miércoles, 20 de junio de 2018

¿Inventó Gustav Holst la moderna banda sonora épica del cine? (2 de 2).

(Fuente).
Partíamos preguntándonos en la primera parte de este posteo, si podemos considerar que Los planetas de Gustav Holst es la obra plag... cop... en la que se inspiran numerosos compositores de bandas sonoras para darnos esos subidones de épica necesarios para que una película de aventuras, acción o en universos fantásticos, puedan transportarnos a esos mundos. Cerrábamos con Star Wars, un sospechoso habitual en estas lides, que además inspiró su propia progenie, y... Seguimos adelante con ejemplos de las últimas cuatro décadas. ¿Calcos descarados? ¿Se parecen, pero poco más? Juzguen por ustedes mismos.

5.- Space Lazer Battle, de John Barry (1.979).



Este es un caso algo extraño, y podría contar o no, y si contara, podría ser intencionado o no, a según el punto de vista. Repasemos. El éxito de La guerra de las galaxias tomó a todo el mundo por sorpresa, y de pronto, durante algunos años, hubo una moda galáctica en la cual todos los grandes estudios de Hollywood, y también algunos avispados productores de morralla italiana, intentaron tener su propia película galáctica. En ese mismo 1.977, al final de La espía que me amó, estrenada apenas un mes después que la película lucasiana, los productores de James Bond habían prometido que la siguiente se iba a titular Sólo para sus ojos, pero donde digo digo, digo Diego, así es que cambiaron de idea y tiraron de Moonraker. Supuestamente basada en la novela original de Ian Fleming con ese título, pero que en la práctica toma el mencionado título, el nombre del villano, y muy poco más. Así es que en 1.979 tuvimos la única película de James Bond hasta la fecha de corregir este posteo, o sea hasta 2.018, en que 007 ha viajado al espacio. El concepto es buenísimo, por supuesto, para un Bond ligero como el de Moore por lo menos, porque nadie se imagina a Daniel Craig teniendo sexo en gravedad cero... Bueno, tengo algunas amigas que sí, pero eso es disculpable, todos tenemos una amiga así. La banda sonora corre a cargo de John Barry, ya lo decíamos en el título de este apartado, pero destaquémoslo porque Barry es el compositor clásico de Bond, con muy pocas excepciones, desde el origen fílmico de la franquicia hasta 1.986.

Y aquí es donde comienzan las rarezas. A mi gusto, el tema Space Lazer Battle tiene su propia entidad, diferenciándose un resto del tema principal, que es Moonraker de Shirley Bassey. Pero luego, Space Lazer Battle sigue una línea melódica similar a Marte el portador de la guerra, incluyendo la idea de hacerla sonar como música marcial, aunque con más solemnidad que afán de triturar al enemigo. Por otra parte, uno puede preguntarse si es que los productores no le habrán pedido a John Barry que la banda sonora sea un poquito más starwarsesca que lo habitual; y si tomamos la tesis de que Williams bebió su poco del brandy marca Los planetas, entonces el virus holstiano puede haberse infiltrado por aquí. Por otra parte, a mí se me hace bastante obvio que el tema es un autohomenaje de John Barry a Space March, que compusiera él mismo para Sólo se vive dos veces en 1.967, lo que tiene lógica porque si dicho tema ya estaba asociado al lado más espacial de las aventuras bondianas, entonces por qué no hacerle un Pavlov a las audiencias y componer un tema similar para invocar la idea de un Bond ligado al espacio exterior. Si todo lo anterior fuere cierto, entonces Space Lazer Battle sería una especie de Space March versión 2.0 en versión starwarsera, y por lo tanto, holstiana. ¿Enredados? Piensen lo que fue para mí escribir toda la parrafada anterior haciendo mi mejor esfuerzo porque saliera claro y preciso.

6.- El tema principal de Crónicas marcianas, de Stanley Myers (1.980).



Que el trabajo de John Williams fue muy influyente, lo atestigua el hecho de que durante algunos años, muchas bandas sonoras intentaron parecerse a La guerra de las galaxias. Y en medio de todo esto llegó el trabajo de Stanley Myers para la miniserie televisiva Crónicas marcianas. La misma se basó en el libro de Ray Bradbury, y me pareció bastante decente para su época, aunque por necesidades narrativas aglutina en unos mismos personajes varias peripecias que en los cuentos originales le suceden a personajes diferentes. El presupuesto era lastimoso, eso sí; se notaba a la legua que las armas marcianas en realidad eran paraguas cerrados y bañados en spray plateado. Pero Crónicas marcianas es un libro casi inadaptable, así es que no deberíamos juzgar a la miniserie con tanta dureza. En cuanto a la banda sonora, aquí ya botamos toda pretensión de originalidad por la ventana, y toma a Holst de manera casi directa. De Myers, digamos que no conozco mucho su obra, aunque parece ser que trabajo en bandas sonoras nunca le faltó: su punto más alto fue la banda sonora de El francotirador de 1.978, que no he escuchado, así es que no puedo comentar. Por cierto, más adelante aparece un personaje que principió su carrera como asociado de Myers...

