jueves, 23 de noviembre de 2017

Bastión Esperanza - "Género y especie".

(Fuente).
Sandrine mantenía la expresión más bien fría e hierática que era su costumbre. La de Rantel, por el contrario, podía ser leída como de una mínima curiosidad, lo que tenía un algo de grotesco en su rostro verdoso que le daba una apariencia ligeramente putrefacta. Por supuesto, Flora Nair ya había discutido de manera previa con su equipo y los altos mandos de Esperanza, que una cierta inexpresividad era esperable en el alienígena, habida cuenta de que la misma quizás no fuera tan necesaria dentro de una organización biológica y social que en principio funcionaría de manera similar a una colmena.

Era muy posible que la curiosidad de Rantel, supuesto de que ésa fuera su emoción del minuto, se dirigiera no tanto hacia Sandrine sino hacia la unidad Sumu-D que ella sostenía en sus brazos, acunándola como si se tratara de un bebé. Ingresar cargando un robot había sido idea de Sandrine, y Flora Nair, después de una breve discusión, había decidido que bien valía la pena intentarlo.

Sandrine depositó con cuidado la unidad Sumu-D sobre la mesa que separaba a Rantel de ella. Luego se señaló a sí misma:

– Sandrine – dijo.

No hubo respuesta.

– Sumu-D – dijo Sandrine, apuntando al robot.

– Su… mu… D – repitió Rantel.

– De manera que sí le interesa el robot – dijo Flora Nair, contemplando la escena a través de una cámara desde la habitación vecina. Luego, en voz más baja, añadió: – Bien pensado, Sandrine.

– Robot – dijo Sandrine, apuntando a la unidad Sumu-D.

– ¿Sumu-D? ¿Robot? – preguntó Rantel, de manera titubeante.

Sandrine abrió los brazos de manera muy abierta, como si estuviera practicando un saludo al sol durante una clase de yoga, y repitió:

– Robot.

Luego hizo un gesto similar de círculo con los brazos, pero notablemente más pequeño, y añadió:

– Sumu-D.

Rantel asintió con un gesto que podía ser incredulidad o falta de comprensión.

Sandrine tomó el Sumu-D, y con la clase de suavidad que invertía más en los robots que en los seres humanos, desarmó un pequeño panel y lo dejó expuesto. Ahí existía una pequeña pantalla, una tecnología casi en desuso tratándose de estos dispositivos debido a la existencia de menterminales, pero que Sandrine todavía le veía aplicaciones prácticas. Tratar con alguien sin conexión menterminal insertada en el cerebro, por ejemplo, como era el caso de Rantel. A través de la pantalla, Sandrine le mostró al alienígena varias imágenes, todas ellas de robots, de todas clases, tamaños, aspectos y proporciones, y le repitió varias veces, con suavidad: “Robot”. Luego, le mostró una serie similar de imágenes, pero ahora sólo de unidades Sumu-D, y con el mismo tono de voz, le repitió: “Sumu-D”.

El rostro de Rantel pareció iluminarse; por un instante, parecía haber una expresión de genuino placer infantil en él. Rantel abrió los brazos en un círculo muy abierto, y dijo:

– ¡Robot!

Y luego, con el mismo gesto, pero más pequeño, añadió:

– Sumu-D.

Vía menterminal, el Comandante Luca se impacientaba.

– ¡Señorita Nair! ¡Explíqueme usted qué demonios está haciendo esa chica ahí con el alienígena!

– Es una aproximación que no habíamos intentado. Ella está construyendo un lenguaje común con él, basado en teoría de conjuntos. Le acaba de enseñar que entre los robots y las unidades Sumu-D existe una relación de género a especie, que las unidades Sumu-D son un tipo de robots, pero que existen numerosos otros tipos de robots más.

– Genial, así es que ahora le estamos enseñando secretos tecnológicos al enemigo – dijo el Comandante Luca, con sorna, siempre vía menterminal. – Mire, mejor sáquela de ahí antes de que…

– Comandante, si me permite… esto puede ser un gran paso adelante. El robot es la primera cosa por la que el alienígena muestra un interés genuino. Es posible que, siendo una raza basada íntegramente en la Biología, no conozcan dispositivos mecánicos como éste. En la nave espacial arzawe, por lo menos, todo es biológico, no hemos descubierto ningún circuito de índole mecánica o electrónica, así es que el robot debe ser una novedad para él. Así, a través del robot le estamos enseñando al alienígena teoría de conjuntos, y con ella, podemos tratar de que exprese cosas acerca de sí mismo, tipificándose como una especie dentro de un género. En mi opinión, debemos dejar que Sandrine siga adelante con esto, a ver hasta dónde nos lleva.

– Más vale que esto sirva para algo – dijo el Comandante Luca. – Ya estamos perdiendo bastante tiempo y recursos en este bicho para… que…

Mientras tanto, en la habitación, Rantel extendió cuidadosamente el dedo hacia la unidad Sumu-D. Sandrine hizo lo propio, con cuidado, y tocó al robot. Rantel, cauto, hizo lo mismo.

– ¿Sandrine? – preguntó Rantel.

– Sandrine – repitió ella, apoyando las palmas de ambas manos en su propio tórax para señalarse a sí misma.

– Rantel – dijo entonces él, imitando el gesto de Sandrine, pero consigo mismo.

OxxxOxOOOxOxxxO

La situación en Ciudad del Progreso, por su parte, empeoraba. Los cadáveres de los decápodos arzawe expuestos a la intemperie seguían descomponiéndose. Las fuerzas militares y sanitarias trabajaban incinerando todos los cuerpos que podían, ya que cada resto de decápodo incinerado era un potencial foco infeccioso menos, pero… seguían siendo demasiados, y demasiado dispersos a lo largo de toda la ciudad. A veces ni siquiera se trataba de un cadáver entero, ni siquiera un miembro mutilado, sino de manchas de pulpa biológica procedentes de algún decápodo aplastado por el derrumbe de un edificio, o reventado en alguna explosión. Todo eso debía ser limpiado, absolutamente todo, y era imposible evitar todo contacto entre los ciudadanos y esos focos infecciosos.

Estaban retrasando la catástrofe, sabiendo de antemano que era imposible detenerla, pero buscando al menos minimizar sus efectos cuando estallara… y estalló. La enfermedad que antaño se había cebado en buena parte de la tripulación de la nave espacial Ganímedes, ahora lo hacía en la población civil de Ciudad del Progreso. Se había dejado esperar algunos días, pero una vez sucedido, había detonado con todo su poder. En cuestión de dos o tres días, el número de enfermos y hospitalizados se disparó. El propio sistema sanitario de Ciudad del Progreso había sufrido daños catastróficos durante la última batalla, y por lo tanto, tenía mucho menos recursos e infraestructura para lidiar con una enfermedad sobre la cual en realidad no se sabía casi nada. En los escasos hospitales con alguna capacidad para atender enfermos, los pacientes se agolpaban en las habitaciones primero, y en los pasillos después. En no pocos casos, se pidió a las familias que simplemente no llevaran a los enfermos a los hospitales.

Con el sentido del humor perfectamente negro que suelen desarrollar las personas en contacto con las a menudo crueles realidades de la Medicina, Flora Nair llamaba una “buena suerte macabra” al hecho de que la epidemia era lo suficientemente virulenta como para matar a buena parte de los pacientes en apenas dos o tres días, lo que desaguaba parte del colapso hospitalario en el ahora también sobrecargado sistema funerario… y al menos, con eso, el sistema hospitalario no acababa por desplomarse del todo.

Todo eso lo veían sólo las autoridades encargadas de lidiar con la catástrofe. Para la gente era distinto: se enfermaban, cualquiera podía morir, y el Gobierno se quedaba ahí, en apariencia sin hacer nada.

– Si esto sigue así, pronto vamos a tener una rebelión abierta en la población civil – dijo el Presidente Kulkov, tratando de mantener una cierta parsimonia, para que la majestad de su cargo siguiera firme, y con ella, continuara funcionando el cada vez más estresado Gobierno de Esperanza.

– Si tenemos una rebelión abierta, habrán muertos, y si hay muertos, la situación se aliviará un poco – dijo el Comandante Luca, con gélida indiferencia.

– Le recuerdo, Comandante, que estamos librando esta guerra en contra de los invasores arzawe precisamente para que no hayan muertos humanos – replicó el Presidente Kulkov, con acritud.

– Con el debido respeto, señor… – dijo el Comandante Luca. – Me permito recordarle yo a la vez que esto es guerra. No libramos las guerras como queremos, sino como mejor podemos con lo que tenemos.

De pronto, llegaron otras nuevas vía menterminal. Después de que sucedió quién sabe qué, ¿alguien puede saber después con precisión cómo estallan estas cosas?, los civiles de Ciudad del Progreso se habían lanzado a un frenesí caótico, una chusma iracunda e incontenible, destruyéndolo todo a su paso.

OxxxOxOOOxOxxxO

Por órdenes del Gobierno de Esperanza, el doctor Wilkinson había trasladado toda su investigación desde la nave espacial Ganímedes, cuyas instalaciones médicas eran precarias en el mejor de los casos, hacia las inmediaciones de Ciudad del Progreso, hacia Nuevolab, un laboratorio habilitado de manera reciente como un consorcio entre privados y el Gobierno, pero que ahora, por necesidades de la guerra, su control había sido incautado por el Gobierno.

