martes, 25 de febrero de 2020

20th Century Fox: Grandeza y ocaso (3 de 15) - El nacimiento del coloso.

El primer logo de la 20th Century Fox, en 1.935. ¡Sí, señores! ¡Al tercer posteo es la vencida! ¡Ahora sí que comienza la 20th Century Fox propiamente tal!
ANTERIORMENTE EN 20TH CENTURY FOX: GRANDEZA Y OCASO.- La Fox crece cada vez más, hasta que una fracasada operación para adquirir la Metro Goldwyn Mayer, sumada a la Gran Depresión de 1.929, llevan a la caída de William Fox. Mientras tanto, la alianza de Joseph M. Schenck y Darryl F. Zanuck crean 20th Century, un nuevo y dinámico estudio que llega siendo la nueva gran sensación de Hollywood. Y ahora... El nacimiento del coloso, la nueva entrega de 20th Century Fox: Grandeza y ocaso, aquí en la Guillermocracia.


Aunque la 20th Century fue una productora de mucho éxito, no ahondaremos en sus películas porque las mismas no es que sean Historia del Cine, es que califican para Arqueología del mismo: Hoy en día, casi nadie las ve. Ni yo, ya que estamos. Pero dicho en términos muy generales, la 20th Century se enfocó en dos grandes rubros. Por un lado, el comentario y la crítica social, como Nacida para ser mala, precisamente, película de la que hablábamos en nuestra entrega anterior; estos asuntos, más o menos vendían porque viviendo Estados Unidos en depresión económica, el público tenía más bien poca tolerancia contra la corrupción percibida en los magnates y las autoridades políticas y policiales, y por lo tanto, ese tipo de cine tenía buena salida. Por el otro, películas de época, cuyos títulos lo deberían decir todo: La casa de los Rothschild, El burlador de Florencia, El poderoso Barnum, Clive el conquistador de la India, El cardenal Richelieu... También estrenaron una película titulada Un grito en la selva en México, traducción un tanto bochornosa del original Call of the Wild, que no es otro sino la legendaria novela La llamada de la selva, de Jack London, que en esa época era todavía más o menos reciente, porque se había publicado unas tres décadas antes, año más o año menos; ironía suprema aquí, porque esta fue la última película que la 20th Century estrenó como estudio independiente... y una nueva versión del mismo clásico, estrenada en 2.020, es una de las últimas producciones de la 20th Century Fox, aunque estrenada después de su fagocitosis por la Disney.

Afiche de Los miserables (1.935). Con ese dibujo de arriba, uno ya no sabe si estaban promocionando la adaptación de Victor Hugo, o una del Dr. Jekyll y Mr. Hyde.
Cedric Hardwicke comprando el Cielo para Fredric March, en un fotograma de Los miserables (1.935). Miren esas caras de terribilità miguelangelesca; ya no se hacen melodramas como éstos, definitivamente.
John Beal como Marius y Rochelle Hudson como Cosette, en Los miserables (1.935). A lo mejor soy un cínico, pero veo a este cara de empanada, y no puedo evitar decirme: Ella es mucha dama para usted, guapo, ella es mucha dama para usted.
La película con la cual la 20th Century se jugó al máximo, fue Los miserables. Estrenada en 1.935, es una adaptación de la novela de Victor Hugo, bastante libre por cierto. La idea era crear un gran espectáculo histórico que consiguiera batir a los estrenados por la Metro Goldwyn Mayer... sí, la compañía que ayudaba a financiar a la 20th Century, eso es morder la mano que alimenta. Hollywood, esa tierra de tiburones. Lo granado del elenco delata las pretensiones: Fredric March era Jean Valjean, Charles Laughton era el Inspector Javert, y Cedric Hardwicke era el cura, o sea, tres de los grandes ases del cine de su tiempo. No tenemos datos de taquilla, pero sabemos cómo le fue en los Oscares: Cuatro nominaciones, Mejor Película más tres en las categorías menores o técnicas, aunque cero estatuillas en total. Claro, si a usted le nominan sólo en categorías técnicas, es difícil que llegue a obtener el galardón a la Mejor Película, digo yo. Aún así, todo esto demuestra el muy buen pulso que llevaba la 20th Century, consolidándose como nueva fuerza a considerar en Hollywood.


La Fox lucha por mantenerse en primera línea.

Mientras tanto, después de la partida de William Fox, la Fox era un desastre. Por un lado, no había una dirección clara, y luchaban por obtener los ahora más o menos esquivos éxitos en taquilla. Por el otro, había crecido demasiado, y sin el ojo vigilante de William Fox, aquello era inmanejable. Aún así, se las arreglaron para mantenerse a flote. Incluso se dieron maña para estrenar el mayor éxito de su historia antes de la fusión con la 20th Century, Cabalgata, en 1.933. La película se basa en una obra teatral de Noël Coward; incluso, desde Hollywood enviaron un camarógrafo a Londres para grabar una presentación de la misma, y hacerse una idea de cómo rodarlo. El argumento va sobre la historia de una familia de estirados británicos afrontando treinta años de decadencia imperial, desde la Segunda Guerra Boer hasta la década de 1.930, con la Primera Guerra Mundial incluida en el paquete como gran trauma de su generación, ignorantes por supuesto en ese tiempo, de que se venía otra guerra mundial todavía más bestia... Supongo que para la sensibilidad moderna, y salvando las obvias diferencias de guión, Cabalgata puede contar como la Downton Abbey de su tiempo, pero en versión película en vez de culebrón televisivo.

Afiche en inglés de Cabalgata (1.933). Guste o no la película, no cabe duda de que el departamento de ventas se quemó las pestañas para promocionar a tope la nostalgia británica...
Escena de Cabalgata (1.933). "¿Querido, eso que vemos en el futuro es... como una película, pero en una caja chica en la casa?" - "Aparentemente, querida... Eso se llama Downton Abbey, o algo así...".
Shirley Temple al centro, en uno de sus roles más famosos, en Heidi (1.937). Ya los oigo, a los más vejetes: Abuelito, dime túúú...
Debido a lo extenso de su producción, Cabalgata fue increíblemente cara. Sin embargo, la inversión pagó bien: Fue una de las películas más taquilleras del año. Además, en la ceremonia número seis de los Premios de la Academia, le ganó a la Fox el único Oscar a la Mejor Película de toda su Historia. El siguiente Oscar a la Mejor Película vendría ocho años después, pero claro, en esa época la Fox ya había desaparecido, sumergida en la 20th Century Fox... Por supuesto, uno podría pensar que a lo mejor ayudó que la película presentaba la Primera Guerra Mundial, en ese entonces todavía fresca, apenas década y media en el pasado, y había racha de premios relacionados con la misma: Alas ganó el Oscar en 1.927, y Sin novedad en el frente hizo lo propio en 1.930. El tiempo no le ha hecho bien, eso sí, y entre las oscarizadas por mejor película, Cabalgata es una de las menos valoradas en IMDb. Uno puede preguntarse cómo irán a valorar Downton Abbey, en cincuenta o cien años más...

Otra baza que le ganó éxitos a los Estudios Fox, fue un hallazgo casi por completo inesperado: Una chica que podía actuar, cantar y bailar al mismo tiempo, ¡con apenas cinco años!, llamada Shirley Temple. En retrospectiva, la clave del éxito es que Shirley Temple es quizás la más grande actriz infantil de todos los tiempos. No obstante lo anterior, ayudó también que Estados Unidos estaba hundido en los abismos de la Gran Depresión, de manera que películas protagonizadas por esta chica alegre y angelical, eran justo el bálsamo que necesitaban las masas de mal empleados o directamente desempleados, para olvidarse de sus cuitas cotidianas. Durante algunos años, la Temple competía de tú a tú con las más grandes estrellas de Hollywood del minuto. Sin embargo, a finales de la década, entrando ya en la adolescencia, no supo o no pudo hacer bien la transición a roles por sobre el rango infantil, y su carrera se fue apagando lentamente. De su vida posterior, destaquemos como trivia que trabajó como Embajadora de Estados Unidos en Ghana, figúrense... lo que llevó a un extraño incidente respecto a una producción posterior de la 20th Century Fox... ya llegaremos a eso. Y ustedes que pensaban que sus propias vidas tenían vueltas extrañas.


El nacimiento de la 20th Century Fox.

La Fox conseguían parir éxitos como Cabalgata o levantar estrellas como Shirley Temple, pero en términos de balance general, desaparecida la mano de hierro del patriarca William Fox, realmente no lo estaban haciendo bien. Atravesaban una combinación fatal de gran tamaño en cuanto a activos, más dificultades financieras, o sea, eran un patito nadando a tiro de los cazadores. Entra aquí en escena otra de las leyendas del Hollywood clásico: El productor Spyros Skouras. Este nació en Grecia, en 1.893. Junto con sus hermanos Charles Skouras y George Skouras, emigraron a Estados Unidos y se instalaron en Saint Louis, la base desde la cual crearon un pequeño imperio empresarial con más de treinta teatros. La joya de la corona fue el Ambassador Theatre, en la misma Saint Louis, construido en 1.926 con capacidad para 3.000 personas. Pero los hermanos Skouras se pillaron los dedos en la Gran Depresión de 1.929, y debieron vender lo suyo a Warner Bros. Poco después volvieron al juego, comprando una cadena de cines arruinada en Nueva York, y luego, se hicieron cargo de los más de 500 cines de la cadena Fox West Coast Theater, perteneciente a la Fox, por supuesto, si está en el nombre. Y esto puso a Spyros Skouras en una posición inmejorable para transformarse en el arquitecto de una de las fusiones más legendarias en toda la Historia del Cine: La creación de la 20th Century Fox, en 1.935.