Sin embargo, debemos considerar que el tema principal es una marcha reminiscente de Marte el portador de la guerra, que cambia ligeramente la melodía, pero elimina los arreglos románticos para incluir bases electrónicas más cercanas al trabajo de percusión de Holst, aunque en graciosa versión disco funk porque... 1.980, vamos. Por otra parte, como el título lo dice, Crónicas marcianas se ambienta en el planeta Marte, así es que el homenaje parece bastante natural. Y luego, el tema musical de los marcianos incluye unos etéreos coros femeninos que son a su vez reminiscentes de Neptuno el Místico, el séptimo movimiento de la obra holstiana. Es demasiada coincidencia para ser casualidad a mi gusto, y como la música pega como un guante a la idea de una miniserie televisiva sobre la colonización del planeta Marte, me inclino más por la teoría del homenaje.

7.- El tema principal de Armitage III, de Hiroyuki Namba (1.995).



La primera vez que vi este anime, lo hice con reluctancia, porque no me entusiasmaba la idea de ver la tercera parte de una saga cuyas otras dos películas anteriores no hubiera visto. Pero era Cyberpunk, y en esa época aún no se estrenaba Matrix, así es que la vi de todos modos; resultó que no habían otras dos películas anteriores, y el III del título se debe a que el argumento gira en torno a los Type III, unos robots tan avanzados que son casi indistinguibles de los humanos. La larga sombra de Blade Runner, planeando una vez más sobre el Cyberpunk. El caso es que el tema principal... vamos, es de lo que se trata este posteo. Es casi una versión electrónica de Marte el portador de la guerra de Gustav Holst. Cortesía de Hiroyuki Namba, tecladista de Sense of Wonder, una banda japonesa de Rock Progresivo, de entre todas las posibilidades. Y aquí vienen las preguntas de siempre. ¿Lo compuso Hiroyuki Namba desde cero y se parecen por pura casualidad? ¿Es una fusilada de Holst, habida cuenta de que los rockeros progresivos suelen tener buena cultura de Música Selecta? ¿Es un homenaje a The Planets de Isao Tomita, a su vez cover de la suite sinfónica de Holst, y que Namba seguro que debía conocer, como músicos electrónicos que ambos son? ¿Tomó nota de que el año anterior, en 1.994, Laibach sacó su propio cover electrónico de Marte el portador de la guerra bajo el título de NATO, para el disco NATO, como decíamos antes? Hagan sus apuestas, señores. Por cierto, dato para la trivia: el ending de Treinta minutos sobre Tokio, el episodio de 1.999 en el cual Los Simpsons viajan a Japón, es un pastiche del tema principal de Armitage III. Búsquenlo, escuchen, comparen, y verán. U oirán, mejor dicho.

8.- The Battle, de Hans Zimmer (2.000).



Como sabemos, Gladiador fue la película que resucitó el epic clásico de Hollywood, que entonces parecía muerto y enterrado. Con un Ridley Scott que parecía también muerto y enterrado, y con esta película agarró un segundo aire. Hans Zimmer, quien fue alguna vez alumno y socio de Stanley Myers a quien incluíamos más arriba, compuso The Battle para la película Gladiador; en concreto es el tema con el cual Russell Crowe se encomienda a los manes de Donald Trump y les administra jarabe de palo a los germanos, al comienzo de la película. Y por supuesto, ¿qué otra pieza musical puede evocar guerra de manera tan precisa como una que se llame... Marte el portador de la guerra? Dándonos así todavía otro argumento para quienes sostenemos que Hans Zimmer es una de las cosas más nefastas que le ha pasado al cine en las dos primeras décadas del siglo XXI, porque ahora, toda la música de bandas sonoras suenan como de Hans Zimmer, natural si se piensa que la mitad de los compositores actuales de Hollywood son o han sido alumnos, aprendices, subordinados o siervos de la gleba de Hans Zimmer, y que el propio Zimmer tiende a repetirse más que los tallarines con huevo frito en un departamento de soltero. Por cierto, por si no lo notaron: un pasaje de este tema, Zimmer lo recicló para el soundtrack de Piratas del Caribe: La maldición del Perla Negra; en efecto, es la base de He's a Pirate! de Klaus Badelt, el alumno de Zimmer que aparece acreditado en el soundtrack de la primera de Jack Sparrow, aunque se dice que el propio Zimmer trabajó como negro de su alumno, y... Hollywood es una olla de chismes, vamos.

9.- La banda sonora de Los Increíbles, de Michael Giacchino (2.004).



Con Michael Giacchino hemos topado, señores. El hombre que nos sorprendió vivamente en la década de 2.000 con algunas de las más finas bandas sonoras que pupulaban en ese entonces. Bueno, trabajó también para Lost, pero disculpémosle, todo el mundo tiene que comer. Ahora en la década de 2.010, el hombre se ha relajado, ha perdido un poco la forma, y está un tanto pesetero. Pero en sus días de gloria... sí, lo mencioné a propósito, porque Glory Days es el tema que abre el increíble... sí, también lo mencioné a propósito. El increíble trabajo de Michael Giacchino para Los Increíbles. Todo el mundo considera que ésa es una de las mejores películas de superhéroes, pero deja de lado el hecho de que es también una de las mejores películas clones de James Bond. Y Michael Giacchino compone la mejor banda sonora de una película de James Bond que no es un trabajo de John Barry, ni es una película de James Bond tampoco. Bueno, si algo ha probado Giacchino andando el tiempo, es que le chifla la música vintage, así es que esto no es exactamente raro.