En Nuevolab, Marelize estaba tomando una muestra de sangre de Alba, quien se había dirigido allá para vigilar el control de su enfermedad, mientras el doctor Wilkinson revisaba los indicadores vitales.

– Se te ve bien, Alba… Médicamente, quiero decir – apuntó el doctor Wilkinson de manera rápida, por si se le pudiera interpretar mal, mientras Marelize le asignaba a una pequeña unidad Enid-9 la tarea de llevar la muestra hasta el congelador.

– Bueno, gracias, doctor… Jean… quiero decir.

Jean Wilkinson se quedó mirando a Alba, un tanto arrobado. Marelize suspiró con resignación, y sin decir nada, caminó hacia otra habitación para atender alguna otra situación.

– ¿Sí?

– Eh… nada. Nada.

– Eh… Bueno – dijo Alba, con repentina timidez.

– Alba, yo… Sé que no es correcto, yo soy un doctor, tú mi paciente, pero… Me gustaría invitarte a… no sé, un café o algo…

– Bueno, somos… amigos, así es que, supongo que sí…

– Sí… amigos – dijo el doctor Wilkinson, ligeramente decepcionado, pero luego pareció pensárselo otra vez, y con algo más de optimismo, dijo: – Si, entonces, digamos… no sé, esto de la investigación me tiene muerto, no encuentro las horas para descansar un poco…

– Almorcemos juntos – sugirió Alba. – Supongo que haces una pausa para almorzar, ¿no?

El doctor Wilkinson sonrió con la afabilidad característica suya que le daba un aura ligeramente mayor a la propia de su edad, a pesar de su apariencia todavía juvenil.

– De tanto luchar por salvar vidas humanas, había olvidado que yo mismo también soy un ser humano y necesito almorzar… – se rio el doctor Wilkinson. – Sí, almorcemos juntos entonces.

El pequeño momento de socialización fue liquidado cuando ambos se dieron cuenta del griterío que llegaba desde afuera, que crecía y crecía por momentos. El doctor Wilkinson se comunicó con Marelize vía menterminal, preguntándole qué estaba ocurriendo allá afuera.

– Hay gente afuera, está viniendo al laboratorio – replicó Marelize. – Es una turba, vienen gritando, y… discúlpeme, doctor, pero esto que estoy viendo, me pone muy, muy nerviosa…

つづく

martes, 21 de noviembre de 2017

40 actrices en peligro de no comerse al mundo antes de sus 40 (3 de 5).


Sic transit gloria mundi. Así pasan todas las glorias del mundo. Eran jóvenes y bonitas, el tiempo pasa, algunas con talento actoral prosperan y se construyen largas y felices carreras, y otras en cambio, se avejentan y muerden el polvo. O nunca les llega su gran oportunidad. O simplemente deciden que la superficialidad de Hollywood no es para ellas, y se largan. Como sea, seguimos haciendo un repaso a la serie de posteos acerca de chicas que no han conseguido afincarse en la treintena dentro del mundillo de Hollywood, ya se acerca la cuarentena y sus carreras ya prometen un futuro declive, después de que tanto prometían... o que la revista Maxim nos decía que prometían. Hay una diferencia entre ambas cosas. Y ahora, sin más preámbulos, la tercera parte de esta épica serie de posteos, aquí en la Guillermocracia.


17.- Olivia Munn (3 de Julio de 1.980).

Bienvenidos a uno de los casos más complicados de incluir en esta lista, porque dadas las credenciales de esta chica... podría llegar a suceder. Como podría ser que no. Siempre al borde, y... nunca termina de cuajar. Olivia Munn partió de la manera habitual: por el fanservice. Ayudada por una belleza exótica que es herencia de un pequeño revoltijo de genes ingleses, irlandeses, alemanes y chinos. Como suena. Y empezó a hacerse de un nombre interpretando a una chica surfista en Beyond the Break, siendo surfista ella misma, porque si tienes armas en la bodega, úsalas. Luego entró en el ojito del público geek como una de las conductas de Attack of the Show!; por estos años se hizo notar por primera vez gracias a... un cosplay de la Princesa Leia en ese atuendo, y todos saben a cuál atuendo me refiero. Considerando esos créditos, lo asombroso no es que la Munn haya ido a los tumbos, sino que haya conseguido ascender en primer lugar.

Como decíamos, la Munn rompe un poco el esquema de chica que ascendió hasta la primera plana para después desinflarse o lisa y llanamente estrellarse; en el caso de ella no ha habido descenso, sino más bien un ascenso muy difícil. Dio de que hablar en términos actorales y no de fanservice con su rol en The Neewsroom, serie televisiva de HBO producida por Aaron Sorkin, nada menos... pero aunque la serie fue bien recibida por la crítica, no puede afirmarse ni de lejos que es un hito televisivo de masas. Luego se hizo con el muy jugoso rol de Psylocke, marcando posaderas como el personaje original del cómic, en X-Men: Apocalipsis, pero en primer lugar, todos sabemos que dicha entrega es la que empezó a agotar la buena voluntad que la franquicia ganó con X-Men: Primera generación en 2.011, en segunda fue un retroceso importante de taquilla respecto a la anterior, y además el propio rol de Psylocke fue de bastante poca importancia general dentro de la película en sí. Viene un nuevo tiro en 2.018, con la Munn interpretando otra vez a Psylocke en la todavía por venir X-Men: Dark Phoenix, así es que todavía podría ser que ocurriera alguna sorpresa con ella... pero yo no pondría todas las fichas en esa casilla, si me preguntan.


18.- Jessica Simpson (10 de Julio de 1.980).

Lo de esta chica sí que pasó relativamente rápido. One hit wonder de manual aquí. En lo que a cine se refiere, porque el resto, ya sabemos. Y one hit wonder gracias a una escena con bikini, ¿alguien se acuerda? ¿No? Les refrescaré la memoria. Esta texana, republicana registrada, se hizo sus primeros pinitos en el famoso The Mickey Mouse Club, en conjunto con Britney Spears y Christina Aguilera. Después, cuando la Spears se hizo famosa hace casi veinte años atrás, miren cómo pasa el tiempo, Jessica Simpson se instaló como una de las varias clones que salieron en la época, primero como inocentona en el disco Sweet Kisses y luego más hot en Irresistible. La consagración, usando el término de manera muy liberal, llegó en la televisión, eso sí, con Newlyweds: Nick and Jessica, un reality show sobre su matrimonio que nos dejó con la enorme duda vital acerca de si Jessica Simpson es así de airhead, o por el contrario, es una increíble y diabólica genio del mal disimulando bajo las apariencias de una chica así de airhead.

Llegamos a las alturas en las cuales la plataforma de lanzamiento hacia el cine ya está instalada y en cuenta regresiva. Y esto sucedió con Los Dukes de Hazzard en 2.005, la adaptación fílmica de la vieja serie de televisión campirana, algo muy apropiado para el trasfondo texano de la Simpson. Y fue el desastre. La Simpson fue activamente promovida como Daisy Duke, la famosa prima Daisy, rol que antaño le ganó a Catherine Bach un lugarcito en la conciencia popular. Con escena gratuita en bikini porque los pantaloncillos apretados ya no venden lo que antes, y con cover del legendario tema These Boots Are Made for Walkin' de Nancy Sinatra. ¿Resultados? No muy buenos. La Simpson giró entonces hacia El empleado del mes, una comedia romántica ligerita en donde ella era el objeto de afecto de dos galanes en un triángulo amoroso proletario, que sólo hizo caja gracias a que costó la miseria de 12 millones de dólares, y que le valió a Jessica Simpson una postulación a los Premios Razzies. Que perdió ante Sharon Stone por Bajos instintos 2, dicho sea de paso. En la actualidad, es casi seguro afirmar que la carrera en el cine de Jessica Simpson está sepultada en alguna cripta olvidada por el saber de los hombres. Aunque considerando que tiene bien ganado su lugar como personalidad televisiva, y además le ha ido bien como empresaria en el mundo de la moda, es probable que maldita la falta que le haga.


19.- Kristen Bell (18 de Julio de 1.980).

Las series de televisión suelen ser bendiciones mezcladas para sus protagonistas. Si fracasan, no pasa nada, pero si tienen éxito, por un lado le dan notoriedad, pero por el otro, encasillan a sus actores, quienes no siempre consiguen sacudirse un personaje que, simplemente por un tema del tiempo pasado en los roles en cuestión, acaban por asociarse a ellos. Kristen Bell fue todavía otra víctima que cayó en estas ciénagas actorales. Esta actriz tuvo unos comienzos lentos, destacando primero en Broadway, hasta que le llegó su gran oportunidad por interpretar a Veronica Mars en, adivinen... Veronica Mars. En la época tenía 24 años, pero en la más pura tradición de Dawson's Creek y Beverly Hills 90210, interpretaba a una chica de 17. En realidad, la serie nunca llegó a ser lo que se dice popular, pero engendró una importante base de fanáticos, por lo que califica para título de culto, y por tanto, Kristen Bell se transformó en nombre de la casa, de la noche a la mañana. Después, consiguió un rol secundario pero de relevancia en Héroes, y de ahí saltó al rol que debería haberle dado celebridad en el cine, el de Sarah Marshall en, adivinen... Para olvidar a Sarah.