Una pequeña muestra de poder: Spyros Skouras, a la izquierda, junto al Presidente Dwight Eisenhower, en la Oficina Oval de la Casa Blanca. Los otros dos son el Arzobispo Jacob de Estados Unidos, la más alta autoridad de la Iglesia Ortodoxa en ese país, y... no conseguí determinar quien es el cuarto, lo siento. Pero pinta de ser el mozo con la bandeja de canapés, no mucha, si me preguntan.
Una jovencísima Joan Collins con un ya pasado Spyros Skouras. God save the Cinema Producer, indeed.
Escena de El infierno de Dante (1.935), primera película estrenada por la 20th Century Fox, aunque la producción partió con la Fox antes de la fusión con la 20th Century. ¿Reconocen a la segunda actriz, a la derecha? Es la primera aparición en pantalla de una joven de entonces dieciséis años, acreditada Rita Cansino, una tal Rita Hayworth...
La idea de Skouras era increíblemente simple. Los estudios primigenios de Hollywood habían crecido a partir de cadenas de cine tratando de fundar sus propias productoras para no depender de material ajeno. Sin embargo, la 20th Century había nacido después, fundada como productora de manera directa, y por lo tanto, carecía de canales de distribución propios; sus películas salían al mercado gracias a un trato con United Artists, pero ya sabemos cómo son estos tratos de Hollywood, siempre hay tiburones abogados nadando cerca para tratar de matarlos a dentelladas. Lo ideal era que la 20th Century se hiciera con su propia cadena de cines, ¿y quién podía proporcionarla? Pues un estudio grande que ya tuviera la suya propia, y que estuviera lo suficientemente mal gestionado como para hacer atractiva la compra. Uno como la Fox, por ejemplo. Era un sueño dorado: Todo el impulso, la creatividad, el dinamismo y el ojo para el arte y los negocios de la pujante 20th Century, unido al capital casi delericto de la Fox. ¡Trato ahora!, soltó Skouras, y le hicieron caso. Y la 20th Century se unió a la Fox, en un nuevo estudio llamado... 20th Century Fox, porque calentarse la cabeza con un nombre creativo es para perdedores del capitalismo. Irónicamente, esta fusión, considerando el apoyo de la Metro Goldwyn Mayer a la 20th Century, significaba una versión menos agresiva... ¡del mismo trato que se le había caído a William Fox y Nicholas Schenck en 1.929!

Por supuesto, una fusión significa repartija de cargos. En esto, la solución era obvia. A cargo del buque seguía el mismo trío dorado que había encumbrado hasta la cima a la 20th Century en apenas un par de años: El infatigable Joseph M. Schenck como Presidente, Darryl F. Zanuck a cargo de lo que podríamos llamar la dirección creativa, más William Goetz, quien seguía como Vicepresidente, con su presencia en la compañía incrementada gracias a haber desarrollado un implacable control financiero sobre la producción misma de las películas, consiguiendo que éstas se mantuvieran siempre dentro del presupuesto, e incluso por debajo de él. En cuanto a Skouras, quien como ya dijimos, venía de la rama de la Fox del trato, no se sientan mal por él, por haber sido temporalmente postergado. Skouras no sólo siguió a bordo, sino que 1.942 ascendería a Presidente del estudio, cargo que desempeñaría durante veinte años, el período más largo en que alguien detentaría dicho puesto dentro de toda la historia de la 20th Century Fox. Y ustedes, mientras tanto, están con el signo de interrogación pintado en las caras, ¿tres entregas de una serie de quince posteos, la quinta parte del total, apenas para llegar a la fundación del estudio? Y yo les respondo: Vamos... ¿no se lo han pasado a lo grande, escudriñando en el pasado de este verdadero Game of Thrones de la vida real...?


A la caza de estrellas para la 20th Century Fox.

Los primeros años de 20th Century Fox fueron todavía algo vacilantes: Tenían el talento y el dinamismo, pero habían crecido demasiado aprisa, y por supuesto, eran vulnerables a alocarse en un exceso de optimismo y dar algún paso en falso. Por el minuto, seguían estrenando las últimas películas de Shirley Temple como estrella infantil, que seguían respondiendo en taquilla, y ése era el carro que tiraba al resto de la compañía, gracias al cual podían permitirse algunas apuestas mayores. La principal de ellas, fue ampliar su cartera de estrellas. Star system, ¿recuerdan? Entre sus hallazgos estuvo Don Ameche. A lo mejor ustedes lo conocen por sus roles como adulto mayor, ya pasada la setentena, en exitazos ochenteros como De mendigo a millonario o Cocoon, pero en la década de 1.930, habiendo pasado la veintena, era una joven promesa que le dio unas cuantas alegrías a la 20th Century Fox, las suficientes como para interpretar al mismísimo Dartagnan en Los tres mosqueteros, o al mismísimo Alexander Graham Bell en El gran milagro, ambas películas estrenadas en 1.939. Aunque no tan recordado hoy como valorado en su época, Ameche sigue teniendo el mérito de ser una de las primeras grandes estrellas de la 20th Century Fox en cuanto 20th Century Fox.

Don Ameche como Dartagnan en Los tres mosqueteros (1.939). Sí, uno de los viejitos en Cocoon. Por cierto, ¿podrán creer que en España la titularon Los tres mos... quiteros? Por ser 1.939, a saber si fueron los comunistas o franquistas...
Tyrone Power como el protagonista de La marca del Zorro (1.940). Cualquier parecido con Batman es mera coincidencia.
Un joven Henry Fonda interpretando a un joven Abraham Lincoln en El joven Lincoln (1.939). Abísmense: Hay menos tiempo entre la muerte de Lincoln y la fecha de estreno de esta película, tres cuartos de siglo, que entre dicho estreno y la actualidad, ocho décadas.
El otro gran descubrimiento de la 20th Century Fox a finales de la década de 1.930, se produjo en un casting de 1.936, gracias al cual ingresó a su plantilla Tyrone Power. Este destacó sobremanera porque, sin ser un gran actor de carácter, tenía la suficiente presencia y carisma como para conquistar al público, por no mencionar que fue uno de los espadachines más legendarios en toda la Historia del Cine. Al servicio de la 20th Century Fox, Power interpretó el que probablemente es su rol más recordado, nada menos que el Zorro, en la clásica La marca del Zorro de 1.940, y que es quizás la mejor versión del personaje que hemos visto en el cine. Dicho esto con perdón de la también inmensa versión de 1.920 con Douglas Fairbanks Jr., que a un siglo de su estreno sigue siendo un ejemplo eximio de cine de espadachines, pero que se perjudica un poco de cara a las audiencias actuales por ser cine mudo, el cual tiene sus propios códigos que a veces pueden ser un poco impenetrables para las audiencias actuales, problema que por supuesto no existe con la versión de 1.940. De manera que si no la han visto y piensan que el epítome del personaje es Antonio Banderas en 1.998... échenle un vistazo a la versión de Tyrone Power, sin desmerecer a Banderas, por supuesto, que también lo hizo muy bien, pero la versión de Power sigue siendo mejor.

A otro de los grandes actores de la temprana 20th Century Fox, lo sacaron desde el mundo del teatro. Henry Fonda es el patriarca de una familia de actores que incluye a sus hijos Jane Fonda y Peter Fonda, este último fallecido el pasado 2.019, así como a su nieta Bridget Fonda. Aunque reluctante a meterse en eso del cine porque era más amigo de las tablas, al último Henry Fonda acabó firmando por la 20th Century Fox, en un contrato de siete años. Fonda representaba en el cine al estadounidense común, que mezcla una bonhomía natural con un carácter firme. Fue el mismísimo Abraham Lincoln, de joven y antes de ser Presidente eso sí, en El joven Lincoln precisamente, película que mencionaremos más adelante; al año siguiente, se ganó una nominación al Oscar como Mejor Actor, por Viñas de ira. Después de su paso por la 20th Century Fox, la carrera de Henry Fonda siguió muy firme. A título estrictamente personal, mi rol suyo favorito, es como el Jurado Número 8 en 12 hombres en pugna de 1.957, a las órdenes de United Artists, eso sí, por lo que lo incluyo como un extra que no debería estar aquí... pero en dónde más lo voy a mencionar si no, y esta serie de posteos aquí en la Guillermocracia la escribo yo, así es que... he dicho.


La fanfarria de la 20th Century Fox.

En 1.940, la 20th Century Fox hizo una de sus contrataciones más colosales... pero no hablamos de un actor aquí, sino de un compositor. Nos referimos a Alfred Newman, uno de los más legendarios compositores de bandas sonoras en la Historia, considerado con Max Steiner como uno de los padres fundadores del oficio en Hollywood. Nacido en 1.900, Newman fue un niño prodigio en la composición y conducción de Música; desde el circuito de Broadway, saltó a Hollywood en la década de 1.930, trabajando a las órdenes de Samuel Goldwyn. El apellido debe sonarles: Fue uno de los fundadores de la Metro Goldwyn Mayer, aunque en la época de contratar a Newman, Goldwyn había saltado a la producción independiente, echado del estudio que había ayudado a crear, porque éstas son intrigas de verdad, y El padrino y Game of Thrones, agua de borrajas. La carrera de Newman llegó a una cumbre cuando fue contratado por la 20th Century Fox, iniciando una relación laboral que se iba a prolongar durante las siguientes dos décadas. ¿La pieza más conocida del señor Newman? La fanfarria de la 20th Century Fox, por supuesto, quizás la más reconocible pieza musical en toda la Historia del Cine. Vamos. Ustedes la conocen: Tararará-Tarararararara-Tararará...