¿Y en dónde entra Gustav Holst aquí? Presten atención a Glory Days, el tema que abre la película y que musicaliza la secuencia antes de que los dos protagonistas se casen. O a The Incredits, el tema de créditos de cierre de la película. Fíjense en la manera de usar las trompetas, y luego, en la base rítmica utilizada como crescendo de la acción. ¿No suena eso, una vez más, como Marte el portador de la guerra? ¿Como si Giacchino se hubiera inspirado en este tema para componer un homenaje en versión de Jazz o Big Band? ¿O como si fuera un pastiche de un tema imaginario que podríamos llamar Variaciones sobre un tema de Holst, compuesto, de manera imaginaria, me repito, por George Gershwin? Y si no saben quién es George Gershwin, vayan corriendo a YouTube y busquen Rapsodia en azul, montón de ignorantes. Para el resto... Ya decíamos, la originalidad no es un valor para componer bandas sonoras, y si no original, por lo menos Giacchino le dio su propia vuelta al asunto.

10.- La banda sonora de Star Trek, de Michael Giacchino, la venganza nunca muere (2.009).



Les voy a contar un secretito sobre la vida. El truco no es ir ascendiendo hasta la cumbre, porque arriba estarás solitario, y además, tendrás que defenderte de todos los que te quieren derrocar. No. El truco es encontrar tu propio nicho, uno en que te reconozcan por supuesto, y encerrarte a cal y canto en él para que nadie te desaloje. Michael Giacchino hizo lo propio, y desde Los Increíbles ha venido repitiendo más o menos los mismos sones una y otra vez. Contratado para Star Trek de 2.009, el reboot que le dio nuevo aliento a la franquicia de Kirk y compañía, el tema principal suena, no diré igual, pero sí parecido, al que usó en Los Increíbles. Comparen si no Glory Days de Los Increíbles, con Enterprising Young Men de Star Trek, el tema que Giacchino compuso para la escena en que Nero hace picadillo a la Flota Estelar, y los cadetes son reclutados para la acción. Por supuesto, la estructura de Enterprising Young Men es puro Marte el portador de la guerra: entrada con crescendo rítmico, gran línea melódica principal, una parecida además... Lo ya dicho, si no es original, por lo menos es bueno en lo suyo: El temazo de créditos finales, con incorporación del soundtrack original de Alexander Courage, es épica en estado puro.

11.- La banda sonora de John Carter de Marte, de Michael Giacchino, esta vez es personal (2.012).



Esto ya es un chiste recurrente. Para otro pastiche de Marte el portador de la guerra de Holst, esta vez la banda sonora de una película ambientada ¡en Marte! Como ocurría con Armitage III, ¿qué mejor escenario para un pastiche de Holst basado en Marte el Portador de la Guerra, que las andanzas de un guerrero en Marte? ¿Y que además, el colmo de los colmos, tanto la ambientación de la película como la fecha en que se publicó la novela en que se basa, son la misma década en que Holst compuso su famosa obra sinfónica? Por supuesto, todos conocemos la historia: John Carter es un soldado estadounidense del siglo XIX que por este o aquel motivo, viaja a Marte y vive aventuras allá, rescatando a una princesa interpretada por la guapa Lynn Collins de las garras de tal o cual villano. Fiasco inmerecido de taquilla. Con coros siguiendo el ejemplo de Neptuno el místico porque... es de lo que se trata este posteo, vamos.

12.- El tema principal de Iron Man 3, de Brian Tyler (2.013).



En mi estricta opinión personal, la gran deuda del Universo Cinemático Marvel, en lo que a realización se refiere, es regalarnos bandas sonoras memorables. Las hay resultonas, como las de Capitán América: El Soldado del Invierno, o la de Guardianes de la Galaxia, pero no es que uno vaya tarareándolas por la vida como los temas que John Williams compuso para Superman o Star Wars, o Ennio Morricone para las películas de Eastwood y Leone, o... ya me entienden el punto. Iron Man 3 tiene un tema espectacularmente épico, claro que sí, pero más allá de eso, la banda sonora entera de Brian Tyler es genérica y un tanto olvidable. Y el tema principal... una vez más, ya saben de qué va este posteo... Bueno, el enésimo pastiche de Marte el portador de la guerra parece adecuado para un personaje como Tony Stark, que partió como fabricante de armas, y luego de amasar una fortuna con productos que, suponemos, se han usado para varios genocidios en el Tercer Mundo, ahora va en busca de los aromas a santidad que le traigan salvar a la Tierra. Bueno, quienes vimos Avengers: Infinity Wars, ya sabemos cómo resultó eso...