Y desde ahí, la cosa ha estado fluctuando: no ha caído en la irrelevancia ni el olvido, pero ninguno de sus grandes roles le ha garantizado la permanencia definitiva en la primera línea. Hizo la voz y narración en off como la chica chismosa de Gossip Girl. Hizo un cosplay de Leia en Fanboys. Actuó para Woody Allen en Desde Roma con amor, aunque en un elenco de ensamble, y de todos modos, esa película de Allen pasó sin pena ni gloria. Se subió al carro de las secuelas de Scream con Scream 4, la película que falló en revitalizar la franquicia. Tuvo una nueva oportunidad millonaria dándole voz a Anna en Frozen, la película más taquillera de todos los tiempos de la Disney, lo que debería haberla consagrado, y... tampoco; de todas maneras siempre le queda Frozen 2, programada para estreno en 2.019. Y ha encabezado el elenco de dos series televisivas, House of Lies y The Good Place, pero calidad aparte, las mismas no han ido más allá de series de nicho, siendo muy generosos con ellas. Y ahora que se avecina la cuarentena, el tiempo se agota: ¿irá finalmente Kristen Bell a dar el pelotazo y consagrarse de manera definitiva, o seguirá arañando aquí y allá hasta acabar desvaneciéndose, como tantas otras antes que ella? Ese es un secreto que nunca les diré. Ustedes saben que me aman, abrazos y besos, Director Supremo de la Guillermocracia...


20.- Paris Hilton (17 de Febrero de 1.981).

¿Recuerdan una época en la cual Paris Hilton aparecía en todas partes? Si solo le faltaba aparecer en un cartel de calle diciendo "hágase un mamograma", como lo hizo Bart Simpson en... no recuerdo qué episodio. La familia Hilton es célebre en Estados Unidos por la cadena de hoteles con la cual se hicieron millonarios, y eso ayudó a que Paris Hilton llamara inicialmente la atención en las revistas de papel cuché. Eso y una carrera en el mundo del modelaje en... Trump Model Management. Sientan cómo ese escalofrío recorre sus espaldas. Pero fue en 2.003 cuando la Hilton estalló de golpe en el mundo gracias a The Simple Life, el reality show en donde con su amiga también millonaria Nicole Richie jugaba a no ser millonaria, un poco en la vena de María Antonieta cuando jugaba a ser pastorcita en Versalles, antes de que la guillotinaran por supuesto. A María Antonieta, no a la Hilton o a la Richie, que éstas sí conservan la cabeza arriba de los hombros. En términos formales, por lo menos. Todo eso, más una sex-tape, claro está.

El cine parecía ser el siguiente punto de destino natural, de manera que fue contratada para un rol secundario en El museo de cera de 2.005, remake de un clásico de 1.953 con Vincent Price, sólo por aquello de las comparaciones odiosas. La película se mandó un estrellón épico en la taquilla, aunque en una escena Paris Hilton se mandaba un bailecito erótico en lencería. O quizás precisamente por eso. Paris Hilton en El museo de cera fue postulada a Mejor Escena de Grito en Película en los Teen Choice Awards, y ganó, y además fue postulada a Peor Actriz Secundaria en los Razzie Awards, y también ganó; que no fue postulada a los Oscares, vamos, eso quiero decir. Y volvió a ganar un Razzie, ahora como Mejor Actriz Protagónica, por The Hottie and the Nuttie, película cuyo fracaso monumental, porque recaudó apenas un millón y medio de dólares a nivel mundial a pesar de que su presupuesto era de miserables nueve millones, terminó de sepultar su carrera actoral. La cual ha seguido adelante, pero por supuesto, casi como hobby. Hoy en día parece muy poco probable que vayamos a saber otra vez de Paris Hilton en el futuro cercano. Y francamente... lo prefiero así. Que ella viva su vida como se le antoje, pero que ojalá lo haga lejos de las salas de cine, para no tener que topármela en los afiches, gracias.


21.- Jessica Alba (28 de Abril de 1.981).

Hubo una época en que Jessica Alba estaba en todas partes. Es lo que tiene el saltar a la fama teniendo como padrino nada menos que a James Cameron, quien produjo la serie de televisión Dark Angel con la cual la Alba se hizo notar con apenas dieciocho años. Y debemos hacer notar que su muy cuidado físico hacía muy creíble el que ella interpretara a un soldado genéticamente superior en una distopía Cyberpunk. La serie duró apenas dos temporadas, y podría haberle pasado lo que a tantos otros protagonistas, que acaban encasillados y se hunden con el final de la serie, pero la Alba consiguió mantenerse a flote primero con Honey, que la mantuvo como estrella juvenil, además de prestar servicio al inevitable fanservice semidesnudo en El diccionario del sueño. Pero su real año de estrellato fue 2.005, cuando se dio la tripleta mágica: ella en bikini fue el principal reclamo para Azul extremo, interpretó a la muy vistosa Nancy Callahan contorneándose en Sin City, y en una de las decisiones más raras de casting en Hollywood, teñida de rubia y con lentes de contacto azules, interpretó a Sue Storm en Los Cuatro Fantásticos.

El mundo era suyo, y usó su nuevo poderío para actuar en... Novio por una noche. Y el remake en Estados Unidos de El ojo, cuando el terror japonés de fantasmitas blancos estaba pasando de moda. Y El gurú del amor, que también tumbó lo que le quedaba de carrera a Mike Myers. Y El día de San Valentín, que insistía en la cansina fórmula inaugurada y agotada por Realmente amor, de varias historias románticas entrecruzadas. Actuar en Machete y su secuela más o menos la mantuvo, por aquello de ser clásicos de culto, pero luego repasó su rol de Nancy Callahan en Sin City: Una dama por la que morir, cinta en la que la Alba apenas fue usada para la promoción, ya que toda ella recayó en Eva Green. En 2.016 hubo un nuevo intento de arañar éxito con El especialista: Resurrección, pero eso remató en uno de los fiascos de taquilla en el Año de las Summer Bomb Busters. De todas maneras, no se sientan demasiado mal por ella. Al margen de Hollywood ha tenido una ciertamente exitosa carrera como empresaria, se ha mantenido casada y sin divorciarse desde 2.008, con dos hijas y una tercera en camino, y también se ha dedicado al activismo. Así es que puede que el mundo del cine no haya sido muy generoso con ella, pero parece que de todas maneras se las ha arreglado para encontrar un buen lugar en este valle de lágrimas llamado planeta Tierra, y eso al final es lo que cuenta.


22.- Jessica Biel (3 de Marzo de 1.982).

Algunas chicas incluidas en esta serie de posteos han sido producto más del hype publicitario, de inflar las expectativas, que de un verdadero lanzamiento en forma. No fue el caso de Jessica Biel, que venía construyéndose una sólida carrera. Se hizo notar por primera vez en El séptimo cielo, a las órdenes del incombustible Aaron Spelling, pero comenzó a dar de que hablar con el remake de La masacre de Texas, en 2.003. Eso, al año siguiente de que hubiera celebrado su paso a la mayoría de edad con el ritual de varias actrices infantiles o juveniles buscando sacudirse la imagen puritana a su alrededor: fotos media desnuda. Después de La masacre de Texas, podía haberse encasillado en una carrera de scream queen, como otras varias que comienzan así, pero consiguió un salto a las ligas mayores gracias a un rol secundario en Blade: Trinity. La película fue un fiasco, pero ella salió más o menos bien parada. El futuro pintaba bien...

...pero después vinieron varios roles en películas que no terminaron de cuajar. Stealth: Amenaza invisible, uno de cuyos reclamos era mostrarla en bikini en una escena, y que melló su carrera así como la de su colega Jamie Foxx. Un secundario en Elizabethtown, que no funcionó del todo. El ilusionista, que era buena, y en donde se mandó uno de sus mejores papeles, pero que no la vio nadie. El vidente, una supuesta adaptación de Philip K. Dick que en cuanto a infiel al material adaptado, ni siquiera conservó el título del relato original; el mismo, si quieren buscarlo, se llama El hombre dorado, y no tiene casi nada que ver con la película. Los pronuncio Chuck y Larrie, que... vamos. Esperanzas cruzadas, en donde dio el desesperado atrevido paso de su primer desnudo fílmico, aunque con un pretexto artístico... y ni por ésas. Los magníficos de 2.010, que todo el mundo la puso a parir. Y así. En 2.017, Jessica Biel está alcanzando las tres décadas y media, y todo el potencial que tenía su promesa, quedó en... secundarios aquí y allá. La vida no es justa, en definitiva.


23.- Thora Birch (11 de Marzo de 1.982).

Lo de Thora Birch fue lastimoso por lo efímero, y también quizás por lo inmerecido. Si tiene talento o no, ni idea, pero viendo sus películas, me resulta claro que puso su mejor esfuerzo en, ya saben, actuar, en vez de verse linda para las portadas. Esta chica se llama así porque sus padres pensaban que iba a ser niño y el nombre elegido era el de Thor, lo que haría gracioso que le dieran un cameo en el Universo Cinemático Marvel. Siendo una niña ya aparecía en comerciales, e incluso se dio el lujo de ser la hija putativa de nada menos que Harrison Ford como Jack Ryan, en Juego de patriotas de 1.992 y Peligro inminente de 1.994. Pero su salto hacia el estrellato fue interpretando a la niñata mimada hija de Kevin Spacey en Belleza americana, rol que armó una pequeña polémica a su alrededor, considerando que incluye una escena suya en topless rodada cuando tenía dieciséis, y por lo tanto, aún era menor de edad. Aunque si pensamos en que sus padres, ambos padres, fueron actores de reparto en Garganta profunda, de entre todas las posibles películas allá afuera...

