viernes, 18 de enero de 2019

El Sitio de Ciencia Ficción a la sombra del Gran Hermano cumple 22 años.


Una vez más ha ocurrido. El perezoso y regordete planeta Tierra ha dado otra vuelta alrededor del Sol, a sus acostumbrados 150 millones de kilómetros, milloncito más o menos porque seguir siempre la misma ruta es muy aburrido, y no sólo hemos entrado en este Enero al año 2.019, el penúltimo de la década porque el último será 2.020, sino que además, el venerable Sitio de Ciencia Ficción ha cumplido otro año más en línea, el 10 de Enero inmediatamente pasado. Veintidós años en total, una eternidad en Internet, ya lo sabemos.

Como de costumbre, El Sitio de Ciencia Ficción ha festejado con un especial de artículos invitados. Esta vez el tema es la cada vez más definitiva y aplastante llegada en gloria y majestad del Gran Hermano. Que ahora ya no adopta sólo la forma de la siempre temible minería de datos, por mucho 10yearschallenge que quieran meterle para mantener actualizado el asunto, sino todavía otra más invasiva si es que cabe: El espionaje en el propio hogar. Ya saben: La cámara y el micrófono de tu computador y tu celular que te graban en video y audio aunque lo tengas apagado a un lado. Así es que nada de andarse paseando en ropa interior y hablando solos por ahí, ¿eh? No todos tienen físico de supermodelo de lencería como para andar haciendo esa gracia y que no cause un poquito de escalofríos en el espinazo para quienes podamos llegar a ser testigos involuntarios nada más que con un resultado mal incrustado en una búsqueda de Google, ¿bien?

Pero volviendo a lo nuestro. El caso es que el espionaje dentro del propio hogar por parte de nuestro propio hardware, que nosotros por regla general no podemos apagar aunque lo tengamos apagado porque los aparatos, a saber cómo vienen diseñados... Ese ha sido el gran tema del aniversario número veintidós de El Sitio de Ciencia Ficción. Por cierto, don Francisco José Súñer Iglesias, el Pater Patriae del Sitio de marras, tuvo a bien el invitarme a colaborar, ante lo cual respondí con el artículo Orwell pensaba en bidimensional. Vale, me corrí un poco por la tangente, respecto de lo más inmediato del tema, pero me pareció que era un asunto interesante de tratar, y no del todo falto de relación, así es que... ahí lo redacté y envié, y lo publicaron. Quedan invitados a leerlo, así como todo el resto del especial, y bueno, por supuesto que El Sitio de Ciencia Ficción entero, claro está, que no se tiene ganado sus galones por nada.

Y por supuesto, quedan cordialmente invitados a seguir leyendo la Guillermocracia, como de costumbre, ahora que nos adentramos en las procelosas aguas del 2.019 que ha terminado de comenzar, y ha comenzado a avanzar.

martes, 15 de enero de 2019

Extintosaurios - Nostalgia de días más felices.

No, no pongo esta imagen porque James Dean sea un extintosaurio, sino porque... sigan leyendo y entérense.
La vida era más sencilla antes, qué duda cabe de eso. Las costumbres. La moda. La sociedad. Hoy en día, todo es cambio, mutaciones, prisas, seguidores en Instagram. La barbarie, el caos. Y en medio de todo esto, se ha perdido esa cosa indefinible que podemos llamarla... ¿belleza? ¿elegancia? ¿glamour? ¿ser chic? Tanto en costumbres personales, como en ciudades o civilizaciones enteras, todo marcha de lo simple a lo complejo, y por lo tanto, de lo claro hacia lo confuso. En esta nueva entrega de Extintosaurios, partiremos con una vieja costumbre que alguna vez fue muy cool y que ya no lo es, aunque no ha desaparecido, ni parece estar cerca de ello tampoco. También de un imperio al cual lo devoraron las arenas de la Historia, pero del cual ya están tardando en ambientar algún Peplum, o algo por el estilo. Y finalmente, rematamos con otro asunto de costumbres, que sí ha conseguido sobrevivir, pero en una versión adocenada, incluso castrada. Todo eso, en la presente edición de Extintosaurios, aquí en la Guillermocracia.


El glamour de fumar.

Humphrey Bogart, John Wayne, Marilyn Monroe, James Dean... ¿qué tenían todos ellos en común? Que solía vérseles fumando, y era épico. También que se murieron por cáncer, salvo por la Monroe y Dean, llevados por delante por los barbitúricos y un automóvil, respectivamente. Pero eso nos recuerda que hubo una época en que fumar era glamoroso. Hoy en día se sigue fumando tabaco, es cierto, porque siempre hay gente dispuesta a quemar su dinero, pero ahora, hacerlo ya no es cool. De hecho, hoy en día fumar es casi como padecer lepra. Y en buena hora, si me preguntan, porque pocas hediondeces son tan pestíferas como las del tabaco. El mundo tardó medio milenio en emprender la campaña, pero parece que hemos ganado. Porque, recordemos, el tabaco era un producto de América, pero cuando llegó a Europa después del cruce de mundos, se convirtió en una peste del mundo occidental. Tan asociado a éste, de hecho, que los primeros movimientos contra el tabaco fueron promovidos por autócratas del Imperio Ruso, el Imperio Otomano o China, en el siglo XVII, perspicaces de que muy en el fondo la costumbre de fumar era colonialismo occidental, y además, pagarle buen dinero ruso, otomano o chino a las tabacaleras occidentales para después quemar lo obtenido al primer uso.

Con todo, la verdadera edad de oro comenzó con la popularización del cigarrillo, a finales del siglo XIX. El cigarrillo hizo que el fumar fuera económico, en contraposición a la antigua pipa que involucra comprar tabaco, cebarla, limpiarla... Un lío. El cigarrillo pasó a ser un elemento de la bohemia a finales del siglo XIX, y de la contracultura después de la Primera Guerra Mundial, con las flappers probando su rebeldía haciéndole al tabaco. Irónicamente, el cine empezó a mostrar personajes fumando en el Cine Negro, para enfatizar la ambigüedad moral de los personajes mediante su asociación al tabaco, pero ya sabemos lo que pasa en estos casos: es tan cool, que acaba por volverse aceptable. En el mundo político, inclusive, parte de las exportaciones de Estados Unidos a Alemania después de la Segunda Guerra Mundial, como parte del Plan Marshall, fue en... cigarrillos. Cuánto habrán contribuido las tabacaleras con las campañas políticas de los involucrados, ni idea. Para la década de 1.960 teníamos a James Bond fumando en el cine, a John F. Kennedy dándole pitadas al cigarrillo en la Casa Blanca, y a Fidel Castro haciendo lo propio con sus habanos en la costa opuesta del Caribe. Y no nos olvidemos de Malboro Man, que recorría las carreteras de Estados Unidos en su motocicleta mientras promocionaba lo cool que es fumar.

Un extintosaurio dándole a una costumbre en vías de extintosaurio.
Pero a mediados de la década de 1.950, los médicos empezaron a notar ciertas asociaciones entre el tabaquismo y el cáncer. Las investigaciones fueron lentas, pero para la década de 1.980 se había comprobado los efectos nocivos del tabaco en la salud, inclusive el famoso humo de segunda mano que inhalan los fumadores pasivos. Las tabacaleras se defendieron con los argumentos clásicos: Los estudios no son concluyentes, hemos financiado estudios en el otro sentido, somos pobres y tristes víctimas de una campaña en nuestra contra por parte de los enemigos del capitalismo y la libre empresa nos odian porque obtenemos utilidades haciendo felices a la gente... lo de siempre, claro. Pero no hubo caso. Hoy en día, todo el mundo sabe que fumar hace pésimo para la salud. Hay gente que sigue fumando, por un motivo u otro, pero ya nadie lo hace con orgullo para exhibir masculinidad o femineidad. Hoy en día es más habitual que los fumadores, conscientes de ser leprosos, se muevan a un rincón y empiecen a complotar para ver cómo revertir la marea, volver a hacer cool el fumar, y en general, castigar a los malvados no fumadores por impedirles envenenar al prójimo con su humo de segunda mano.


El Imperio Hitita.

Ya hablamos sobre el Imperio Hitita en su minuto, aquí en la Guillermocracia, pero nosotros acá tenemos conciencia ecológica, y ya se sabe qué significa eso: todo se recicla. De entre todas las civilizaciones antiguas, el colapso del Imperio Hitita fue uno de los más absolutos. Vale, ni los egipcios antiguos ni los mesopotámicos están entre nosotros, pero sus aportes culturales todavía impregnan nuestra civilización: Dividimos la hora en sesenta minutos y el minuto en sesenta segundos gracias a los babilonios, y las bases de la moderna Geometría, la sentaron los egipcios. Además de haber inventado mitos que, con ciertos cambios, y transmitidos a través de la Biblia, siguen impregnando nuestra cultura hasta el día de hoy.

Los hititas, en cambio, desaparecieron casi por completo de la Historia. Sabíamos de Mesopotamia gracias a la Biblia, y de Egipto debido a que las pirámides y la Esfinge seguían porfiadamente ahí para quien quisiera verlas. Pero en cuanto a los hititas, el mundo olvidó hasta su mismísima existencia. Fue recién a finales del siglo XIX, con la oleada de excavaciones arqueológicas en Medio Oriente, que los arqueólogos descubrieron rastros de un gran imperio que rivalizó con Egipto, y que se extendió por casi todo lo que actualmente es Turquía y Siria, lo que viene a ser cerca de la tercera parte del mundo civilizado de su tiempo. Cuando los arqueólogos excavaron en un pueblo perdido llamado Boghazkoy, en Turquía, entonces el Imperio Otomano, se llevaron la sorpresa de las sorpresas: apareció un palacio real con una biblioteca compuesta de miles de tablillas. Luego de descifrarlas, sorpresa todavía más mayúscula: aquello había sido lo ya dicho, un poderosísimo imperio que puso en aprietos a Egipto y Mesopotamia, y que, lo ya dicho, se extendió por la tercera parte del mundo civilizado de su época.

Entre el hundimiento de la Atlántida en los océanos, y el ascenso de los hijos de los arios...
Hoy en día, sabemos que los fundadores del Imperio Hitita eran indoeuropeos. La pista, la da su idioma. Los hititas hablaban un idioma dentro de un grupo indoeuropeo llamado anatólico, hoy en día extinto. El grupo anatólico es afín, en cuanto a subgrupo indoeuropeo de lenguas, a los idiomas germánicos, o indostánicos, o romances; los hititas hablaban un idioma de entre varios anatólicos, aunque andando el tiempo éste fue cayendo en desuso, en beneficio de otro idioma también anatólico, llamado luvita. Siendo indoeuropeos, sabemos que los hititas vinieron desde el norte del Mar Negro, aunque si lo hicieron por Europa o desde el Cáucaso, es algo que ignoramos. El caso es que, hacia 1.700 a.C., ya estaban cómodamente instalados en su ciudad, Hattusas, y desde ahí construyeron su imperio.

