miércoles, 18 de julio de 2018

Los 75 años de Vangelis (3 de 3).


Más allá de las opiniones más o menos favorables que se tengan de Vangelis, debemos reconocerle que nunca le ha faltado creatividad. Partió en el Rock Progresivo, incursionó en la electrónica, y metió elementos étnicos y folclóricos a la mezcla, además de elementos de Música Selecta sinfónica a la mezcla. En el posteo anterior, el segundo de tres, repasamos la cola de su producción en la década de 1.970, así como el grueso de sus discos en la de 1.980. Ahora viene el resto, el material más contemporáneo, el que quizás ya no sea tan famoso porque los aportes de Vangelis han sido incorporados al repertorio común, y lo que un día fue revolucionario, ahora suena como un poco más parte del paisaje. Pero por suerte para nosotros, más allá de discos mejores o peores, Vangelis en cuanto Vangelis nunca ha decaído realmente, y tenemos la producción más reciente para comprobarlo, la misma cuyo repaso comenzamos ahora, en este tercer posteo y final que le dedicamos a su discografía.


25.- Rapsodies (Irene Papas, 1.986).



Mencionábamos que la legendaria actriz y cantante Irene Papas colaboró con la banda Aphrodite's Child para su ciclópeo disco 666, y luego, cuando Vangelis corrió por cuenta propia después de disuelta esa banda, ambos unieron fuerzas para homenajear a la música folclórica griega, en el disco Odes de 1.979. En 1.986, ambos reincidieron con Rapsodies, que hace más o menos la misma faena, pero ahora en torno a himnos litúrgicos bizantinos. El resultado es tan inquietante y apasionante como el anterior. Porque sumar la solemnidad de la música bizantina, con la gravitas de Irene Papas, y el talento de Vangelis para crear arreglos que se deslizan con suavidad en el oído, hacen mucho por recrear la atmósfera que esta clase de música debería producir. Este disco es un tanto difícil de acceder si es que no están acostumbrados a esta clase de música, pero si le dan una oportunidad con oídos abiertos y desprejuiciados, se encontrarán con una muy interesante joyita aquí. Por cierto, en años sucesivos, la influencia de la música litúrgica bizantina va a aparecer aquí y allá, de manera bastante prominente, en el resto de la discografía de Vangelis.

  • ¿Recomendado? Si les gustó Odes, la colaboración anterior de Irene Papas con Vangelis, entonces prueben con éste.


26.- Direct (1.988).



Debo reconocer que mi entusiasmo por este disco se ha ido enfriando con el paso del tiempo. Es en general un buen disco, y más aún si se considera que es el regreso al Vangelis un poco más amistoso con el público después de un período de experimentación sónica que puede haber pillado un poco con la guardia baja a su audiencia. Pero para quien ha escuchado su buen poco del maestro, este disco se siente un poco como conecta-los-puntos-con-Vangelis. The Motion of Stars, el tema que abre el disco, parece un radio edit del quinto movimiento de su disco Mask, y más lejanamente, una versión pop de Spiral, el tema que abre el disco homónimo de 1.979. Temas como The Wind of the Will, se dejan caer hacia la vena más jeanmicheljarreiana de Vangelis. Glorianna, con su uso de coros femeninos, ayuda a romper un poco la monotonía. Intergalactic Radio Station por su parte remite un poco a la parte más electrónica de Albedo 0.39. Este disco no tiene ningún tema realmente malo, pero la mitad del mismo que no está conformada por el material de verdad bueno, tiende a ser un poco olvidable. Direct es un disco competente de Vangelis, y en general un disco competente a secas, pero si un régimen totalitario viniera a sacarme de mi casa y me dijera: "¡Te vamos a llevar a una isla desierta ahora, pero te permitimos llevar cinco discos de Vangelis y un reproductor de CDs con baterías contigo para que no te aburras!", den por seguro que Direct no sería uno de mis elegidos.

  • ¿Recomendado? En general sí, aunque sin quemar demasiados fuegos artificiales.


27.- The City (1.990).



Si Albedo 0.39 no fuera el mejor disco de Vangelis, como considero que es, entonces The City podría muy bien ser otro candidato fuerte. Esta joyita de disco injustamente olvidado e ignorado, sin ningún tema que haya permeado a la cultura popular, es un recorrido circadiano por la rutina de la vida urbana. Usando sólo electrónica ambiental, seguimos la ruta desde el amanecer en la ciudad (Dawn), siguiendo por la mañana dedicada al trabajo (Morning Papers, Nerve Centre, Side Streets), y cerrando con otros cuatro temas que parecieran querer ponerle música a la dimensión mística que puede tener el vivir en una ciudad, como foco de desarrollo de la cultura y la civilización. Incluir el mismo diálogo de un tipo intentando comprar un sandwich y un periódico, tanto al inicio como al final del disco, subraya de maravillas el carácter cíclico de la vida en la ciudad moderna. Como invitados especiales en este disco nos encontramos con las voces de Roman Polanski y Emmanuelle Seigner; en la época de grabarse el disco, ambos estaban trabajando como director y actriz principal de la película Perversa luna de hiel, para la cual fue Vangelis quien compuso la banda sonora. Sin embargo, no la incluimos acá porque, salvo algún tema que ha sido incluido en discos compilatorios, la música de dicha película no ha sido editada a la fecha en disco, en el mejor de mis conocimientos por lo menos.

  • ¿Recomendado? Absolutamente, no comprendo cómo esta maravilla de disco yace en un olvido tan profundo.


28.- Page of Life (Jon & Vangelis, 1.991).



Aunque lanzado en 1.991, en realidad el cuarto y hasta la fecha último trabajo de Jon & Vangelis fue grabado en 1.986, quedándose engavetado media década completa por alguna razón. Y se nota en su sonido ochentero, ya fuera de moda por la época de su lanzamiento. Dicho de manera bruta, Page of Life es en esencia un disco compuesto y grabado en piloto automático. Competente, sí, porque Vangelis y Jon Anderson saben lo que hacen cuando se meten a un estudio de grabación, pero no particularmente excitante. Los aspectos progresivos se han marchado casi por completo, y ahora todo lo domina un sonido que podemos definir como un híbrido de New Wave y Soft Rock, algo que suena como producto para crítico sofisticado de revista musical ochentera. En algunos temas, como Money, o Journey to Ixtlan, el dúo se acuerda de que a lo mejor querríamos escuchar algo, ya saben, interesante, y se ponen de manera exitosa con la labor. Pero el resto, si bien no es malo, en general tiende a ser olvidable. Después de este disco, el proyecto Jon & Vangelis quedó a un lado del camino, y francamente, si la curva descendente iba a seguir, pues por mí tanto mejor, si me preguntan.

  • ¿Recomendado? Sí, si les gusta la música ochentera, o les han gustado los discos anteriores de Jon & Vangelis, o son completistas de alguno de los dos, o si simplemente les gusta un disco de canciones con buenos arreglos. Pero imprescindible, definitivamente no.


29.- 1492: Conquest of Paradise (1.992).



El negocio de las bandas sonoras es complicado. Si compones un trabajo de porquería, puedes arruinar la película, pero si compones música demasiado buena o memorable, al final la misma acabará por comerse al filme en vez de hacer lo que debe, o sea, acompañarlo de manera discreta. 1492: La conquista del paraíso, película de Ridley Scott quizás no todo lo redonda que debería, pero mucho más interesante de lo que se recuerda, sufrió esa maldición: la película es buena, pero la banda sonora es mejor. Resultado: Hoy en día nadie se acuerda de la película, y quienes tararean el clásico tema Conquest of Paradise que acompaña a las carabelas navegando hacia lo desconocido, a lo mejor ni saben que viene de aquí, o quién lo compuso. Vangelis no se dejó dolor afuera al componer este material, consultando con expertos en música étnica y trayendo guitarristas y cantantes de flamenco para interpretar junto a una orquesta, resultando en un memorable disco que mezcla de manera muy fluida música orquestal, canto gregoriano y sones étnicos, uno de los mejores trabajos en este estilo. Y una nota de trivia aquí. ¿Quieren ustedes lucirse cantando el tema principal, Conquest of Paradise, pero no se saben la letra? No importa, invéntensela sobre la marcha. Parece latín, pero no lo es: Vangelis se inventó algunas sílabas que sonaran a liturgia católica, para que los cantantes tuvieran algo que cantar, pero esencialmente las letras no son más un galimatías sin ningún sentido. Bueno, eso es una constante en los coros de Vangelis, así es que no debería ser una sorpresa, en realidad.

  • ¿Recomendado? ¿Estamos de bromas? ¡Este es uno de los discos fundamentales de Vangelis!


30.- Blade Runner (1.994).



¿No deberíamos haber incluido este disco más atrás, considerando que la película Blade Runner es de 1.982? No, porque por alguna razón, una edición de este soundtrack salió a la venta recién en 1.994; existe una versión del mismo 1.982, pero no es exactamente éste sino temas de la película siendo interpretados por una orquesta, o sea, lo que vendría siendo de manera técnica un disco de covers. Por su parte, dos cortes ya habían salido en el compilado Themes, y un tercero (Memories of Green) venía del disco See You Later de 1.980. Parte importante del halo místico que tiene Blade Runner como película en la actualidad, no cabe duda, es la potentísima banda sonora de Vangelis, y mucho de por qué la secuela Blade Runner 2049 no pudo calar de la misma manera, en mi opinión, viene porque el trabajo de Hans Zimmer y Benjamin Wallfisch, siendo competente, ni siquiera se le aproxima en lo creativo. La respuesta de Vangelis a qué clase de música deberíamos escuchar en un mundo cyberpunk en donde la sociedad se ha ido al demonio y cada uno brega para sí porque al diablo con el tejido social, viene a ser un baturrillo de muchas cosas, casi como un ejercicio de zapping musical: electrónica, coros gregorianos, cánticos japoneses y arábigos, crooner... Habla mucho del talento de Vangelis que se las arregla para mantener todos estos elementos muy dispares en perfecto equilibrio, y suene todo armónico y coherente. Ahora, si verdaderamente les chifla el trabajo de Vangelis para Blade Runner, pueden intentar hacerse con la edición en tres discos titulada Blade Runner: 25th Anniversary, lanzada, sí, adivinaron si sacaron sus cuentas, en 2.007. De nada.