13.- Is She With You? de Batman vs. Superman: El origen de la justicia, de Hans Zimmer y Junkie XL, con Tina Guo como violonchelista (2.016).



Esto tiene tela. Recuerdo cuando vi Batman vs. Superman: El origen de la justicia, cuando entra en acción Wonder Woman, y comienza a sonar Is She With You?, que introduce su leit motif musical, que yo me rasqué la cabeza: "Esto lo he escuchado antes, pero... ¡Dónde!". Días después, mi memoria terminó por servirme, y me dije a mí mismo: "¡Pero si es el tema de Armitage III! Sólo que en versión rockera en vez de electrónica, pero es en efecto el tema de Armitage III"... Y como decíamos más arriba, quién dice el tema de Armitage III, dice... Gustav Holst, siempre el señor Holst, si para evidenciar eso es que estoy escribiendo este bendito posteo... ¡en dos partes! Bueno, uno podría argumentar que Wonder Woman es una mujer marciana, no en el sentido de ser ciudadana del Planeta Rojo, sino de dedicarse a la vida marcial, o militar, así es que, suena apropiado. Por cierto, si es cierta mi teoría de que el tema de Wonder Woman es todavía otro plag... cop... está inspirado en Marte el portador de la guerra de Gustav Holst, entonces estaríamos frente a la ironía suprema de que el tema musical vendría mejor para el dios Marte, el gran enemigo de Wonder Woman en los cómics y en la película de 2.017, que para la propia Wonder Woman... ¿O acaso es que, como Rambo, al luchar contra el Dios de la Guerra, Wonder Woman ha acabado por convertirse en guerra? Preguntas, preguntas...

14.- La banda sonora de La gran muralla, de Ramin Djawadi (2.017).



Ramin Djawadi no es santo de mi devoción. Sí, el tema principal que compuso para Game of Thrones es uno de los más épicos en toda la Historia de la Televisión, seguro que sí, pero luego, el resto de la banda sonora de esa serie de televisión se me hace un plomo aburridísimo. Bueno, como la serie misma, dicho sea de paso, ya escribí sobre eso en un posteo antiguo, y no pienso repetirme aquí. Y cuando compones una banda sonora para Iron Man en 2.008, pero luego llegan John Debney primero y Brian Tyler después para mejorar lo tuyo, es que no tienes remedio. Aunque, admitámoslo, Tyler mejoró el trabajo de Djawadi... holstizándolo, vamos, ya lo decía más arriba. Para La gran muralla de 2.017, película que comentábamos en su día acá en la Guillermocracia, Ramin Djawadi compuso un tema principal que, bueno, seamos honestos, se aleja un poco del pastiche, aunque sea por inspirarse en elementos étnicos chinos, pero con una estructura similar: percusión machacona, una línea melódica principal con un cierto aire... Ya estamos en las aguas en donde no se imita directamente a Holst porque ya no hace falta, sino que se toman las constantes de su trabajo, que un siglo después se han transformado en los códigos de las bandas sonoras a secas, y de ahí se va tirando como de una plantilla. Los plag... cop... inspiraciones en Holst ya están tan extendidos, que ni siquiera los reconocemos como tales porque se han transformado en el molde a secas para seguir.

¡Cero!.- La Sinfonía 40 de Wolfgang Amadeus Mozart (¡1.788!).



¡Sorpresa! Hemos argumentado hasta acá que un notable puñado de bandas sonoras del cine más épico, en realidad vienen siendo pastiches de lo que Gustav Holst había compuesto en la segunda década del siglo XX, a veces tratando de darle la vuelta para que suene original, a veces copiando descaradamente, y ha sido tan imitado, que hoy en día ya ni siquiera es reconocible como tal porque ahora se imitan a las imitaciones, en lo que viene siendo casi un subgénero musical aparte, el que podríamos llamar "bandas sonoras épicas que imitan al movimiento de Marte de Holst". O Música Marciana, si quieren ponerse realmente incisivos y que sus amigos no les inviten a irse de cervezas nunca más. Pero ya lo dice el viejo proverbio, nihil novi sub sole (no hay nada nuevo bajo el Sol), y quizás, sólo quizás... a lo mejor... Gustav Holst plag... cop... tomó algo de inspiración mirando el trabajo de un compositor anterior.

Si fuere el caso, pienso que el candidato más probable es el primer movimiento de la Sinfonía 40 de Wolfgang Amadeus Mozart. La melodía guarda alguna reminiscencia, más allá de que Mozart es un poco más elaborado en lo melódico porque a él le va la tonalidad más que a Holst. Además está el contraste entre la línea melódica aguda y el acompañamiento grave de los primeros compases. Y la cadencia un tanto militarista de la pieza guarda también similtudes. A Holst lo defiendo porque tiene la suficiente originalidad para hacer lo suyo propio, como puede atestiguar cualquiera que haya escuchado algo más allá de su gran one hit wonder, pero es que Mozart es mucho Mozart, y su sombra planea alargada sobre toda la Música Selecta occidental, y sobre la Música a secas. Aunque considerando ciertos usos musicales, no me extrañaría que a su vez, Mozart hubiera sacado esta idea de a saber dónde. Al final, de tanto buscarle precedentes a las melodías, capaz que acabemos dando con la música de los cavernícolas, y que al final, ya en Altamira estaba inventada la música que a futuro iba a ser sinónimo de épica en el cine...

domingo, 17 de junio de 2018

Garfield: El felino de las cuatro décadas.