En el siglo XVI a.C., el Imperio Hitita sufrió un eclipse. Las razones de fondo, las ignoramos. Hemos encontrado crónicas históricas hititas, pero las mismas son parcas, fragmentarias e incompletas, y debemos rellenar con deducciones sus muchas lagunas. Como sea, en el siglo XIV a.C., el Imperio Hitita volvió a resurgir. Llegó a su apogeo bajo el gobierno de Shubiluliuma, un monarca que de manera simbólica, como demostración de su poderío, se hizo llamar "Mi Sol". Los hititas en este período llegaron a ser tan poderosos, que hubo matrimonios entre príncipes hititas y egipcios como señal de alianza internacional; debemos recordar que los egipcios eran muy cerrados y nacionalistas, y los príncipes de los faraones sólo se casaban dentro de su propia familia para conservar la pureza de la sangre, de manera que resulta muy notable que hayan accedido no solamente a casar príncipes suyos fuera de la familia real, sino incluso con extranjeros, por muy de otra casa real que fueran.

Los hititas se vinieron abajo como parte del gran colapso que el mundo del Medio Oriente sufrió hacia el año 1.190 a.C. Por qué sucedió dicho colapso generalizado, por el minuto sólo podemos especular, aunque hay hipótesis en el sentido de que un cierto cambio climático habría introducido profundas perturbaciones en la agricultura, generando hambrunas, y con ellas, invasiones. En este contexto, el Mar Egeo vivió la Guerra de Troya, Egipto perdió todos sus dominios en Palestina, los Pueblos del Mar saquearon el Delta del Nilo, y los filisteos y hebreos se instalaron en Palestina. En cuanto al Imperio Hitita, que hasta entonces seguía siendo muy poderoso, o al menos eso parecía, su capital Hattusas fue saqueada por unos invasores de las montañas llamados los gasgas. El Imperio Hitita se desplomó casi por completo.

¡Denme una H! ¡H! ¡Denme una I! ¡I! ¡Denme una T! ¡T! ¡Denme una I! ¡I! ¡Denme una T! ¡T! ¡Denme una I! ¿Otra vez? ¡Es la tercera I! Ah, perdón, una A... Una A, ¿verdad? Hi... ti... tiiiaaa... Ya me enredé...
Con todo, esto no fue el final de la civilización hitita. Ya nunca más volvió a articularse en un imperio único, pero sobrevivieron durante algunos siglos, los llamados Reinos Neohititas. Estos eran teocracias que gobernaban reinos de tamaño relativamente pequeño, en Anatolia y Siria. Los reinos neohititas en Anatolia, como Lidia y Frigia, fueron helenizándose poco a poco debido al influjo de la entonces creciente civilización griega. Los últimos rastros de idiomas anatólicos en dicha región, desaparecen más o menos en la época de la invasión romana, en el siglo I a.C. En cuanto a los reinos neohititas en Siria, éstos no sobrevivieron la expansión hegemónica del Imperio Asirio en la región, y fueron destruidos a más tardar durante el siglo VII a.C. Todos estos fenómenos significaron la destrucción absoluta de la civilización hitita, tanto, que como decíamos más arriba, a caballo entre los siglos XIX y XX hubo que desenterrarla prácticamente desde cero.

Con todo, existen teorías que le adjudican un origen hitita, a determinados rasgos culturales de la actualidad. Se ha observado por ejemplo el parecido que tienen ciertas leyes hebreas contenidas en la Biblia, con los códigos legales que hemos desenterrado en los derelictos dominios hititas, que anteceden en cerca de un milenio a la redacción definitiva del texto bíblico; cabe la posibilidad de que una parte de las leyes del primitivo pueblo hebreo, no sabemos cuánta, hayan sido adoptadas desde el mundo hitita, y a partir de ahí, hayan contribuido a informar la moral religiosa de los cristianos hasta el día de hoy. Otro interesante posible legado hitita, es la posible conexión que existe entre la antigua diosa cananea Asera, primitiva compañera de Yahveh, y la diosa hitita Arinna, compañera de Teshub, el dios de la tempestad. Se ha especulado también que uno de los grandes rasgos culturales hititas es la supevivencia del Culto de la Diosa Madre, que en última instancia habría alcanzado a influir de manera decisiva en el Culto Mariano dentro del Cristianismo; que la Virgen María haya sido proclamada Theotokos (Madre de Dios) en un concilio celebrado en el año 451 en la ciudad de Efeso, que antiguamente estaba en las lindes de la influencia cultural hitita, es bastante sugestivo. Nada de lo anterior puede considerarse como ciento por ciento corroborado, es cierto, pero por otra parte, no son hipótesis que debiéramos descartarlas a la ligera.


Los barbones.

La verdad, dudé en incluir esto en Extintosaurios porque, si bien los barbones hoy en día son una moda de nicho, ante todo son... una moda, justamente. Y ya sabemos cómo funcionan las modas: parecen extintas, y luego resucitan de la nada. No me refiero a la barba, que parece más o menos ubicua en la década de 2.010, sino al barbón, esa colección de pelo facial que cuelga libremente sobre el pecho, y es la manera más eficiente de coleccionar gargajos que ha desarrollado la Humanidad. Un adorno tan pasado de moda, que la misma palabra barbón hoy en día es un arcaísmo que lo asociamos al que usa una gran barba, y no a la gran barba en sí. Históricamente, las barbazas han tenido una gran reputación porque, al ser un rasgo biológico exclusivamente masculino, ha sido asociado con la virilidad y la fuerza física, y como las sociedades históricas han sido un resto de machistas, también a la sabiduría. ¿O se imaginan ustedes a un filósofo griego sin un barbón? En algunos casos, el barbón ha pasado a ser también un signo de reconocimiento religioso, como por ejemplo su uso entre los sij.

Si, lo sé, usar la misma imagen del mismo personaje dos veces en un mismo posteo, ahora por barbón, para ponerle la estampa de EXTINTOSAURIO encima es recochineo, pero qué le vamos a hacer, si no tuviéramos esa vena satírica entonces dejaría de ser la Guillermocracia, a fin de cuentas...
Sin embargo, por algún motivo, el barbón empezó a caer en desuso durante el Renacimiento, en Occidente. En la Rusia de inicios del siglo XVIII, inclusive, una de las reformas occidentalizadoras del Zar Pedro el Grande fue ordenar a sus súbditos que se cortaran los tradicionales barbones rusos. El barbón experimentó un nuevo auge en la segunda mitad del siglo XIX, a lo mejor por asociación entre el colonialismo imperialista y la virilidad masculina, vaya uno a saber, pero en el siglo XX, cayó en desgracia de nuevo. Hoy en día, los nuevos requerimientos de seguridad han convertido al barbón en algo poco práctico, y de hecho han derivado en prohibiciones reglamentarias, por ejemplo para los operarios que en algún minuto deban usar máscaras, o en algunos deportes en donde podría resultar tentador tirar del barbón de un oponente, o en algunos ejércitos por un tema de higiene. La barba, lo decíamos, experimentó un resurgimiento en la década de 2.010, otro de los nefastos legados que nos dejó el hipsterismo de comienzos de década, pero en su versión capada recortada, mientras que el barbón en sí, más allá de ciertos músicos que quieren darse algunos aires folk, no parece que vaya a experimentar un resurgimiento demasiado rápido.

Ahora, de visita y con ese pucho en la mano, doña Greta Garbo estaría exiliada en el balcón. Por suerte.

domingo, 13 de enero de 2019

¿Hacia dónde va la Generación X?

Kurt Cobain, nacido en 1.967: Uno de los primeros X en llegar, uno de los primeros en irse.
La marcha natural de la Historia involucra un asunto generacional. En un año cualquiera de la Historia, vemos a los niños creciendo para hacerse adolescentes, los adolescentes aprestándose para tomar su lugar en el mundo adulto, los adultos gobernando mientras envejecen, los viejos marchando hacia el cementerio, y el cementerio lleno de huesos, pasado y nostalgia. Algo que las gentes hoy en día resienten, porque a diferencia de otras épocas en donde los ancianos eran reverenciados como hombres sabios y tesoros culturales, hoy en día ser joven es estar en la cima del mundo, y los vejetes al osario, y que calladitos se queden allá. O pruebe usted a encontrar un trabajo nuevo después de los cuarenta, a ver cómo le va. O pruebe usted a ser supermodelo de Victoria's Secret después de los treinta o treinta y cinco: ¿o no han notado ustedes que ahora en 2.019, chicas hace algunos años gloriosas como Adriana Lima, Alessandra Ambrosio o Miranda Kerr, todas sobre los treintas, ya no aparecen por ninguna parte?

Lo que resulta ciertamente embarazoso para la llamada Generación X, considerando que la misma es una de las primeras que elevó la juventud al estatus de ídolo pagano a ser adorado en los templos del mundo. Me atrevería a decir que esa inversión en la validación de ancianos versus jóvenes fue algo que se produjo poco a poco en la primera mitad del siglo XX, para impactar con la fuerza de un ciclón en la segunda, muy en particular con la era del Rock and Roll y Rebelde sin causa, y después, con el famoso flower power de los hippies. Pero quienes fueron adolescentes en esos tiempos, o sea, los baby boomers, todavía venían con los resabios del mundo antiguo pegados a la suela de los zapatos. La Generación X, cuyos miembros más antiguallas nacieron justamente en la década de 1.960, fueron los primeros que vivieron su vida íntegramente en el nuevo mundo de los jóvenes. Y ahora están envejeciendo en él. O peor aún, están empezando a caer como moscas, y seguirá sucediendo en los años siguientes con mayor intensidad.