El caso es que la Birch rodó un par de películas más, mientras intentaba capitalizar su nombre... y salió mal. Que estamos en la serie de posteos en que estamos, al final del día. Primero protagonizó Atrapados (The Hole) y se estrelló. Luego arribó a lo grande hasta Calabozos y dragones, interpretando a la Emperatriz, rol que me hace reir cada vez que lo pienso como un borrador de Emilia Clarke en Game of Thrones, sólo que sin escenitas subidas de tono. Esta película, recordemos, iba a iniciar una nueva franquicia, y resulta doloroso ver a Thora Birch dando lo mejor de sí en términos actorales, mientras compartía escenas con un sobreactuadísimo y caricaturesco Jeremy Irons que se lo pasaba bomba, muy consciente él de la bazofia que estaba rodando. Así le fue a la película. Luego lo remató con Ghost World, película hoy de culto, pero que en su época fue un fracaso de taquilla. Irónicamente, después del estrellón, Keira Knightley que coprotagonizó Atrapados, y Scarlett Johansson que coprotagonizó Ghost World, ambas lanzaron carreras exitosas que las han mantenido más o menos en primera línea hasta el día de hoy... mientras que Thora Birch ha andado a los tumbos, sin llegar a materializar la promesa que alguna vez fue. Probando el aserto de que en Hollywood, en realidad nadie sabe nada, y todo es apostar a rojo o negro, a ver si los dragones de la suerte sonríen o algo...


24.- Chyler Leigh (10 de Abril de 1.982).

La historia de Chyler Leigh puede parecer un poco cliché. Es el clásico relato del actor que intenta saltar al estrellato mientras su vida personal escala fuera de control. Sólo que el final aquí es... agridulce. Estamos en donde estamos, en la serie de posteos sobre actrices que no parece que vayan a lograrlo antes de los cuarenta, después de todo. El caso es que la familia de Chyler Leigh tuvo una vida turbulenta, que involucra la bancarrota de un centro de adelgazamiento, de entre todas las posibilidades, considerando lo que pasó después con la Leigh. Ella y su madre se movieron a Los Angeles para que la chica tuviera oportunidades en el mundo de la actuación, pero apenas comenzaron a llegar los roles y la chica tuvo dinero en el bolsillo, apareció el tétrico fantasma de los químicos que te hacen feliz. En el intertanto, apenas llegada a la mayoría de edad, consiguió el protagónico de No es otra tonta película americana, que le dio una cierta notoriedad, y que ya habíamos mencionado a propósito de Cerina Vincent. La revista Stuff, que se dedica a publicar fotos de chicas guapas con la ropa justita y menos, por primera vez le dedicó una portada a dos chicas compartidas, y la Leigh apareció junto a Mia Kirshner, la villana de la película ya mencionada.

Sin embargo, ya lo decíamos... los químicos. Rodando No es otra tonta película americana, el director la llevó aparte y le dijo: "Necesitas comer más, te ves demasiado flaca en pantalla". En Hollywood, en donde a cualquier chica de físico normal la rechazan en cine, televisión y modelaje por gorda mórbida obesa morsa. Finalmente las cosas se compusieron cuando Chyler Leigh descubrió la religión, lo que la ayudó a dejar las drogas. Por desgracia, demasiado tarde para salvar su carrera, porque su fugaz momento ya había pasado. O a lo mejor ni siquiera por desgracia, porque si es el caso que ahora ella vive una vida feliz y realizada sin necesidad de estimularse por otra clase de medios, entonces tanto mejor. En cuanto a su carrera, ha acabado siendo la hermana de la protagonista: interpretó a la hermana de Meredith Grey en Grey's Anatomy, y ahora, a la hermana adoptiva de Supergirl en Supergirl...

Y así es como hemos ingresado en esta serie de posteos, a esas chicas que empezaron a descollar con fuerza a inicios de la década de 2.000. Para la próxima entrega, abrimos los fuegos con una chica que empezó como actriz infantil, después la vimos crecer muy vistosa en una serie televisiva de altísimo perfil, y... finalmente no sucedió.

domingo, 19 de noviembre de 2017

El anime de "Ace Attorney": Locademia de abogados.


Resulta probablemente curioso que yo, habiendo estudiado Derecho hace unos cuantos años atrás, ignorara casi por completo la existencia de la franquicia relacionada con Ace Attorney. Y sin embargo, así fue hasta hace unos cuantos meses atrás, cuando me senté a ver la versión en anime del asunto. Y lo que me encontré fue... ay, benditos sean Ulpiano, Gayo, Paulo, Papiniano y Modestino, porque si los cinco levantaran la cabeza, no habría rollo del Edicto Perpetuo que tuviera el largo suficiente para enjugar sus jurídicas lágrimas. Será que por saber un par de cosas de Derecho, veo cosas que el espectador corriente no, pero es que hay situaciones dentro del anime que ya rebasan la credibilidad no sólo en términos jurídicos, sino en pura y simple lógica elemental. ¿Necesito mencionar que me llevé una opinión para nada favorable de Ace Attorney...?

Partamos por el comienzo. Ace Attorney es, me voy informando, una franquicia de videojuegos o novelas visuales o lo que sea, cuyo título podría traducirse al castellano como El as de los abogados, o El as de los procuradores, porque parece ser que su público destinatario son los frikis de consolas para quienes algo ligeramente inferior a un as absoluto es inaceptable en un protagonista. Satisfacción vicaria que lo llaman, Su Señoría. El primero de los videojuegos o novelas visuales o lo que sea, es Phoenix Wright: Ace Attorney, que ya desde el título nos va informando de un par de cosas. El protagonista es un abogado al máximo, llamado Phoenix Wright, porque para qué vamos a darnos un baño de humildad con el nombre, ¿no? Ya me imagino el diálogo de los padres. "¿Cómo lo llamamos, querido? ¿Andrés por el redactor del Código Civil de Chile? ¿Ulpiano por el príncipe de los juristas? ¿Bartolo por la eminencia de los postglosadores?". Ante lo cual el padre respondería: "Querida, no. Llamémoslo Phoenix, para que resucite como el ave fénix, y los niños en el colegio después le hagan bullying diciéndole algo así como 'resucita esto, mequetrefe', ¿no te parece?". Y la historia del videojuego, o novela visual mejor dicho, es cómo Phoenix Wright va resolviendo pistas, acorralando a los testigos, burlando a la fiscalía, etcétera. Hasta ahí no hay problema. Y no comentaré más del videojuego o novela visual o lo que sea, porque no lo he jugado.

El caso es que después de una ristra de videojuegos o novelas visuales o lo que sea, finalmente llegó la adaptación en anime, que se emitió entre Mayo y Septiembre de 2.016. Y yo para mis adentros: "¿Un anime en el cual su protagonista es un abogado heroico que gana juicios? ¡Venga!". Valga como aclaración. Yo entiendo que lo que en Angloparlantelandia se llama courtroom drama, se salta a la torera mucho de cómo se ventila en verdad un juicio, por necesidades dramáticas. Incluso nos dimos un festín con eso en su día, aquí en la Guillermocracia, con el posteo Cinco películas que se meten la ley en el bolsillo. Las películas y series de televisión sobre abogados son ficciones, y como tales, su principal misión es entretener a la audiencia; si además de eso puede hacerse con una descripción fidedigna de lo que es un juicio, entonces tanto mejor, pero a veces, sacrificar un poco de realismo por drama es positivo, de cara a entretener a la audiencia. Pienso en el final de la película Los intocables de 1.987, por ejemplo, que comentábamos en el posteo de marras que citaba más arriba. Desde un punto de vista jurídico, ese final es una burrada absoluta, de vergüenza ajena. Pero no importa, porque en términos dramáticos, queda muy resultón para rematar una película de acción y suspenso muy dura. Lo ya dicho: el realismo se agradece en beneficio de la credibilidad, pero no es algo que deba seguirse a rajatabla y al ciento por ciento. El problema con Ace Attorney, la versión en anime por lo menos, es que sacrifica cualquier credibilidad a cambio de... yo qué demonios sé qué es esto.

El protagonista de la historia es Phoenix Wright, que responde a un cliché clásico: el joven idealista que además es lo máximo en lo que hace. Ya con eso, se hace odioso. Partiendo por el nombre, ya nos burlábamos de eso más arriba, y siguiendo por el hecho de que acaba siendo un Canon Sue de toda la vida. Todos conocemos esta clase de poochies: los personajes que son tan buenos, tan nobles, tan idealistas, tan perfectos, tan sin defectos, que terminan por hacerse cargantes. Me alegra no estar viendo otro anime que insista en el cliché del adolescente atormentado y con problemas de autoestima que, a pesar de toda su tortura emocional, acaba salvando al mundo, pero acá se fueron demasiado para el otro lado.