Una de las criaturas más tiernas que existen... y el gato que es su dueño.
El próximo 19 de Junio de 2.018, Garfield doblará otra década más de vida: cumplirá cuarenta años entre nosotros los seres humanos, edad suficiente para liderar todo un éxodo bíblico de inicio a fin, por supuesto. Claro, no se puede decir que el personaje tenga la misma vitalidad que en sus mejores días. Los que tenemos edad para recordar, sabemos que a finales de la década de 1.980, Garfield fue inmenso. Casi atosigador. Estaba en todas partes. Desde los famosos peluches con ventosas en los automóviles, hasta su propia serie de dibujos animados, y, cosa rara... era una serie de dibujos animados que no apestaba. En la década de 1.980. Bueno, metieron entre medio a los personajes de la granja de Orson, y con eso le echaron agua a la bencina, pero aún así. No está nada mal, considerando que se trata de un personaje de la deplorada época de la música disco. Porque la primera tira de Garfield fue publicada el 19 de Junio de 1.978, y si no lo sabían de antemano, ya lo habrán inferido, mis inteligentes lectores, que el aniversario es el próximo 19 de Junio de 2.018, y haciendo uso de las Matemáticas que nos enseñaron en... en fin, mejor sigamos.

Garfield es el one hit wonder de Jim Davis, caricaturista nacido en 1.945, más o menos una a dos semanas antes del pepinazo nuclear en Hiroshima. Trabajó como publicista, y publicó alguna otra tira cómica, pero su verdadero hacerla en grande fue cuando, algo pasada la treintena, parió a Garfield. Metafóricamente hablando. Si fuera literal, eso sería... asqueroso. El caso es que, en general, el estilo de Jim Davis, bien reconocible por los ojos gigantes y en forma de globo que le incrusta a sus personajes que le dan a sus personajes un aire pedante y perdonavidas un cuarto de siglo completo antes de DreamWorks... Dicho estilo de dibujo, decía, sigue un poco la línea de Charles Schultz, el creador de Charlie Brown, o el de Mort Walker, el recientemente fallecido creador de Beto el recluta; en lo personal, tiendo a ver el humor de Garfield un poco en la misma línea de Charlie Brown, manteniendo un estilo de dibujo simple y muy caricaturesco, con un humor con una cierta cuota de sátira social, aunque por supuesto, Schultz es un tanto más existencialista y algo surreal, mientras que Davis es más directo y se anda con menos florituras.

Todo el mundo y sus respectivos progenitores, saben que Garfield es el gato naranja, gordo y a rayas, propiedad de Jon Arbuckle, o Jon Bonachon a según qué traducciones al castellano. Aunque dada la dinámica de ambos, pareciera ser más bien al revés, ya que a ratos parece que el humano está timbrado y sellado como propiedad del felino. Bueno, ya sabemos cómo son los gatos. Como sea, en las primeras semanas de la tira, Davis se dedicó a soltar la mano. En este tiempo dibujaba a Garfield de manera mucho más realista, con unos ojos en miniatura, y la cabeza un tanto pequeña sobre un cuerpo agradecido en su obesidad. Además, Garfield era un cuadrúpedo, como cualquier otro felino. Andando el tiempo, fue ocurriendo que los ojos de Garfield crecieron, lo mismo que su cabeza, al tiempo que su cuerpo se fue estilizando hasta el punto que algunos chistes sobre su gordura y dieta, difícilmente hacen sentido en la actualidad. De paso, también se volvió bípedo porque... por qué no. Casi como si, comparaciones con Schultz otra vez, se hubiera convertido en una parodia muy maliciosa de Snoopy. Bueno, otros acusan su parecido con Heathcliff, pero como eso es abrir toda una olla aparte de grillos, pues mejor dejémoslo a un lado en beneficio de la paz mundial, que ya en Robot Chicken se tomaron el asunto con la gruesa guasa característica de ellos.