La Generación X puede ser definida como aquellos nativos del mundo occidental que salieron de sus cámaras de clonación entre más o menos a mediados de la década de 1.960, e inicios de la de 1.980. O gentes más jóvenes que Diane Lane (nacida en 1.965), pero más viejas que Anne Hathaway (nacida en 1.981), si lo ponemos en términos más prácticos. Por supuesto, las fechas son imprecisas porque, claro está, no es que el mundo miró el calendario y dijo: "¡A partir de aquí es la Generación X! ¡Usemos la X, qué radical!". De hecho, para el inicio se han propuesto casi todos los años de la década de 1.960, y a veces, los inicios de la siguiente, mientras que para término se han propuesto fechas desde 1.975 hasta 1.981, ambos inclusive. Desde luego, esto significa que los X más tempranos se superponen con los baby boomers más tardíos, en la década de 1.960, y por su parte, los X más tardíos se superponen con los antiguamente conocidos como Generación Y, y que ahora son mejor conocidos como millennials.

La característica más distintiva de los X, creo yo, es lo que ya decía: un cierto culto a la juventud internalizado en el disco duro. Los X fueron, de hecho, la primera generación que conoció el disco duro como tecnología, ya que estamos. Los baby boomers idolizan la juventud también, pero lo hacen en franca rebeldía contra la generación anterior, la Generación Silenciosa; los X, por el contrario, no idolizan la juventud como valor sino que la viven en carne propia, sin detenerse a pensar en ella... hasta 2.016 por lo menos, año que hizo noticia por la muerte de David Bowie o Carrie Fisher, entre otros, que no pertenecen a la Generación X, pero sí forman parte de sus referentes vitales. El nombre alternativo de la Generación X es también significativo. Se los llama la Generación MTV, por haber crecido con la primera cadena de cable dedicada exclusivamente a los videoclips... en su día, por lo menos, porque ya sabemos a qué tristes condiciones ha llegado MTV por estos días. Pero en su tiempo, MTV fue el primer gran nicho televisivo dedicado únicamente a los jóvenes.

Serguei Brin, nacido en 1.973, uno de los fundadores de Google; sí, otra prueba de que la Generación X está envejeciendo.
Otra característica bastante interesante de los X, es una crianza con una notoria falta de lazos afectivos familiares, respecto de las anteriores. En la misma época en que estaban comenzando a nacer los X en Estados Unidos, empezaron a dispararse las tasas de divorcio. O de separación y nulidades matrimoniales en Chile, porque en dicho país no hubo divorcio con disolución de vínculo sino hasta el año 2.005. Pero la idea es la misma. Los X fueron la primera generación occidental que creció en un escenario masivo de atomización familiar, con padres separados, divorciados, vueltos a casar. También es la primera generación que le tocó vivir su infancia con hogares casi vacíos, debido a la masiva incorporación de la mujer, antaño figura ancla de la vida hogareña, a la fuerza laboral del mundo exterior.

Todo lo cual los hizo crecer como entes más bien carentes de emocionalidad, al mismo tiempo autosuficientes pero también vampiros emocionales, queriendo ser queridos sin tener la más remota idea de cómo querer, etcétera. Gentes tan amorfas y carentes de personalidad, que les pusieron los X precisamente porque nadie tenía idea de qué hacer con ellos, o sea, eran una incógnita o la X de la ecuación. Una primera oleada de los X se sumó a cosas como el Glam Metal y toda su glorificación del hedonismo y el sexo fácil; una segunda, al Grunge y toda su glorificación de la tristeza y la autocompasión. En el Cine, podemos encontrar a cineastas muy cínicos y desafectos con la sociedad, como David Fincher o Spike Jonze, pero también a tipos autoindulgentes y con índulas como Sofia Coppola, Quentin Tarantino, Richard Linklater o Kevin Smith. Es duro ser un X.

Y ahora la Generación X se está haciendo vieja. Lo que está originando un escenario... interesante. Los X mismos en su minuto debieron acostumbrarse a ser desplazados como los jovencitos ansiosos de mimos, por una Generación Millennial que viene inmediatamente detrás, y que, sorpresa... a estas alturas del partido empiezan a ser treintones, adultos ellos mismos, e incluso más individualistas y desafectos que los X. En lo personal no veo tantas diferencias entre los X y los millennials: ambas generaciones son narcisistas e individualistas, ambas generaciones combinan una cierta creencia en un mundo mejor con una visión más bien cínica acerca de si esto puede lograrse o no, ambas generaciones tienen una visión más funcional que afectiva de la vida familiar... Aunque sí hay dos bastante notorias, en mi opinión: por un lado, los millennials tienden a ser más impacientes y a tomar decisiones pensando ante todo en el corto plazo mientras que los X tienden a ser más de planificar las cosas y dejar reposar, y además, los X tienden a ser más pragmáticos mientras que los millennials por el contrario tienden a ser más idealistas, e incluso un tanto ilusos a ratos.

Y aquí viene un tópico fundamental, que yo creo va a golpear bastante a los X durante lo que les reste de vida. Considerando que hoy en día, y estoy editando esto a finales de 2.018, los X rondan entre los treinta y cincuenta onomásticos, año más o año menos, es bastante interesante observar que los baby boomers siguen más bien aferrados al biberón, y casi se han instalado como un tapón que no deja pasar a los X. Lo que los pone en una situación bastante compleja: son atropellados por la juventud insolente ascendiendo de los millennials por un lado, y aplastados por unos baby boomers que se niegan a marcharse a sus cuarteles de invierno.

Nicole Eggert, nacida en 1.972, y Pamela Anderson, nacida en 1.967, la obligatoria imagen de fanservice por aquello del clickbait.
Existe un indicador muy potente de esto, en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. La cuestión es que hoy por hoy, guste o no guste, Estados Unidos sigue siendo la mayor superpotencia occidental del planeta; sólo Rusia y China pueden plantarle cara, mientras que la Unión Europea sólo puede hacerlo en equipo y a medias, y de todos los mencionados, sólo Estados Unidos es una nación occidental de raza, mientras que Rusia o China son naciones occidentalizadas sobre una base de tradiciones ancestrales, las cuales para nosotros los occidentales son a ratos un tanto alienígenas. Y considerando que las elecciones presidenciales de Estados Unidos tienen un resto nada despreciable de concurso de popularidad, entonces el año de nacimiento de los candidatos son un indicador respecto de las elecciones.

Me atrevería a afirmar que existe una cierta correlación entre la edad y el dinamismo de los líderes por una parte, y la situación política por la otra. En tiempos que exigen dinamismo, cambios, audacia, etcétera, la gente pareciera tender a votar por candidatos más jóvenes, porque se supone que ellos tienen la energía y las agallas para hacer el trabajo bien. Por el contrario, en épocas de crisis, la gente se pone más conservadora, tiende a volcarse en la sabiduría de los ancianos, y tiende a votar por candidatos más veteranos.

Ahora observemos lo que ha pasado en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. En 1.961 se produjo un hito simbólico: Dwight Eisenhower, el último Presidente de Estados Unidos nacido en el siglo XIX, le entregó la banda presidencial a John F. Kennedy, el primero nacido en el siglo XX. A partir de entonces hubo una racha de siete Presidentes que pertenecieron todos a la Generación G.I. Joe, los nacidos más o menos entre 1.900 y 1.925, que crecieron durante la Primera Guerra Mundial y la Gran Depresión, y muchos de los cuales combatieron en la Segunda Guerra Mundial: ellos fueron Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan y George Bush padre. Luego vino un enorme salto generacional, nada menos que de veinte años: los dos siguientes Presidentes que fueron Bill Clinton y George W. Bush, ambos nacieron en la década de 1.940, o sea, ya son miembros tempranos del Baby Boom. Y el siguiente, Barack Obama, nacido en 1.961, o es un baby boomer tardío, o es uno de los más tempranos miembros de la Generación X. En la elección de 2.008, el temprano X o baby boomer Barack Obama nacido en 1.961 de hecho se impuso sin contemplaciones sobre John McCain, nacido en 1.936 y por lo tanto miembro de la Generación Silenciosa, y en la de 2.012 lo hizo contra Mitt Romney, nacido en 1.946. Uno podría decir entonces que en 2.016, el sucesor de Barack Obama debería haber sido un baby boomer tardío o incluso el primer Presidente de Estados Unidos perteneciente netamente a la Generación X.

Winona Ryder, nacida en 1.971, en Beetlejuice, película de 1.988. ¿Se puede ser más Gen X que esto?
Y entonces sucedió lo que sucedió. Los dos candidatos a la Presidencia de Estados Unidos, Hillary Clinton y Donald Trump, ambos eran más viejos que Barack Obama, por una década y media ambos. El ganador fue Trump, ya lo sabemos, y él nació en 1.946, mientras que su contendiente saluda desde 1.947. O sea, las dos opciones principales para los votantes no sólo no eran de la Generación X o siquiera contemporáneos de Barack Obama, sino que además eran baby boomers de la generación temprana. Eso es retroceso, y lo demás, agua de borrajas.

Otro síntoma de cómo la Generación X está mordiendo el polvo frente a baby boomers que se niegan a irse a los cuarteles de invierno. En 2.011 murió Steve Jobs, uno de los baby boomers más importantes de la Historia; caiga bien o mal el personaje, no cabe duda de que se tiene ganado su lugar en la Historia de la Informática, y considerando que la Informática hoy en día mueve al mundo... ya me entienden. En los años siguientes vinieron dos biopics de alto perfil: Jobs de 2.013, y Steve Jobs de 2.015. En el mundo de la Informática tenemos también a Mark Zuckerberg, que es un millennial temprano, nacido en 1.984, y que ha inspirado apenas una película de alto perfil, La red social de 2.010, en la cual no se lo retrataba de una manera demasiado halagadora. Y hablando de cine: Una de las sorpresas inesperadas en taquilla, para bien, es Bohemian Rhapsody, biopic de Queen, banda cuyo vocalista... nació en 1.946.

¿Realmente estamos ante un escenario en donde la Generación X acabará siendo apenas una notita en la Historia, mientras que los reales motores que mueven al mundo occidental pasarán a ser de los baby boomers a los millennials? Esa es una buena pregunta. Con el contenido de este posteo, he estado lejos de contestarla, pero creo haber apuntado algunos puntos significativos. La Historia no se mueve sólo por decisiones políticas, leyes económicas o el último blockbuster de Hollywood. También está la manera en viven y se mueven las mayorías silenciosas, conformadas por gentes de quienes nunca se escribirá una biografía o rodará un biopic de Hollywood. Y tales mayorías silenciosas no son masas inertes o el peso muerto de la noche, como de manera tan gráfica y despectiva los llamaba cierto político chileno. Por el contrario, son gentes que viven sus vidas pequeñas pero significativas, con sus miedos y esperanzas, luchando por sobrevivir y salir adelante. Y estas pequeñas reflexiones acerca de cómo marcha el mundo para cada tramo de edad cronológica, son bastante interesantes. Creo que el estudio acerca de para dónde va la Generación X y cuál podría llegar a ser su destino final, podrá decir mucho más sobre nuestro lugar en el mundo que la caída del Muro de Berlín o la caída de MTV.

