domingo, 21 de noviembre de 2010

Crónicas CienciaFiccionísticas 12 - Hacia la Revolución Campbelliana.


A pesar de que Hugo Gernsback bautizó a su neonata criatura con el nombre de Scientifiction ("cientificción"), que después derivó en Science-Fiction ("Ciencia Ficción"), sus aportes literarios al género fueron más bien nulos, y su novela "Ralph 124C41+" (1911) es un tostón que la posteridad más respeta que lee. El principal aporte de Gernsback, aparte de sumergir a la Ciencia Ficción en la pila bautismal, fue su influencia decisiva en crear el fandom, es decir, el círculo de fanáticos de la Ciencia Ficción. De esta manera, los lectores de los pulps de Ciencia Ficción tendieron a distanciarse de los lectores de historias de detectives o de vaqueros, por ejemplo. Esta tendencia fue seguida de cerca por una segmentación similar en el terreno de la Fantasía (autores como Robert Howard, creador de Conan el Cimerio, por ejemplo, estaban sentando en paralelo las bases de la futura Espada y Brujería).


Además, en los Estados Unidos al menos, casi toda la producción de Ciencia Ficción pasó de las novelas a las revistas. Y esto por varias razones. En 1929 sobrevino la Gran Depresión, y el cine, la radio y las revistas pulps se transformaron en grandes mecanismos de evasión. La Ciencia Ficción permitía soñar con otros mundos, y con esto, evadirse de la cruel realidad económica de la época. En la década de 1930 se generaron muchas visiones tecnooptimistas del futuro, con héroes viajando de planeta en planeta montados en briosas naves espaciales, luchando con malignas especies extraterrestres (¡inofensivo escapismo para la xenofobia!) y viviendo fastuosas aventuras en sociedades perfectas y equilibradas, en donde los problemas económicos no tenían cabida porque el dinero había desaparecido y se usaban los abstractos "créditos" en su lugar.


Además, los pulps resultaban una fuente de trabajo para los escritores cuyos libros eran rechazados, porque algunos centavos podían ganar vendiendo sus relatos (se pagaban a tantos centavos por palabra). Los pulps, debido a su periodicidad mensual, estaban constantemente necesitando relatos, y con ello, no podían ser demasiado exigentes en términos de calidad literaria, por lo que un mal escritor podía, con todo, subsistir a medias vendiendo relatos estereotipados mes a mes a las revistas. Isaac Asimov, uno de los más reconocidos escritores de Ciencia Ficción, confesaba franca y honestamente que él no hubiera podido iniciar su carrera literaria de haber partido en la Ciencia Ficción algunos años después, porque sus primeros relatos eran francamente malos (en eso tenía razón), pero como los pulps compraban casi cualquier cosa...


Todo esto llevó también al desprestigio de la Ciencia Ficción como género literario. La Ciencia Ficción se asoció, de manera indeleble durante muchos años, con mala calidad literaria, y cuando surgía un escritor de calidad (Ray Bradbury, por ejemplo, en la década de 1950), los críticos tendieron a saludarlo como "literatura seria", soslayando el hecho de que sus ambientaciones y temáticas eran pura Ciencia Ficción. Asimismo, obras como "Un mundo feliz" de Aldous Huxley o la más tardía "1984" de George Orwell, eran analizadas como obras literarias serias, evitando rotularlas como "Ciencia Ficción". Y es que en su mentalidad, no podían asociarse dichas obras de calidad con los bodrios que salían publicados en los pulps. También los propios fanáticos, en su mayoría jóvenes quinceañeros que formaban sus propios clubes de lectura (hoy en día serían catalogados de "frikis"), con un normal sentimiento adolescente de rebelión contra la autoridad (cultural en este caso), alimentados sólo con los pulps y el cine, y seducidos por su optimismo (a diferencia de la "cultura oficial", más crítica, socialmente consciente y nihilista), crearon su propia cultura popular, a espaldas de la "gran cultura" de los críticos, lo que tendió a ahondar la trinchera. Sólo en años recientes se ha podido reparar ese inmenso mal que la cultura del siglo XX se ocasionó a sí misma, y que aún pena como un fantasma sobre ciertos círculos y cenáculos.


A pesar de que Hugo Gernsback es considerado por muchos como el Padre de la Ciencia Ficción, y el mérito se lo ganó aunque sea porque le confirió al género una conciencia propia de la que antes carecía, hemos de convenir que fue un Padre lejano, distante y bastante estricto. La labor de tutoría hubo de ser desempeñada por otro personaje diferente y que vendría después: John Wood Campbell Jr. En los once años transcurridos desde que Gernsback había fundado "Amazing Stories" (1926) hasta que Campbell tomó a su cargo "Astounding Stories" (1937), todos estos fenómenos sociológicos en torno a la Ciencia Ficción eran ya cosa consumada. Y hoy en día se asume como lugar histórico común, dentro de la Ciencia Ficción, que con Gernsback nació la Ciencia Ficción moderna, pero que con Campbell principió la Edad de Oro del género...

Próxima entrega: "La Revolución Campbelliana".

2 comentarios:

Emilio dijo...

Hola,

Acá Emilio, de Fantasíaustral, reportándose.

Te invisto a seguir y difundir mi blog personal tb ;)

http://mundosavapor.blogspot.com

Guillermo Ríos dijo...

Enlazado en el blogroll. ;-)

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