31.- Voices (1.995).



Descontando bandas sonoras, colaboraciones, y el a medias disco y a medias EP Foros Stimis Ston Greco, que de todas maneras ampliaría después, Vangelis se demoró cinco años desde The City, para sacar otro disco que sea realmente suyo. Pero valió la pena. En cierta medida, Voices es un disco un tanto seguro, en donde Vangelis ya no está bregando por empujar los límites de la experimentación sónica, y se ha instalado de manera cómoda dentro de una fórmula que ya probara en Mask primero, y en 1492: Conquest of Paradise después, de mezclar composición electrónica con arreglos orquestales sinfónicos, coro de Música Selecta incluido, con elementos étnicos aquí y allá para darle sabor. Podría ser un Vangelis adocenado e incluso aburrido, pero de todas maneras se las arregla para introducir variaciones que mantienen las cosas interesantes. Así, el tema Ask the Mountains, con la cantante alternativa Stina Nordenstam como artista invitada, pasa por su versión personal de una canción Dreamwave, mientras que Losing Sleep (Still, My Heart) es un sentido tema en donde brilla Paul Young, el cantante que se hizo famoso con Every Time You Go Away en 1.985, de entre todas las opciones extrañas. En teoría, por lo un tanto dispar de sus materiales, Voices no debería funcionar... pero funciona. Y maravillosamente bien, si me preguntan.

  • ¿Recomendado? Indiscutiblemente.


32.- Oceanic (1.996).



Vangelis suele ser echado a saco, de manera inapropiada por cierto, dentro del montón conformado por los músicos de New Age, género musical con muy mala fama debido a los músicos flojos que utilizan su finalidad de relajación como pretexto para pegar notas sin chicha ni substancia. Por eso, resulta interesante escuchar un disco de Vangelis que de verdad puede encasillarse dentro de la música New Age. O música Ambient, si quieren, aunque Vangelis ya había girado alrededor del género varias veces, como debería resultar obvio a estas alturas de esta serie de posteos. Como el título indica, Oceanic busca en efecto hacernos sentir una conexión con el océano, como fuente y dador de vida. Es fácil mirar por encima a este disco porque no tiene realmente momentos de gran épica, pero la intención es justo ésa, hacernos sentir la comodidad y tibieza de ser acunados por, lo ya dicho, el mar y la vida oceánica. Detalles como incorporar guitarras folclóricas españolas en Spanish Harbour, o cerrar el disco con el inspirador Songs of the Seas, consiguen evitar que esto se convierta en un muermo, y pueda de hecho... escucharse, de principio a fin. ¿Están teniendo ustedes un día de ésos, y lo único que quieren es escuchar algo de música que los haga sentirse más reconciliados con la existencia? Prueben con este disco, y después me cuentan cómo les va.

  • ¿Recomendado? Quizás no tanto como otros discos de Vangelis, pero lo ya dicho, si han tenido un día de ésos y lo único que quieren es un momento de sosiego en intimidad, Oceanic es la recomendación perfecta.


33.- El Greco (1.998).



Este disco nació como la ampliación de un EP anterior llamado Foros Timis Ston Greco, valga la nota discográfica para que partan buscando acá y no allá. ¿Estamos? Bien. El hecho de que el estilo de música de Vangelis haya caído un poco bajo el radar en la década de 1.990, ha conseguido que esta joyita pase inadvertida incluso hasta para los fanáticos del músico. El Greco es en esencia un disco de Música Selecta ambiental, ejecutada con instrumentos electrónicos, claramente inspirado en la música litúrgica bizantina. En cierto sentido, puede verse como un desarrollo del estilo mostrado en 1492: Conquest of Paradise, descartando los elementos étnicos de América y enfatizando los europeos. Y consigue la alquimia de ser solemne sin ser aburrido, y elegante sin ser rebuscado. Vangelis intentaría mantenerse en esta línea para el disco Mythodea, con resultados un tanto inferiores a mi gusto; entre El Greco y Mythodea... éste es el valor seguro, si me preguntan.

  • ¿Recomendado? Puede parecer un tanto raro, escuchado por primera vez, pero después de acostumbrarse, empiezan a aparecer las sutilezas y belleza del disco.


34.- Mythodea: Music for the NASA Mission: 2001 Mars Odyssey (2.001).



Hace un tiempo atrás argumentábamos que muchas bandas sonoras de Hollywood son en realidad un pastiche de Gustav Holst, o al menos, de los principales puntos musicales de su tema Marte, el Portador de la Guerra. Este disco es todavía otro pastiche holstiano en muchos aspectos, aunque no es exactamente el soundtrack de una película, sino de... una misión espacial. Sólo que no partió siéndolo. Algunas explicaciones aquí, para entender el embrollo. Vangelis compuso parte de este material para un concierto en vivo en 1.993, inspirado en lo que podríamos llamar la tradición telúrica de la Mitología Grecorromana. Lo que explica por qué este disco supuestamente espacial es... tan poco espacial. El trabajo fue rescatado del olvido, ampliado con nuevo material compuesto por Vangelis, y lanzado en su versión definitiva en el disco de 2.001 que ahora conocemos como Mythodea. A estas alturas, no debería ser una sorpresa si digo que el Vangelis más electrónico se ha ido prácticamente de paseo, frente a lo que en esencia es un disco de Música Selecta, en el estilo que Vangelis venía consolidando en los últimos años. Por cierto, en lo personal no soy demasiado fanático de este disco. Es bueno, sí, es Vangelis a la vena si se obvia lo electrónico que muchos asocian con el personaje, pero su buena hora de duración se me hace un poco largo. En materia de irse a sinfónico, creo que Vangelis hizo un trabajo muy superior en la banda sonora de 1492: La conquista del paraíso, si me preguntan.

  • ¿Recomendado? A medias. Tiene buenos temas, pero lo ya dicho, se me hace un poco largo. Si consideran que 1492: Conquest of Paradise es un disco fundamental de Vangelis, Mythodea tendrá mejor llegada con ustedes.


35.- Alexander (2.004).



Cuando Oliver Stone decidió rodar su biopic sobre Alejandro Magno, con el desafortunadísimo casting de Colin Farrell como el protagonista y Angelina Jolie como su madre Olimpia, al menos tuvo el ojo de que su película de la Antigua Grecia tuviera un compositor moderno griego. Hubiera pintado más Basil Poledouris, quien falleció un par de años después, en 2.006, y a quien se le daba bastante bien ponerse bruto con la épica en el cine, pero por un motivo u otro, se quedó con Vangelis. Por fortuna, tenemos buenos resultados aquí. Es un Vangelis un tanto de fórmula, pero que para lo que se espera, funciona bien. Sigue en su fórmula de irse a sinfónico que es su marca de fábrica desde la década de 1.990, pero al igual que en 1492: Conquest of Paradise, incorporando elementos étnicos. Griegos y no del Caribe, claro está. A los elementos de percusión tribal griega sumó adiciones de música étnica del Medio Oriente, y le quedó un trabajo muy resultón. Sin ser mi banda sonora favorita de Vangelis, es de reconocer que el hombre hizo en general un buen trabajo aquí: la música tiene épica en las escenas de grandeza cesárea, o alejandrina deberíamos decir, y mucho empaque en las escenas de batalla. Alexander en cuanto película puede ser irregular, con algunos puntos muy positivos y otros nefastos e incluso irritantes, pero la banda sonora contribuye mucho a levantar la épica de una película construida sobre la arriesgadísima decisión de no mostrar al Alejandro Magno conquistador del Imperio Aqueménida, sino al que viene después, cada vez más lunático en sus aspiraciones del sueño universal.

  • ¿Recomendado? Quizás no tanto como otras bandas sonoras de Vangelis, pero no pueden dejar de escucharlo si tienen algo de sentido épico en las venas.


36.- Rosetta (2.016).



Vangelis se la pasó más de una década completa sin sacar material nuevo, y todos lo creíamos ya medio retirado y viviendo de las más que justificadas rentas. Por alguna razón, empero, así como transformó su disco Mythodea en la banda sonora de una misión a Marte, acabó por hacer lo propio para la Agencia Espacial Europea y su misión Rosetta y Philae, de exploración cometaria. Considerando lo innovador que ha sido Vangelis en lo musical, quizás sea algo decepcionante comprobar que después de más de una década sin grabar, Rosetta no es exactamente revolucionario. En general, Rosetta se siente como una especie de cita continua de grandes éxitos de Vangelis, principalmente a discos como Albedo 0.39 o Direct, aunque por supuesto, Vangelis siendo Vangelis, eso tiende a funcionar más a favor que en contra del disco. Por cierto, si llegara a ser que Rosetta fuere su último disco, entonces resulta emotivo que el último tema, adecuadamente llamado Return to the Void, termina un poco de manera inconclusa, casi como si después de casi medio siglo de carrera musical, todo eso no fuera sino el prólogo de una aventura que recién comienza, y que quizás nunca terminará. Por supuesto, el disco fue lanzado el 23 de Septiembre de 2.016, y una semana después, el 30 del mismo mes, la Agencia estrelló la sonda Rosetta contra el cometa, lo que malogra un poco esto último, pero... nosotros no vamos a dejar que la realidad arruine un final tan bonito, ¿cierto que no?

  • ¿Recomendado? No con un ciento por ciento de entusiasmo, pero sí.


Y con esto, damos por concluido el repaso a la discografía de Vangelis. En donde nos hemos dejado afuera algunas colaboraciones, bandas sonoras, trabajos no editados, compilaciones... Sí, ser un completista de Vangelis puede ser trabajo de parto. Pero retribuye, créanme que sí. El hombre se merece más fama aparte de ser el autor de temas que has escuchado, pero no tienes idea de quién la compuso o para qué. Bueno, si ustedes no lo conocían, o habían escuchado sólo superficialmente de él, ya tienen un poquito más con qué adentrarse en su discografía, y alegrarse el día, por qué no. Esa es, al final del día, la señal de que estamos frente a un maestro, y Vangelis sin duda que lo es.

domingo, 15 de julio de 2018

Adversus philisteos.