Gillian Flynn, nacida en 1.971, autora de la novela en que se basó la película Perdida, para que no digan que sólo publico fotos de chicas famosas por lucir traje de baño, ¿eh? (Fuente).

viernes, 11 de enero de 2019

"Plan Mayor".


Miles de años nuestra ciencia ha enterrado en el pasado.
La Humanidad, en uno con la naturaleza hemos evolucionado.
En el universo no encontramos lo que buscábamos,
en nosotros teníamos todo lo que necesitábamos.
¿Acaso no es nuestra sociedad así de perfecta?
¿Acaso no querrías vivir en nuestra utopía?
La Historia Universal fue la gran vía directa
que nos trajo hasta este nuevo y grandioso día,
un horizonte en que nada le falta al planeta
ni tampoco nada le falta a la Humanidad.
En el espacio exterior no encontramos la veta,
nos quedamos a disfrutar de la eternidad.
Pero de pronto, ¿qué pasa, qué está sucediendo?
Los indicadores parecen haberse vuelto locos.
No hay parámetros para lo que estamos viviendo,
jamás pensamos que podíamos hacer tan poco.
El Sol se está recalentando, se alza la temperatura;
nuestra atmósfera sintética se está rasgando.
En las ciudades ya atisbamos la pronta hora oscura,
nuestros ecosistemas se están desbalanceando.
¿Saben algo los científicos, qué está sucediendo?
¿Por qué todo abajo parece estarse viniendo?
Tenemos delante las conclusiones, son devastadoras.
A la Tierra le está finalmente llegando su hora.
Las mareas amenazan con engullir todas las costas,
arrasando tierra adentro como nube de langostas.
Los animales están degenerando.
Las plantas se están transformando.
Los cultivos están pereciendo.
Las mismas almas están muriendo.
¡No tenemos salvación, no hay salida!
¡Será el final de toda nuestra vida!
Entonces delante nuestro aparece un resplandor.
Nos habla con voz humana, pero parece venido desde el Ultramundo.
Nos dice: "Tranquilizaos, no tengáis temor,
estos son los dolores de parto de lo que será un nuevo mundo".
Cuando le preguntamos, dice: "Soy el Mayor,
alguna vez fui humano como uno de ustedes,
pero evolucioné en el espacio exterior
hasta que mi biología rompió sus paredes.
Para saber quien soy, deben rebuscar en sus archivos,
en su arqueología deben buscar la extrañeza espacial,
cuando la colonización del universo era un sueño vivo
y ansiábamos la pronta dominación del Sistema Solar.
Ascendí al espacio exterior en mi pequeña cápsula de lata
y cuando llegó el instante de salir de caminata
el universo entero fue una dimensión demasiado maravillosa,
y lo humano demasiado poco para una realidad hermosa.
¡Oh, está lleno de estrellas!
¡Es una vía demasiado bella!".
En los archivos mostraban la historia de un Mayor
de quien dijeron que se había perdido alrededor
de la época en que lanzábamos misiones al espacio.
Después, otros rumores empezaron a correr despacio:
El Mayor nunca habría abandonado la Tierra.
Todo no era más que cenizas a las cenizas.
Sólo en los químicos libraba su propia guerra,
el fin de una década de pupilas rojizas.
Sólo que nunca en verdad habíamos perdido al Mayor;
sólo jugaba al escondite en el espacio exterior.
Comenzamos la construcción de nuevas naves espaciales
para cambiar la buena Tierra por los planetas abisales;
es una operación que debemos ejecutar con premura
antes de que la órbita de la Tierra pierda su altura.
Es el regalo final de nuestra agonizante utopía,
la forja de la salida para poder vivir un nuevo día.
El Mayor, resplandor y rayo de luz
nos está guiando, nos está inspirando;
el primero de un matrimonio rosacruz
al universo así nos está llevando.
Ahora hemos abordado todas las naves espaciales
esperando a que tracen el derrotero
que nos lleve a través de las dimensiones axiales,
a todos nosotros, el mundo entero.
Despegan las naves germinales,
la Tierra estamos abandonando.
Superamos las alturas orbitales,
al universo estamos regresando;
como descendientes orgullosos del viejo Patriarca Noé,
en hijos de las estrellas devendrá nuestra nueva fe.
Miramos hacia atrás con enorme tristeza,
la Tierra es ahora un punto distante.
El hogar que nos acogió con tanta nobleza
alcanzó su destino; cada vez más brillante
decae de su órbita y es presa de la gravedad
de quien millones de años ha sido el rey estelar,
y hacen desaparecer su azul las flamas de plasma
hasta que de ella ya no queda sino su fantasma.
Nos consuela el Mayor, porque no debemos temer,
no debemos añorar nuestra casa ahora ardiendo.
Hacia una nueva existencia hemos de ascender
porque un nuevo hogar estamos construyendo.
La Tierra en que vivimos ya no es más
pero la Humanidad no se extinguirá jamás
porque adelante habrán nuevas utopías y evoluciones,
extendiéndonos en planetas, estrellas y constelaciones.

(c) Guillermo Ríos, 2.018.

martes, 8 de enero de 2019

Cine Ga Ga: 40 regresos de los Ochentas (1 de 8).


Así, a lo tonto, ya nos estamos acercando a cubrir la quinta parte del siglo XXI, cuando el 31 de Diciembre de 2.020 se acabe la segunda década del mismo. Sin embargo, a pesar de esto, el siglo XX no termina de morirse. Claro, la nostalgia. La década de 1.960 está en los cuarteles de invierno y la hippie ésa de Mona Simpson ahora está muerta, los nostálgicos de la década de 1.970 marchan a la tercera edad, los de 1.980 están en la madurez, y los de 1.990 están aprendiendo lo que vale un peine en esta vida. Y en medio de todo esto, la resurrección de la década de 1.980 se ha demorado en acabar. Como un maldito chicle pegado a los zapatos. Vale, tenía gracia hace diez a quince años atrás. Hacía años que yo no escuchaba a Falco, a Depeche Mode, o a Sabrina. Bueno, a Sabrina, más la veía que escucharla, pero... ya me entienden. Pero ahora han usado y abusado de la década ésa. Sí, Guardianes de la Galaxia y Thor: Ragnarok tenían su gracia, pero con los infantes de esa época en los puestos gerenciales en Hollywood, nos están metiendo esa maldita década a golpe de azote con varas de colihue. Aunque me consuela pensar que dicha década es el dique para lo que vendrá, o sea, la nostalgia por la década de 1.990, es decir, el apocalipsis. Porque, ¿qué prefieren? ¿Synth-Pop machacón pero inofensivo, o Trance que sólo es disfrutable con un buen chute de químicos? ¿Hair Metal estúpido pero con alegría de vivir, o Grunge y Rock Alternativo que muestra lo muy profunda que es tu tristeza existencial?

Por supuesto, lo anterior significa que el cine del siglo XXI se ha subido con alegría al vagón de la nostalgia ochentera. Una que ha engendrado tantas pestes que... les confesaré. Esto iba a ser un posteo en dos partes a lo sumo. Acabó en lo que acabó. Ni yo recordaba que se había estrenado tanto, y con eso, empiezo a explicarme por qué duele tanto la cabeza, cada vez que se anuncia un nuevo saqueo a la nostalgia ochentera. Y para compartir mi dolor y sufrimiento con ustedes, mis estimados lectores... Haremos un repaso de las películas que intentaron recuperar franquicias, o al menos películas icónicas de la década de 1.980. Por supuesto, recuperar significa que ellas murieron en algún punto de la década de 1.990 e incluso antes, hasta que en el siglo XXI, algún maniático pensó que valía la pena regresarlas a la vida. Incluiremos sólo las que han revivido inicialmente como películas, porque si nos vamos con las series de televisión, no terminamos nunca.

En cuanto a las franquicias resucitadas, hay de todo: Otras películas, series de televisión, y algo de anime. En este último caso, no mucho, porque en realidad, en Japón, muchas franquicias ochenteras nunca han muerto, y por lo tanto, no podemos hablar de resurrección sino de continuidad, y así, qué gracia. Por cierto, para evitar la proliferación nuclear, nos hemos limitado a la película que hizo la resurrección; en caso de que haya engendrado secuela, y muchas de ellas lo hicieron, para nuestra desgracia, la mencionaremos dentro de la misma entrada, sin dedicarle una diferente, porque... Lo ya dicho. No terminaríamos nunca, si fuera de otra manera. Que este tocho ya está larguito, así como está. La fecha de las primeras películas, la pusimos en 1.999 porque es casi como si fuera el siglo XXI, y además para no dejar afuera a una franquicia estupenda, y otra estupenda para ponerla a parir. Y la fecha de corte, la hemos puesto en 2.017 porque... en algún punto había que ponerla. Y la guinda de la torta: Poniéndonos ochenteros a tope, a cada entrada le asignaremos un número DEFCON, según si arriesgamos regreso o no, desde 5 (franquicia absolutamente destruida, en un escenario tipo El día después) a 1 (franquicia tan viva que JOSHUA está a punto de freir al planeta, vienen una punta de nuevas entregas, DETONACIÓN TERMONUCLEAR INMINENTE, CORRAN POR SUS MISERABLES VIDAS).