¿No estaremos frente a un caso de adicción a la cirugía plástica aquí...?
Después de casi un mes de andadura, he aquí que magno suceso acaeció: la irrupción de Odie, el 8 de Agosto del mismo 1.978. En mi opinión personal, el cómic encontró su verdadero tono con la aparición del cánido éste que completa el power trio de la tira original. En ésta, Odie fue llevado a casa de Jon por Lyman, un amigo que apareció en ese entonces de la nada, rondó un tiempo por ahí, y luego de un día para otro, por 1.983 o algo, desapareció sin que nadie se tomara la molestia de plantar su cara en un cartón de leche en caja. Así que técnicamente Odie era el perro de Lyman, pero luego pasó a ser propiedad de Jon por prescripción adquisitiva. En Aquí viene Garfield, el primer especial televisivo de Garfield, cuentan un origen ligeramente distinto. Ahí no aparece Lyman, y es Jon quien lleva a Odie a casa un día, para que le haga compañía a Garfield. Y eso en 1.982, cuando todavía Lyman no había sido defenestrado en el cómic, miren cómo al pobre ya le estaban haciendo la faena. Poco después, en Las nueve vidas de Garfield, añaden un detalle: la amistad de Garfield con Odie se asienta cuando el cánido salva al felino de perecer arrollado. Y en la película de 2.004 cuentan todavía otra versión de la historia: Ahí es Liz, la veterinaria, quien le encaja Odie a Jon, para el enorme y esperable fastidio cochino de Garfield, claro está. Por cierto, sal en la herida para los fanáticos del "está todo mal porque no sale como en el cómic"... Las dos adaptaciones animadas antedichas, ambas tuvieron guiones del propio Jim Davis. Jajajá, vuestro propio Creador está jugueteando con su Biblia, entonces, ¿qué harán ahora, fieles creyentes...?

Bien mirado, es difícil simpatizar con Garfield y Jon. La tira es para morirse de risa, por supuesto, pero no nos reimos con los personajes, sino más bien a costa de ellos, con lo bribón que es Garfield, y lo perdedor que es Jon. Odie, en cambio, es el tercero en discordia que, dentro de su pura y crasa ingenuidad, es incapaz de darse verdadera cuenta de que lo mucho que Garfield abusa de él. El mundo de Garfield es cínico, sardónico, y un punto de nihilista; es Odie quien como contrapunto, aporta el necesario elemento de ligereza para que el barco siga a flote. De todos modos, necesario es decirlo, ciertas tiras insinúan que lo simplón de Odie es una mascarada, que trata de que todos lo vean como un poquita cosa para que lo dejen vivir en paz, pero que en secreto, es mucho más listo y pulido que el resto. O de cómo lo suyo es más bien un caso de criatura brillante, pero un tanto floja, que de verdadera estupidez.

Mi teoría personal es que Garfield es un personaje popular porque, en esencia, representa el sueño mórbido de mucha gente de ser mala persona por un día. Si se lo piensan bien, Garfield es un pequeño sociópata y marrullero que abusa de cuanta persona se le pone a tiro. Jon el primero, y Odie después, pero también otros más. Sus primeras tiras llegan incluso a extremos de comedia negra, como por ejemplo haciendo chistes de cómo Garfield se ha merendado a tal o cual pajarraco. También incorpora numerosas características que no son gatunas sino humanas, y por tanto, facilitan identificarse con él: odia los lunes, a pesar de que no trabaja, le gusta la lasaña, bebe café, ve películas. La tira tiene empero la habilidad de mantener un equilibrio y no pasarse de roscas: es cierto que Garfield abusa lo suyo de la gente y los cánidos alrededor, pero no es menos cierto que más de alguna vez le sale el tiro por la culata, y le toca perder, a veces de maneras bastante humillantes. Es este constante "a veces se gana, a veces se pierde", lo que consigue que Garfield de todas maneras conserve al menos parte de nuestra simpatía.

El bueno, el malo y el feo.
Por su parte, resulta un tanto penosa la evolución que ha experimentado Jon. En las primeras tiras, es simplemente el sufrido amo de Garfield, y cumple el rol del hombre común con el cual, se supone, todos deberíamos identificarnos. Es andando el tiempo que va adquiriendo determinadas características que lo convierten en un perdedor: una personalidad insegura, sus estrafalarios gustos en la moda, una mentalidad de vivir en el país de los pájaros cucú de reloj. Resulta interesante observar que el personaje evolucionó firmemente en esa dirección después de que empezara a aparecer con frecuencia la veterinaria Liz, que es su gran interés romántico, por supuesto. No puedo dejar de mencionar el clásico chiste en que Jon trata de hacerse el gracioso y suelta un "doctora, ¿qué le prescribe ud. a un animal locamente enamorado?", y ella responde con un sardónico: "Usualmente, la castración"... Tú dejaste la pelota frente a la portería y sin defensa, así es que, a tragarse el gol, Jon...

Contrario a la actitud de Jim Watterson, que dibujó a Calvin y Hobbes durante cerca de diez años, y que lo hizo por amor al arte y por lo tanto jamás accedió al mercadishing de la tira, pegatinas no autorizadas de Calvin orinando aparte, lo cierto es que Jim Davis desde el inicio se propuso que Garfield fuera marqueteable. Y hay que decirlo, su éxito en esto fue monumental. En la década de 1.980, era imposible escapar de los muñequitos, tazones, etcétera. Para 1.981, aparecía en cerca de 850 periódicos. A inicios del siglo XXI aparecía en más de 2.600 periódicos, y además, facturaba cerca de mil millones de dólares al año por concepto de mercadishing. En Indiana, por su parte, que es tanto el lugar nativo de Jim Davis como el sitio en donde viven Garfield y Jon, se erigieron varias estatuas en homenaje al personaje. Lo ya dicho: Exito absoluto.