Alfred Newman haciendo lo que mejor sabía hacer. Sí, también componer, pero principalmente fumar. Parece que fumaba como carretonero para aliviar el estrés de que en la 20th Century Fox lo tenían para todo, y... se murió de enfisema a los 69.
Alfred Newman dirigiendo a la orquesta de la 20th Century Fox para la banda sonora de Cómo pescar a un millonario (1.953). No la compuso, pero la dirigió igual, por lo ya dicho, en la 20th Century Fox lo tenían para todo, al pobre.
¿Ven esta imagen, y como perritos de Pavlov, se ponen a escuchar de inmediato la fanfarria ésa? Alfred Newman, señoras y señores.
A lo largo de su carrera, Alfred Newman consiguió cuarenta y tres nominaciones a los Oscar, récord que mantuvo hasta John Williams, que a la fecha de editar esto, a inicios de 2.020, ha acumulado cincuenta y dos; sobre ellos dos, sólo Walt Disney los ha superado en nominaciones a los Oscar, con cincuenta y nueve, y por supuesto que el señor Disney no era compositor. De dichas nominaciones, Newman consiguió nueve estatuillas. Newman era un perfeccionista: Para componer sus bandas sonoras se documentaba sobre la música de la época y el lugar, y también sobre el asunto de la película, para componer luego jugando alrededor de temas musicales engarzados unos con otros, un poco a lo Wagner. Qué verde era mi valle de 1.941, Bernadette de 1.943, Wilson de 1.944, La malvada de 1.950, El manto sagrado de 1.953, Sinuhé el egipcio de 1.954, La comezón del séptimo año y Angustia de un querer de 1.955, Anastasia y El rey y yo de 1.956, y El diario de Anna Frank de 1.959... Todas esas bandas sonoras son trabajos musicales que nacieron de la alianza entre Newman y la 20th Century Fox, o al menos, Newman metió mano, porque El rey y yo era un musical de Rodgers y Hammerstein, por supuesto. Por cierto, dato para la trivia, alrededor suyo floreció una familia de músicos, varios de los cuales se dedicaron a las bandas sonoras y están en activo incluso hoy: Sus hijos David Newman y Thomas Newman, su sobrino Randy Newman...


La catástrofe se ceba en la 20th Century Fox.

Pasando a rubros menos amables, no terminaba de secarse la tinta de la firma sobre los contratos que habían creado la 20th Century Fox, cuando los líos judiciales alcanzaron a Joseph M. Schenck. Al Capone, el mayor gangster de todos los tiempos, había sido condenado por evasión de impuestos y enviado a prisión en 1.931, y su lugar había sido tomado en parte por William Morris Bioff. A diferencia de Chicago, la Mafia no había podido infiltrarse en Hollywood porque el Departamento de Policía de Los Angeles no se andaba con tonteras a la hora de tratar con ellos, pero Morris Bioff extendió sus tentáculos en los sindicatos de trabajadores del cine, y ofreció amablemente protección a la 20th Century Fox contra huelgas, y contra posibles incendios de cines en su cadena, accidentales por supuesto, ya se sabe lo perra que puede ser la vida. Schenck empezó a hacer pagos por dos millones de dólares cada uno, pero uno de los cheques extendidos, era de los personales suyos: Pronto, el IRS, la oficina de impuestos en Estados Unidos, le cayó encima. Como parte de un trato, Schenck testificó contra Bioff, así como contra los líderes sindicales, en 1.941; gracias a eso le cayó una pena ligera en 1.946, apenas un año, por irregularidades tributarias y soborno a oficiales públicos, de los cuales cumplió apenas cuatro meses, antes de que fuera indultado por el Presidente Harry Truman, y volver a la 20th Century Fox por la puerta grande, como si nunca se hubiera ido.

Basil Rathbone como Sherlock Holmes y Nigel Bruce como Watson, en El mastín de los Baskerville (1.939). En la época, el Londres victoriano distaba unos cuarenta años en el pasado, por lo que para ellos, una película de Sherlock Holmes era como una ambientada en el Harlem de la década de 1.970 para nosotros.
Foto promocional de El gran milagro (1.939). Hoy en día se producen películas y series de televisión sobre los magnates de Silicon Valley e Internet porque eso es lo máximo de tecnología; hace ocho décadas atrás, les daba para la invención del teléfono, nada más...
Escena de El explorador perdido (1.939), biopic aventurero sobre las expediciones africanas de Henry Stanley y David Livingstone. ¿El Stanley que se ve ahí? Un Spencer Tracy que recién estaba criando pelos en el sobaco...
La 20th Century Fox afrontó otra calamidad por esos años. Por supuesto, en las tres décadas que llevaban produciendo películas desde que el venerable William Fox se lanzara al asunto en Nueva Jersey, habían acumulado un cuantioso archivo, lo que implicaba almacenaje. DeLuxe Laboratories, una compañía de procesamiento de película para... películas, ejem... tenía una bodega en Little Ferry, Nueva Jersey, y le rentaba la misma a la 20th Century Fox. ¡Problema solucionado! Sólo que... no. Por desgracia, la práctica y tecnología de la época significaban que las películas se imprimieran en celuloide, un plástico no sólo altamente inflamable, sino también expuesto a deterioro químico. Una mezcla de vapores de celuloide a medio descomponer, mala ventilación, y algunos errores de diseño en el edificio mismo, más la ola de calor que azotó a Nueva Jersey en Julio de 1.937, se coaligaron para producir un incendio devastador, que se llevó por delante a una persona y mandó a dos más al hospital. Aparte de la obvia tragedia humana, el incendio tuvo también una terrible dimensión cultural: Devoró la práctica totalidad del archivo. Hoy en día, la abrumadora mayoría de las películas rodadas por la Fox antes de 1.932, así como otras de otros estudios que también estaban almacenadas ahí, están en el estatus de perdidas, en lo que constituye una de las mayores pérdidas en el patrimonio cultural que conforma la Historia del Cine.

En Septiembre de 1.939 estalló la Segunda Guerra Mundial, y Occidente no volvería a ser el mismo. Estados Unidos no entró a la guerra hasta el bombardeo de Pearl Harbor en Diciembre de 1.941; el grueso de la población vivió la guerra un tanto de lejos, aunque no sin la ansiedad de terminar involucrados en la misma, pero en las altas esferas, existía conciencia de que el Presidente Franklin Delano Roosevelt estaba más que entusiasmado con la idea de enviar algunos G.I.Joes como apoyo a su amigo, el Primer Ministro británico Winston Churchill. Y el Cine en general, y la 20th Century Fox en particular, no serían inmunes a los cambios económicos y culturales que derivarían tanto de la guerra misma, como del escenario posterior a la misma. Pero eso quedará para la próxima entrega de esta serie de posteos, siempre aquí en la Guillermocracia.

En nuestra próxima entrega.- ¡El primer Oscar a la Mejor Película para la 20th Century Fox! ¡Cine Negro! ¡Comedias de ambientación latinoamericana! ¡Actrices con sombreros de frutas! ¡Macartismo! ¡Todo eso en En tiempos de guerra, la próxima entrega de 20th Century Fox: Grandeza y ocaso, la más vibrante serie de posteos que jamás hayamos publicado en la Guillermocracia!


PELÍCULAS DE LA FOX INCLUIDAS EN LA PRESENTE ENTREGA.-
  • Cabalgata [Cavalcade, 1.933, en IMDb].

PELÍCULAS DE LA 20TH CENTURY INCLUIDAS EN LA PRESENTE ENTREGA.-
  • El burlador de Florencia [The Affairs of Cellini, 1.934, en IMDb].
  • El poderoso Barnum [The Mighty Barnum, 1.934, en IMDb].
  • La casa de los Rothschild [House of Rothschild, 1.934, en IMDb].
  • Nacida para ser mala [Born to be Bad, 1.934, en IMDb].
  • Clive el conquistador de la India [Clive of India, 1.935, en IMDb].
  • El cardenal Richelieu [Cardinal Richelieu, 1.935, en IMDb].
  • Los miserables [Les misérables, 1.935, en IMDb].
  • Un grito en la selva [Call of the Wild, 1.935, en IMDb].

PELÍCULAS DE LA 20TH CENTURY FOX INCLUIDAS EN LA PRESENTE ENTREGA.-
  • El infierno de Dante [Dante's Inferno, 1.935, en IMDb].
  • El explorador perdido [Stanley and Livingstone, 1.939, en IMDb].
  • El gran milagro [The Story of Alexander Graham Bell, 1.939, en IMDb].
  • El joven Lincoln [Young Mr. Lincoln, 1.939, en IMDb].
  • El mastín de los Baskerville [The Hound of the Baskerville, 1.939, en IMDb].
  • Los tres mosqueteros [The Three Musketeers, 1.939, en IMDb].
  • La marca del Zorro [The Mark of Zorro, 1.940, en IMDb].
  • Viñas de ira [The Grapes of Wrath, 1.940, en IMDb].
  • ¡Qué verde era mi valle! [How Green Was my Valley, 1.941, en IMDb].
  • Bernadette [The Song of Bernadette, 1.943, en IMDb].
  • Wilson [Wilson, 1.944, en IMDb].
  • La malvada [All About Eve, 1.950, en IMDb].
  • El manto sagrado [The Robe, 1.953, en IMDb].
  • Sinuhé el egipcio [The Egyptian, 1.954, en IMDb].
  • Angustia de un querer [Love Is a Many-Splendored Thing, 1.955, en IMDb].
  • La comezón del séptimo año [The Seven Year Itch, 1.955, en IMDb].
  • Anastasia [Anastasia, 1.956, en IMDb].
  • El rey y yo [The King and I, 1.956, en IMDb].
  • El diario de Anna Frank [The Diary of Anne Frank, 1.959, en IMDb].
  • El llamado salvaje [The Call of the Wild, 2.020, en IMDb].



domingo, 23 de febrero de 2020

¿Por qué fracasó la Trilogía Secuela de Star Wars?

Star-Lord y sus amigos.
Existen la Edad de Oro, la Edad de Plata, la Edad de Cobre, la Edad de Bronce y la Edad de Hierro, a la hora de calificar períodos históricos según materiales. Me atrevería a afirmar que la década de 2.010 será recordada en la Historia del Cine como... la Edad de Estiércol. Porque el grueso del Cine se volvió franquicias por un lado, y películas de bajísimo presupuesto por el otro, con el cine independiente siempre corriendo por los palos y, todo sea dicho, apoyado por las subvenciones de siempre, o de lo contrario no sobreviviría. El cine de presupuesto medio, en donde se foguearon muchos cineastas que después llegaron a ser grandes, prácticamente desapareció, canibalizado por las marvelíadas, rapidoyfuriosíadas, parquejurasíadas, etcétera. Miren, nada en contra de las franquicias en cuanto franquicias. Yo mismo me disfruto unas cuantas, así es que no voy a ser hipócrita tirando piedras contra ese tejado. Si los peces gordos se pueden lucrar con una, pues bien. Si al público le gusta, mejor. El problema no son las franquicias en sí, el problema es que de pronto, las películas a exhibir no son nada salvo franquicias, los afiches en los cines no promocionan nada que no sean franquicias, etcétera. Y por supuesto, en la competencia feroz y despiadada por ser la franquicia a tope, más de alguna debía caer y quedar por el camino. Una como Star Wars, por ejemplo, que es uno de los mayores ejemplos de fracaso fílmico en la década de 2.010.