Phoenix Wright: El rostro de la justicia y el tipo que es como tú quieres ser.
Phoenix Wright tiene una jefa que no recuerdo su nombre, pero que es joven, guapa y copa D, y en uno de los pocos toques de realismo de la serie, usa unos escotes que ni una starlet de la Página 3 de la prensa británica, algo que quizás es un poco exagerado, por supuesto, pero quienes hemos pisado un tribunal, sabemos que las abogadas guapas hacen todo lo posible por usar armas de mujer para que a los actuarios y funcionarios se les caigan las babas y corran a hacerle los trámites. No sólo de conocimientos jurídicos vive el abogado, después de todo. El caso es que, volviendo a la historia del anime, después de un caso preliminar que sirve para presentarnos a los personajes, a la jefa le dan el bajo por alguna razón. Las principales sospechas recaen en la hermana de la jefa, que es una adolescente guapa pero más del tipo vecina de la puerta al lado, y por lo tanto, llega hasta copa C nada más. Phoenix Wright se aboca a la tarea de defenderla, lo que por supuesto abre un canil de gusanos. Pequeño spoiler aquí: después de algunos capítulos, Phoenix Wright consigue exculparla, acaban por darle caza al verdadero asesino, y en los siguientes episodios, ambos conforman un equipo de trabajo.

Por cierto, la hermana de la abogada asesinada es médium. No tan buena como la abogada asesinada, que también lo era, pero de todas maneras se le da el asunto de canalizar muertos, etcétera. Con lo cual, el asunto simplemente se desmadra. Piénsenlo. Los dramas de tribunales, los courtroom dramas como los llaman en el mundo anglosajón, muy en el fondo son un subgénero de la Literatura Policial: tenemos un crimen, uno o varios sospechosos, y un detective que trata de desentrañar la verdad, de acuerdo a reglas de una cierta racionalidad, sólo que en este caso, quien obra como detective suele ser el fiscal o el abogado defensor, a según la historia. Introducir elementos fantásticos en un relato policíaco es equivalente a hacerlo saltar en pedazos, porque con eso, toda la racionalidad se va por la ventana. En materia de Ciencia Ficción, se ha observado que el suspenso detectivesco puede verse arruinado porque el protagonista siempre puede sacarse un invento futurista revolucionario que solucione los problemas en cinco minutos. Sin embargo, Isaac Asimov argumentaba que sí es posible escribir historias policíacas de Ciencia Ficción, y él mismo escribió algunas bastante apreciables, como Bóvedas de acero o El sol desnudo, siempre y cuando los elementos extemporáneos a nuestra realidad estén bien definidos, y por tanto, las reglas del juego estén establecidas. De esta manera se respeta el principio de que haya una racionalidad detrás de la investigación, aunque esa racionalidad no sea la de nuestro propio mundo, sino la de unas reglas inventadas, y se cierra la posibilidad de que el escritor o guionista se haga trampas jugando al solitario.

Por desgracia, aquí en Ace Attorney, eso no está bien ejecutado. Hay como un intento, ya que se menciona que los poderes de médium que tiene la chica son limitados, lo que es necesidad narrativa porque o si no las historias se acabarían en cinco minutos, pero luego el tema se usa con tanta liberalidad, que toda lógica acaba por saltar en pedazos. En particular hay una cuestión que el anime jamás responde: si los médiums existen en este universo narrativo, ¿por qué la policía no los contrata para invocar el alma de las víctimas y así interrogarles directamente acerca de quién los mató? No sé si los videojuegos o novelas visuales o lo que sean, responden esta cuestión, pero el anime claramente no, cuando por lógica debería hacerlo.

El rival de Phoenix Wright es Miles Edgeworth, que es también otro cliché ambulante: es un joven fiscal que nunca ha perdido un caso, no trepida en los métodos más rastreros para ganar, etcétera. Pero resulta que en el pasado el protagonista y él fueron amigos, sólo que algo sucedió con Miles Edgeworth que lo convirtió en un alma atormentada cuyo único objetivo es ganar juicios sin que le importe la verdad, lo que lo convierte en algo parecido a un villano, sólo que tiene un fondo profundo que lo atormenta... ya se saben el resto. La serie se juega la carta de postergar las respuestas, de manera que no sabemos hasta más o menos la mitad de la misma cómo es que Phoenix y Miles se hicieron amigos en primer lugar, y luego por qué ambos siguieron los caminos distintos que los llevaron a convertirse en rivales. Precisamente, uno de los puntos fuertes de esta serie es el desarrollo de ese arco argumental, y el episodio en donde finalmente se devela el pasado común de ambos, es un legítimo lacrimógeno de buena ley, y seguramente el mejor de todo el anime.

Miles Edgeworth: Al final, el león no es tan fiero como lo pintan.
Por supuesto, todo eso deja a Phoenix Wright sin oponente a mitad de serie. No se preocupen: ahí está un nuevo personaje, Franziska von Karma, que es un cliché todavía más ultrajante si es que cabe. Porque Franziska von Karma es una joven fiscal que nunca ha perdido un caso, no trepida en los métodos más rastreros para ganar... ¿notan un patrón aquí?, y además, ella no es un alma atormentada sino una cínica hijita de papá que... por favor, vayan y tomen asiento porque lo que viene es de aúpa. ¿Listos? Seguimos. Es una cínica hijita de papá que lleva un látigo a los tribunales, y latiga con él a todo el mundo que se opone en su camino, incluso al juez. Lo que denota que el guionista no tiene perra idea de cómo funciona un tribunal, porque no se permiten armas en su interior por razones obvias, y a la mínima que un abogado se atreva a una ligerísima salida de libreto en contra de un juez, lo que le llega es una amonestación, y de agresiones físicas con o sin látigo ya no hablemos, porque lo que se le viene encima al pobre tarado es que lo detengan y pase procesado a fiscalía por acriminarse en contra de la autoridad pública. Todo esto se justifica por comedia chusca, eso sí, pero el problema es como comedia chusca, ni siquiera resulta gracioso, aunque sea porque ese estilo de humor era viejo en el anime en tiempos de Dragon Ball, la original y no Dragon Ball Z, así es que uno, espectador curtido en estas lides, lo que hace es echarse hacia atrás y bostezar. Porque lo hubiera dejado pasar si hubiera sido eso, gracioso, pero ni por ésas.

Las investigaciones, por otra parte, se conducen de una manera increíblemente estúpida. Porque al lado de Dick Gumshoe, el policía investigador inepto residente de la franquicia, y siempre debe haber un policía investigador inepto en toda historia policíaca que se precie de tal, al lado de Dick Gumshoe tenemos que Sango Yokomizo de Detective Conan es un Sherlock Holmes. La investigación misma es conducida por el propio Phoenix Wright, acompañado por supuesto por la chica médium. Vale por eso. No sucede así en la vida real, en donde las investigaciones privadas suelen estar proscritas o limitadas al máximo, y eso por buenos motivos, pero es un cliché de las historias policíacas, y podemos considerarlo una desviación aceptable de la realidad. Sin embargo, después en el tribunal, la palabra de los testigos que no son fuerza pública e incluso de los mismos abogados, se acepta sin más, sin cuestionamientos de ninguna clase, lo que es una burrada absoluta.

Ustedes han visto en muchas ficciones policíacas tipo Detective Conan o Reportera del crimen la siguiente línea de diálogo, más o menos con variaciones: "Sé quién lo hizo y cómo, pero me falta una última evidencia para probar que fue él". Y eso por una buena razón. Se supone que los detectives de la fuerza pública son objetivos, honestos e imparciales, y no van a falsificar ni distorsionar nada en beneficio de su caso, lo que no suele ser así con los privados, sus abogados y sus detectives particulares, por razones obvias. Hay un motivo por el cual las escenas del crimen son precintadas: para que una vez investigadas por el personal competente, que siempre es la fuerza pública, haya una seguridad mínima de que la evidencia no fue alterada para inculpar o exonerar a alguien. Si a cualquier abogado con un mínimo de competencia le pusieran una sentencia absolutoria o condenatoria dictada sobre testimonios evidentemente interesados que no fueron controvertidos, y evidencia que no fue asegurada por la presencia de funcionarios públicos que avalen su credibilidad, a ese abogado le costaría apenas el tiempo de beberse una taza de café, el preparar el escrito o presentación con el cual derribaría todo eso hasta la nada en un eventual recurso de apelación o nulidad, según proceda. De ahí que la manera de presentar prueba en los juicios del anime sea tan tarada. Incluso podría disculparse si el anime fuera de otra cosa y los juicios fueran ocasionales, pero no necesito decirlo, los juicios son la médula de la narrativa aquí.

Después de todo lo anterior, cabe la posibilidad de que algunos valientes entre ustedes aún así estén pensando en darle una oportunidad al anime. Puede ser que sean fanáticos de los videojuegos o novelas visuales o lo que sea, y quieran ver animados a sus personajes favoritos. Puede que tengan curiosidad por ver toda esta traca de sandeces y barbaridades con sus propios ojos. Puede que les guste derramar bilis sobre las producciones audiovisuales porque, hey, de alguna manera hay que sacarse del cuerpo las frustraciones de la vida cotidiana, y emprenderlas contra un producto guionizado con las pezuñas es una manera tan buena como cualquiera otra que no involucre agarrar un rifle de alta precisión y ponerse a bajar transeúntes desde lo alto de una torre. En ese caso, mi recomendación particular es que si van a darle una oportunidad, lo hagan más o menos hasta la altura del episodio 13, que es, si la memoria no me falla, ahí en donde se revela por completo el pasado común de Phoenix Wright y Miles Edgeworth. Y prescindir del resto.