Filisteos, pintura de Jean-Michel Basquiat (1.982).
En el idioma castellano, hasta donde llegan mis noticias, no existe una traducción directa de la palabra inglesa Philistinism. Aunque aquí en la Guillermocracia, el idioma oficial es el guillermocrático, que como sabemos, se parece tantísimo y tiene tan pocas diferencias con el castellano, que la inmensa mayoría de los lectores piensa que es, en efecto, castellano. Aunque andando el tiempo, a medida que el idiome evolucione, ya veremos. Espérense a ver cómo se hablará guillermocrático en 2.500 d.C., y verán lo que es bueno. Les anticipo: será una mezcla de alemán con flaite, y con injertos de vocabulario japonés por aquello de darle sabor. Pero por el minuto, mencionamos esto para dar cuenta de que el guillermocrático sí tiene traducción para la palabra Philistinism, que vendría siendo... Filistinismo. Seguro que no lo veían venir.

El Filistinismo viene siendo la actitud propia de la gente que desprecia el arte, la belleza, el intelecto y la espiritualidad. El bruto que se enorgullece de su falta de maneras, para que nos entendamos más claramente. Por suerte, es una actitud que no parece presente entre los lectores de la Guillermocracia. Que los hay de los más variados tipos, colores y actitudes, pero desprecio por el intelectualismo no parece haber, así es que libres estamos de dicha infección, parece ser.

Por supuesto, la palabra es un guiño al hecho de que en la Biblia, los filisteos eran el enemigo del Pueblo Elegido, un poco como ahora en las películas de Estados Unidos, los musulmanes son el enemigo sin rostro a quienes es juego válido pegarles un balazo por amenazar el American Way of Life. ¿Esnobismo? Por supuesto que sí. Pero esnobismo justificado. Si ustedes se enferman el día de mañana, quieren que los atienda un médico de cultura y costumbres, no un baturro ignorante que les meterá quién sabe qué tratamiento y que se lavará las manos después para exculparse y no antes para desinfectarse, todo eso presumiblemente después de que ustedes se hayan muerto. Mucho hablar de democracia de las costumbres e ideas, de que todos tienen derecho a decir y hacer lo que quieran, pero luego, que los expertos me salven el día, gracias.

Todas estas reflexiones me vinieron después de constatar que, acá en la Guillermocracia, hemos dedicado sendos posteos a gentes respecto de cuyos valores hemos clavado más de alguna bayoneta. Tantos, que es casi como si fuera una sección más, aunque no pretenda serlo. Todos estos posteos tienen en común que son descripciones de tipos humanos que encontramos allá afuera, un poco en plan Los caracteres de Teofrastro, o su imitador La Bruyère, retratos robots de vicios sociales que hemos sometido a crítica. De manera que, lo ya dicho: ¿Por qué no ponerles una etiqueta a esos posteos y unirlos en uno solo?

Así es que, a partir de hace algunos días, ahí en la columna en donde dice "Eventos (más o menos) permanentes en la Guillermocracia", hemos incorporado una nueva etiqueta. Esta es "adversus philisteos", lo que en latín vendría siendo "contra los filisteos", si mis conocimientos de latín están bien. Que el latín es muy bonito y muy clásico, pero después el chiste de las declinaciones es el infierno en vida, del cual el castellano hizo muy bien en echar por la borda, después de haber evolucionado desde ahí; lo más cercano que tenemos a declinar hoy en día, son las conjugaciones verbales y el famoso singular y plural de los sustantivos, pero nada comparado con la maleza de modos dativos, genitivos, ablativos, punitivos, insufribletivos, etcétera, que los hemos reemplazado por pronombres, y de lo más bien que funcionan, gracias.

Pero volviendo al tema de la nueva etiqueta. La misma es "adversus philisteos", ya lo decía más arriba, y la hemos aplicado a la siguiente lista de posteos, sin ningún orden en particular, los cuales incluyo aquí porque, ¿por qué no darle una nueva leída a algunos clásicos olvidados de la Guillermocracia?:


Es posible que algún posteo se me haya pasado, de manera que la lista podría expandirse a futuro. También, es posible que publique otras entradas nuevas que incidan sobre otros tipos humanos similares. Porque no todos los días tienes a un Sansón disponible para que haga limpieza del templo.

Como última nota, también incorporé otra etiqueta que ya existía, pero no estaba incluida en el listado. Es "γνῶθι σεαυτόν" (gnōthi seauton), que es el famoso conócete a tí mismo en griego, y es en donde se pueden encontrar los test y cuestionarios que en plan de jugueteo hemos ido publicando a lo largo del tiempo en la Guillermocracia.

Y les recuerdo. El próximo 30 de Julio de 2.018, la Guillermocracia cumple ocho años en línea. En celebración, tenemos grandes novedades para Agosto. Sed bienvenidos, como de costumbre, y seguid disfrutando de vuestra visita.

miércoles, 11 de julio de 2018

Los 75 años de Vangelis (2 de 3).


Detallábamos en la entrega anterior, la primera de tres en esta serie de posteos, que aunque reconocido como un pionero de la música electrónica, Vangelis hunde sus raíces en el Rock Progresivo. Le echamos un vistazo a su discografía con Aphrodite's Child, y también a sus primeros tanteos experimentales, que lo llevaron a algunos de los discos más aclamados de su discografía. Ahora, en esta segunda parte, nos iremos con lo que resta de la década de 1.970, y con el grueso de su trabajo en la década de 1.980. Y no, no incluiré la banda sonora de Blade Runner aquí. ¡Herejía que clama al cielo!, dirán ustedes. ¿Por qué motivo no lo hago? Muy sencillo, la razón es que...

...no esperarán que muestre todas mis cartas en este minuto, ¿verdad? Ya les explicaré. Por el momento, vamos con la incursión de Vangelis en el mundo sonoro de la tradición cultural china...


13.- China (1.979).



¿Se puede componer un disco de música china sin haber viajado nunca a China? Vangelis pudo, y le salió una pieza musical soberbia que mezcla muy bien lo que es electrónica con elementos étnicos del Extremo Oriente. Premio adicional porque en la época, el mundo sonoro de la cultura china había sido más bien poco explorado en Occidente, en general más entusiasmado por lo arábigo, lo indostánico o lo japonés. Con todo, el disco se beneficia de una aproximación que no intenta ser apenas una chinoiserie, un pastiche chino, sino más bien tomar instrumentaciones y modos musicales para hacer lo suyo propio, por lo que el disco suena a Vangelis trabajando al modo chino, no como una mala imitación china, o al revés, como un Vangelis clásico metiendo violines chinos sólo por adorno. De este disco han salido a lo menos dos clásicos en la discografía de Vangelis, que son los temas Chung Kuo y The Tao of Love. A destacar también The Dragon, que presenta sones chinos arreglados un poco a la manera occidental, mientras que Ying & Yang nos presenta al Vangelis más cosmológico, antes de la serena majestad de Himalaya.

  • ¿Recomendado? Gusto por la cultura china aparte, es indispensable en cualquier catálogo de Vangelis, y recomendado en general.


14.- Opéra sauvage (1.979).



Para toda una generación de chilenos, la que veía televisión en la década de 1.990, el tema Hymne que abre este disco es la canción de los comerciales de cierta marca de jugos a los que no haré publicidad gratuita aquí. Sorpresa de mucha gente cuando yo, pedante como soy, iba y les decía: "¿Sabías que el tipo que compuso esa música, es el de la banda sonora de Blade Runner y 1492: La conquista del paraíso?". En fin, más allá de eso, escuché este disco durante años antes de enterarme de que, ¡sorpresa!... es en efecto otra de las bandas sonoras compuestas por Vangelis. Pedante que soy, y superado en mi propio juego, eso realmente duele. El caso es que ésta fue la música de un documental sobre la naturaleza dirigido por Frédéric Rossif, el mismo tipo para el cual Vangelis grabó L'Apocalypse des animaux. Documental que tampoco vimos por estos lares, hasta donde llegan mis noticias. En muchos sentidos, Opéra sauvage viene siendo uno de los mejores discos para acceder a la discografía de Vangelis, si se considera que es uno de los más cercanos a lo que popularmente se conoce como su sonido clásico; Hymne y L'Enfant por lo menos cuentan como grandes éxitos en este disco. Musicalmente puedo describirlo como Ambient elaborado sobre una mezcla de instrumentos acústicos y arreglos electrónicos. Igual que con L'Apocalypse des animaux, la creatividad de Vangelis introduce elementos como la guitarra acústica de Chromatique, que consiguen evitar que todo esto se vuelva demasiado monótono. Uno de los puntos fuertes de la discografía de Vangelis, en definitiva.

  • ¿Recomendado? Sí, quizás no entre los más importantes, pero sí entre los más sólidos.


15.- Odes (Irene Papas, 1.979).



Este disco es uno de los que aconsejo con cierta precaución. No porque sea malo; no lo es, en lo absoluto. Pero para nuestros oídos occidentales embrutecidos con electrónica facilona y música orquestal de baratillo, Odes puede sonar un tanto alienígena a ratos, y es probable que tome varias escuchas para enamorarse de lo que, con algo de ampulosidad, podemos calificar de belleza enigmática. Irene Papas, quien ya había colaborado con Aphrodite's Child en el disco 666, es una actriz griega mítica como pocas, el rostro del cine histórico y legendario griego basado en Homero o los dramaturgos griegos, además de aparecer en producciones de Hollywood como Zorba el griego o Los cañones de Navarone. En paralelo había incursionado en el canto, lo que es el caso de Odes, precisamente. En este disco, grave y solemne, Irene Papas canta temas clásicos de música folclórica griega, con arreglos electrónicos proporcionados por Vangelis, salvo por dos temas que son originales del maestro. Los resultados son todo lo interesantes y suntuosos que se puede esperar, y es una lástima que este disco no sea demasiado conocido más allá.