Pero antes de partir, algunas adiciones que por uno u otro motivo, incluyendo redondear en cuarenta porque es la mitad de ochenta... Tengo sentido del humor, ¿lo ven? Como decía, algunas adiciones no llegaron a la lista final, pero creo que ameritan al menos una mención honrosa... para bien o para mal:
  • Aunque nacida en 1.966, la franquicia de Star Trek tuvo su mejor época en la década de 1.980. No quedó porque consiguió llegar arrastrándose hasta la primera del siglo XXI antes del reinicio en 2.009.
  • La serie televisiva Chips: Patrulla motorizada tuvo una versión para cine en 2.017, pero quedó fuera por caer más en la década de 1.970 que en la de 1.980. Eso sí, incluí otra franquicia que peca de lo mismo, pero cuya versión fílmica fue mucho más exitosa.
  • Dragon Ball: Evolution de 2.008 no quedó porque aunque la franquicia original data de 1.986, la misma terminó bien entrada la década de 1.990, y además, en la misma fue conocida por estos lares. Además, siguieron sacando películas de Dragon Ball en Japón como churros, aunque ésas no llegaran acá por caminos más regulares o legales que... ya saben.
  • Mazinger Z: Infinity de 2.018 estuvo a punto porque, a pesar de que el anime original data de 1.973, en Latinoamérica lo vimos recién en la década de 1.980. Sin embargo, igual que Dragon Ball, Mazinger Z ha seguido teniendo buena vida en Japón, así es que no calificó.
  • La película de My Little Pony: Friendship is Magic se estrenó en 2.017, pero la resurrección de esta franquicia ochentera empezó no en el cine, sino en la serie de televisión estrenada en 2.011.
  • Algunas franquicias de terror que recibieron su reinicio en la década de 2.010, también se quedaron bajo la mesa por ser más de nicho, o no tan icónicas de la década de 1.980, como El Horror de Amityville, cuya entrega de 1.979 comentamos en Block40busters aquí en la Guillermocracia, o Aullidos de 1.981 y sus secuelas.
  • Estuve tentado de incluir también Calabozos y dragones, la infame película de 2.001, como parte de la misma franquicia que una recordada serie animada de la década de 1.980, pero al final las conexiones entre ambas son tan tenues, que lo mismo podrían ser de franquicias diferentes, y nadie se daría mucha cuenta.
  • Y, cosas que uno se entera investigando para posteos como éste... La película La guía del autoestopista galáctico de 2.005 podría haber caído aquí porque, créase o no, hubo una adaptación para televisión por parte de la BBC en la década de 1.980, pero, ¿quién sabía esto?


Por cierto, el título de la presente serie de posteos es, ya lo habrán adivinado, una alusión humorística, o no tan humorística a según qué tan malo consideren ustedes mi sentido del humor, a la canción Radio Ga Ga, que Queen lanzó en 1.984, que ahora está tan de moda por el biopic Bohemian Rhapsody, por supuesto. La misma se refiere a la nostalgia radial, del mismo modo en que quizás, sólo quizás, nosotros podemos sentir algo, un poquito, casi nada en realidad, de nostalgia ochentera. Incluso, por seguir el juego de referencias, Radio Ga Ga tuvo una actualización inesperada para el siglo XXI porque... ¿adivinan qué cantante cuyo nombre artístico empieza con Lady y termina con Gaga, adoptó su seudónimo de dicha canción? No premio para quien le acierte. Y agradézcanme que no fui con la idea original, que era hacer un chiste malo acerca de Like a Virgin. Sí, puede que mi sentido del humor sea nefasto, pero créanme... siempre puedo arreglármelas para hacer un chiste incluso peor. Uno con narigones en vez de patagones, por ejemplo. Pero ustedes no están aquí para leer pachotadas como éstas, sino para que me pitorree a gusto en las franquicias ochenteras, de manera que no los haré sufrir más: Acá comienzan nuestras cuarenta.


1.- Star Wars.

La franquicia.- En términos de franquicias cinematográficas, tal y como las entendemos hoy en día, Star Wars fue el juggernaut original. La guerra de las galaxias, la película que lo comenzó todo en 1.977, más allá de su calidad fílmica, que la tiene, por supuesto, revolucionó por completo el concepto de vender una película, e inauguró la moderna era de blockbusters, franquicias, etcétera. El Imperio contraataca en 1.980, a su vez, revolucionó la idea de lo que debe ser una secuela. Y El regreso del jedi en 1.983, a su vez, fue revolucionaria en introducir la idea de películas agrupadas en trilogías con comienzo, medio y final. En consecuencia, aunque arrancada en la década de 1.970, la de 1.980 fue la verdadera edad de oro de Star Wars. Pero después, la falta de nuevas películas con los Skywalker, más un par de spin-offs con los Ewoks que pasaron sin pena ni gloria, hicieron mucho por adormecer la franquicia y hacer que el público general pasara a considerarla como algo del pasado, aunque siguió conservando una base leal de fanáticos a través del Universo Expandido, el juego de rol de Star Wars, etcétera. Bueno, Sarlacc con gusto no pica, dicen...

La resurrección.- Después de El regreso del jedi, George Lucas quería saber más bien poco respecto de Star Wars. Estar quemado, que lo llaman. Pero los años pasaron, la base de fanáticos seguía ahí, los efectos especiales avanzaron una barbaridad, y Lucas se dijo a sí mismo: ¡Mercadishing! ¿Por qué no? Las noticias de que se venía a los cines una cuarta entrega de Star Wars, spin-offs de los Ewoks aparte, tomaron por asalto a la cultura popular, quizás por motivos similares el éxito de La guerra de las galaxias original: Cansancio con una década sombría, llena de Grunge, Lewinskigate y la ansiedad del cambio de milenio, y por ende, necesitada de una épica ligera que nos hiciera recobrar la esperanza. Además... habían pasado dieciséis años, toda una eternidad en que... miren, digámoslo así. Natalie Portman, la chica protagonista de la Trilogía Precuela, el año en que se estrenó El regreso del jedi, cumplió los dos de edad. Aunque hoy en día La amenaza fantasma tiene fama de ser más bien tirando a malilla, y en su día fue acogida con una cierta displicencia por parte de crítica y fanáticos, el público en general la devoró. A la gente se le olvida que, veamos... Con sus casi mil millones de dólares en taquilla, sobrepasados incluso con el reestreno en 2.012 (¡en 3-D!), fue la película más taquillera de 1.999. También, la más taquillera de Star Wars hasta entonces. Y llegó a ser la segunda película más taquillera de la Historia por detrás de Titanic, también en 1.999. Si eso es un fracaso, ya quiero yo ser un fracasado así de monumental.

¿El futuro?.- ¿Hay discusión aquí? Hoy en día, nadie piensa en Star Wars cuando se menciona la nostalgia ochentera, eso sí que es resucitar una franquicia. Porque todos sabemos qué pasó después. La Trilogía Precuela siguió con El ataque de los clones en 2.002, y La venganza de los sith en 2.005, esta última la mejor recibida de esas tres. Luego, a diferencia del silencio que cayó sobre Star Wars después de El regreso del jedi, vinieron años de clonexplotation, tanto en series de televisión como en una película de animación estrenada en cines, en 2.008, todo eso respecto de las Guerras Clones. Todavía después, la franquicia empezó a languidecer otra vez, momento en el cual George Lucas se terminó de mosquear cosa mala con la base de fanáticos que le daban plasta día sí y día también porque se le ocurría manejar a Star Wars a la manera Lucas en vez de a la manera de todos y cada uno de los fanáticos, que no serían fanáticos si no creyeran que saben más que el creador original. De manera que, venganza catalana aquí, George Lucas acabó vendiendo LucasFilms a Disney. El resto, también lo sabemos. Star Wars en los cines hasta el hartazgo, coman Star Wars, coman y traguen: El despertar de la Fuerza, Rogue One, Los últimos jedi, Solo... Ahora se escuchan los gemidos y el chirriar de dientes en la Gehenna de dichos fanáticos, gimiendo: "¡Contra papi Lucas estábamos mejor!". Bueno, fanáticos de Star Wars: Ustedes lo guisaron, ahora se lo comen, y sin caras de asquito, ¿eh? Jejejé, cuán catártico fue escribir eso.
  • DEFCON - 1 (NUCLEAR WAR INMINENT!).


2.- Inspector Gadget.

La franquicia.- Parte humano. Parte máquina. Todo policía. Ese era el eslogan de la película Robocop de 1.987. Pero hubo una serie de dibujos animados que se le adelantó en la premisa: Inspector Gadget que fue emitida en dos temporadas entre 1.983 y 1.986. Todos conocemos el argumento de esta serie, en particular porque sus episodios eran todos de fórmula: Un agente de la ley armado hasta los dientes con implementos cibernéticos para luchar contra el crimen, chambón como él solo, que siempre toma al culpable por inocente y al inocente por culpable, particularmente al pobre Sabihondo. Por suerte ahí están su sobrina Penny y su fiel, apaleado y mencionado perro Sabihondo para salvar el día, siempre operando por debajo del radar de su tío, y siempre en pie de guerra contra MAD, la organización criminal secreta encabezada por el siniestro Doctor Claw. Parece que la premisa estaba a su vez inspirada en el Superagente 86, el mítico agente del recontraespionaje interpretado por Don Adams... quien, para que quede en familia, le dio voz también a Gadget, en el original inglés.

La resurrección.- Lo simple de la premisa original, más su carácter de fórmula, debía hacerla carne fácil para adaptar en el cine, o para generar secuelas... pero no sucedió sino hasta 1.999, trece años después del fin de la serie original. Y la película que salió... miren, es simple. Si la fórmula funciona, úsenla, no se pongan a tontear con ella a lo imbécil. Matthew Broderick parecía un excelente casting para Gadget, pero luego lo convierten en un pobre infeliz deprimido porque todos lo miran justificadamente para abajo, cuando la gracia del original era justo la ignorancia beatífica de Gadget sobre su propia torpeza. ¿Alguien quiere ver, digamos, al Inspector Clouseau deprimido? No, ¿verdad? Luego ponen a una niñita Michelle Trachtenberg, futura Dawn en Buffy la Cazavampiros, como Penny... y la tienen de adorno, en vez de ser la que resuelve el caso, como manda el canon. Y Rupert Everett hubiera sido un excelente Doctor Claw... pero le muestran la cara desde el minuto uno, ¡e incluso en el afiche!, porque el personaje imita a Blofeld, el jefe de SPECTRE y enemigo de James Bond, pero a Blofeld le mostraron la cara recién en su tercera aparición dentro de la saga de 007. O en la primera aparición en su versión del reinicio, en SPECTRE de 2.015, porque el ser humano es el animal que nunca aprende. Pero volviendo al Inspector Gadget. En la película, el Gadgetmóvil habla... con voz de jamaiquino, al mejor estilo Jar Jar Binks. Por cierto: Perpetrado por el guionista de Detrás de líneas enemigas, la segunda y tercera de X-Men, Elektra, Hulk: El Hombre Increíble, Los Vengadores y Ready Player One, si les sirve el dato.

