ciencia Ficción, era también un lugar más inseguro y peligroso en el cual vivir.

Próxima entrega: "La llegada del Apocalipsis".

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