¡Mentira!, dirán ustedes, crispando los puños mientras rechinan los dientes dentro de sus rostros palideciendo de ira. ¡Star Wars estrenó cinco películas en la década, cinco! ¡Además de reactivarse con la serie televisiva The Mandalorian! ¡A inicios de 2.020, es la segunda franquicia más taquillera en la Historia del Cine, sólo por debajo del Universo Cinemático Marvel! ¡Entre las cinco han recaudado casi 6.000 millones de dólares, eso hace un promedio de casi 1.200 millones cada una! ¡Cómo puede eso llamarse un fracaso! Y todo eso es cierto. Es absolutamente cierto, nadie puede negarlo. Sin embargo, esos argumentos van por el lado de la recaudación, y la verdadera fortaleza de una franquicia no está ahí, porque eso es una filosofía de tomar el dinero y correr, y la gente, cuando descubre eso, tiende a dar la espalda. En realidad, el mejor activo de una franquicia es eso que se llama el reconocimiento de marca, el que la gente se sienta satisfecha de la misma, que se identifique hasta el punto que la usaría estampada sobre una camiseta y con orgullo. Y en eso... cómo decirlo... Star Wars está bajo mínimos. Es cierto que han recaudado una barbaridad, pero de las cinco, la que más hizo caja fue la primera, y desde ahí todo ha sido cuesta abajo, hasta el punto que Solo es la primera película de Star Wars que fracasó en la taquilla. Y por otra parte, los personajes fallaron en pegar dentro de la cultura popular. Y todo eso, con el poder financiero de la Disney por detrás. Sólo existe una palabra para definir el desastre, y dicha palabra es: Fracaso.

Por supuesto, es buena la pregunta de por qué la Trilogía Secuela de Star Wars, y más genéricamente, el quinteto de películas estrenadas en la década de 2.010, fracasaron hasta un punto que sólo Rogue One es recordada con un mínimo de afecto. La explicación más clásica es que fue comprada por la Disney, y fue despojada de su alma para ser transformada en un sacacuartos que se apoya en el reconocimiento de marca para que la gente pase por caja una y otra vez. Es una explicación válida, por supuesto, pero eso no hace sino engendrar una pregunta adicional: ¿Por qué la Disney cambió a Star Wars de esa manera? Y para contestar a esa pregunta, debemos resolver todavía otra más: ¿Qué fue lo que en efecto cambió de Star Wars? ¿Son las películas de la Trilogía Secuela en realidad tan distintas de aquello que podemos llamar el Star Wars clásico...? Y a poco que analicemos el problema, es posible descubrir lo de siempre: Las respuestas nunca son tan sencillas. Star Wars, como cualquier otro fenómeno cultural, es un cruce muy complejo de numerosos elementos: Una continuidad que ha ido creciendo con cada nueva obra incorporada al canon, una serie de creadores que están motivados a crear de una u otra manera por una serie de razones, una base de fanáticos que espera determinadas cosas de su objeto de fanatismo, y por supuesto, las audiencias más casuales que son motivadas, de manera más o menos consciente, por la resonancia de los fenómenos económicos, políticos y sociales que ocurren en el mundo exterior. Y es posible observar que, en cada uno de estos cuatro apartados, la Trilogía Secuela de Star Wars encontró problemas de bastante peso.

Partamos por el problema de la continuidad. En general, cuando una franquicia parte, lo hace sobre un lienzo en blanco en donde se lo puede inventar todo. Incluso adaptando material que existe con anterioridad, como libro, serie de televisión, videojuego, etcétera, es posible tomarse una serie de libertades narrativas, porque adaptar de manera literal puede ser complejo y a veces hasta contraproducente. Pero desde la primera obra en adelante, cada nuevo añadido va fijando ciertas reglas. En La guerra de las galaxias de 1.977, por ejemplo, los caballeros jedi hubieran podido usar espadas de luz tan bien como ametralladoras, shuriken o macuahuitl como su arma de preferencia, pero la película fue por la espada de luz, y desde entonces, dicho elemento mitológico quedó fijado por completo. El nombre del protagonista, en el guión original, iba a ser Luke Starkiller, pero fue cambiado a Luke Skywalker, y por eso, era imposible que el título del episodio IX fuera a ser El ascenso de Starkiller en vez de El ascenso de Skywalker, que es como se lo conoce. ¿Es posible cambiar un elemento mitológico de fondo en una franquicia ya en rodaje? Por supuesto que sí, pero la cuestión es que para hacerlo, es necesario inventarse un pretexto, y uno que sea bueno, para que la gente no se quede perpleja mirando a caballeros jedi arrojando shuriken de repente, mientras siguen la filosofía de un tal Luke Starkiller.

Qué le han dicho a ustedes, miles de veces: Nunca jamás se les ocurra meter plástico al microondas.
Star Wars no tiene una continuidad tan masiva como otras franquicias, léase Star Trek por ejemplo, hasta el punto que cuando la Disney compró la franquicia, echó abajo todo el material canónico secundario de libros, novelas, juegos de rol, etcétera, enviándolos a un baúl que llamó Legends, para partir desde cero, y si bien la base de fanáticos protestó, el resto del mundo apenas se enteró, porque quién diablos más allá sabe quien es Thrawn o se ha leído los comics del Imperio Oscuro. Incluso las dos películas con los Ewoks estrenadas en la década de 1.980, desde ese tiempo se ha fingido que nunca se rodaron en primer lugar, y nadie protesta. Pero El regreso del jedi dejó un enorme problema por resolver: No dejó ningún problema por resolver. Darth Vader muere. El Emperador muere. La nave principal de los villanos se estrella contra la Segunda Estrella de la Muerte. La Segunda Estrella de la Muerte explota. El triángulo amoroso de Luke Skywalker, Han Solo y Leia Organa se resuelve. El Imperio, no se menciona pero queda implícito, daba paso a la Nueva República. Simplemente, quedó todo cerrado y bien cerrado, y por lo tanto, cualquier nuevo conflicto, debían inventárselo desde la nada. El universo expandido lo consiguió inventándose que algunos restos del Imperio quedaron dando vueltas, y dieron la lata con una saga de novelas que nunca me senté a leerlas, porque eran como quince tomos, y total, para qué, si a mí me gustaba Star Wars por las películas.

Y El despertar de la Fuerza resolvió este problema de la peor forma posible: Deshaciéndolo todo para rehacer el escenario original. Es decir, no tenemos al Imperio, al Emperador, a Darth Vader y a la Segunda Estrella de la Muerte, pero nos inventamos a la Primera Orden, a Snoke, a Kylo Ren y a una Starkiller, y que siga el negocio como de costumbre. Y para que la Resistencia sea Resistencia, nos cargamos a la Nueva República, eliminando de cuajo el aspecto más novedoso que podía haber tenido la Trilogía Secuela. Y ahí quedó plantada la semilla del mal, porque la Trilogía Secuela se condenó a reeditar la Trilogía Original; Los últimos jedi hubiera podido subvertir esto, y tenía muy buenas ideas para hacerlo, pero luego, el propio guión de la película fue un desastre, y salió lo que salió, por lo que El ascenso de Skywalker volvió a lo seguro, a lo de siempre, y triunfó en términos narrativos, al precio de esterilizar cualquier resabio de creatividad que le quedara a la franquicia. Tan a la segura jugaron, que para los spin-offs, decidieron volver a los tiempos de la Trilogía Original, con buenos resultados en el caso de Rogue One, y más discutibles en Solo, que me parece mejor película de lo que la gente admite, siendo excelente en el aspecto de aventura espacial ligera, aunque mucho más debatible si es una buena precuela para el personaje de Han Solo.

Quien ha recibido la mayor cantidad de varapalos a este respecto es Kathleen Kennedy, nombrada Presidenta de LucasFilms en 2.012, y considerada por parte de la parroquia como la Satán corporativa que hundió a Star Wars. Y miren, su gestión del asunto no ha sido para tirar cohetes, vale por eso, pero por otro lado, la dama no era una recién salida de quién sabe dónde, porque durante las dos décadas anteriores había ayudado a producir películas para Steven Spielberg, incluyendo ET el Extraterrestre, la que en 1.982 derrocó a La guerra de las galaxias como la película más taquillera de todos los tiempos, así es que algo debe haber aprendido la señora sobre cómo se produce una película. De manera que, sin exculparla por completo, a lo mejor deberíamos buscar los problemas en otra parte, en elementos de la franquicia que venían arrastrándose desde antes. ¡Y vaya que sí! Porque a lo mejor ustedes no tienen memoria e incluso edad para recordar, pero desde La guerra de las galaxias en adelante, todas y cada una de las secuelas de Star Wars ha sido recibida como lo peor por una parte substancial de la base de fanáticos y por una fracción del público y la crítica, increíble como pueda sonar eso ahora. Algunas películas han sido reivindicadas después, aunque no todas por supuesto.

Ahondemos en esto. La guerra de las galaxias de 1.977 era una historia ligera que sacaba su fuerza de evocar, de manera más o menos pavloviana, la Space Opera de la década de 1.930, principalmente Flash Gordon, porque es sabido que George Lucas creó Star Wars cuando no le dejaron rodar una adaptación fílmica del personaje. De pronto, la secuela es El Imperio contraataca, una historia mucho más oscura, que en apariencia no tiene principio ni final claro (los tiene, pero no son tan obvios a la primera), y que además termina mal y con un continuará. Fue tan mal recibida, que muchos saludaron a El regreso del jedi como un regreso en forma a lo que la franquicia debía ser en primer lugar, aunque después llovieron palos por los Ewoks, claro está. Luego vino la Trilogía Precuela, y en comparación, las películas de la Trilogía Original ya no parecían tan malas; por supuesto, había pasado década y media, y los niños que alucinaron con la Trilogía Original habían crecido y ahora copaban los foros de la Internet noventera, comentando lo muy cool que eran esas tres películas originales. En cuanto a la Trilogía Precuela, se tiende a olvidar que las películas fueron muy bien recibidas en su día, y que el hatedom fue algo que creció poco a poco hasta devorarlo todo... sólo para que en la actualidad, los niños que alucinaron con la Trilogía Precuela, ahora copan las redes sociales comentando lo muy cool que eran esas tres películas precuela. El eterno retorno, o como el loquito sifilítico alemán ése, al último tenía toda la razón del mundo.