¿El futuro?.- Vamos... ¿qué futuro? Esta película ni siquiera hizo caja suficiente para compensar la muy modesta inversión de 90 millones de dólares. Fue la segunda película de David Kellogg, la primera había sido ¡Cool as Ice!, sí, la de Vanilla Ice en 1.991, y después de ésta, nadie volvió a darle trabajo, aunque considerando que como consuelo tiene los brazos de una esposa que fue modelo de Playboy, pues... En cuanto a Matthew Broderick, ésta fue la gota que rebalsó el vaso, después del fiasco de Godzilla en 1.998, y aunque ha seguido actuando, su carrera como estrella de primera línea acabó ahí y entonces. Créase o no, esta película tuvo secuela, aunque con menor presupuesto, directo a DVD, y sobre todo, con todo el elenco cambiado por actores más de segunda fila. Algunos dicen que es mejor precisamente porque el menor presupuesto la hace verse más como un cartoon; cuando la vea, les digo. Lo último que supimos de esta franquicia fue una serie animada de 2.015, que se supone es una secuela de la serie original, con Penny hecha una adolescente y enamorada del hijo del Doctor Claw, y... sí, es tan mala como suena. Ni siquiera van a tener ustedes posteo sobre eso acá en la Guillermocracia: Aguanté apenas dos episodios, y adiós.
  • DEFCON - 5 (Lowest State of Readiness).


3.- Los ángeles de Charlie.

La franquicia.- Caso muy limítrofe aquí, porque esta franquicia se basa en una serie de televisión exhibida entre 1.976 y 1.981, o sea, es casi por completo setentera, desarrollada por el incombustible Aaron Spelling. Pero la incluyo porque la considero como la gran bisagra o punto de inflexión entre las adaptaciones setenteras y las ochenteras, tanto el qué adaptar, como en el cómo. El comentario de una de sus estrellas, la legendaria y guapa Farrah Fawcett, nos ahorra mayores análisis: "Cuando el show era el número tres, yo pensaba que era por nuestras actuaciones. Cuando llegamos al número uno, decidí que sólo podía ser porque ninguna de nosotras llevaba sostén". Pero no seamos injustos. Aunque Los ángeles de Charlie fue una de las primeras grandes series del subgénero de chicas balanceando delantera, cuya fórmula fue refinada al máximo después por Baywatch, y por tanto un exitazo con los varones, también lo tuvo con las chicas porque fue una de las primeras propuestas en donde las mujeres eran chicas de acción, y no las floreros destinadas a ser enamoradas por el galán a razón de una por capítulo. En ese sentido, partiendo desde el puro y simple planteamiento, y considerando la época en que se emitió, la serie televisiva Los ángeles de Charlie acabó resultando más progresista para su tiempo, incluso que buena parte de la televisión actual, lo que no es poco.

La resurrección.- Un poco al calor de otras adaptaciones contemporáneas de series televisivas de las décadas de 1.960 y 1.970, como por ejemplo El Santo, Perdidos en el espacio, o Mi marciano favorito, es que se estrenó la película Los ángeles de Charlie en 2.000. Los productores tuvieron el buen tino de reparar en que habían pasado un par de décadas, y por lo tanto, una adaptación rigurosa de la fórmula de acción con chicas guapas, novedosa en su tiempo, podía resbalar en audiencias mucho más acostumbradas a estas cosas. De manera que le dieron un enfoque un tanto cómico y algo paródico, enfatizando los elementos más camp de la franquicia. Con Cameron Diaz y Lucy Liu incendiendo motores, más Drew Barrymore puesta ahí porque... quien sabe. Para la dirección llamaron a un debutante llamado McG... En serio, su nombre (artístico) son tres consonantes. Cuyos créditos venían desde el mundo de los videoclips, y por lo tanto, era el tipo justo para darle el ritmo desenfrenado y la energía desatada que pedían para el proyecto. Y la estrenaron, confiando en que funcionara...

¿El futuro?.- ...y funcionó. La película rindió bastante bien. Hizo algo más de 260 millones de caja; por comparación, ese mismo año el estreno de la mucho más recordada X-Men, octava en la taquilla, hizo casi 300, con una inversión de 93 millones más publicidad. Hoy en día, esas cifras serían para poner a los ejecutivos responsables bajo vigilancia médica, por aquello de evitar que se suiciden, pero eran tiempos más inocentes, claro. El caso es que, creyendo tener un éxito entre las manos, los productores se abocaron a una secuela, que fue Los ángeles de Charlie: Al límite, en 2.003, con McG repitiendo en la dirección. La misma cometió el error de ser más seria, demostrando que la fórmula de veinte años antes ya no funcionaba, y se estrelló en la taquilla, por mucha Demi Moore en bikini poniéndole caritas sáficas a Cameron Diaz en bikini. La franquicia quedó confinada a la televisión, e incluso ahí, algún nuevo reinicio ha terminado por fracasar. A finales de 2.018 comenzó el rodaje de todavía otra entrega de la franquicia en el cine, un reinicio en forma por lo que sabemos, con fecha programada para 2.019. Su gran baza es Kristen Stewart, y según dicen, tratarán de hacerla seria, porque... mujeres de acción en la era #MeToo. Qué puedo decirles, me huele a fracaso por anticipado. Aunque quién sabe, de repente no sólo tiene éxito, sino que hasta es buena y todo. O peor aún: Me conozco, así es que capaz que hasta termine viéndola en el cine. Qué puedo decirles, yo no tengo remedio.
  • DEFCON - 1 (NUCLEAR WAR INMINENT!).


4.- Martes 13.

La franquicia.- Ya sabemos cómo funciona. Alguien tiene una idea genial, y de inmediato salen los clones. En 1.978, el éxito inesperado de turno fue una película de terror llamada Halloween, que más o menos codificó el actual Slasher como género fílmico. Por lo que en 1.980 salió un clon titulado Martes 13, que era... bueno, digamos que una mezcla entre Halloween por un lado, y Psicosis de Hitchcock por el otro, a falta de una descripción mejor. El engendro de película en cuestión generó varias secuelas y una tan barata como lucrativa franquicia, centrada en un asesino en serie llamado Jason Voorhees, despreciada por los críticos entonces y ahora, pero que los fanáticos del terror devoraron con fruición. Los productores sacaron secuelas como churros, a razón de casi una por año, introduciendo cambios aquí y allá para darle un soplo de aire fresco a lo que en esencia es reciclar el argumento de un asesino cargándose adolescentes calentones, con perfecto espíritu de tomar el dinero y correr, hasta que sucedió lo inevitable, es decir, el agotamiento de la franquicia. El primer lapso de más de dos años entre dos películas, desde la octava (1.989) a la novena (1.993), fue también la antesala para el funeral definitivo de la franq... perdón. Que ya Jason había resucitado en... alguna de ésas, no quiero acordarme de cuál. Ni que fuera zombi. La franquicia o el asesino, qué tanto más da.

La resurrección.- Resulta hilarante que el Gobierno de Estados Unidos por fin reconoce que tiene un problema con Crystal Lake, y envía a sus fuerzas para capturar a Jason Voorhees. Ya podían haber enviado a Rambo, lo que sería un cross over digno de verse, digo yo, pero no, no cayó esa breva. Como no lo pueden matar, lo congelan. Y lo despiertan en el futuro, en el espacio, porque la gente en esta serie de películas es tonta de capirote y siempre anda despertando cosas del pasado que no deberían despertar. Además, le meten implantes cibernéticos porque... imbecilidad. O sea que ahora, Jason Voorhees le añade ser cyborg a ser un impedido mental zombi, lo que se llama meter el acelerador en quinta y con los frenos cortados. Lo anterior, es el argumento de Jason X, la película que, ocho años después de la novena entrega, intentó revitalizar la franquicia, con la idea coprófaga que siempre ronda a los productores de Hollywood faltos de ideas: ¡Hagámosla en el espacio! Lo que funcionó tan bien para Critters y Leprechaum, léase lo anterior en modo sarcástico, por supuesto. Rodada en Canadá, y con Lexa Doig como una de las protagonistas, entonces más o menos famosilla entre los fanáticos de la Ciencia Ficción por su rol en la serie de televisión Andromeda. Por alguna razón, aparte de un pase en un festival de Alemania, esta película se estrenó en 2.001 en... España, de entre todas las posibilidades. En el resto del mundo la infligieron la estrenaron en 2.002. Y a contar billetes... o no.

¿La resurrección?.- Funcionó tan bien como suelen hacerlo las películas del subgénero "¡Hagámosla lo mismo, pero en el espacio!". O sea, no funcionó casi para nada, en los cines por lo menos, en donde ni siquiera recobró lo que costó, aunque los productores se resarcieron con el entonces todavía redituable mercado del DVD. Pero no tanto como para pensar en una nueva secuela. Lo que le dio vía libre a... un cross over. Freddy vs. Jason de 2.003. Ya hablaremos de eso en la próxima entrega de Cine Ga Ga, pero por lo pronto, digamos que dicha película tampoco le hizo mucho favor a Jason Voorhees, además que ambientándose en la Tierra del presente, implícitamente deja fuera del canon a Jason X. Supuesto de que alguien la considere dentro del canon, claro. El siguiente paso para reflotar la franquicia, fue el obvio, instalado desde Batman inicia y Casino Royale: El reinicio. Se lo mandaron en 2.009. La película hizo su poco de caja, no digamos que no, pero no parece haber sido suficiente para, ya saben... justificar una secuela. Ayudado en buena medida porque una eventual secuela implica poner de acuerdo a las productoras Paramount y New Line Cinema, titulares ambas de porciones de la franquicia, lo que complica el asunto, claro está. Desde entonces, las noticias sobre una nueva entrega han ido y venido, pero ha pasado una década, y nada. En Noviembre de 2.018 se anunció una precuela, que no ser por qué, me da el pálpito que si funciona, acabarán diciendo que siempre fue un reinicio. Y yo carcajeándome, como si tuviera pensado verla en cualquier caso.
  • DEFCON - 4 (Increased Intelligence Watch).


5.- Cocodrilo Dundee.

La franquicia.- No era un chiste del episodio de Los Simpsons en que ellos viajan a Australia. La década de 1.980, de verdad, tuvo un fetiche con la isla continente de los koalas y canguros. En materia musical tuvimos a Olivia Newton-John, Kylie Minogue, AC/DC, INXS... Y en cine tuvimos a varios actores y directores australianos que probaron suerte en Hollywood, franquicia de Mad Max inclusive. En medio de todo esto, en 1.986, se estrenó una película titulada Cocodrilo Dundee, en la cual vimos a un australiano llamado Paul Hogan como un predecesor de Steve Irwin, que viajaba de jungla a jungla, de Australia a Nueva York, a hacerle la vida de cuadritos, y finalmente enamorar, a una muy guapa Linda Kozlowski. Irónicamente, la película popularizó el tópico del australiano al máximo, aunque el propio Cocodrilo Dundee protagonista en la película era un tipo que vivía más del cuento que otra cosa, aunque agallas no le faltaban cuando se requería. Todos recuerdan el célebre: "¿Eso es un cuchillo? ¡Esto es un cuchillo!". Aunque sea por la parodia de Los Simpsons. Como sea, la película engendró una secuela, Cocodrilo Dundee II de 1.988, que a diferencia de la anterior, pasó sin pena ni gloria, y mató la franquicia para bien. O eso creíamos. Estamos en la serie de posteos en que estamos, a final de cuentas.