  • ¿Recomendado? Para quienes están dispuestos a aventurarse un poco más allá de la seguridad de las sandías caladas del Rock, el Metal, la Electrónica, etcétera, incluso del Folk más tradicional, este disco es un absoluto recomendado. El resto lo puede tener un cachito más cuesta arriba, pero no harían mal en darle una oportunidad.


16.- See You Later (1.980).



Este disco es probablemente uno de los más interesantes de Vangelis, tanto en el buen sentido de que es un disco experimental que se sale de algunas normas, como en el mal sentido de que repulsará a algunas personas porque... es un disco experimental que se sale de algunas normas. Lo de siempre con la música experimental, vamos. Quienes están acostumbrados al Vangelis más ambiental, o más suave, o más cosmológico, se encontrarán aquí con uno mucho más alineado, disonante e irónico. En esencia, el disco se escucha como una versión distópica de la sociedad contemporánea, deshumanizada, robótica, en vías de aniquilar el valor del individuo humano. Temas como I Can't Take It Anymore o Suffocation podrían ser el acompañamiento perfecto para un brote psicótico estilo Un día de furia, para que nos entendamos. Memories of Green es una melancólica añoranza hacia lo que, el título así lo sugiere, vendría siendo la pérdida de nuestra conexión con la naturaleza; este tema es probablemente conocido porque Vangelis lo recicló para la banda sonora de Blade Runner, y ha venido siendo incluido en antologías y compilaciones después. Una rareza, ésta es una de las poquísimas instancias en donde podemos escuchar la voz del mismísimo Vangelis, en el tema Not a Bit - All of It. Con todo, también aparece Jon Anderson, el vocalista de Yes, haciendo algún trabajo vocal; ya viene hablar de él después. Lo ya dicho: es un buen disco experimental, pero creo que más de alguien saldrá escapando después de escucharlo. Pero bueno, si fuera lo que le gusta a todo el mundo, no sería experimental en primer lugar, ¿no?

  • ¿Recomendado? Sí, pero teniendo en cuenta que este disco es un tanto atípico y quizás algo tétrico dentro de la discografía de Vangelis, lo que puede echar para atrás a parte de la audiencia.


17.- Short Stories (Jon & Vangelis, 1.980).



En la historia de la música ochentera, Jon & Vangelis viene a ser actualmente una mezquina nota a pie de página. De manera un poco injusta, porque la colaboración de Vangelis con Jon Anderson, antiguo miembro de la banda progresiva Yes, debería tener mejor prensa. Short Stories es esencialmente lo que ocurre cuando dos colosos del Rock Progresivo deciden unir fuerzas para crear música progresiva ligeramente simplificada y más al gusto de audiencias masivas, aunque I Hear You Now, el single promocional que salió de este disco precediéndolo en 1.979, viene a contar como un temprano ejemplo de New Wave con arreglos electrónicos. En consecuencia, este disco lo tiene todo para ser odiado: los fanáticos del Rock Progresivo tienden a encontrarlo simplón y sin mayor chicha, los de la New Wave demasiado setentero, los del Ambient demasiado rockero, y la crítica especializada demasiado comercial frente al material vangelinesco o andersonesco más clásico. Pero si lo escuchamos de manera desprejuiciada y no enfocándonos en lo que el disco no es, tenemos un repertorio de canciones sencillas con arreglos electrónicos simples, pero elegantes. Hay bandas que luchan toda la vida por componer algo así, y sin embargo, Short Stories se deja escuchar como si les hubiera salido a Jon Anderson y Vangelis como la cosa más natural del mundo. Short Stories es de esos discos que puedes poner en los días de negro, y luego de escucharlo, de pronto la vida no es tan mala y deprimente como parece, para que nos entendamos.

  • ¿Recomendado? Claro que sí.


18.- Chariots of Fire (1.981).



Me suele pasar de tarde en tarde. Por chiste, tarareo el clásico tema musical de gente corriendo la maratón en cámara lenta, y aunque todo el mundo lo reconoce, nadie sabe que es de Vangelis, que fue parte del soundtrack de una película titulada Carros de fuego, y que tanto película como banda sonora se llevaron el Premio Oscar para la casa, ahí es nada. Claro, la película era un aburrimiento monstruoso del que nadie se acuerda, lógico si se piensa que trata sobre las peripecias de atletas compitiendo en las Olimpíadas de 1.924, un tema tan apasionante para una película histórica como podría serlo, no sé, la electrizante vida de un monje copista medieval transcribiendo Biblias por encargo. Por cierto, el tema que es clásico de este disco se titula... Titles, ejem, mientras que el tema titulado Chariots of Fire es una suite de veinte minutos, aunque hoy en día quienes conocen el tema lo llaman directamente Carros de fuego porque... ¿Titles? ¿Títulos...? A destacar de este disco también Five Circles que, adivinaron, son los cinco círculos de las Olimpíadas.

  • ¿Recomendado? No es un mal disco, pero Premio Oscar aparte, la verdad es que puede ser un poco aburrido. Si no han escuchado demasiado de Vangelis, prueben a echarle una escuchada después de algunos discos más de primera fila.


19.- The Friends of Mr. Cairo (Jon & Vangelis, 1.981).



Los frikis del cine pescarán la referencia. El Mr. Cairo del título es el personaje secundario que Peter Lorre interpretaba en la película El halcón maltés, el clásico fundacional del Cine Negro de 1.941. En este disco, su segundo trabajo en colaboración, Vangelis y Jon Anderson desarrollaron de verdad todo el potencial que su creatividad en conjunto podía dar. El disco sigue un poco la fórmula del anterior, de Rock Progresivo electrónico un poco simplificado para consumo masivo, regalándonos de paso los dos grandes temazos que son I'll Find my Way Home y State of Independence, pero además lo enriquece con Rock and Roll filtrado por la entonces naciente New Wave en Back to School, y el increíble homenaje de doce minutos al Cine Negro clásico que es The Friends of Mr. Cairo. En mi opinión, de los discos de Jon & Vangelis, éste es el mejor, el más acabado y creativo. Por cierto, si lo buscan por ahí: existe una primera edición que incluye seis temas, y una segunda, salida el mismo 1.981, que incluye esos mismos seis temas en otro orden, más un séptimo, que es I'll Finf my Way Home. Si lo van a buscar, asegúrense que sea la edición de siete temas, y no de seis. De nada.

  • ¿Recomendado? Sí, es un recomendado, en particular si ya conocían I'll Find my Way Home y State of Independence, pero no tenían idea de quiénes eran los compositores o en dónde había salido.


20.- Antarctica (1.983).



Todavía otra banda sonora de Vangelis para una película de la que hoy en día nadie se acuerda. Raro, porque esta película en su tiempo fue la más taquillera en Japón, y vino a ser derrocada sólo por La princesa Mononoke, década y media después. Pero el mercado cinematográfico japonés funciona por sus propias reglas endogámicas que no voy a fingir que soy capaz de comprender. Vangelis no se complica la vida aquí y hace girar todo en torno a uno o dos leit motifs musicales, hasta el punto que puede considerársela casi como una única pieza orquestal en varios movimientos, más que en temas separados. Sin embargo, Vangelis es lo suficientemente creativo como para darle la vuelta a su tema principal una y otra vez, pasando por el aventurero Theme From Antarctica, el sentimental Antarctica Echoes, el ágil Kinematic, el un tanto siniestro Other Side of Antarctica, y el épico y bombástico Deliverance. En realidad no he visto esta película, así es que no puedo decirles qué tal es, pero es escuchar esta banda sonora y me dan ganas de rastrearla y verla a ver qué tal. ¿De cuántas bandas sonoras pueden ustedes decir que la escuchan y les dan ganas de ver la película? Pues, eso.

  • ¿Recomendado? Sí, este disco de Vangelis debería recibir más aprecio del que tiene.


21.- Private Collection (Jon & Vangelis, 1.983).



A partir de su tercer disco, el proyecto en conjunto de Jon Anderson y Vangelis empezó a... no quiero decir decaer porque Jon Anderson y Vangelis son ambos músicos formidables que han mantenido un tipo, pero sí a experimentar resultados más discretos. Private Collection sigue más o menos la línea de Rock Progresivo electrónico de los dos discos anteriores, pero ahora con un poco más de influjo de la New Wave, saxofones incluidos. Destaca como punto a favor o en contra a según el gusto, por el falseto de Jon Anderson. Y decididamente a favor, en que Vangelis sigue siendo el maldito amo en cuanto a orquestar con instrumentos electrónicos. Pero aparte de eso, en lo estilístico no aporta mucho más que los discos anteriores, o que otro material de rock suave con pintas de New Wave que otras bandas estaban pariendo en ese minuto. Por cierto, aunque el disco incluye unos poquitos seis temas, Horizon que cierra el disco con veintidós minutos de duración, pareciera que quiere durar para siempre; este cierre se deja escuchar porque es Vangelis electrónico clásico, pero... 22 minutos. Casi la mitad del disco. La única banda que se ha salido con la suya llenando el lado completo de un vinilo con un tema único es Rush en 2112, mientras que éste... no.

  • ¿Recomendado? A medias, pero se deja oir si les ha gustado el material anterior de Jon & Vangelis.


22.- Soil Festivities (1.984).



Aparte de trabajar con Jon Anderson y por encargo para algunas bandas sonoras, Vangelis no había sacado un disco propiamente suyo desde el experimental See You Later de 1.980. Cuatro años después, Vangelis se dejó caer con el algo más monolítico Soil Festivities. Disco que, ni sigue las líneas trazadas en See You Later, ni el lado más rockero de su producción clásica setentera. Algo dice sobre su concepción más sinfónica, que los cinco temas se llaman simplemente Movement 1, Movement 2, etcétera, casi como si Vangelis se hubiera encomendado a los manes de Jean-Michel Jarre. En cuanto al sonido, puede definirse como electrónica ambiental, con algunos elementos étnicos o folk dispersos aquí y allá. Los resultados son interesantes, pero se perjudica un poco porque Vangelis recurre una vez más al ostinato, a repetir un mismo leit motif durante el tema completo, y si se considera que los dos más cortos superan los seis minutos, y el más largo alcanza los ¡dieciocho!, pues bien... El disco es interesante de escuchar, lo ya dicho, pero un poquito de recorte aquí y allá hubiera hecho maravillas por redondearlo y hacerlo más accesible.