Moraleja: Si se van a meter en un prostíbulo, que no sea uno barato en un barrio de mala muerte.
También está el problema de la mitificación de George Lucas. Claro, levantar una franquicia como Star Wars prácticamente desde la nada, fue una proeza para los siglos, y Lucas fue casi divinizado por sus fanáticos. Pero luego, sabiéndose las historias de los rodajes, empezó a quedar en claro que Lucas es un tipo más preocupado por el worldbuilding y los efectos especiales, que por crear buenos personajes o dirigir actores. El resultado es que, si La guerra de las galaxias y El Imperio contraataca quedaron tan bien, es porque Lucas estuvo rodeado de un montón de gente que lo fue guiando en qué ideas funcionaban y qué ideas no, desde su productor Gary Kurtz hasta su editora y señora Marcia Lucas, y también amigos como Francis Ford Coppola, Brian de Palma y Steven Spielberg. Lucas dejó de prestarles atención a las alturas de El regreso del jedi, y a partir de ahí fue el comienzo del fin. La Trilogía Precuela es puro Lucas de principio a fin, y tiene por lo tanto todas las fortalezas de la Trilogía Original, pero también un montón de problemas y puntos débiles que no estaban presentes en ella. Desde esa perspectiva, no es que el trabajo de Kathleen Kennedy en la franquicia sea nefasto, es que la propia franquicia venía con los problemas inherentes a cualquier franquicia con un enorme worldbuilding, y que por el milagro de reunirse una pléyade de buenos colaboradores en las dos primeras, consiguió elevarse hasta el megafenómeno que es actualmente.

Y por supuesto, está la base de fanáticos. Una de las más veteranas en el mundo friki, sólo comparable en antigüedad a la de Tolkien o a la de Star Trek. La misma surgió de una manera explosiva por varias razones. La primera es que La guerra de las galaxias tuvo éxito en 1.977, en buena medida, porque era el antídoto necesario contra la seriedad y oscuridad del Cine en ese tiempo. Recordemos que en esa época, el Cine debía tener conciencia social, ser contestatario, etcétera, en definitiva, ser El padrino, o Tarde de perros. Vale, son películas buenas, pero ¿quién podría hacerse un friki de ellas? La guerra de las galaxias era ligera y desenfadada, en un mundo en donde lo más cercano a esa frivolidad eran las películas de James Bond de la era de Roger Moore. Y debido a la endogamia propia de toda base de fanáticos que se precie de tal... en la actualidad, los fans de Star Trek pueden llegar a ser bastante intratables. Ayudado porque en la actualidad, ser un friki o un otaku tiene cierta aceptación social, pero en ese tiempo, ser el nerd de la clase era casi de escándalo. Y por supuesto, complacer a esa base de fanáticos es mucho más difícil que complacer a cualquiera otra.

No ayuda que Star Wars ha tenido desde siempre un cierto trasfondo elitista. La Trilogía Original tenía elementos bastante progresistas para su tiempo: La Princesa Leia fue probablemente la primera gran chica de acción moderna en el Cine, capaz de tomar un arma y dispararla, sin verse como una marimacho, e incluso siendo presentada como una fémina capaz de despertar el interés de los dos chicos protagonistas, y en El regreso del jedi vemos como almirante a un alienígena que en esencia es un anfibio con ojos tamaño huevo de avestruz. Pero muy en el fondo, todo gira en torno al chico rubio y blanco que es el Elegido porque sí. Vale, Lucas estaba tratando de recrear las leyendas mitológicas antiguas, y éstas tenían un trasfondo clasista, por supuesto. Pero si lo que se ofrece es una historia clasista en donde los héroes están por encima de la chusma, y la chusma sólo pueden llegar a ser héroes si están tocados por el Destino de antemano, entonces, ¿quienes van a sintonizar con eso? Pues la gente que se siente tocada por el Destino de antemano, claro está. Es decir, gente de mentalidad aristocrática, e incluso monárquica... con ellos de aristócratas y monarcas, claro, porque todavía no conozco al monárquico que diga: "Mire, queremos una monarquía, pero yo no quiero ser el rey, yo quiero plebe o chusma, porque ser plebe o chusma en una monarquía es lo máximo".

Al final de este camino están todos los fanáticos que protestan porque la Trilogía Secuela de Star Wars es protagonizada por una mujer, y cuando Los últimos jedi reveló que ella no tenía conexión familiar con otros personajes y era básicamente una fulana cualquiera, y además era ayudada por un negro, casi reventaron. Vale, los personajes de la Trilogía Secuela no estaban todo lo bien dibujados que deberían, y sólo en El ascenso de Skywalker llegan a tener algún desarrollo psicológico que los convierta en algo más que monigotes al servicio del argumento, y las acusaciones de que Rey es una Mary Sue de manual no carecen de fundamento, pero también el niñito caucásico y rubio de Anakin Skywalker era un Mary Sue de manual en La amenaza fantasma, y nadie protestó por eso. Porque era un chico repipi, sí, pero no porque fuera un Mary Sue. A la gente que alega porque Star Wars se ha vuelto un panfleto al servicio de los Social Justice Warriors, se les olvida que el único credo de una productora no es casarse con progresistas ni reaccionarios, sino rodar cosas que le gusten a la gente para ganar dinero, porque si no lo ganan, quiebran y salen del negocio, y quienes se quedan son... quienes ganan dinero, perdón por la obviedad, pero hay que enfatizar esto. Ya el germen de la diversidad estaba en personajes como la princesa Leia o el Almirante Ackbar, pero nunca Star Wars ha sido otra cosa que una fantasía espacial que divierta a la gente, en particular a los niños que después comprarán el mercadishing; todo el resto no es más que andar viendo protocolos de sabios de Sión allí en donde nadie los ha escrito en primer lugar.

¿Te acuerdas de los ewoks? ¡Volvieron! ¡En forma de pogos!
Además, la gran distancia temporal entre las Trilogías ha creado importantes brechas generacionales entre los fanáticos. Entre la primera y la segunda pasaron dieciséis años, desde El regreso del jedi en 1.983 a La amenaza fantasma en 1.999, y entre la segunda y la tercera pasaron diez, desde La venganza de los Sith en 2.005 hasta El despertar de la Fuerza en 2.015. En tanto tiempo, la base de fanáticos envejece, y Star Wars, como cualquier otra franquicia, debe tomar la difícil decisión de si apelar al público de siempre, o buscarse nuevas audiencias. La amenaza fantasma en 1.999 resolvió la cuestión a favor de la sangre nueva por sobre la vieja guardia: Es una aventura infantil para los niños nacidos después de la Trilogía Original, y los fanáticos antiguos se resintieron por eso, porque ahora Star Wars era... ¡infantil! ...no reparando en que Star Wars siempre había sido infantil, pero ellos no se habían dado cuenta porque ellos eran niños en primer lugar, en ese tiempo. Con la Trilogía Secuela, se ha vuelto a repetir el fenómeno: La misma es estúpida y simplona, no como la Trilogía Precuela, que ha sido reivindicada... por los niños que crecieron con ella, y para quienes, los personajes de la Trilogía Original nada decían. Lo cierto es que Star Wars, desde siempre, ha tenido problemas, pero es más fácil perdonárselos a las películas de cuando uno era niño, por la apelación a un sentido de la maravilla que, con el correr de los años, es cada vez más difícil de conseguir.

La Disney trató de resolver el problema creando dos juegos de películas. La Trilogía Secuela, debía apelar a la nueva sangre, crear una épica para los niños nacidos después de 2.000, y que por tanto, habían llegado tarde para ver la Trilogía Precuela en los cines. Los spin-off, en cambio, apelaban a la vieja guardia, a la nostalgia de quienes crecieron con la Trilogía Original, y que ahora son treintones, cuarentones e incluso cincuentones: Rogue One como precuela a La guerra de las galaxias en cuanto película, y Solo como precuela para Han Solo en cuanto personaje. Interesantemente, Rogue One adoptó un tono más solemne e incluso trágico, y funcionó muy bien en taquilla, pero Solo en cambio fue a por la aventura en cuanto aventura, y se convirtió en el primer gran fracaso financiero de la franquicia, aunque el castigo de las audiencias por la decepción con Los últimos jedi tuvo mucho que ver con esto, por supuesto. Es bastante decidor que después de Solo, los planes para futuros spin-offs en el cine fueron cancelados, por el minuto a lo menos, aunque con el éxito de la primera temporada de The Mandalorian, quién sabe. A lo mejor el futuro de Star Wars con la vieja guardia está en la televisión y el streaming, simplemente debido a los hábitos de consumo de la generación que integra dicha vieja guardia.

En cuanto a la nueva sangre... es más complicado. Una de las razones por las que la Trilogía Original generó una base tan amplia de fanáticos, es que en la época no había nada similar. A inicios de la década de 1.980, las secuelas eran una rareza, hasta el punto que cuando se estrenó Rocky III en 1.982, ya se hacían chistes sobre la manera en que exprimían al personaje. Todos los otros intentos por crear una Space Opera similar, mordieron el polvo, y si son recordados, es más por circunstancias puntuales que por otra cosa. Esto se repitió con la Trilogía Precuela, porque en 1.999, todavía ser friki pesaba como una losa. Fue con el estreno de La Comunidad del Anillo y Harry Potter y la piedra filosofal, ambas de 2.001, que al fin, ser friki adquirió carta de ciudadanía. Hoy en día, nadie levanta una ceja si usted es fanático de, digamos, el Universo Cinemático Marvel. En este contexto, para un niño nacido después de 1.999, ser fanático de Star Wars tiene mucho menos brillo. No es que Star Wars haya cambiado demasiado, es que Star Wars triunfó porque era una franquicia única en medio de un desierto, mientras que hoy en día estamos tan plagados de franquicias, que Star Wars ha pasado a ser apenas otra más, y tampoco una que aporte demasiado sobre la mesa. En 1.983, ver a Palpatine sentado en su trono en El regreso del jedi era siniestro; en 2.019, verlo de manera muy similar en El ascenso de Skywalker, el mismo año en que Thanos hizo lo mismo y mejor en Avengers: Endgame, sabe a la copia de la copia, a una cosa aguada, a las noticias del año pasado.