En 1.982, Garfield dio el salto a la televisión. Lo hizo primero a través de una serie de especiales animados de media hora de duración, partiendo por Aquí viene Garfield. Los mismos tienen una calidad excepcional porque sus guiones fueron escritos por el mismísimo Jim Davis, y por lo tanto, conservan mucho de la esencia del personaje, incluyendo su legendaria mala leche. Bueno, también recicla algunos chistes de la tira cómica, iba a ser que no, pero esto es un plus y no un contra, por supuesto. Y ganan puntos adicionales porque se salía con la suya presentando a un personaje bastante egoísta y abusivo, en historias que no pretendían tener ninguna moraleja real, y todo eso en una década como la de 1.980, en donde toda la animación era para niños, y todo lo que era para niños debía tener moraleja. Hoy en día lucen un tanto adocenados porque después hemos tenido animación bastante más pasada para la punta, partiendo por Los Simpsons y siguiendo por lo que vino después, pero lo que decíamos: para la década de 1.980, estas historias animadas eran el colmo de la irreverencia.

¿Cómo es que una animación de 1.982 termina viéndose mejor que un podrido CGI de 2.009...?
Estos primeros especiales de Garfield poseen un humor bastante especial, que no se basa tanto en el chiste directo y a quemarropa, como en la presentación de situaciones con un cierto espíritu de sainete. Eso sí, contra lo que podría parecer, dentro del humor de estos episodios podemos encontrarnos con algunos momentos verdaderamente dramáticos. Partiendo porque en Aquí viene Garfield, se menciona de manera casi explícita que Odie, atrapado en la perrera, corre el riesgo de que lisa y llanamente lo ejecuten. En Garfield en el paraíso, por su parte, se permiten un chiste bastante macabro acerca del destino de un valiente héroe de la década de 1.950 que, en apariencia, se sacrificó en un volcán, y... Sin embargo, la cúspide, la encontramos en Las nueve vidas de Garfield, en donde derivamos desde el sainete puro y duro del gato del faraón, hasta la historia genuinamente lacrimógena de la gatita de la pianista, que desde cachorrita acompaña a dicha pianista durante toda su juventud y crecimiento hasta el matrimonio, hasta el día en que la vejez puede más y viene la separación definitiva. Eso, sin olvidar el terrorífico segmento del gato de laboratorio. La vida ocho ahí es la de Garfield, y la vida nueve, dentro de su sátira de varios tópicos de la Ciencia Ficción, tiene un punto existencialista que resulta bastante horroroso, si se lo mira desde el ángulo adecuado.

Y hablando de alejarse un resto del humor. De manera más o menos contemporánea, entre el 23 y el 28 de Octubre de 1.989, con ocasión del cercano Halloween, la tira cómica se mandó la que probablemente es la mayor salida de madre de su trayectoria. Durante una semana completa, Garfield renunció al chiste autoconclusivo en tres viñetas, y se mandó una minisaga en seis entregas, de Lunes a Sábado, en la cual Garfield despertaba un día, para encontrarse con la casa solitaria, vacía y abandonada, tal y como si nadie hubiera vivido en ella durante años... Y después de vagar por la casa casi como un espectro, spoiler del final aquí... resulta que todo, probablemente, era un sueño o ilusión, Jon y Odie nunca habían desaparecido, y todo seguía como siempre. ¿O no...? ¿O esto es la ilusión, y Garfield, desde ese año 1.989, ha estado muerto y todo lo que vemos son sus alucinaciones de ultratumba, en plan personaje de Philip K. Dick...? Ni qué decir, esta tenebrosa minisaga es uno de los puntos más alucinantes y psicodélicos en toda la trayectoria de Garfield, tira cómica o fuera de ella.

Pero volviendo a la televisión. A los especiales animados, se estrenó en 1.987 la serie animada regular, que fue Garfield y sus amigos, de media hora de duración cada episodio, dividido en tres segmentos. El primero y el tercero, estaban dedicados a Garfield, perdonen ustedes la obviedad. El segundo, intermedio, estaba en cambio dedicado a la granja de Orson, basada en otra tira cómica de Jim Davis que si no fuera por esta adaptación televisiva, seguro que nadie sabría de su existencia; en lo personal, para mí este segmento intermedio era el minutito para distraerse en cualquier otra cosa, a la espera de que volviera el único y genuino Garfield. Las primeras temporadas de Garfield y sus amigos fueron bastante fieles al espíritu sardónico de la tira, aunque conforme pasaron los capítulos sucedió lo inevitable, que la serie se fue haciendo cada vez más para niños, perdiendo su filo original, y haciéndose por tanto más previsible, tontorrona y aburrida. Y siguiendo lo que decíamos antes de los especiales animados, el rupturismo de Garfield y sus amigos se fue perdiendo con el tiempo, debido a que ha salido animación todavía más pasada con la sátira social, y por ende, esta serie ha envejecido en ese respecto. Y... por cierto... en la tira original, Nermal es macho, pero gracias a una pifia en el doblaje de esta serie, todo el mundo piensa que es hembra. Sorpresa, chicos.



