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miércoles, 12 de enero de 2011

El funesto destino de quienes buscan sobresalir.


Una de las peores cosas que puede hacer un ser humano en la vida cotidiana, es sobresalir entre los demás. Esto vale tanto para los que descuellan en un área determinada de la vida, como para quienes en promedio son mejores que el resto en términos de promedio general. Buscar sobresalir entre los demás es un pasaje casi seguro para la desgracia, la miseria y el dolor porque la mayoría de la gente a tu alrededor se encargará de hacerte la vida imposible.

Repasemos un poco cómo funciona la humanidad. Los seres humanos en general se agrupan dentro de un esquema de tipo campana de Gauss. Para quienes no las conozcan, recuerden esos gráficos en donde hay una línea horizontal con una curvatura ascendente en el medio, como el perfil de una colina: la izquierda de la curva está baja, su centro es elevado, y la derecha de la curva es baja otra vez. Supongamos que asignamos un puntaje a cada ser humano, según el promedio de sus habilidades y talentos, incluyendo sus conocimientos, su entrenamiento, sus conexiones y contactos, su autocontrol y temperamento, sus habilidades sociales, etcétera. Los que descuellan en algún rubro, seguramente serán ignaros en otro. Así, por mucho que Albert Einstein o Stephen Hawking sean genios en la Física, es poco probable que alcancen el mismo nivel de destreza en la pesca con mosca, por ejemplo. En lo que a mí se refiere, tengo talento para escribir, como pueden ustedes constatarlo ahora mismo, pero no me pregunten por mi habilidad para bailar en una fiesta, que está en niveles un tanto deprimentes, por ejemplo. Si tomamos a una persona y sacamos el promedio, casi todos estarán en la mitad de la curva. Por eso, la curva se eleva en su parte media: es donde casi todos están. Algunos pocos son tan grandes en algunos rubros, que se deslizan a la derecha de la curva, y conforman la minoría de los genios, superdotados, maestros, etcétera. Otros pocos tienen tan pocos talentos y habilidades, que caen a la izquierda de la curva, conformando los perdedores, fracasados, poca cosa, etcétera. El resto, casi todo el resto, es en realidad el hombre promedio u hombre masa.

Ahora bien, veamos qué pasa si tratas de descollar. Eso quiere decir que estás tratando de deslizarte, y mostrarle a los demás que te estás deslizando, de la enorme área central hacia la derecha, hacia la minoría de los elegidos. ¿Cómo verán ellos tu llegada? Como competencia, como amenaza, como un factor que desordena su bien ordenado mundo. Recuerda que ellos, por tener más y mejores habilidades que el resto, viven en un mayor control de su mundo, y por lo tanto son reacios a las sorpresas. Para ellos, casi cualquier sorpresa es negativa porque han conseguido un status quo que funciona para ellos. Si llegas y les alteras dicho status quo, despídete. Y tú no formabas parte de ese status quo, así es que tu sola llegada es una alteración. Por lo tanto, ellos te odiarán y harán lo imposible porque fracases antes de que consolides tu posición. Aquellos que son superiores, por lo tanto, te odiarán por el solo hecho de que te superes a tí mismo y demuestres tener éxito.

Veamos ahora lo que pasa entre las grandes masas. Ellos también tienen motivos para odiarte. Ellos son la gente promedio, y como gentes promedios, desearían tener acceso a los privilegios y grados de control que tienen la minoría de los superiores. Pero no pueden lograrlo porque no son superiores. Y si tú amenazas con descollar en ese respecto, te envidiarán. Obviamente, como son hombres promedio, no pueden echar a andar ningún mecanismo que te sabotee por sí mismos. Pero pueden hacer algo más efectivo: ignorarte. De esta manera, la envidia se traducirá en una conspiración de silencio sobre tus habilidades y talentos. ¿Has escuchado el dicho "nadie es profeta en su tierra"? Ya sabes de donde viene.

Ahora bien, volvámonos hacia la minoría de los perdedores y fracasados. Si intentas superarte en la vida y ser cada vez mejor, tampoco obtendrás apoyo de ellos. Por definición, ellos son demasiado poca cosa para entender tu mundo y tus preocupaciones, por lo que no verán con claridad hacia dónde se encaminan tus esfuerzos. Es probable que no te odien porque simplemente no te entienden como ser humano. Pero precisamente porque no te entienden, es que jamás van a apoyarte. Esos perdedores sólo apoyan a gente tan poca cosa como ellos, porque ése es el nivel de mentalidad que son capaces de entender dentro de su pequeño mundo. Y lo harán de manera mediocre e inefectiva porque ellos mismos no pueden mucho más que eso.

En resumen, si tratas de demostrar que puedes sobresalir, te odiarán los superiores, te envidiarán y ningunearán los promedios, y te ignorarán los perdedores. ¿Moraleja? Si quieres ser feliz en la vida, no trates de sobresalir. O búscate unos buenos padrinos entre los superiores que te introduzcan dentro del círculo, que es la otra receta para surgir en la vida.

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