  • ¿Recomendado? Para completistas de Vangelis y fanáticos de la música electrónica ambiental, principalmente.


23.- Mask (1.985).



Este disco insiste en la idea de Soil Festivities, de trazar los mismos como especies de suites sinfónicas electrónicas en varios movimientos, en vez de temas estrictamente separados entre sí. El nombre de los temas una vez más es Movement 1, Movement 2, y así hasta Movement 6. En lo musical, este disco sigue siendo más cercano a lo que llamaríamos música sinfónica, pese al uso extensivo de sintetizadores. Esencialmente es el sonido del disco anterior, pero girando el dial un poco desde el Ambient hacia un sonido más de híbrido entre Música Selecta y electrónica. Parte de esto viene dado por el amplio uso de voces operáticas que hace a lo largo de este disco. Quizás Mask no es uno de los discos más clásicos de Vangelis, en buena medida porque su aproximación sinfónica lo distancia del material por el cual es mejor conocido el hombre, y además, no es en donde el Vangelis con buen pulso para la arquitectura de sus composiciones se luce más. Pero aparte de si les gusta o no, este disco tiene un cierto valor histórico, ya que en años sucesivos, esta tendencia de Vangelis a incorporar elementos de Música Selecta en su sonido se haría cada vez más prominente, y de hecho, permearía prácticamente toda su producción desde la década de 1.990 en adelante.

  • ¿Recomendado? En general sí, aunque más bien para quienes hayan agotado el material más de primera fila de Vangelis, y estén dispuestos a sumergirse en el resto.


24.- Invisible Connections (1.985).



Cuando se admira el trabajo de un músico, da mucha pena darle una mala reseña a un disco, en particular si el resultado no es producto de un intento de venderse al mercado o apelar al mínimo común denominador, sino un genuino afán por buscar cosas nuevas y romper fronteras y moldes para entregar algo novedoso y creativo. No obstante lo anterior, no tengo mucho de amable que decir acerca de Invisible Connections. Este disco de apenas tres temas en cuarenta minutos, es un ejercicio en minimalismo electrónico que... cómo decirlo. Es un plomo. Es un aburrimiento. Como experimento, está bien: es un intento por no seguir haciendo lo de siempre, por explorar nuevos sonidos, armonías, estructuras, etcétera. Vale por eso. Pero cuando uno es un artista, debería tener el juicio suficiente como para echarle cerrojo a los experimentos fallidos y arrojarlos al mar, lejos de las miradas perversas de los hombres. E incluso en su propia línea experimental, Vangelis ya lo había hecho mejor en Beaubourg, en mi opinión por lo menos. Más allá de lo que a tales o cuales segmentos de la audiencia pueda gustarles los experimentos en materia de música electrónica, mi opinión personal es que este disco nunca debió salir desde los estudios de grabación. Y con el tiempo, ni qué decir, ni los fanáticos de Vangelis suelen referirse demasiado a éste.

  • ¿Recomendado? Francamente, no. Es una completa pérdida de tiempo.


Y con esta nota un tanto deprimente, hemos llegado hasta el final de la segunda entrega, en esta serie de tres posteos en que examinamos la discografía de Vangelis en la discografía. Mas... ¡no desesperéis! Porque Invisible Connections cuenta apenas como un bache en el camino, y Vangelis siguió regalándonos música muy buena y sólida después. Tres palabras para ustedes: Conquista... del... paraíso. Y ya se me olvidaba. También, ¡por fin!, el comentario que les estaba debiendo respecto de la banda sonora de Blade Runner. Película que es de 1.982, ¿por qué no la incluí aquí? Los motivos los explicaré en la tercera parte y final de este repaso de la discografía de Vangelis, aquí en la Guillermocracia.

domingo, 8 de julio de 2018

¿Qué podemos esperar de la cuarta película de los Avengers?

Thanos will return...
A estas alturas del partido, asumo que todo el mundo y sus respectivas madres, padres, adorables tormentos, mascotas varias y rododendros, ya vieron la película de los ávenyers. Ya saben, ésa en donde Thanos se lanza por fin a buscar las Gemas del Infinito, y... bueno, ésa. Por supuesto, después de verla, todo el mundo quedó con la cabeza mirando para la espalda. Y preguntándose qué va a ocurrir para la siguiente, porque se supone que viene una cuarta de los Vengadores. Que inicialmente iba a ser Infinity War: Part II, pero que ahora viene siendo con otro título, a pesar de que claramente, considerando el final de ésta, va a ser una segunda parte de la tercera parte... pero como pasamos por taquilla otra vez en realidad viene siendo una cuarta parte... pero como se integra dentro del Universo Cinemático Marvel entonces además viene siendo algo así como la Parte 20 de 1.000... Bueno, esa película.

Y por supuesto, ya existen las cábalas respecto de qué esperar de la próxima. Claro está, nosotros nos alineamos con el fenómeno cinematográfico de la década, y nos atrevemos a hacer nuestra propia labor de prospectiva respecto de qué vendrá para lo que sería la cuarta película de los Avengers. O la quinta, si consideramos que la tercera del Capitán América en realidad era una película de los Vengadores, pero camuflada. Un poco en serio y un poco en broma porque, ya saben... Esto es la Guillermocracia. Por supuesto, este posteo estará plagado de spoilers a nivel masivo y sin previo aviso, de manera que si son de las cuatro personas bajo una roca que todavía no han visto Avengers: Infinity War, mejor no sigan adelante. En cuanto al resto... sigamos con la cuestión que nos ocupa: ¿qué esperar de la siguiente entrega de los Avengers?

1.- Al final resucitarán casi todos los héroes.

Obvio, ¿no? A Black Panther y Spiderman se los chasquearon, lo que debería ser un nuevo eufemismo para lo que antes se llamaba cargarse a alguien; pero resulta que se anunciaron nuevas películas con ambos personajes, y aunque no fuera el caso... vamos, Black Panther a inicios de 2.018 recaudó más de 1.300 millones de dólares a nivel mundial. No es como que parezca que se van a cargar a la gallina de los huevos de ébano, si me preguntan. Además, hay ruido de sables respecto de una nueva entrega del Doctor Strange, lo que por supuesto implica deshacer el chasqueado del personaje. De los Guardianes de la Galaxia también hay anuncio, y aunque sólo queda vivo Rocket Racoon, que es muy carismático y tal, no creo que dejen en el limbo a todo el resto. Puede que Gamora siga muerta por aquello de que algún corderito debe quedar para el sacrificio, pero mi apuesta es que al menos uno de los otros, o sea, Drax, Groot o Star-Lord, alguno de ellos resucita. Y mi apuesta más fuerte es que todos ellos regresan de la muerte. Incluso, considerando que en el Universo Cinemático Marvel son los hombres quienes llevan la voz cantante, no me extrañaría que se mandaran un fridging, y dejaran muerta a Gamora y vivo a Star-Lord para que éste se angustiara mucho, lo que se dice mucho, porque en el cine comercial, al diablo si ella está muerta, lo importante es la angustia de él porque ella se murió...

2.- Tendremos una nueva Iron Man mujer.

Hasta el minuto, Tony Stark interpretado por Robert Downey Jr. ha sido el ancla del Universo Cinemático Marvel, tanto por unir a varios personajes entre sí, como por lo plomo y concreto que es de carácter. Pero, veamos. Al final no queremos ver a Tony Stark haciendo mamarrachadas sino a la armadura haciendo el Superman; Iron Man 3 iba de Tony Stark casi sin armadura, y a la mitad de la platea le cayó como patada en el estómago, y además, ese final en donde reventaron las armaduras, bien rápido que lo deshicieron después. La ecuación es simple: le están pagando diez millones de dólares a un actor por aparecer en quince minutos de película, cuando le pueden pagar la mitad a otro por hacer el mismo trabajo, si al final lo que cuenta es que los niños compren el muñequito, y una armadura con máscara sin que se vea el rostro, ésa la puede usar cualquier actor. Considerando que en los cómics estrenaron en 2.013 a Ironheart, que es una chica genio tecnológico negra que usa una armadura de Iron Man, y que en Black Panther presentaron a Shuri que más o menos calza con esas características, que no es la Ironheart de los cómics, pero se le parece, y que seguro cobra menos que Robert Downey Jr. por aquello del tirón comercial del actor y la actriz, y además satisface ese supuesto reclamo de que queremos ver más superheroínas mujeres en el cine... El cambio está cantado.

3.- No veremos al USAgente ni a Thunderstrike.

El reino de las oportunidades perdidas. En la década de 1.990, sabemos que hubo un intento de reemplazar a los superhéroes clásicos por otros un poco más a tono con la oscuridad, etcétera. En el Universo Cinematográfico Marvel ya hemos visto a War Machine al lado de Iron Man. Si se hubieran cargado al Capitán América y a Thor, hubiéramos tenido también la oportunidad de ver a sus reemplazos malotes, el USAgente y Thunderstrike. Por supuesto, eso ya no va a ser. Sería interesante, por supuesto, aunque sea para soltar un par de risillas burlescas, pero con el bufete de personajes que tienen obligación de meter, está un poco difícil. Por cierto, considerando las gélidas relaciones entre los productores de esta saga y Natalie Portman, la actriz que interpretó a Jane Porter en las dos primeras películas de Thor, adiós al giro de los cómics en que ella pasó a tener los poderes del Dios del Trueno...

4.- Thanos debe seguir chasqueando los dedos.