Y finalmente, Star Wars tampoco ha sabido mantenerse al día con el mundo. Para bien o para mal, calidad de las películas aparte, tanto la Trilogía Original como la Trilogía Precuela tienen un sabor único debido a haber sabido cómo captar las preocupaciones de su tiempo. Así, la Trilogía Original era una gigantesca parábola acerca del miedo al totalitarismo, al soviético por parte de los conservadores, pero también a eso que ha sido englobado dentro del proyecto hegemónico del New American Century por la parroquia progresista, mientras que la Trilogía Precuela escenificaba, en el ascenso de Palpatine y el Imperio al poder, las ansiedades respecto de la corrosión experimentada por la democracia a manos del poder corporativo, durante la Guerra contra el Terror. No hubo una planificación demasiado consciente para que ambas trilogías fueran así, más allá de algunas declaraciones de rigor para la prensa. Simplemente se dio de ese modo, porque de una manera u otra, supieron captar el espíritu de los tiempos, y galvanizar a las audiencias proporcionándoles una vía de escape, en clave de evasión fantástica, para los miedos más profundos respecto de cómo marchaba el mundo en sus días.

Se distinguen demasiado las naves, ¿puedes aplicarle un filtro de corrección a la imagen para que no se distinga una m...? - ¡Dicho, y... hecho!
Las cinco películas modernas, en cambio, no han sabido hacer eso mismo. Ideológicamente, viven en una tierra de nadie, desconectadas por completo de la realidad en la década de 2.010. Quizás por eso, lo que más destaca son los guiños a la parroquia progresista: Protagonista mujer, personaje negro, algún detalle LGBT por aquí o allá. Todo el resto del conflicto, se plantea en un mundo de ensueño. Irónicamente, aunque la Trilogía Original y la Trilogía Precuela eran fantasías escapistas, tuvieron éxito en parte porque nunca lo fueron por completo, mientras que las cinco películas de marras sí que lo son, no plantean ningún tema de relevancia social o de actualidad. Sólo Los últimos jedi se atreve, con toda la subtrama del casino y el traficante de armas, que pone sobre la mesa el tema de las relaciones entre la política (y la guerra) y los negocios, pero claro, con el desastroso guión que tenía esa película, no es que podía llegarse muy lejos con ese planteamiento. Por lo tanto, a estas películas sólo les queda la aventura pura y dura y los personajes carismáticos para triunfar, pero si van en competencia contra el Universo Cinemático Marvel, que son el epítome de la aventura y los personajes carismáticos en la década de 2.010... pues no hay mucho que hacer al respecto.

Los resultados están a la vista. ¿Triunfos de taquilla? Sí, pero la recaudación ha ido significativamente a la baja. Y lo que es peor: Estas cinco películas no han tenido ningún impacto  mediático que sea duradero. Los pogos ya fueron olvidados mientras que los ewoks siguen siendo recordados casi cuatro décadas después, y los personajes antiguos se comen con zapatos, a punta de pura presencia y carisma, a los nuevos. En cuanto al cosplay, es más fácil encontrar fotos de cosplayeras disfrazadas de Black Widow, o Elsa de Frozen, que de Rey y compañía. Cuando se recuerde la franquicia por excelencia en la década de 2.010, se hablará del Universo Cinemático Marvel y sus 22.000 millones de dólares recaudados en veintitrés películas, no de las cinco de Star Wars. Muy en el fondo, todo este complejo conjunto de circunstancias ha provocado que Star Wars tenga un problema no de caja, sino de flujo: Los fanáticos están ahí, y son toneladas, pero están envejeciendo, muchos se están decepcionando, y no están entrando fanáticos nuevos para llenar los números en los cuadros. El resultado es que Star Wars, en el futuro previsible, sufrirá una hemorragia de fanáticos cada vez más aguda, salvo que consiga renovarse como lo intentó Los últimos jedi, pero bien hecho. El ascenso de Skywalker en 2.019 es un canto al clasicismo de Star Wars, y funciona muy bien en eso, pero también es la muestra del estancamiento de la franquicia, una complacencia que es pan para hoy y hambre para mañana, porque no hará sino agudizar los problemas.

Por otro lado, el declive de Star Wars como franquicia, es parte de un fenómeno más generalizado, en que otras franquicias también están colapsando simplemente por su antigüedad, o por cuánto han sido explotadas. En los superhéroes DC, clásicos como Superman o Batman ya no parecen vender lo mismo que antaño, y no parece haber más que explotar de ellos, mientras que la voz cantante la llevan personajes hasta ahora en segunda fila como Wonder Woman o Aquaman. Y después de coquetear con material de su Edad de Oro, la propia Disney parece estar centrándose en películas del Renacimiento Disney para sus remakes en acción viva. Y de antiguallas como John Carter de Marte o El Llanero Solitario, mejor ni acordarse. James Bond ha escapado a este destino gracias a una renovación continua, ayudada porque esa franquicia siempre ha sido ligera en continuidad, aunque el éxito de hoy no asegura la supervivencia de mañana, claro. En definitiva, una franquicia es una mitología, que cuando se consolida, adquiere características que la vinculan de manera irremisible a esa época, y si no se actualiza de la manera correcta, termina volviéndose esa cosa aburrida que le gustaba a nuestros padres, o sea, algo que no es cool. Star Wars parece estar siguiendo ese camino. Su supervivencia, por el minuto, pende del éxito de las series de televisión. En ese sentido, The Mandalorian parece estar marcando el camino hacia el futuro. Qué salga de ahí... quien lo sabe.

Cuando argumentábamos que los personajes se están moviendo sobre las ruinas del antiguo Star Wars, no creíamos que llegaríamos a verlo de manera tan... literal.

viernes, 21 de febrero de 2020

Películas de 2.010: Qué ver cuando partía la Guillermocracia (1 de 10).


Cada Año Nuevo, la gente mira al futuro con fe, esperanza y optimismo; después tienen otros 364 años para desilusionarse, claro, o 365 en los bisiestos. Esto se multiplica por diez cuando se trata de un cambio de década. Es como si, cambiando el último dígito del año del nueve al cero, a la gente le bajara un hartazgo, dejarlo atrás todo, tirar modas musicales, de cine o de vestuario por la ventana, etcétera. Al final, el mundo tiende a seguir más o menos como siempre, pero la gente es así. Por supuesto, en los haberes de la década de 2.010 debemos contabilizar uno de sus legados más gloriosos: La Guillermocracia. Este país virtual que, el próximo 30 de Julio de 2.020, cumplirá diez años en línea. Y para celebrarlo... ¡nueva serie de posteos! Así como en 2.017 miramos de regreso a lo que fue el cine de 1.977, en los albores de la era de los blockbusters, ahora en 2.020 miraremos de regreso a 2.010, el año en que partió la Guillermocracia, para hacer un exhaustivo repaso del cine que se veía en el Paleozoico. Miren cómo pasa el tiempo. Revisaremos un listado de 120 películas, y ustedes se dirán a sí mismos, golpeándose en la frente: "¿Hace diez años ya? ¡Pero si me parece haberla visto ayer...!". No, no fue ayer. Fue hace una década completa. Siéntanse viejos.

Por supuesto, las prevenciones de siempre. Las películas están ordenadas por su fecha de estreno en Estados Unidos; cuando la fecha consignada es de otro país, se menciona de manera explícita. He tratado de que la selección sea lo más amplia posible, abarcando blockbusters, películas de serie B, cine de culto, galardonadas con Oscares o con Razzies, etcétera, pero ya saben, siempre hay sesgos, y al último, la selección es estrictamente personal. La inmensa mayoría de películas son de Estados Unidos porque... vamos. Ya saben quién corta el pastel, ¿no? Pero para cualquier omisión en que haya incurrido, para eso están los comentarios. Un grueso de las películas, las he visto, pero ya saben, en más de algún caso no he podido, pero como no era de recibo dejarlas afuera, ahí tuve que documentarme haciendo un poco de gugleo y wikipedeo, porque cuándo ha sido requisito ver películas para comentar sobre películas, que esto es Internet, ¿verdad?  Y sin más preámbulos, comencemos este épico repaso por las películas que era posible ver en las salas de cine hace diez años atrás, cuando empezaba su andadura este viejo y aporreado país virtual que es la Guillermocracia. Disfruten.


1.- Vampiros del día [Daybreakers / 6 de Enero, en Inglaterra].

Qué tiempos aquellos, en que la plaga vampírica marchaba rampante por las salas de cine, y parecía que nunca iba a terminar. Recuerden, eran los años en que Crepúsculo la había hecho de oro entre la chavalería que ya había crecido con Harry Potter y estaba lista para pasar de la niñez a la juventud, y claro está, todos los estudios querían su propio éxito con vampiros, porque si los vampiros venden, entonces vampiros hasta vomitar. Estrenada en festivales durante 2.009, esta película australiana partía de una interesante premisa: El grueso de la Humanidad son vampiros, los poquitos restantes son carnaza, y los vampiros cazan y explotan a los humanos para extraerles la sangre. Esencialmente una variación sobre el tema de Soy leyenda, si me preguntan. Esta es una de las pocas películas de vampiros en la época que recibió buenas críticas. La taquilla siguió el camino esperable: Apenas rindió. Bueno, cincuenta millones de dólares para veinte de inversión, es probable que algo de caja hiciera. Pero no pasó mucho con ella; ni siquiera ha engendrado secuelas basurientas de serie B, hasta donde sabemos por estos lares, así es que...
  • Una década después... La moda de los vampiros remitió después de haberse acabado la saga de Crepúsculo, y los zombis se pusieron de moda. Hoy en día, a los vampiros no se les ve el pelo, mientras que los zombis están por todas partes: Antivacunas, terraplanistas, el mercado es la pomada milagrosa que todo lo cura...