¿Ven a la chica del fondo, con ropas de geisha? Es la antigua jefa del tipo de azul, el protagonista. Pero a ella la mataron. Pero la hermana usa sus poderes de médium para traerla de regreso. Traten de tomarse en serio este anime después de eso.
Abundemos en esto. Entre los primeros episodios hay uno preliminar que nos pone en situación, y el resto son pequeños arcos argumentales de tres o cuatro capítulos cada uno, que describen un juicio completo cada uno de ellos. Pero por debajo de estos pequeños arcos argumentales hay uno mayor, que es el conflicto entre Phoenix Wright y Miles Edgeworth, que viene a resolverse más o menos a la mitad del anime, tal y como lo decíamos. Estos episodios son aceptables dentro del tono más bien tarado de la serie, porque esa historia, aunque un tanto cliché, aún así tiene una cierta carga dramática que la hace interesante de seguir. Miles Edgeworth acaba resultando de hecho un personaje mucho más interesante que el mismísimo protagonista, por mucho que sea un cliché ambulante.

Pero luego, en la segunda mitad del anime, todo es cuesta abajo y sin frenos. Miles Edgeworth desaparece de escena, su sustituta Franziska von Karma es un personaje simplemente ridículo, los casos dejan de estar hilados con un arco argumental de fondo, y en general, la serie se fusila todas las virtudes que la hacían tolerable hasta ese punto, por lo que las tonterías y estupideces ahora corren rampantes a campo abierto y sin que nada las detenga. Y eso hasta un caso final que acaba por resultar simplemente penoso desde casi todo punto de vista, porque...

...Spoiler del último juicio de la serie a continuación. Al final, resulta que el último cliente de Phoenix Wright es culpable, y el protagonista sufre y agoniza porque él se hizo abogado para defender la justicia, y ahora su trabajo le exige hacer algo injusto. Nosotros entendemos que es un cliché del género que los abogados honestos defienden a clientes inocentes y los abogados corruptos defienden a clientes culpables, y lo aceptamos porque es una ficción. Pero si le dan la vuelta al concepto, lo que un abogado jamás puede hacer es dejar botado o desatendido a su cliente porque sea culpable. Por supuesto, Phoenix Wright tiene muy buenas razones para ir en contra de su cliente, pero aún así, acaba por incurrir en serias faltas éticas y profesionales que, en una ambientación más realista, acabarían por llevarle a la suspensión de su licencia para ejercer, o incluso peor. Aún así, la historia no estaría mal si se hiciera cargo de estas complicaciones... pero no lo hace. La serie manda toda la ambigüedad moral de la situación por la ventana, insiste en que Phoenix Wright es el héroe idealista y punto, y con eso, cualquier credibilidad que le quede también se va al garete, salvo que uno sea un niño de cinco años que todavía funcione con la idea de que existen los buenos a un lado y los malos al otro, y nada en el punto intermedio.

Ignoro cómo estas cuestiones fueron planteadas en el videojuego o novela visual o lo que sea. Según tengo entendido, el anime se basa en los dos primeros videojuegos o novelas visuales o lo que sea de la franquicia, lo que se nota en el brusco cambio de la serie más o menos en su mitad. Pero en el anime, es una colección de burradas tras burradas. Que intentan justificarse para mostrar situaciones cool: el héroe idealista, los villanos enfermos de maldad, las salidas inesperadas de libreto en la hora undécima, el humor chusco, etcétera. Sólo que esas situaciones cool... no son cool. Y lo que queda es el ladrillo que queda. Suerte para ustedes que me lo vi entero, porque de esa manera les ahorro la pena a ustedes. De nada.

Franziska von Karma. Nombre cool, látigo, personalidad de niñata malcriada... Alguien se esforzó un poquito demasiado acá para vendernos el personaje, por lo visto.

jueves, 16 de noviembre de 2017

Bastión Esperanza - "Cambio en la estrategia arzawe".


El Cerebro Verde en el centro de la base subterránea en la Luna Menor, disminuye ligeramente el nivel de feromonas, y en consecuencia, los arzawe dirigentes adquieren un poco más de individualidad. De inmediato, comienza la conferencia acerca de los nuevos sucesos que están ocurriendo.

– Observo: Hemos adquirido la capacidad de leer las mentes humanas infectadas con el virus que hemos propagado entre ellos, las cuales ahora forman parte de nuestra colmena arzawe, y esta nueva condición puede cambiar por completo los planes militares a nuestro favor – señala el Cerebro Verde.

– Sospecho: El agente patógeno que se ha esparcido por el cuerpo de los humanos infectados, de alguna manera se ha acoplado al sistema neurológico humano, permitiéndonos captar lo que ellos perciben, a través de un enlace hexadecadimensional – apunta Useliel.

– Prevengo: Ignoramos si los humanos se darán cuenta de la existencia de la conexión de los infectados con la mente colectiva arzawe, y si es así, cuánto tiempo tardarán en darse cuenta – acota Lisandiel.

– Alerto: No debemos caer en la tentación de creer que tenemos la guerra ganada únicamente porque podemos percibir cosas a través de los sentidos de los infectados, ya que no podemos estar seguros de que los infectados conforman una cantidad decisiva de humanos, y además, no hay señales de que los mandos supremos humanos estén también infectados, por lo que sólo podemos leer sus acciones a la luz de cómo los infectados las perciban – señala Useliel.

– Observo: Además, por alguna razón, hay una humana, que llaman Alba Dunsany, que ha sido infectada con el patógeno, y aún así, ella es la excepción más visible y significativa, ya que la mente de ella, nos resulta imposible leerla, y no debemos olvidar que por las conversaciones de los infectados, podemos deducir que ella posee un rol capital en manejar la nave espacial con tecnología del Polígono, que ellos parecen llamar Ganímedes – apunta Lisandiel.

– Considero: Es posible que eso tenga que ver con el tratamiento especial que le fue administrado, para luchar contra la epidemia arzawe – apunta Useliel.

– Valoro: Vuestro análisis es completo y coherente, pero ahora es necesario formular un plan de acción – apunta el Cerebro Verde.

– Pondero: Verel ya marcha en camino a Uselas, para reportarse, tomar noticias de la ubicación de Arslan Zetten, y alcanzarle allí en donde se encuentre, por lo que cualquier decisión debe ser rápida, considerando que la llegada de una escuadra masiva enviada por Arslan Zetten podría significar enviar una señal hexadecadimensional que podría ser leída de manera inequívoca por el Polígono como signo de nuestra presencia en este sistema estelar – apunta Useliel.

– Reflexiono: Quizás sea el momento de tener una perspectiva más fresca respecto de todo este asunto – afirma el Cerebro Verde.

Poco después, ante el Cerebro Verde y los altos mandos arzawe, comparece Warma. Si ojos humanos vieran la escena, Warma aparecería como una presencia infantil, curiosa, despierta, y de carne a medias putrefacta.

– Comento: ¡Me he divertido mucho viendo a esos humanos, y en particular a ese humano llamado Numerio, y creo que lo más divertido, sería averiguar hasta qué punto podemos controlar a los humanos infectados y convertirlos en parte de nuestra colonia arzawe, para ponerlos bajo nuestro control, y hacer que se exterminen mutuamente entre ellos – suelta Warma, repleta de entusiasmo.

– Dudo: No comprendo el concepto de “diversión” – apunta Useliel.

– Explico: “Diversión” es una debilidad humana por la cual los humanos hacen cosas no por su valor racional o la utilidad que puedan reportar, sino para satisfacer la secreción encefálica de endorfinas, neurotransmisores que les provocan placer – apunta Lisandiel.

Al recibir la explicación de lo que significa “diversión”, Useliel hace un gesto de disgusto en dirección  hacia Warma. Un verdadero arzawe, después de todo, no hace las cosas por eso que llaman “diversión”, porque eso sería egoísmo, y va contra la cultura del sacrificio para la preservación de la colmena arzawe. Hace mucho tiempo, los arzawe se han comportado como individuos únicos, persiguiendo sus propios fines egoístas, pero han evolucionado para funcionar como una sociedad primero, y como una colmena después, presionados por la existencia de amenazas demasiado grandes en el universo para que su contención dependa de conciencias individuales aisladas.

Amenazas como la del Polígono, por ejemplo.

– Interrogo: Useliel, Lisandiel, opiniones respecto del plan de Warma – dice el Cerebro Verde.

– Pondero: Si la comunicación de los infectados con la colonia arzawe es en doble sentido, entonces existe la posibilidad de que en efecto podamos controlarlos, y de esa manera, hacerlos caer en el caos y la guerra civil, por lo que podríamos asestarles un golpe decisivo, incluso sin necesidad de gastar nuestros propios recursos en ello – afirma Useliel.

– Observo: El punto débil dentro del plan, involucra nuestra incapacidad para hacer ingresar a la humana Alba Dunsany dentro de nuestra colmena, incapacidad que mientras no podamos explicar, pone en riesgo todo nuestro plan, ya que el mismo se basa en el elemento sorpresa respecto de los humanos desprevenidos – apunta Lisandiel.

– Quéjome: ¡Debemos atacar ahora, es tan aburrido esperar…! – suelta Warma.