La resurrección.- Me imagino que por el éxito de Cazador de cocodrilos, el programa que hizo famoso a Steven Irwin, y que fue emitido desde 1.996 hasta que se lo cargó una mantarraya mosqueada en 2.006, alguien debió pensar en que era una buena idea traer de regreso al australiano al máximo original. El mismo Paul Hogan quizás, porque en esos años, después de fiascos como Casi un ángel o Flipper, su carrera estaba bajo mínimos. De manera que en 2.001, trece años después de Cocodrilo Dundee II, vino a estrenarse una tercera entrega. Quizás para atraer a la chavalería ignorante de quien fue Cocodrilo Dundee en primer lugar, no le pusieron número, escondiendo así su condición de secuela, y la llamaron simplemente Cocodrilo Dundee en Los Angeles. Con un humor mucho más blanco que las algo más arriesgadas originales, con unos Paul Hogan y Linda Kozlowski mucho más cansados porque el tiempo no perdona, y un guión falto por completo de imaginación, el asunto no prendió. De hecho, ¿alguno de ustedes recordaba esta película? La banda sonora era de Basil Poledouris, de todas maneras. Algo es algo.

¿El futuro?.- ¿Necesito decirlo? Cocodrilo Dundee en Los Angeles fue un bombazo de los épicos, nivel artillería de la Primera Guerra Mundial de épico. Fiasco en la taquilla. 11% de aprobación en Rotten Tomatoes. Candidata a un Premio Razzie como Peor Remake o Secuela, aunque perdió frente a El planeta de los simios de Tim Burton. Una eventual secuela o spin-off con el hijo de Cocodrilo Dundee, cancelada. Cualquier posibilidad que quedara de traer el personaje de regreso, se evaporó en el aire. Irónicamente, parece que el propio Paul Hogan es reticente a una cuarta entrega, y considerando que el personaje es prácticamente Paul Hogan, asignarle el personaje a un nuevo actor al estilo James Bond parece una jugada fuera del tablero, por lo que la franquicia parece acabada para bien. En 2.018 salió un trailer en donde Paul Hogan retomaba el personaje para una producción llamada Dundee, con cameos de insignes australianos como Hugh Jackman, Chris Hemsworth, Margot Robbie, Russell Crowe e Isla Fisher, figúrense, y todo el mundo se llevó las manos a la cabeza: "¡Oh, Dios, no, otra secuela innecesaria de una franquicia ochentera no, POR FAVOR NO!". Al final, la sangre no llegó al río. Que era todo una bromita, y el trailer era en realidad un falso trailer. ¿O no? ¿O estaban simplemente tanteando el terreno? Preguntas, preguntas...
  • DEFCON - 5 (Lowest State of Readiness).


Y hasta aquí, la primera traca de Cine Ga Ga. Quedan treinta y cinco franquicias en siete entregas más. Treinta y cinco en siete. Esta gente de Hollywood se ha vuelto loca. ¿Y qué viene para la siguiente entrega? Abriremos los fuegos con un cyborg de mala entraña. Jejé, mala entraña. ¿Lo pescan? Porque es un cyborg, y a lo mejor no tiene entr... De acuerdo, mi sentido del humor está bajo mínimos hoy. Otro asesino en serie, supongo que adivinan quién. Un combo: Dos por el precio de uno. Cierto amigo de los niños. Y un bikini rosado que... bueno, si lo más recordado del regreso de tu franquicia es un bikini rosado, con eso creo que lo digo todo, ¿verdad? Todo eso acá en la próxima entrega de Cine Ga Ga, aquí en la Guillermocracia.

Global Thermonuclear Nostalgia... Strange Game...

domingo, 6 de enero de 2019

"Flash Gordon" de 1.979: Un pulp animado clásico.

Flash Gordon y Dale Arden: La dama en eterna necesidad de ser rescatada, y el machote salvador heteropatriarcal.
¡Ah, la magia de YouTube! ¿Para qué necesita uno ver televisión, y bancarse temporadas de trece o veintidós episodios de una serie que, gracias a la peste del binge-watching, ahora las hacen con todo el relleno posible para completar la cuota encargada por la cadena televisiva? Gracias a YouTube es posible sumergirse en el pasado, y volver a reencontrarse con esas series viejas que uno vio en su tiempo... y que no llegaron a ser clásicas por nada. No están todas, por supuesto, pero los fanáticos han subido tantas cosas arriba, que siempre hay de donde elegir. Y una de esas elecciones, fue volver a reencontrarme con Flash Gordon, la mítica serie animada de 1.979, que en este año 2.019 por tanto cumple cuatro décadas. De manera que vi la primera temporada completa. La segunda... no pasé del primer episodio. La segunda temporada, para los que la vieron, es aquella en donde aparece el dragón rosado. Los que vieron la serie, únanse al club: todos odiábamos al condenado dragón rosado ése.

Hagamos un poco de historia. Flash Gordon es uno de los cómics arquetípicos en la Ciencia Ficción; partió en 1.934, creado por el dibujante Alex Raymond. La premisa es simple: el futbolista americano Flash Gordon, acompañado por su novia la periodista Dale Arden, ambos son secuestrado por el profesor Hans Zarkov, y el trío emprende un viaje al planeta Mongo, regido por el malvado Emperador Ming el Despiadado, en donde vivirán fascinantes aventuras. Flash Gordon es un producto de pura fantasía pulp, pero en versión cómic en vez de narrativa; en su premisa y desarrollo, le debe más que un poco a John Carter de Marte, personaje protagonista de una seminal serie de novelas que fue publicado por primera vez en 1.912. Ambos personajes, John Carter de Marte y Flash Gordon, pueden considerarse el epítome del Romance Planetario, ese subgénero narrativo que consiste en darle acción a un personaje aventurero en tierras exóticas como junglas y desiertos, sólo que esas tierras exóticas suelen estar ubicadas en otros mundos en vez del nuestro, lo que posibilita introducir elementos de Ciencia Ficción a la mezcla.

Flash Gordon en su día fue muy influyente por el estilo de dibujo. Hoy en día es difícil verlo, porque el estilo de dibujo de Alex Raymond ha sido copiado hasta la saciedad, pero para los estándares de la época, era la representación misma del movimiento, la épica y la acción. Esto, sumado a lo muy imaginativo de sus aventuras, lo hizo carne de adaptación casi desde sus orígenes. Así, ya en 1.940 habían tres seriales dominicales basadas en el personaje. En 1.980, siguiendo la estela de las epopeyas galácticas tipo Star Wars, hubo una adaptación muy camp para el cine, mítica hoy en día gracias en lo principal a la banda sonora de Queen. Ya se la saben: "FLASH!!! Ah-ah... Saviour of the universe...". En televisión, hubo una versión animada en 1.996, y una con actores de carne y hueso en 2.007. Pero de todas las adaptaciones de Flash Gordon, probablemente la más memorable es la que comentaremos, el Flash Gordon de 1.979.



A esta serie se la suele llamar directamente como Flash Gordon, y así se tradujo al castellano, pero su título completo es The New Adventures of Flash Gordon. Lo de nuevo que dice el título ya tiene algo de guasa, porque han pasado casi cuarenta años desde su estreno, pero era la primera adaptación del personaje en cerca de un cuarto de siglo, así es que en su tiempo parecía justificado. La serie fue producida por Filmation, un poco al calor del éxito que había tenido La guerra de las galaxias un par de años antes, y que como sabemos, desató una breve fiebre galáctica entre el público. No debemos olvidar que la saga galáctica de George Lucas tomó más que un poco de inspiración de Flash Gordon, hasta el punto que, dicen los rumores, George Lucas habría creado a Luke Skywalker después de que no pudo hacerse con los derechos de Flash Gordon para llevarlo al cine.

La serie partió como un proyecto de telefilme con actores de carne y hueso. Pero pronto se hizo evidente que rodar la misma iba a ser increíblemente oneroso, algo que sólo valía la pena en el cine. En cuanto a este proyecto, se cambió a un telefilme, pero animado. Y luego los productores, cuando vieron el resultado, quedaron muy entusiasmados y pidieron que fuera transformada en una serie hecha y derecha. Existen ciertos vestigios de su pasado como proyecto de telefilme, en la serie definitiva: así, los cuatro primeros episodios de la serie forman un miniarco argumental, y el final del cuarto episodio bien hubiera podido servir de final absoluto, salvo por un continuará insertado para seguir presentando nuevas aventuras en capítulos sucesivos. Un detalle interesante, es que incluso como serie animada, Flash Gordon resultó un tanto cara, por lo que buscaron financiamiento externo. Finalmente, el productor Dino de Laurentiis se ofreció a financiar lo que faltaba de la serie animada, a cambio de que Filmation le cediera los derechos para rodar una película, lo que abrió el camino para la película Flash Gordon de 1.980, la con música de Queen que mencionábamos más arriba.

Una mención a los estudios Filmation, responsables de una serie de clásicos animados de las décadas de 1.960, 1.970 y 1.980. Aunque por clásicos nos referimos más bien al factor nostalgia, porque la verdad es que las producciones de Filmation dejaban un poco que desear en lo que a animación se refiere, incluso para los estándares de su día. La verdad sea dicha, en su día Filmation fue contra la costumbre establecida por otros estudios de animación, de externalizar el trabajo en el extranjero y ahorrarse así unos centavos; las animaciones de Filmation eran todas producidas en Estados Unidos, lo que habría hinchado de orgullo a Donald Trump por supuesto, pero eso encarecía los costes de producción. Para que esta política no los arrojara a la bancarrota, Filmation usó una curiosa combinación de dibujos más o menos bien trabajados en lo que a diseño se refiere, con reutilización a lo bestia de secuencias animadas una y otra vez, lo que produjo un estilo muy reconocible. Porque sólo Filmation se gastaba lo que no tenía en crear secuencias con rotoscopía, que quedaban muy bonitas en pantalla, para luego reutilizarlas tanto, que terminaban creando un efecto muy extraño, casi psicodélico, podríamos decir. De todas maneras, justo es señalar que el Flash Gordon de 1.979 es considerada una de las joyas de la corona, en lo que a producciones de Filmation se refiere, y el título no se lo ha ganado por nada.