2.- Año bisiesto [Leap Year / 8 de Enero].

A pocos añitos de haberla hecho en grande con Encantada, después de una carrera con viejas vergüenzas como la precuela de Juegos sexuales, y siendo ya treintona en ese tiempo y por tanto con el reloj corriendo en contra, nadie aseguraba qué pasaría con cierta actriz llamada Amy Adams. Y la Adams siguió el camino clásico de muchas starlets que, a la espera del segundo gran éxito que la consolide, debe hacer tiempo y seguir pagando las facturas: Una comedia romántica. El argumento: Una chica caprichosa viaja a Irlanda para tratar de casarse con su novio, conoce a alguien allá, se lleva de punta con el nuevo chico pero algo pasa mientras persiguen al viejo chico, y se llevan por delante cuanto cliché de comedia romántica y de Irlanda pueden hacer tragar a este pobre guión. Con algo más de treinta millones en taquilla como escuálido botín de saqueo para compensar los casi veinte millones de inversión, se puede afirmar que la película se fue a pique, aunque las ventas en DVD, parece que fueron buenas, así es que, quién sabe.
  • Una década después... La comedia romántica estirada, estilo Julia Roberts, Jennifer Lopez o Katherine Heigl, en esos años ya iba en picada, y en la actualidad yace en el polvo; ahora se ruedan menos complacientes y más gamberras. En cuanto a la Adams, saltó a Los Muppets, El Hombre de Acero, La llegada y El vicepresidente entre otras, de manera que en su caso, el fiasco de esta película acabó siendo una bala esquivada.

3.- El libro de los secretos [The Book of Eli / 14 de Enero, en varios países].

Ha llegado el fin del mundo, la civilización se ha ido al demonio, y sobre la Tierra sólo caminan guerreros dispuestos a darle una paliza a cuanto infeliz se le cruce en el camino para no recibir ellos mismos una. ¿Es una adaptación de El Puño de la Estrella del Norte? No, señoras y señores, es El libro de los secretos, otra de las películas que intentó lucrarse con el siempre ubicuo y vendedor tema de lo postapocalíptico, con Denzel Washington administrando a base de bien, porque... Denzel Washington. Todo el asunto gira en torno a proteger un libro muy importante, realmente muy importante, que es... ¿La Constitución de Estados Unidos? ¿El origen de las especies de Charles Darwin? ¿Las obras completas de Corín Tellado? No, hijitos míos, no, resulta que es... la Biblia. Seguro que no lo veían venir. Por cierto, esta película se estrelló cosa buena en la taquilla. Costó ochenta millones de dólares, no llegó a los 160. Quizás a los herejes, eso de que la Biblia sea el libro de los secretos no los convenció, y a los cristianos, no los convenció un futuro tan Mad Max en vez de, ya saben... el Apocalipsis de San Juan, arrebato de los salvados a los cielos inclusive. Así les va.
  • Una década después... Denzel Washington sigue ahí, un poquito menos porque ya es sesentón el hombre, créanlo o no. Pero sigue ahí. En cuanto a la fórmula del éxito en materia de futuros postapocalípticos... La descubrieron los productores de la televisiva The Walking Dead. Haberlo sabido antes: Con zombis, no con la Biblia, así funcionaba el asunto.

4.- Legión de ángeles [Legion / 22 de Enero].

Dios se aburre de la Humanidad, y envía a sus ángeles a destruirla, en particular a un nonato en el vientre de una mesera que será el mesías o algo así, pero un ángel rebelde que todavía cree en la Humanidad, defenderá a madre e hijo a escopetazo limpio si hiciera falta, y... miren, no pretendamos que el argumento tenga algún sentido, esta cosa no es sino otra de esas historias de asedio al fuerte apache, pero con ángeles porque... ¿es cool? Western más apocalipsis, más temática religiosa, en donde he visto eso antes... ¡Ah, sí! ¡La semana anterior estaban estrenando El libro de los secretos en el cine! La película hizo algo de caja, lo suficiente para salvar los muebles, pero no llegó a ser un éxito, casi 70 millones de dólares de ingresos contra 28 millones en producción, lo que nos libró de una potencial secuela, por algunos años por lo menos, porque ya se conoce la manía de Hollywood por reiniciarlo todo por estos días. Protagonizan Paul Bettany como improbable héroe de acción, después de haber sido el albino de El código da Vinci, más un elenco de secundarios de esos que no son de primera línea, pero que le dan lustre a las producciones en las que aparecen. Y Adrianne Palicki, actriz famosa en esos años por protagonizar cuanto episodio piloto fallido se le puso a tiro, Wonder Woman incluida, porque Gal Gadot no era famosa todavía...
  • Una década después... En 2.014 estrenaron Dominion, serie de televisión que sigue la historia, y que se las arregló para mantenerse un par de temporadas en el aire, cerca de una veintena de capítulos en total. Por su parte, Paul Bettany se consolidó en la conciencia popular gracias a su rol de voz como JARVIS primero, y como Vision después, en el Universo Cinemático Marvel, mientras que Adrianne Palicki encontró finalmente puerto seguro en The Orville.

5.- Hada por accidente [Tooth Fairy / 22 de Enero].

Todos, absolutamente todos, tenemos cadáveres en el armario, porque la mayor parte de la gente no ha aprendido que la ventaja del capitalismo es la externalización, y por eso, las empresas de arriendo de armarios para cadáveres no profitan aún. En cuanto a esta película, es el cadáver en el armario de... Blumhouse Productions. En serio. Cuando eran nadie, apenas empinándose con Actividad paranormal, apenas otra pobre productora pobre tratando de ganarse su huequito bajo el sol. De otra manera no se explica que hayan tenido que rodar una película en que un actor que anda a los tumbos, un tal Dwayne Johnson, es... el hada de los dientes, con tutú incluido. Esta película llegó unos treinta años tarde, porque estas cosas se producían a comienzos de la década de 1.980, pero contra todo pronóstico, tuvo algún éxito. No mucho, pero alguno. Casi 50 millones de dólares de costos, algo más de 110 millones en taquilla. Lo que quiere decir que alguien pagó para ver a Dwayne Johnson en tutú como el hada de los dientes. Momento en que uno se cuestiona la cordura de la raza humana, porque hay fetiches raros en este mundo, pero... ¿Dwayne Johnson en tutú? Miren, yo no juzgo a nadie por estas cosas, peeerooo...
  • Una década después... Blumhouse Productions es la productora de terror actual: Las de la purga y las del conjuro son franquicias suyas, además cosas como Fragmentado y ¡Huye! En cuanto a Dwayne Johnson, ni qué decir... G.I.Joe: El contraataque, Jumanji: Bienvenidos a la jungla, Baywatch, Hobbs y Shaw... Además, créanlo o no, ¡esta cosa engendró franquicia! Cuenta como franquicia, considerando que se estrenó una secuela, sin Dwayne Johnson, eso sí, para resignada frustración de todas esas audiencias cuyo fetiche es Dwayne Johnson en tutú.

6.- Al filo de la oscuridad [Edge of Darkness / 28 de Enero, en varios países].

Después de cometer el triple suicidio mortal de lanzarse en picada contra el Sionismo en el centro geográfico mundial de la producción de películas sobre el Holocausto, Mel Gibson se transformó en un paria dentro de Hollywood, y aunque se ha redimido un cachito por el camino, nunca ha vuelto al estatus de superestrella que alguna vez tuvo. En medio de todo esto, protagonizó este thriller de violación y venganza, en que le matan a la hija, y él se venga cosa mala de los asesinos porque... Mel Gibson. Adaptación de una miniserie inglesa, condensada en dos horas de película. Sabiendo lo que hacía, llamó a Martin Campbell a la dirección, cuyo último crédito había sido Casino Royale, cuatro años antes, la película que le enseñó al mundo que Daniel Craig podía ser un James Bond rubio, y no pasaba nada. Pero no funcionó. Ochenta millones de dólares de presupuesto, ochenta y un millones de caja. Lo que se dice pegársela con todo. Una lástima, porque si bien esta película no se sale de lo convencional, por lo menos cumple con ser un buen thriller dentro de su género. En fin...
  • Una década después... Mel Gibson siguió a los tumbos, aunque se redimió un resto dirigiendo la tan grandiosa como ninguneada Hasta el último hombre, y produciendo y protagonizando Entre la razón y la locura. Martin Campbell por su parte alcanzó mínimos históricos rodando Green Lantern; de todas maneras, lo hizo mucho mejor con El implacable, que era Jackie Chan contra Pierce Brosnan, o algo así, de entre todas las posibilidades.

7.- La fuente del amor [When in Rome / 29 de Enero].

Dos años antes de que Woody Allen se forrara con A Roma con amor, una de sus películas más taquilleras, figúrense, el cine visitó la ciudad de Roma otras dos veces en un solo año, el de 2.010, claro está. Una es... esta cosa. Kristen Bell interpreta a una pájara exitosa pero torpe pero adorable pero soltera, la clásica heroína cliché de comedias románticas, que viaja a Roma, a la apresurada boda de su hermana, se enamora, se desilusiona, y entonces va y saca monedas de la Fontana de Trevi porque... miren, pídanle lógica al guionista, no a mí, ¿bien? El caso es que la leyenda dice que si sacas monedas de la fuente, los que las arrojaron se enamoran de ti. Resultado: De regreso en Nueva York, la chica tiene un harén de acosadores persiguiéndola. ¿Y se supone que esto es una comedia romántica? Porque suena harto tétrico, y más aún en la era del #MeToo, ¿no? Resumamos esto. Hizo caja, pero no tanto como para salvarse de pinchar en la taquilla. Dirige Mark Steven Johnson, famoso por Daredevil de 2.003, y cuya película inmediatamente anterior había sido... Ghost Rider de 2.006, entre todas las posibilidades. Pero bueno, en materia de comedia romántica hay que recurrir al director que se pueda, porque los verdaderamente grandes... hoy por hoy están todos muertos.
  • Una década después... Lo decíamos más arriba, esta clase de comedia romántica es un género muerto y enterrado, aunque ya se sabe, la nostalgia terminará por resucitarlo algún día. En cuanto a Kristen Bell, la incluimos en el listado de actrices en riesgo de no lograrlo antes de los cuarenta, aunque tuvo dos películas triunfadoras en la década: Frozen, y Frozen 2, en las cuales interpreta a una pájara exitosa pero torpe pero adorable pero soltera, que quiere una apresurada boda en Arendelle, se enamora, se desilusiona... ¡Oigan, el tipo que hizo el casting de Frozen, seguro que se partió la barriga de risa, eligiendo a la actriz de esta película para esa película!