Thanos quería matar a la mitad de la población del universo porque el universo estaba superpoblado. El sueño húmedo de Paul Ehrlich, en definitiva. Y sin embargo, desde cierto punto de vista... el universo sigue estando superpoblado. Allí en donde haya vida inteligente, habrá depredación del medio ambiente, lucha por los recursos... Volatilizar a la mitad de la población del universo significa, después de todo, causar una recesión económica a nivel cósmico que no te veas, porque disminuye la fuerza de trabajo, la capacidad de investigación científica, y además, al introducir incertidumbre en los mercados, frena la inversión, y lo que tienes es una Depresión Económica que ríete de 1.929. Además, después de estas catástrofes, se sabe que vienen subsiguientes booms demográficos porque la gente se pone a aparearse como locos, con la clase de sexo "qué bueno estar vivos todavía". Así es que, al día siguiente, el universo entero otra vez está superpoblado. Así es que, a chasquear los dedos otra vez en algunos añitos o décadas más, ad infinitum. O bien, hacerlo de inmediato, liquidar ahora a la cuarta parte del universo que existía, luego a la octava, la dieciseisava, luego la mitad de la mitad de la mitad de la mitad de la mitad... Creo que se entiende el punto. Al final quedarán dos habitantes en el universo, Thanos chasqueará los dedos, se quedará solo, y aún así, Thanos genera una huella ecológica, así es que debería chasquear los dedos y barrerse a sí mismo. Supuesto de que no se haya eliminado a sí mismo en uno de los chasquidos previos, por supuesto.

5.- A Thanos se le gangrena la mano.

Cuando tienes un Guantelete del Infinito con seis joyas incrustadas que te permiten hacer cualquier cosa con sólo chasquear los dedos, entonces puedes hacer cualquier cosa... menos sacarte el guante. Imagínatelo. Estás durmiendo en la comodidad de tu choza, con el Guantelete al lado del reloj despertador, o del estuche de los lentes de contacto, o de la caja de preservativos, y de pronto, alguien se desliza entre las sombras de la noche y te lo roba. Puede ser incluso esa chica que estaba guapa y te la levantaste, y... era una trampa. Así como puedes hacer cualquier cosa con las bayonetas, excepto sentarte en ellas, con el Guantelete del Infinito puedes hacer cualquier cosa, menos quitártelo. Por supuesto, empieza a acumularse la humedad bajo el guante, aparecen los hongos, se rompe la piel, y en poquito tiempo, tienes una bonita gangrena en la mano en que usas el Guantelete. Asquito. Por supuesto, chasqueas los dedos y cambias tu mano por una nueva, incluso por una de acero inoxidable en vez de carne que pueda podrirse, pero... ya me entienden. Es incómodo. Por muy absoluto que sea, el poder absoluto tiene sus bemoles, como puede verse.

6.- Los héroes seguirán sin descubrir soluciones obvias.

La crisis de Thanos, admitámoslo, es el resultado de una pésima gestión por parte de los héroes. ¿Por qué el Doctor Strange no usó el Ojo de Agamotto a diestra y siniestra? Vale, se crean bucles temporales extraños, es un recurso de última instancia para una crisis realmente extrema, pero, no sé, se me ocurre que un genocida como Thanos cuenta como crisis realmente extrema. Digo yo. ¿O por qué no mandó a Thanos dentro de un portal como lo hizo con Loki? ¿O por qué no llamaron a Hank Pym para pedirle una manito con la tecnología que agranda y reduce cosas, con lo útil que sería para esconder una Gema del Infinito o agrandar el famoso Guantelete del Infinito hasta hacerlo imposible de usar? Bueno, a mí se me ocurre otra, que no van a usar para la película. Pedirle al enano ése, ya saben cuál, que forje otro Guantelete del Infinito, y luego usar a alguien con poderes telekinéticos para llevar las gemas de un Guantelete a otro. Bueno, supongo que no quieren que Tony Stark lo use, por ejemplo; nadie quiere verlo chasquear los dedos para reinstaurar el derecho de primae noctis, ¿no?

7.- La siguiente batalla de Thanos será contra la Liga de la Justicia.

Después del chasquido, ya no quedan superhéroes dando vueltas allá afuera. ¿Quién va a parar a Thanos? ¿Un tipo en una armadura, varado en un planeta perdido en el quinto pino? ¿Un mapache que habla? ¿Un cameo de Stan Lee? Por otra parte, mientras que los Avengers ya llevan tres películas reventando la taquilla, y la tercera pasó con comodidad los 2.000 millones de dólares de recaudación, en tanto que la Liga de la Justicia no fue capaz de recaudar ni siquiera misérrimos 700 millones de dólares, y ya deben estar en alerta suicida o algo así. Pero ahora... ¡No hay superhéroes en el Universo Cinematográfico Marvel! ¡Están todos muertos! ¡Hora de ir al asalto! Total, si en los cómics vimos a Galactus de Marvel darse de mamporros con Darkseid de DC Comics... A lo mejor la Warner decide seguir la receta Sony con Spider-Man: La mejor manera de gestionar personajes sobre los cuales tienen copyright, es pasárselos a la Marvel, que ellos hacen mejor la faena. O la receta FOX: la Disney hace una oferta de compra a la Warner, y se lleva a todos los personajes de DC Comics para la casa, para un gigantesco mega-giga-tera-cosmi-Disney-crossover. Lo único malo es que la Liga de la Justicia a duras penas consiguió pararle los pies a un pobre pedazo de desgraciado como Steppenwolf, así es que mucho me temo que contra Thanos, no es que vayan a tener muchas oportunidades...

8.- Deadpool hará un cameo riéndose de cierto fracasado monumental...

Así como consiguieron que Sony les prestara a su propio personaje de vuelta, Spiderman, para hacer una película, a lo mejor consiguen que la FOX les preste a Deadpool para un cameo. ¿Y qué hará Deadpool? Pues reirse a costillas de que Thanos tuvo éxito allí en donde Apocalipsis falló en la película de 2.016. Veamos: ambos son gigantes azules superpoderosos que buscan desatar un genocidio, y reclutan a cuatro matones para su trabajo, obligando a reunir una liga de héroes que le planten cara. Y las diferencias duelen: Thanos tuvo éxito en cargarse a la mitad del universo, mientras que Apocalipsis no se la pudo ni siquiera aniquilando a la Tierra, el muy fracasado. Thanos, por otra parte, obtuvo un "Thanos will return" al final de una película que, lo decíamos más arriba, pasó fácil los 2.000 millones de dólares de recaudación en taquilla, mientras que X-Men: Apocalipsis, no es que haya puesto a la franquicia en coma terminal, pero por otra parte, después de ese fiasco, no es que mucha gente espere mucho de X-Men: Dark Phoenix...

9.- Veremos el último cameo de Stan Lee.

Esta es triste, pero es un posteo sobre Avengers: Infinity War, así es que debe terminar triste, ¿no? AL momento de editar este posteo, Stan Lee seguía vivo, y en 2.019, supuesto de que llegue, el susodicho cumplirá 97. ¡El hombre llegó a la Marvel casi cuando la fundaron en 1.939, vamos! Probablemente tiene su cameo de rigor grabado de antemano, pero, ¿y después? Stan Lee es cuatro años más viejo que Hugh Hefner, y ése ya pasó a criar malvas en 2.017. Será triste, el día en que le digamos adiós al viejo señor Lee, pero vamos, sabemos que todos debemos partir algún día, y si el señor Lee hubiera querido ser inmortal, no se hubiera metido a editor de cómics, ¿verdad?

¿Liga de la Justicia? Ni 700 millones de dólares. ¿Nosotros? Más de 2.000 millones y contando. Nosotros sí que sabemos.


miércoles, 4 de julio de 2018

Los 75 años de Vangelis (1 de 3).


Ha salido un poco a la palestra por estos y aquellos lares, aquí en la Guillermocracia. Nos referimos al grande y único Ευάγγελος Οδυσσέας Παπαθανασίου, o sea, Evángelos Odysséas Papathanasíou, conocido a lo amigo por su nombre artístico de Vangelis. Con independencia de la opinión que se pueda tener acerca de su obra, no cabe duda de que Vangelis es uno de los músicos más singulares que ha producido el siglo XX, y en el XXI no lo incluimos porque desde hace algunos años se le ha venido bajando lo prolífico. Se lo suele encasillar dentro del rubro de la música electrónica, y es de hecho su labor con los sintetizadores la que probablemente es la más conocida, pero en realidad, podemos encontrar un buen zoco persa de estilos dentro de su obra. ¿Electrónica? Sí. ¿Rock Progresivo? En realidad fue allí en donde partió. ¿New Age? En donde muchas veces se le mete, pero por supuesto, no encaja al ciento por ciento ahí. ¿Música Selecta? Más de lo que suele atribuírsele. ¿Coros gregorianos? Sí, a veces. ¿Coros bizantinos...? Créase o no, también. ¿Música étnica? De la que elijan: instrumentación griega, sones tribales americanos, música arábiga, folclor chino y japonés...

Todo lo anterior ha contribuido a que la música de Vangelis sea un corpus de características muy distintivas. Querido por muchos, incluyéndome, por la épica desatada que es capaz de crear, o de los momentos de recogimiento e introspección que también se le dan muy bien. Criticado a ratos por lo bombástico, como si eso fuera un disvalor, y por descansar quizás demasiado en los ostinatos, o sea, la repetición de un mismo motivo musical en un tema, una y otra vez, al estilo del Bolero de Ravel, o de los riff de Rammstein. Pero también alabado por su facilidad para crear temas con gancho, inspiradores, que se quedan dando vueltas en la cabeza, tanto, que ustedes van a escuchar unos cuantos y se dirán: "¡Claro que lo conozco, lo había escuchado, pero no sabía que era de él!".

Algunos antecedentes. Vangelis nació el 29 de Marzo de 1.943, lo que significa que ahora, hace algunos meses atrás en 2.018, cumplió los 75 años de edad; tal es la razón por la cual le vamos a dedicar un posteo en ¡tres entregas! a repasar el grueso de su discografía, disco por disco. No es una discografía completa porque... vamos. Vangelis. Ni siquiera yo lo he escuchado todo de él, y eso que vengo haciéndolo desde hace cosa de un cuarto de siglo. Además, admitámoslo, no todos los discos están a la altura, algo lógico si se piensa en lo prolífico que es. Pero de todas maneras, será un repaso lo suficientemente completo como para que si ustedes no lo conocían o apenas habían oído hablar de él, sepan por dónde partir y puedan interiorizarse en su música, y si ya lo conocían, puedan descubrir joyitas ocultas, a las que a lo mejor no habían prestado atención.