Lisandiel y Useliel se miran entre sí, y luego miran en dirección hacia el Cerebro Verde. Un incómodo silencio se impone. Tanto Lisandiel como Useliel recuerdan muy bien la fuga desde la Luna Mayor, en vísperas de la destrucción de la base anterior por parte de Ganímedes: el anterior Cerebro Verde destruido, la comunidad arzawe sin liderazgo temporal, tanto Lisandiel como Useliel temporalmente funcionando como individuos por completo independientes y por lo tanto prisioneros de la angustia existencial de ser responsables de sus propias acciones, y además el prospecto de llegar a morir sin un sentido para su propia existencia… Warma, por el contrario, parece gozar de su independencia, casi como un atavismo de las eras primitivas de los arzawe, antes de que hubieran evolucionado biológicamente hasta transformarse en una sociedad colmena. Y el pensamiento individual es siempre un peligro: a la larga, en la historia evolutiva arzawe, el colectivo acaba por imponerse al individuo, y así, el colectivo arzawe ha conseguido librar una guerra despiadada de resistencia contra el Polígono, mientras por otra parte, ha expandido su imperio para conquistar, asimilar o destruir a varias otras razas basadas en individuos libres, como los humanos por ejemplo.

Pero el plan de Warma no parecía ser realmente malo. Sólo… arriesgado.

– Observo: De todas maneras, no alcanzaremos una capacidad de fuego aceptable sino hasta poco antes de la llegada de los refuerzos enviados por Arslan Zetten, supuesto de que él los envíe en primer lugar, de manera que no tenemos nada que perder intentando el plan de Warma – afirma Useliel.

– Apunto: Primero debemos intentar averiguar si podemos controlar la mente de los infectados, y si es el caso, cuál es la extensión de dicho control, para luego diseñar un plan que funcione como un golpe único en contra de las defensas humanas en el planeta – concreta Lisandiel.

– Concluyo: Nos mantendremos observando y a la espera entonces, para asestarles a los humanos un golpe que sea único y definitivo – afirma el Cerebro Verde.

– Celebro: ¡Esto va a ser muy divertido, vamos a jugar al exterminio! – señala Warma, con los ojos brillantes por la expectativa.

Lisandiel y Useliel se miran nuevamente. Cuando Rantel se ha encontrado en medio de ellos, las cosas han sido más sencillas. Rantel ha poseído rasgos humanos, es cierto, pero no hasta el extremo de Warma. ¿Qué ha salido mal con Warma, para mostrar tanta independencia…? Cualquiera sea la respuesta, la muerte de Rantel en la superficie de Esperanza ha sido algo realmente triste…

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Finalmente, la nave espacial Ganímedes había iniciado las maniobras de descenso en Ciudad del Progreso. Las cuales no eran sencillas. Alba Dunsany poseía el control absoluto de la nave, y el Capitán Chu se veía arrinconado al mero rol de asesor, señalándole los ángulos de entrada y las precauciones que debía tener. No en balde, Ganímedes era una fortaleza espacial de más de veinticinco kilómetros de largo, más grande de lo que medía Ciudad del Progreso de parte a parte, y si semejante mole se estrellaba contra la superficie de Esperanza, el planeta afrontaría un invierno nuclear masivo que podía llevar a la completa extinción de la vida sobre el planeta.

Pero todo había funcionado bien. La nave había descendido de manera correcta, y se las había arreglado para encajonarse en la más bien plana geografía alrededor de Ciudad del Progreso.

A la tripulación le habían concedido permiso para descender. Después de todo, tanto Ciudad del Progreso como Ganímedes estaban en cuarentena, así es que, tanto más daba que la tripulación a bordo de Ganímedes se mezclara con la gente de Ciudad del Progreso.

En las afueras mismas de la ciudad, Escalante estaba presente para esperar la llegada de Alba. Ella, en conjunto con Numerio, más un par de oficiales del ESIE a manera de escolta, estaban siendo llevados en un vehículo hasta Ciudad del Progreso.

Al ver a Escalante, Alba pidió detener el vehículo. Estuvo a punto de saltar el mismo, pero su temperamento de dama educada pudo más, y se limitó a bajar del mismo con gracia y dignidad. Escalante caminó hacia Alba, a su vez. Casi sin darse cuenta, Escalante le tomó las manos a Alba.

– Alba, yo…

Hubo un breve silencio.

– ¡Ya, dile de una vez! – gritó Numerio, desde el vehículo.

– ¡Cállate, mocoso! – gritó Escalante.

Alba soltó una risilla suave.

– Ustedes dos nunca van a cambiar, ¿verdad? – preguntó Alba.

Escalante soltó las manos de Alba, y se llevó una mano a la parte trasera de la cabeza, mientras soltaba una pequeña risa.

– ¿Tú… vas a estar bien? Quiero decir, la… enfermedad…

– No te preocupes, Escalante. Jean… – empezó Alba, pero se apuró a corregirse. – El doctor Wilkinson dice que mientras me administren el suero, voy a estar bien.

– Sí – dijo Escalante, con voz queda al observar la familiaridad con la cual Alba se refería al doctor Jean Wilkinson.

Alba, al notar como Escalante había tomado distancia repentinamente, se puso seria por un instante. Luego, volvió a sonreir, pero era notorio que hacía un esfuerzo en ello.

– Bueno, voy a seguir… Tengo que reportarme… Ya sabes, controlar a Ganímedes, y todo eso…

– Sí – se limitó a decir Escalante. – Voy a escoltarlos.

Y el grupo siguió adelante, pero ahora Escalante y Alba, en vehículos distintos, no se comunicaban ni siquiera vía menterminal. Numerio, en el mismo vehículo que Alba, la miró, y suspiró con resignación, mientras se preguntaba si cuando él creciera, iba a complicar tanto las cosas como Alba y Escalante…

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En una SIMAC, el Comandante Luca sopesaba lo que le informaba el profesor Higgins, respecto del plan que le había propuesto Sandrine, la especialista en robótica que había estado investigando la tecnología a bordo de Ganímedes. No parecía descabellado. Ganímedes poseía tecnología alienígena, y por lo tanto, era posible que Sandrine sí pudiera comunicarse con Rantel, el prisionero arzawe, a un nivel científico, usando matemáticas comunes. En la SIMAC, frente al Comandante Luca, el profesor Higgins y Sandrine esperaban una respuesta. Finalmente, el Comandante Luca la dio:

– Bien. Lo autorizo, no tenemos nada que perder. A ver si usted, Sandrine, consigue comunicarse de una vez por todas con ese maldito extraterrestre…

つづく


miércoles, 15 de noviembre de 2017

1.977 en los cines: 50 películas de hace 40 años (6 de 10).


Lo prometido es deuda. En la entrega anterior de esta épica serie de posteos, decía que en la actual iba a abrir los fuegos con "la que probablemente es la peor película del pelotón", me cito textualmente a mí mismo porque soy un poquito ególatra, y... aquí viene. ¿No la han visto? ¿No saben de qué película hablo? Pues, para que se enteren. No todo iba a ser gran cine, después de todo. A veces, es positivo recordar que junto a las buenas películas existen estos otros engendros que... cómo decirlo... mejor lo decimos así: sin más preámbulos, vamos con la correspondiente nueva entrega de esta serie de posteos acerca de películas que se estrenaron en los cines hace cuarenta años, en ese ya lejano 1.977.


26.- El imperio de las hormigas (Empire of the Ants / 29 de Julio).

¿Incluí esta película en la lista por estar basada (muy libremente) en un relato de Herbert George Wells? No, aunque se supone que sea el caso. ¿Lo hice por ser un clásico de Ciencia Ficción? No, clásica no es, de hecho está casi por completo olvidada. ¿Entonces la incluí por afán de darle un poquito de variedad a esta lista? Pues, la verdad es que tampoco. ¿Lo hice entonces siquiera porque es una película buena? En fin, cómo decir esto... No. No lo es. A mí me lo pareció cuando la vi, pero entiendan que eso fue cuando era niño. Aunque yo era un chico despierto, así es que alcancé a darme cuenta de que Joan Collins estaba muy guapa. En la actualidad no he vuelto a verla, pero sí he echado un vistazo a algunos videos de YouTube, y... creo que no volveré a verla. En realidad la incluí simplemente porque esta película es un pedacito de mi infancia, quizás una de las primeras películas que vi "para adultos", en la televisión muchos años después, eso sí, y ya saben cómo funciona el factor nostalgia. Pero a lo que vamos.



El argumento de esta película se ambienta en una isla con tierras sin mayor valor, que una pizpireta vendedora de bienes raíces, la siempre guapa Joan Collins, intenta colarles a unos compradores despistados. Sin que ninguno de estos personajes lo sepa, cerca han arrojado algunos barriles con efluvios radioactivos, al más puro estilo Montgomery Burns, uno de esos barriles se ha abierto, unas hormiguitas se han bebido los jugos radioactivos... Lo que sigue es un clásico relato de fulanos atrapados en un lugar repleto de bichos que se los van merendando uno a uno. Y por "bichos que se los van merendando uno a uno", quiero decir que vemos la mitad anterior de las hormigas, moviéndose como peluches sujetados por la parte inferior y meneados por personal humano tras la cámara para hacerlos parecer vivos, barato truco que probablemente fue el que se usó en esta película, a juzgar por los resultados. Una película que ultraja el nombre del siempre venerable Herbert George Wells para subirse a la entonces floreciente moda de los bichos que se comen gente, un poco en la vena de la entonces reciente Tiburón, pero con hormigas, y muchas de ellas. Algo que no me atrevo a recomendarle a nadie, ni siquiera a los amantes del cutrerío, que siempre los hay. Salvo para echarse unas risas, pero después de tanta solemnidad alrededor de tantas películas que hemos reseñado hasta aquí, supongo que se agradece el interludio, ¿no?


27.- Locura yanqui (The Kentucky Fried Movie / 10 de Agosto).