Ming el Despiadado. Si hicieran un remake ahora, seguiría teniendo esos rasgos orientales, pero sería un actor contratado por un villano occidental, porque la taquilla en China...
La primera temporada es enormemente fiel al cómic original. Esto es una bendición mezclada, porque el cómic original, ya lo decíamos, data de 1.934, y por seguir las convenciones del pulp de la época, no siempre se puede decir que estaba a la altura. La partida de la serie se ahorra la secuencia del despegue de la expedición del trío de protagonistas a Mongo, y se abre con la nave espacial ya sobrevolando dicho planeta, y siendo derribada por las naves de Ming el Despiadado. La secuencia está increíblemente animada para los estándares de la época, tanto que... fue reutilizada algunos capítulos después, en los cuales, con algún pretexto argumental, los protagonistas vuelven a subirse a la nave y vuelven a ser derribados. Lo que decíamos: animación sobresaliente, combinada con reciclaje de secuencias. Un producto Filmation, después de todo, amigos míos. El caso es que la nave cae en Mongo, y Flash Gordon junto con Dale Arden y el profesor Zarkov quedan varados en su superficie, abriéndose así el abanico de aventuras que vivirán en lo sucesivo.

La primera temporada completa está integrada por dieciséis episodios, que en conjunto forman una pequeña saga de aventuras. Hoy en día estamos acostumbrados a las animaciones serializadas, pero en 1.979, las cadenas televisivas exigían que todas las animaciones tuvieran episodios autoconclusivos, con un status quo absolutamente invariable, para poder emitirlos en cualquier orden... o desorden, mejor dicho. En Flash Gordon, en cambio, cada episodio de la serie terminara en un continuará que iba a ser resuelto en el inicio del episodio siguiente, lo que era desusado para la época. Y sin embargo, ésta era justo la manera en que Flash Gordon debía ser adaptado, porque ocurre lo mismo en el cómic original; en éste, cada episodio termina también con Flash Gordon y los suyos en algún peligro inminente, por lo que el lector debía leer el episodio siguiente del cómic para averiguar cómo salían de él.

Ahora bien, la idea de que sea una saga serializada, debemos tomárnosla con un poco de calma. En realidad, fiel al espíritu de los cómics, casi todos los episodios eran aventuras más o menos autocontenidas, sólo que la resolución de cada aventura individual no ocurría al final de cada capítulo, sino al inicio del siguiente. Así, cada episodio seguía una estructura característica en la cual los protagonistas estaban en el peligro inminente en que habían quedado en el episodio anterior, se salvaban del mismo de una u otra manera, pero esa salvación los llevaba de cabeza a una nueva aventura en un lugar por lo general completamente diferente, lo que llevaba a un enorme continuará en el final del episodio, y así sucesivamente. Puede parecer algo tramposo, dar la idea de saga cuando en realidad son aventuras aisladas con cliffhangers metidos de mala manera, pero por acá nos lo tomamos como un homenaje al cómic original, que funcionaba más o menos de la misma manera, en realidad.

La princesa Aura. Cuando soy buena, soy buena, pero cuando soy mala, soy mejor.
De todas maneras, con esta sencilla manera de estructurar la historia, los guionistas se permitieron unos cuantos lujos. Los tres primeros episodios narran cómo Flash Gordon une fuerzas con Vultan, el rey de los hombres halcón, y con el príncipe Barin de Arboria. En el episodio siguiente se cierra un pequeño arco argumental en el cual Ming el Despiadado ha lanzado a toda pastilla a su planeta Mongo contra la Tierra para destruir a ésta; cómo es que Mongo iba a sobrevivir a la colisión, no se dice, pero eso no es importante, porque todo se trata de ver lo malvado que es Ming el Despiadado. Lo ya dicho: puro espíritu pulp aquí. Luego de solucionada esta subtrama, vienen una serie de aventuras individuales en las cuales vemos a Flash Gordon vagando sobre la superficie de Mongo, y encontrándose con varios otros personajes, tomados el grueso de ellos de los cómics originales de Alex Raymond. Cada aventura es en principio autoconclusiva, o dura a lo sumo un par de episodios, aunque hay un hilado de fondo en la idea de que Flash Gordon está recolectando potenciales aliados con los cuales al final, quizás, consiga derrocar el reino de terror de Ming el Despiadado.

Una subtrama adicional muestra también relaciones románticas cruzadas: Flash Gordon y Dale Arden son la pareja oficial, pero a su vez, Ming el Despiadado quiere que Dale Arden sea su novia, mientras que la princesa Aura, hija de Ming, quiere con Flash Gordon, lo que a su vez motiva la rivalidad de Barin en contra de éste, porque Barin a su vez pretende a Aura. Es un poco culebronesco, vale, pero nuevamente, en la televisión infantil de 1.979 simplemente no se mostraban relaciones románticas, o si se hacía, era en clave infantil de "¡Yiak, asco, chicas!", en vez de usar el tono más adulto que vemos en Flash Gordon, porque se suponía que no debíamos abrirle tan temprano los ojitos a los niños, etcétera. Sumémosle además que a la princesa Aura la dibujaron para llevar al máximo el fanservice, sin llegar a mostrar desnudos por supuesto, y las otras chicas que aparecen aquí y allá, salvo la casta Dale Arden, no desmerecen tampoco, y tenemos un contenido que era bastante adulto para los estándares de su tiempo.

Al final de la primera temporada, vemos una gran batalla contra Ming el Despiadado, decisiva como para cerrar la serie si fuere el caso, pero no tanto como para imposibilitar una eventual segunda temporada. Y dicha segunda temporada llegó, para desgracia de todos nosotros. Porque los ejecutivos a cargo se pusieron muy nerviosos con el concepto de historia serializada, y además con el tono serio de las aventuras, por lo que exigieron un cambio de formato. Así, en la segunda temporada, cada episodio es completamente autoconclusivo, y pueden verse en cualquier orden, lo que por supuesto le hace mucho daño al espíritu de aventura pulp de la serie. Pero el peor pecado fue meter a una mascota para el grupo, un pequeño dragón rosado que vuela, y cuyo principal aporte a la serie es hacer gracietas estúpidas y meterse en problemas. Los guionistas, sotto voce, es casi como si hubieran querido burlarse del concepto y de los ejecutivos que ordenaron el mismo, cuando en el primer episodio de la segunda temporada el dragón organiza un destrozo mayúsculo, y el príncipe Barin comenta acerca de quién habrá tenido la estúpida idea de traer a un dragón rosado al grupo... La idea del amigo gracioso de los protagonistas fue después reciclada por Filmation en otro producto suyo, sólo que de mejor manera: en He-Man y los Amos del Universo, el rol del dragón rosado recayó en Orko, que sólo era odioso la mitad del tiempo, a diferencia del dragón rosado que era ciento por ciento profesional, y se hacía odiar veinticuatro horas al día y trescientos sesenta y cinco días al año.

La abominación/pestilencia/execración/catástrofe/desgracia/aflicción/peste/plaga/calamidad rosada.
Los valores de producción también decayeron un resto, en particular introduciendo elementos un poco más de comedia slapstick, en particular a cargo del dragón, que no cuajaron bien en la fórmula. Además cambiaron el épico opening original por uno más suave y adocenado... que ustedes pueden escuchar en alguno de los discos de Capitán Memo, si les interesa. Por supuesto, la segunda temporada fue muy inferior a la primera, y después de ella, la serie fue cancelada. Curiosamente, en este pantano que fue la segunda temporada encontramos algunos de los primeros trabajos como guionista de cierto personaje llamado Paul Dini, a quien ustedes quizás conozcan mejor como uno de los creadores de Batman: La serie animada, la de 1.992.

Es notorio que Filmation sentía orgullo por Flash Gordon, y se la jugó al máximo por ofrecer una animación lo más cuidada posible. Recurrieron a sus trucos habituales de reciclar secuencias a mansalva, por supuesto, pero en conjunto con Tarzán, que es más o menos del mismo año, fue la primera vez que hicieron un uso extensivo de la rotoscopía para darle mayor naturalidad a los movimientos de los personajes, algo que se agradece en una serie cuya principal baza es la acción. Parte importante del estilo Filmation es distraer la relativa pobreza de la animación con paisajes deslumbrantes, y relativo a esto, con Flash Gordon la Filmation simplemente se lució. Todos los fondos de la serie están muy bien cuidados, dibujados con mucho detalle, lo que hace mucho más envolvente la experiencia. Todo esto es acorde al cómic original, del cual, como decíamos, Alex Raymond llevó al máximo la experimentación estética con el dibujo para incrementar al máximo la épica de su serie. Poco después, Filmation llevó todas estas técnicas a He-Man y los Amos del Universo; eso, por no hablar de que la princesa Teela fue dibujada calcando los diseños de la princesa Aura, algo bastante evidente si se miran en conjunto secuencias de ambas corriendo o luchando, por ejemplo.

Por supuesto, muchas de las innovaciones introducidas por la serie, incluyendo unos diseños de animación más cuidados, sagas serializadas, y fanservice, han sido utilizadas después en otras series animadas de televisión, por lo que cuarenta años después, no es fácil ver el Flash Gordon de 1.979 y apreciar lo verdaderamente original y única que fue la serie para su tiempo. Pero aún así, sigue sobreviviendo porque, en su primera temporada a lo menos, es una destilación pura y dura de lo que es el espíritu de aventuras propio de las historias pulp. Hoy en día vivimos en una época en que las ficciones parecen tomarse con seriedad quizás excesiva, incluso con solemnidad, cuando en realidad lo único que vemos son las mismas historias de aventuras con personajes arquetípicos e incluso de cartón piedra que hemos visto desde que las historias de aventuras son historias de aventuras. En ese sentido, es refrescante volver a una serie como Flash Gordon, que era seria y épica sin pasarse de solemne, ni mucho menos ser aburrida. No es raro que otras adaptaciones posteriores de Flash Gordon hayan fracasado de manera tan estrepitosa: simplemente no entendieron al personaje de la manera tan acabada y respetuosa como lo hizo el equipo de Filmation, a finales de la década de 1.970, luchando con uñas y dientes contra las limitaciones de lo que se suponía eran las limitaciones en la animación para niños de la época.

Un clásico de la animación de la época: Los esbirros del villano son robots para que los jovencitos puedan bajárselos a tiro limpio en manadas, sin que se los acuse de estar asesinando a nadie...