Por afán de completitud he incluido también discos que son colaboraciones con otros artistas; cuando es el caso, antes del año he incluido el título del proyecto o grupo de que se trata. Lo que sí dejé afuera son las cincuenta millones de compilaciones que existen allá afuera, aunque de todas maneras es bueno echarles una mirada porque ahí a veces aparecen temas que no figuran en otra parte: el tema principal de la película Missing, el de Perversa luna de hiel, el himno del Mundial de Fútbol de 2.002... Pero incluso dejando eso afuera, lo que queda es bastante contundente, como para cubrir estos tres posteos en que repasaremos 36 discos de Vangelis en solitario, de Vangelis con Jon Anderson, de Vangelis con Irene Papas, de su tiempo con la banda Aphrodite's Child... Y sin más preámbulo, comencemos el repaso.


1.- End of the World (Aphrodite's Child, 1.968).



Vangelis comenzó su carrera en medio de varias bandas; algunos casos como The Forminx, sin ser especialmente malos, tampoco tienen nada de especial, y nadie los recordaría si no fuera porque el maestro anduvo rondando por ahí. En cuanto a Aphrodite's Child, esta banda puede considerarse como un clásico de culto. End of the World, el primer disco de Aphrodite's Child, es un disco que más o menos encaja dentro de lo que fue la transición desde el Rock Psicodélico a lo que vendría a ser el Rock Progresivo. Si no han escuchado nada de acá, imagínense lo que sería una banda como The Doors, si en vez de descansar sobre una base musical derivada del Blues tradicional, lo hiciera sobre la música folclórica griega. Los resultados en este disco son, por cierto, bastante discretos, nada demasiado especial respecto de otras bandas psicodélicas y progresivas que andaban dando vueltas allá afuera, pero se deja escuchar por la infusión de música folclórica griega que permea las canciones un poco aquí y otro poco allá.

  • ¿Recomendado? Si les gusta el Rock Progresivo y el Folk pueden darle una oportunidad, e incluso el Rock a secas porque es un buen disco, pero es seguro que Vangelis después compuso cosas mucho mejores.


2.- It's Five O'Clock (Aphrodite's Child, 1.969).



El segundo disco de Aphrodite's Child sigue más o menos la misma línea del anterior, sin grandes sorpresas. Un poquito más comercial inclusive, si se quiere. Lo que predomina aquí es la psicodelia de gusto clásico, incluso expurgando al máximo las influencias folclóricas griegas. Eso significa que, a ratos, It's Five O'Clock suena como a música de pantano campirano en lo profundo de Estados Unidos, y su material no desentonaría demasiado dentro de un disco de, digamos, Creedence Clearwater Revival. Este disco posee la eficiencia característica del combo formado por Demis Roussos como vocalista y guitarrista, Vangelis en teclados y bajo, y Lucas Sideras en la percusión, pero la banda sigue siendo otro de esos productos sesenteros que se escuchan como muy de su época, y no brillan de manera especial más allá.

  • ¿Recomendado? Lo mismo que en el caso anterior, si les lleva la psicodelia sesentera y de la temprana década de 1.970 les gustará este trabajo, o bien si son completistas de Vangelis, pero más allá, no es realmente el disco que marca un antes y un después en lo suyo.


3.- Sex Power (1.970).



Mientras todavía estaba metido en bandas de Rock Progresivo, Vangelis fue reclutado para crear el soundtrack de una película titulada Sex Power. Para ser francos, ésta no es que la haya visto, es que ni siquiera sé de qué se trata, o si se estrenó fuera de Francia, y si fue el caso, con qué título en castellano. De hecho, imagino que nadie la recordaría si no fuera porque Vangelis compuso la banda sonora, un poco como nadie se acordaría de More de 1.969 si no fuera porque Pink Floyd estaba tras las perillas en el estudio de grabación. Lo anterior genera una curiosa maldición: nunca contrates a Vangelis para componer la banda sonora de tu película, o de lo contrario, tu película todo el mundo la olvidará, y la música de Vangelis perdurará aunque nadie sepa quien la compuso, o que era una banda sonora en primer lugar. Salvo por Blade Runner, y quizás por Alexander. En cuanto a Sex Power, la banda sonora en sí, ¿qué tal? Pues, qué decir... Es música progresiva ambiental un tanto minimalista, en la vena de lo que se componía por aquellos años. Nada demasiado especial. A ratos suena incluso a música porno setentera, aunque sin llegar a los extremos de camp que otros compositores.

  • ¿Recomendado? Se deja escuchar como curiosidad, pero es claro que Vangelis se lo tomó como un trabajo de encargo, y no se luce todo lo que llegó a brillar después.


4.- 666 (Aphrodite's Child, 1.972).



Si fuera por los dos primeros discos de Aphrodite's Child, ellos hubieran quedado como otra banda psicodélica como las había a paladas a finales de la década de 1.960; son discos competentes, creativos dentro de su estilo, pero que no podemos considerar como estrictamente indispensables. Y luego se dejaron caer con... esto. Un material que puede considerarse como entre los primeros discos conceptuales del Rock. El mismo, extendiéndose por una entonces casi sin precedentes hora y cuarto de duración, yuxtapone un circo que escenifica el Apocalipsis, con... el Apocalipsis de verdad, ocurriendo allá afuera. Sí, es esa clase de disco. La psicodelia clásica ahora se enclava dentro de un sonido mucho más progresivo, que mezcla electrónica temprana, folclor griego y música litúrgica bizantina, letras citando el texto bíblico original, e Irene Papas como vocalista invitada gritando a toda boca "I was, I am, I am to come!" como sólo una hembra liberada del feminismo contemporáneo podría haberlo hecho. Incluso hoy en día, 666 sigue siendo un disco hasta cierto punto único, con una identidad propia y personal. Lástima que cuando el disco salió a la venta, después de un muy laborioso y desgastante proceso de grabación, la banda en sí ya se había separado... Por cierto, dato para la trivia: la frase "And when the lamb opened the seventh seal, silence covered the sky" fue sampleada por Enigma para su tema The Rivers of Belief, del disco MCMXC a.D. Aunque más o menos la mitad de ese disco es un pastiche de samples, así es que eso no debería ser una sorpresa.

  • ¿Recomendado? Sí. No sé si fundamental sea la palabra, pero es importante dentro de los discos conceptuales, y también dentro del Rock Progresivo.


5.- Fais que ton rêve soit plus long que la nuit (1.972).



Aphrodite's Child ya estaba en consumatum est, y Vangelis trabajó por esos años en sacar material que fuera realmente suyo; ya llegaremos a Hypothesis, a ese respecto. Este disco, cuyo título en castellano sería Haz que tu sueño sea más largo que la noche, es su debut, y... bueno, yace en un relativo olvido hoy en día, por buena razón. No es un mal disco, considerando lo que pretende. Pero es un disco experimental, y mucho del material posterior de Vangelis es bastante más accesible para el profano. Supongo que cuenta como música electrónica temprana, pero sólo en el sentido más vago y genérico del término. Porque sus dos temas, lado A y lado B del correspondiente vinilo, son cerca de quince minutos de grabaciones ambientales de manifestaciones y gente protestando, sirenas policiales y balazos incluidos, mezclados con canciones y coros de cierto regusto a folclor griego. En homenaje a las protestas de Mayo de 1.968, por más señas; de hecho fue reeditado en CD como Paris May 1968, por si lo andan buscando y lo encuentran bajo ese título. Este disco podría haber sido un desastre, pero de alguna manera, no lo es. No es un disco épico, quizás tampoco tan memorable, pero hay algo en él, en cómo se siente el espíritu de la protesta y la rebelión contra el sistema, que termina haciéndolo entrañable. Un disco que te hace entender el sueño de 1.968. Más adelante vino el rudo despertar, por supuesto, pero eso es otro cuento.

  • ¿Recomendado? Depende. No es un disco para todo el mundo, debido a que no tiene canciones, temas o cortes en el sentido clásico del término, pero como experimentación, es bastante interesante como para darle siquiera una escuchada.


6.- Earth (1.973).



Considerando que Fais que ton rêve soit plus long que la nuit es una especie de pastiche sónico más que un disco de canciones o temas propiamente tal, muchos tienden a considerar que Earth vendría a ser el verdadero debut en sociedad de Vangelis. Y acá sucede lo que con algunos trabajos primerizos: el artista está lleno de ideas y entusiasmo, y mete todo lo que puede a la coctelera, con los resultados que son de esperar. El disco se abre con Come On, un tema de Hard Rock que no estaría fuera de lugar en un disco de Led Zeppelin o el tempranísimo Rush, lo que tratándose de Vangelis es una rareza, por supuesto. Pero no se preocupen, porque el resto es un poco más Vangelis... o algo así. Resulta claro que a Vangelis le seguían tirando en esos años el Rock Progresivo y el Folk Rock, con algunas trazas de Rock Psicodélico; Earth podría ser otro pretencioso disco de ésos que los hay a paladas en ese tiempo, pero se salva de la quema porque los elementos de folk que usa son griegos y no celtas, como era en la escena inglesa contemporánea, y además, por un tratamiento ligeramente más ambiental. Los conocedores de la discografía de Vangelis pueden adivinar en Earth las semillas del futuro, pero por otra parte, es un trabajo al que le cuesta disociarse del pasado; incluso dos antiguos colegas de Aphrodite's Child aparecen acá, uno de ellos poniendo la voz a los temas cantados, por lo que este disco suena a ratos más como un epígono de esa banda, que como un temprano Vangelis.

  • ¿Recomendado? Depende, es un asunto de vaso medio lleno o medio vacío: Es un competente disco de Rock Progresivo con elementos de folk griego, por un lado, pero por el otro, esta misma fórmula fue desarrollada después mucho más lejos por el mismo Vangelis.