8.- Trabajo confidencial [Inside Job / 2 de Febrero, en Bélgica, por alguna razón].

Agarre usted tres letras latinas, una I y dos X, y organícelas de dos maneras diferentes. Obtendrá XIX y XXI, apropiado si se piensa en que ambos siglos se parecen muchos: Una Civilización Occidental que se supone una democracia con derechos, pero que en los hechos funciona como una plutocracia que es un contubernio de políticos e intereses empresariales, auxiliados por los tontos útiles que defienden ideas liberales con perfecta filosofía del perro del hortelano, y también por lo que Mafalda llamaba el "palito de abollar ideologías". Trabajo confidencial es un retrato ameno y profundo a la vez, de cómo implantar ideas liberales llevó a un sistema financiero con las manos libres para profitar especulando, en el clásico modelo de la fiesta que ellos disfrutan y que todos los demás pagan, porque ellos son demasiado grandes para caer. Usualmente soy reacio a llamar "indispensable" a una película, porque al último, cada uno quiere ver lo que quiere ver, pero si esta película no lo es, pues está bastante cerca. Vamos a repetirlo una vez más: Las regulaciones existen por un motivo, y el laissez faire sólo funciona cuando todos dentro del corral son chihuahuas, pero no cuando añadimos un doberman y un rottweiler a la camada, porque los resultados pueden ser... caníbales.
  • Una década después... Los progresistas están más preocupados del Calentamiento Global y del #MeToo, y con todo eso, el tema de la concentración económica pasa casi soplado. Porque esta película podría rodarse de nuevo, actualizada, y sería lo mismo y peor. Sigan rodando esta clase de documentales mientras puedan, porque como sigan así las cosas, dentro de poquito acabaremos tan descerebrados como en Fahrenheit 451, si no lo estamos ya...

9.- El hombre lobo [The Wolfman / 10 de Febrero].

Lo intentan una y otra vez, y... no acaba de resultar. Los monstruos clásicos están muertos y bien muertos desde la irrupción del terror más visceral, centrado menos en el monstruo físico que en las fuerzas invisibles, que se impuso en la década de 1.970. La Universal intentó reiniciar la franquicia del hombre lobo, que tanta felicidad les dio con Lon Chaney en el rol, en 1.941. El resultado de esto fue menos que estelar, por mucho Benicio del Toro, Emily Blunt y Anthony Hopkins que actuaran acá. Vale que los efectos especiales eran buenos, como que Rick Baker se llevó un Oscar por las molestias, y que dirige el por lo general eficaz Joe Johnston, que tenía Querida encogí a los niños, Rocketeer y Jumanji bajo el cinturón, pero eso nada pudo contra un guión mal hilvanado con clichés desacreditados medio siglo atrás. A la película le dieron un presupuesto desorbitado para ser una de terror, 150 millones de dólares, y no llegó a recaudar ni siquiera esa suma, menos a generar ganancias, lo que le dio carpetazo a cualquier posibilidad de secuela, además de amenazar la entonces todavía incipiente carrera de Emily Blunt, que ya se había perdido de ser Black Widow en el Universo Cinemático Marvel por actuar en... mencionaremos esa otra cosa más adelante, en esta serie de posteos. ¡Suspenso, leyendo esto! Lo que no tuvo esta versión del hombre lobo...
  • Diez años después... La Universal volvió a intentarlo con los monstruos clásicos, lanzando el Dark Universe con La momia en 2.017. No llegaron siquiera a la segunda película, por lo mismo: Los efectos especiales dan más o menos igual, si no hay un buen guión que soporte el entramado, en un claro caso de tener la lección por delante y no querer aprender. En cuanto a los actores involucrados acá, ninguno resultó especialmente dañado, y todos ellos han ido a más, salvo Anthony Hopkins, que ya era respetado, pero en sus ocho décadas de vida, ya no está para sorprendernos con algo nuevo, por mucho Los dos papas que canten la misa.

10.- Una pareja dispareja [I Love You Phillip Morris / 10 de Febrero, en Francia].

Es un clásico de Hollywood: Un actor atravesando por horas bajas, decide embarcarse en proyectos cada vez más estrambóticos, con la esperanza de encontrar en alguna parte, un nuevo gancho del cual agarrarse y mantenerse a flote. En este caso, el llamado para la gloria fue Jim Carrey, grande en la década de 1.990, pero cada vez más a un lado de la carretera en la de 2.000. El argumento: Jim Carrey es un tipo que sale del closet, abandona a su señora, para financiar su estilo de vida gay comete una estafa, va a prisión, y se enamora de Ewan McGregor. Todo eso, basado en hechos reales. O sea, una mezcla de biopic, cine de estafadores, carcelario y gay. ¿Quién demonios tuvo la genial idea de pensar que esta cosa se iba a vender? Vale, el cine gay tiene su público por razones obvias, pero... aún así. La película tuvo un pase en Europa y varios países, pero en Estados Unidos no encontró una distribución un poquito más amplia sino hasta el año siguiente. Y se saldó con un fracaso de taquilla: Trece millones de dólares en producción, apenas veinte millones en recaudación. Lo ya dicho: Hay películas difíciles de vender, y luego, ésta. Luego pasa lo que pasa.
  • Una década después... Aunque no en primera fila, Ewan McGregor se las ha arreglado para sobrevivir: Ahí está Doctor Sueño de 2.019. En cuanto a Jim Carrey... poco hemos sabido después. Curiosamente, aunque esta película toca palos propios del cine gay, pareciera estar pendiente de reivindicación, incluso en estos tiempos de defensa de estilos de vida alternativos.

11.- Percy Jackson y el ladrón del rayo [Percy Jackson & The Olimpians: The Lightning Thief / 12 de Febrero].

En la resaca de Gladiador y El Señor de los Anillos, hubo un pequeño segundo aire para el Peplum ambientado en el Imperio Griegorromano, que ya sabemos cómo Hollywood mezcla ambas culturas en un mismo bazar; en esto, se estrenó Percy Jackson y el ladrón del rayo, que mezcla la Mitología Grecorromana con otro inevitable de la década de 2.000, cual es la fantasía infantodolescente estilo Harry Potter. Dirigido por Chris Columbus, que hizo lo propio en las dos primeras de Harry Potter y produjo el resto, para que veamos las intenciones. El argumento, vamos, se lo saben sin haberla visto: Joven adolescente descubre que no es una porquería muggle como usted sino el hijo de un dios, y debe salvar el mundo. Lo nunca visto, vaya. Aún así, la película hizo caja, no tanta como para resultar el éxito de la temporada, pero sí para que los productores decidieran ir a por una secuela. Protagoniza Logan Lerman, a quien por esos años trataban de llevar a la primera línea con desesperación, acompañada por Alexandra Daddario.
  • Una década después... El Peplum fue matado para bien por los fiascos de Furia de titanes 2 y de 300: El nacimiento de un imperio, y no hay señas de pronta resurrección. En cuanto a la secuela de 2.013, rindió, pero un poco menos, por lo que los productores fueron prudentes y no fueron a por una tercera. Con Logan Lerman, no ha pasado nada con él durante una década completa, mientras que Alexandra Daddario sí que consiguió capitalizar lo suyo, ayudada por... no. No mencionaré por qué. Seré un caballero y guardaré silencio.

12.- Día de los enamorados [Valentine's Day / 12 de Febrero].

No creo exagerado considerar a Realmente amor como uno de los grandes clásicos en la Historia del Cine a secas. Puede no ser más que una comedia romántica, pero ¡qué comedia romántica! La película es tan buena, de hecho, que engendró la correspondiente hornada de clones, que buscaron la caída del rayo por segunda vez, con resultados decrecientes, usando y abusando de la fórmula de varias historias entrelazadas de un modo u otro, con amplios elencos de actores para que siquiera alguno le guste a usted, con historias en general livianas aunque con alguna de tono agridulce para compensar. Día de los enamorados es una de ésas. Dirigida por Garry Marshall, que saltó al estrellato en conjunto con Julia Roberts por Mujer bonita. El resto... lo ya dicho. Clon de Realmente amor con elenco multiestelar, dirigido por el hombre tras Mujer bonita, sí, creo que eso es todo. El público respondió: Casi 220 millones de dólares de taquilla sobre unos cincuenta millones de inversión. Por lo pronto, si la moda son las películas de romances cruzados en un día especial, puedo sentarme a conversar sobre los derechos de El día de la Guillermocracia, sobre romances cruzados el 30 de Julio, que es el aniversario de la Guillermocracia. Entre tanta cosa rara que han estrenado en cines, no creo que ésa sea una idea tan psicodélica...
  • Una década después... Garry Marshall dirigió otros dos clones adicionales de Realmente amor, uno sobre el Año Nuevo y otro sobre el Día de las Madres; ninguno fue un éxito, y luego, en 2.016, se murió. Tampoco nadie se ha acercado para conversar conmigo los derechos por una película de romances cruzados ambientada en el Día de la Guillermocracia. Después, cuando yo me haga millonario, no se quejen porque les faltó visión...

En la próxima entrega de Películas de 2.010: Qué ver cuando partía la Guillermocracia... ¡Scorsese tratando de ganarle un Oscar a DiCaprio y fracasando en el intento! ¡Roman Polanski enseñándonos que la política es suuuciaaa! ¡Una animada de DC Comics! ¡Y Tim Burton abriendo la caja de Pandora en materia de tendencias cinematográficas nefastas para la década! Todo eso, en la próxima entrega de esta serie de posteos, siempre aquí en la Guillermocracia.