Estamos frente a una película que jamás, nunca, never, niemals, sería producida ni menos estrenada hoy en día, cuando vivimos en una era de blockbusters planificados mediante estudios de mercado, escritos con plantilla, y que no pueden costar menos de 70 u 80 millones de dólares de presupuesto. El asunto partió cuando un trío de artistas, David Zucker, Jim Abrahams y Jerry Zucker, paseó por Hollywood la idea de rodar una película de sketches basada en su espectáculo teatral cómico. Si les suenan esos nombres, debería: estamos hablando de los ZAZ, los tipos que después crearon ¿Y dónde está el piloto?, Top Secret, e ¿Y dónde está el policía? Pero en la época los ZAZ eran básicamente nadie, y por lo tanto, nadie les prestó atención. Finalmente rodaron un segmento de diez minutos, y tuvieron casi que implorar porque le dieran un pase de prueba en una sala, antes de otra película. Como el público se partió de risa, los ZAZ obtuvieron su financiamiento, unos 650.000 dólares irrisorios incluso para esos años, y la película llegó a estrenarse.



El caso es que esta película llegó a los cines como The Kentucky Fried Movie en su título original, en alusión a su espectáculo Kentucky Fried Theater, porque a saber el caos que hubiera quedado si hubiera llegado a estrenarse bajo el título de Free Popcorn (Popcorn gratis), o peor aún, Closed for Remodeling (Cerrado por remodelaciones), como en algún minuto de hecho llegó a proponerse. El asunto fue dirigido por John Landis, que gracias a esta película se hizo del cartel suficiente para dirigir al año siguiente la seminal Colegio de animales, de la que hablamos en su minuto en Block40busters, aquí en la Guillermocracia, y de ahí fue a dirigir Los hermanos caradura, Un hombre lobo americano en Londres, De mendigo a millonario, Los tres amigos y Un príncipe en Nueva York, entre otras. Incluso esta película hasta dio para secuela, Mujeres amazonas en la Luna, estrenada en 1.987. En cuanto a los ZAZ, ya lo dijimos, esta película los puso sobre el mapa, y de aquí saltaron a dirigir ¿Y dónde está el piloto?, y de ahí, a la inmortalidad cinematográfica.


28.- Un día muy particular (Una giornata particolare / 12 de Agosto, en Italia).

El cine en Italia durante el siglo XX experimentó bandazos considerables, a tenor de sus bastantes extremas experiencias políticas. Al epic literalmente fascista siguió el Neorrealismo, y después de éste, por un lado la explosión de la serie B con sus forzudos peplumitas, sus pistoleros y sus espías, y por el otro, una revisión más o menos consciente de la evolución social italiana en el siglo XX. El cineasta Ettore Scola pertenece a la generación que se crió en la época del Neorrealismo y su más bien sórdido retrato de la Italia posterior a la Segunda Guerra Mundial, pero que reconstruye al cine como herramienta para contar historias de ficción, pero a través de las cuales se filtren comentarios a veces bastante mordaces o desencantados respecto de la realidad. Un día muy particular pertenece a este revisionismo histórico italiano, ambientándose en 1.938, o sea, cuatro décadas antes de la fecha de estreno de la película... o lo que es lo mismo, una distancia de tiempo muy cercana a la que separa a esta película misma del presente posteo.



El argumento es bastante simple: el día de 1.938 en que Adolf Hitler visita a Benito Mussolini en Italia, dos personas que son vecinos, comparten el día. Ella es un ama de casa y madre de seis chicos que están con su padre, un fascista, en el desfile, mientras que él es un locutor homosexual que está en la mira del régimen por ser homosexual y a la vez opositor. A lo largo de la película, y la convivencia entre ambos, ella va despertando, y descubriendo el grado de opresión social al cual está sometida por el sistema. El casting es célebre por incluir a Marcello Mastroianni y a Sophia Loren, considerada la dupla de oro del cine italiano en esos años, aunque con un poquito de subversión; Mastroianni, prototipo de latin lover en el cine de la época, interpreta al homosexual, y Sophia Loren, una de las mayores bombas eróticas que ha salido de Europa jamás, interpreta a una más bien corriente ama de casa. La película fue nominada al Oscar a la Mejor Película Extranjera, pero perdió ante Madame Rosa, aunque ganó el Globo de Oro a la Mejor Película Extranjera; hoy en día tiende a ser considerada como un clásico del Cine por derecho propio, y una de las joyas en la corona del señor Scola.


29.- Simbad y el ojo del tigre (Sinbad and the Eye of the Tiger / 12 de Agosto).

El subgénero de novelas, cine y televisión que podríamos llamar de aventuras arábigas, está muy de capa caída hoy en día. Los últimos ejemplos con alguna relevancia que vienen a la memoria, mundo egipcio antiguo aparte, son la adaptación para el cine de El príncipe de Persia, y mucho antes, la Aladino de Disney, aunque de esta última ya se están moviendo para rodar un remake, así es que... quién sabe. Claro, en el siglo XIX y parte del XX, el mundo islámico evocaba califas bonachones, malvados visires, monstruos míticos, y bellísimas odaliscas, mientras que hoy en día, uno tiende a pensar más bien en pastores de cabras caminando sobre desechos de cabra llevando la frente al suelo en dirección a La Meca mientras vigilan con el rabillo del ojo a los cargamentos de lanzagranadas con los cuales castigarán a los idólatras infieles que viven en Estados Unidos, el Gran Satán, todo para mayor gloria de Alá el Omnipotente. Los tiempos cambian, qué duda cabe.



Quizás por ese motivo es que Simbad y el ojo del tigre ha caído en un olvido tan profundo. Lo que es una lástima, porque se trata de una estupenda película de aventuras arábigas, ya que estamos llamando así al subgénero. Fue el intento de Ray Harryhausen por reverdecer sus ya entonces algo marchitos laureles, el genio de los entrañables muñequitos de stop-motion que ya en esa época estaban siendo superado por una nueva generación de efectos especiales, en técnica aunque no en fantasía. El argumento es lo habitual: se toma a un personaje de Las mil y una noches, se prescinde del texto para inventarse un montón de aventuras, etcétera. Además, la chica de la película es una guapísima Jane Seymour, que se había estrenado como chica Bond en Vive y deja morir de 1.973, para transformarse en número estable y actriz de lujo de varias producciones televisivas en la década posterior, como La mujer que él amó, o Remembranzas de guerra, además de Doctora Queen: La mujer que cura, por supuesto. Harryhausen volvería a intentarlo, pero ahora con los mitos griegos, en Furia de titanes de 1.981, considerada camp en su día, pero que ha sido revalorizada luego de compararla con el horror sin alma que estrenaron so pretexto de remake por allá en 2.010...


30.- Ese oscuro objeto del deseo (17 de Agosto, en Francia).

Y ahora es el turno de Luis Buñuel para saltar a la palestra. Aunque en este caso, se trata del fin de una época, porque ésta fue su última película, cerrando una cinematografía que empieza medio siglo antes, en las postrimerías del cine mudo, nada menos que con Un perro andaluz, el clásico del Surrealismo. Lejos de ser otro artista rebelde adocenado por los años y domesticado por el sistema, Buñuel siguió siendo un contestatario hasta el último, criticando la sordidez hipócrita de la gente bonita con clásicos tales como Los olvidados, Viridiana, Bella de día, o El discreto encanto de la burguesía, todo lo cual le valió tener que exiliarse fuera de su España nativa durante el Franquismo, para rodar en México y Estados Unidos durante cuatro de las cinco décadas de su carrera. Esta película es, de hecho, una coproducción entre Francia y España.



La película es una adaptación moderna de La mujer y el pelele, una novela de 1.898 que ha recibido varias otras adaptaciones, incluyendo El diablo es una mujer de 1.935 con la mítica Marlene Dietrich; esta versión tiene la peculiaridad de que su rol femenino ha sido demediado entre dos actrices, a saber, Carole Bouquet y Angela Molina. El argumento, como puede intuirse a partir del título de la novela, va sobre un pobre diablo que cae prisionero de los encantos de una chica que una y otra vez intenta seducirlo, sólo para después negársele, reforcilándose de paso en el sufrimiento del pobre infeliz al que tiene preso en sus garras. Sí, todos los varones hemos pasado por eso, y el que diga que no, miente como un bellaco. La película fue postulada al Oscar para la Mejor Película Extranjera, aunque como lo advertirán los lectores despiertos que leyeron poquito más arriba, perdió frente a Madame Rosa. En su día no tuvo mayor éxito comercial, aunque se transformó en una adorada por la crítica; con el paso del tiempo, ha sido valorizada como un clásico del cine, lo que quiere decir, sigue sin verla nadie, en particular para los hipsters para quienes el cine partió con Pulp Fiction...


Y en esta senda imparable de películas de 1.977, hace algunas entregas nos habíamos referido al estreno en sociedad de David Lynch. Ahora, para la siguiente entrega, toca el estreno de todavía otro cineasta más, uno que nos ha dado grandes alegrías y también unos cuantos pesares en el cine. Con una película no muy conocida, eso sí. Pero para eso estamos, acá en la Guillermocracia. Para que la gente sepa. Los cuatro visitantes habituales, por lo menos. Pero así se construye mundo: un pasito a la vez. Y daremos otro pasito en esta serie de posteos... con la siguiente entrega que vendrá esta serie de posteos. Sí, acabo de escribir lo obvio. Es que no tengo remedio, parece ser. Y ahora, lo que todos estaban esperando...

¡Galería de afiches!






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