7.- L'Apocalypse des animaux (1.973).



Vangelis tiene un larguísimo historial de bandas sonoras que acaban destacándose siquiera por algunos temas memorables al menos, mientras que la película o serie de televisión de marras acaba por caer tan en el olvido, que escuchando el disco e investigando un poco, más de alguien, yo incluido, acabamos por decir: "Pero esto, ¿era una banda sonora?". L'Apocalypse des animaux es uno de estos casos; el título viene en el idioma galo porque le pertenece a un documental francés sobre vida salvaje, que a saber si ha vuelto a emitirse. El tema más reconocible de este disco es La Petite Fille de la mer, más o menos conocido en Chile por haber sido usado años atrás... en un comercial de champú. Gente sin respeto hay en todas partes. En cualquier caso, más allá de su hit, el resto del disco está bastante bien, en particular Création du monde, si les gusta la música ambiental; es una especie de Rock Progresivo instrumental con elementos electrónicos. En muchos aspectos, en términos de géneros musicales, este disco vendría a ser Krautrock y Ambient, cuando ambas escenas musicales estaban recién en pañales, una temprana muestra de la importancia que tuvo Vangelis como pionero musical.

  • ¿Recomendado? Sí. Aunque no a todo el mundo le guste la música electrónica ambiental, al menos este disco cumple con ser más que La Petite Fille de la mer con temas adicionales de relleno.


8.- Heaven and Hell (1.975).



No se asusten porque éste sea un vinilo cuyo lado A es un solo gran movimiento sinfónico (Heaven) y su lado B es otro gran movimiento sinfónico (Hell); Vangelis tiene el buen sentido de dividir cada uno de los dos grandes temas en varios movimientos menores que funcionan bastante bien por sí solos. De hecho, So Long Ago, So Clear fue incluido por separado en el compilado Portraits de 1.995, y el llamado Movement 3 fue usado también por separado por Carl Sagan, como el celebérrimo tema de apertura de la serie de televisión Cosmos de 1.980. En cuanto al disco en sí, el lado A es más alegre y optimista, mientras que el lado B tiende a ser un poco más experimental y disonante. En lo personal discrepo un resto de quienes califican a Heaven and Hell como uno de los mejores trabajos de Vangelis. Es cierto que es quizás el primer disco que suena de verdad como Vangelis clásico, pero por otro lado, su estilo, que viene a ser una fusión de Rock Progresivo y electrónica, fue desarrollado de manera mucho más orgánica en su sucesor Albedo 0.39, y por otra parte, no está exento de algunos de los excesos de virtuosismo en la composición que plagaban a la escena progresiva de la época. Jon Anderson de Yes cantando en So Long Ago, So Clear, inclusive, por supuesto. Con todo, para bien o para mal, este disco es un inevitable, si es que quieren ser conocedores de la discografía de Vangelis.

  • ¿Recomendado? Sí y no. Es un disco fundamental para entender cómo Vangelis se ha desarrollado como músico, pero por otra parte, es comprensible que lo progresivo un poco salido de madre asuste a algunos escuchas.


9.- Albedo 0.39 (1.976).



Este es, en mi opinión personal, el mejor trabajo de Vangelis. Puede descolocar a los primerizos que conocen a Vangelis como músico electrónico, y al llegar acá se encuentran con un disco de Rock Progresivo a la vena, aunque con la suntuosa orquestación electrónica que es característica del maestro, porque sabemos lo omnívoro que es el mundo progresivo. El disco en general tiene una vibración cósmica, algo que debería ser obvio si se piensa que el título viene de que el planeta Tierra refleja el 39 por ciento de la luz solar al espacio. O lo hacía hace cuatro décadas, porque ahora, con el efecto invernadero y el calentamiento global, a saber. Como sea, en Albedo 0.39 encontramos el épico tema Alpha, conocido porque fue usado tanto en el Cosmos original de 1.980 que mencionábamos más arriba, como en el remake de 2.014 como fondo sonoro para graficar la evolución de las especies. Pulstar, el tema que abre el disco, es también otro conocido, sea por su versión original, sea por los varios covers que hicieron bandas de Italo Disco y de Spacesynth en la década de 1.980. El disco se cierra con el tema también llamado Albedo 0.39, que es una rareza: es una de las pocas veces en que escuchamos la voz de Vangelis, quien hace una lectura de varios datos astronómicos sobre la Tierra acompañado por un suave fondo musical de dimensiones cósmicas que te hacen sentir muy feliz y privilegiado por vivir en el tercer planeta alrededor del Sol. Y en realidad lo somos, así es que, más cuidadito con el medio ambiente, ¿eh?

  • ¿Recomendado? Lo dije más arriba, y lo repito acá. Este es el mejor disco de Vangelis, en mi nunca demasiado modesta opinión personal, así es que estaría bueno que me contradijera a mí mismo y les dijera que no aquí.


10.- Spiral (1.977).



Seguir a un discazo como Albedo 0.39 estaba difícil, pero Vangelis consiguió mantener el tipo con Spiral. Este disco de apenas cinco temas que suman casi cuarenta minutos en total, puede que no sea tan popular como otros, pero es un digno sucesor del trabajo anterior. Spiral el tema de entrada, es un delirio de bases electrónicas cruzadas en diferentes ritmos que podría bien ser un Pulstar pasado de roscas. Ballad es justamente lo que dice, una especie de balada electrónica. Dervish D juguetea con arreglos electrónicos y étnica arábiga. To the Unknown Man, sentimental y melancólico sin llegar a ser depresivo, es quizás el tema más conocido, o menos desconocido, de este disco. Y 3+3 es un trabajo que se emparenta con la experimentación que en paralelo estaban llevando a cabo Jean-Michel Jarre o Kraftwerk. Spiral se perjudica un poco de no tener tanta coherencia entre sus cinco temas, pero los mismos, por separado, son adiciones finas al repertorio de Vangelis, y entusiasmará en particular a quienes llegaron hasta él como uno de los padrinos de la electrónica moderna.

  • ¿Recomendado? Sí, con prevenciones. No es el disco que recomiendo escuchar primero del maestro porque tiene material más accesible, pero sí que pueden ingresar por aquí, si están interesado en su vena más electrónica.


11.- Hypothesis (1.978).



Decíamos que a inicios de la década de 1.970, Vangelis estaba trabajando para lanzar material solista. Como parte de eso, grabó un buen resto de material que cuenta más como tanteo, que como otra cosa, y que por tanto, dejó en un cajón. Hasta que algún inescrupuloso se las arregló para sacarlo como disco. O como dos discos, porque acá en Hypothesis metemos a saco también The Dragon, a veces editados en conjunto como disco doble. Ambos discos son un híbrido de Jazz y Rock Progresivo un poco en la vena de lo que Vangelis venía trabajando para Aphrodite's Child, lo que no es raro porque son grabaciones de 1.971. Como trabajo que en definitiva viene a ser un bootleg glorificado, la calidad de audio es bastante mala, lo que sumado a composiciones pretenciosas y poco inspiradas, convierten a este material en, digámoslo en crudo, un desperdicio de tiempo, talento y vinilos. De hecho, escribo sobre esto sólo por afán completista, porque no faltará quien, leyendo mi crónica sobre Vangelis, acabe por echarle mano a este material y se ensarte. Para los lectores que sean completistas del Jazz, del Rock Progresivo, o simplemente de Vangelis, puede tener algún valor; el resto haría más bien en pasar de esto. De hecho, después de que Vangelis le metió a los perpetradores una bonita demanda civil, estos discos fueron sacados de catálogo. No que sea demasiado difícil de escucharlos, de todos modos. Como todo en la vida por estos días, están en YouTube. O estaban cuando revisé por última vez, por lo menos, y considerando el funcionamiento del asunto, alguien volverá a subirlos nada más envíen una notificación para darlos de baja. Que hay gente para todo, vamos.

  • ¿Recomendado? ¡Οχι! (o sea, ¡No! en griego).


12.- Beaubourg (1.978).



Detesto esa frase cliché y condescendiente de la crítica, de que "es una buena obra, pero no es para todo el mundo", denotando la idea de que quien la usa posee alguna clase de superioridad que le permite apreciar cosas que la chusma no. Pero con obras como Beaubourg, no me queda más remedio que romper esa regla. Hablamos de un disco que es, en cierta medida, monstruoso... en el buen, pero también en el mal sentido del término. Vangelis se inspiró en el Centro Pompidou de París, conocido como Beaubourg a lo amigo, para este disco que es... digamos que es música electrónica abstracta, altamente experimental. A ratos se parece un poco a los covers electrónicos que hacía Isao Tomita, sobre música de Debussy y Ravel. A ratos se parece sólo a sí mismo. Por un lado, el disco es muy bueno en cuanto a plasmar paisajes de sonido, y por tanto, podríamos encuadrarlo dentro del Ambient. Por el otro, alguien podría decir, y con razón, que la fascinación por este tipo de música es un gusto adquirido. Una de las características arquitectónicas del Centro Pompidou es tener todo el esqueleto estructural a la vista, y con este disco, a ratos, pasa un poco lo mismo, y eso no es para escribirlo como un elogio, precisamente.

  • ¿Recomendado? Depende. Si no le tienen miedo al atrevimiento sónico, a material que rompe con cosas como melodía o tonalidad, la respuesta es afirmativa. Pero si tienen una noción más clásica de lo que debe ser música, hay otros discos de Vangelis que cuentan como apuestas más seguras, en cuanto a gusto.


Y con esto, hemos terminado de repasar los inicios de la discografía de Vangelis, aunque no toda su década de 1.970, ya que quedan tres discos de 1.979, uno oficial, una banda sonora, y una colaboración, y dos discos más de 1.980 que, técnicamente, viene siendo el último año de la década. Y después... algunas bandas sonoras más, incluyendo un Premio Oscar, no se crean que exagero cuando califico de maestro a Vangelis, y algún material adicional bastante rarito, todo eso en la segunda parte de este épico repaso por la discografía del, ya lo dije... maestro Vangelis.

Related Posts with Thumbnails