Mencionemos también que se estrenó después en 2.009 otra serie animada de Garfield, titulada El show de Garfield, en donde los productores cedieron a la tenebrosa tentación del CGI. Un horrible, horrible CGI con un Garfield robótico y casi sin expresiones, de moral sanitizada, mostrándolo en aventuras sin brillo ni chicha, y sin nada de lo que hizo grande a Garfield y sus amigos. Resulta dolorosamente obvio que el tono añejo e infantil de El show de Garfield fue creado pensando en niños sin contacto anterior con el personaje, pero eso no fue óbice para que su predecesor de 1.987 mezclara aventura para niños con las morcillas más adultas propias del personaje. Estoy en el entendido de que El show de Garfield acabó en 2.016, aunque parece ser que sin cancelación formal; en cualquier caso, no parece haber tenido ni de lejos el mismo impacto generacional que su bienamado predecesor.

Tampoco pareció pasar mucho con una duología de películas con actores de carne y hueso, salvo por el mismo Garfield, que fue creado por CGI. Un CGI un poco mejor trabajado que la serie antedicha, porque el presupuesto era de gran producción, y no de serie barata de televisión, pero CGI tosco y de la época al final del día. En lo argumental, la película de 2.004 es una especie de remake bastardo de Aquí viene Garfield, cubriendo más o menos el mismo terreno. Si me preguntan, la gran baza de la película es ver a Jennifer Love Hewitt dando muy bien el tipo físico de la veterinaria Liz, pero su carácter sarcástico fue cambiado por una personalidad chispeante y burbujeante que... bueno, al personaje de la tira no se parecía mucho más allá del físico desbordante. Hubo secuela en 2.006, que se colgó del gastadísimo truco de convertirlo en un remake de El príncipe y el mendigo de Mark Twain, pero ahora con gatos para diferenciarse. Parece ser que recaudó lo suficiente como para recuperar los costos, pero no mucho más, lo que abortó cualquier posibilidad de una tercera entrega. Si alguna vez deciden hacer un reboot con actores de carne y hueso, pido desde ya que el rol de la doctora Liz sea para Ariel Winter. Total, si lo que van a hacer pesar es el físico...

Uno de los rasgos más polémicos de la película, es que al final de la primera entrega, Liz y Jon se quedan juntos; en la posterior El show de Garfield, por su parte, también nos lo presentan como pareja. Quienes crecieron con Garfield hace años y no han tomado la tira en el intermedio, clamarán al cielo: "¡Herejía! ¡Abominación que clama a los Cielos! ¡Descarga tu furor sobre este mundo impío, oh, Yahveh Sabbaoth!". Y sin embargo, en la tira misma, Liz y Jon son pareja desde 2.006. Claro, por supuesto, Jon siendo Jon, la pobre Liz parece más bien avergonzada que orgullosa de Jon, pero... están juntos. Son pareja. Eso es. En mi opinión estrictamente personal, esto ayudó a darle un poco de vidilla a la tira cómica. Ver a Liz integrando ahora la dinámica familiar junto a Garfield y Jon, ha hecho maravillas por rejuvenecer a la tira. El que sí todavía sigue soltero y orgulloso es Garfield. Vale, vimos a su chica Arlene por primera vez el 17 de Diciembre de 1.980, pero a pesar de aparecer de manera constante en la tira, ha fallado en adquirir mayor protagonismo. En las adaptaciones para cine y televisión tienden a pasar de ella, hasta el punto que en Garfield y sus amigos la reemplazaron con Penélope, una gatita que, sí, era tierna y mona, pero... no era Arlene, ni tenía su carácter incisivo que le permite pararse de tú a tú con Garfield sin salir para atrás en el intento.

Garfield en un CGI de cero carisma, y un caniche que se parece a Odie como Barney a Krusty el Payaso, en... ¿La película de 2.004? ¿Su secuela de 2.006? ¿Me importa esa precisión, acaso...?
A estas alturas del partido, tanto Garfield como Jim Davis trabajan lo justito en la tira. No en balde uno es un cuarentón, y el otro un septuagenario. La tira cuenta de hecho con ayudantes. La misma se rio de sí misma, respecto de su longevidad, cuando en 2.003, cercano el aniversario del cuarto de siglo, apareció el Garfield de 2.003 descubriendo de pronto al Garfield de 1.978 saqueando su refrigerador y teniendo una conversación casi borgeana consigo mismo que no es él mismo... Es esa clase de chiste. Rematado con cameos similares de Jon y Odie, también. Previamente, en el Día de los Inocentes de 1.997, a manera de humorada, Garfield y Jon hicieron un cameo en Blondie, y a la inversa, Dagwood hizo un cameo en Garfield... Algunos años después, en 2.005, Garfield y Jon volvieron a hacer un cameo en Blondie, por el aniversario número 75 de dicha tira.

...y no acaba ahí. Porque un técnico en computadoras de Irlanda, tenía que ser un técnico de computadoras, y tenía que ser de Irlanda, llamado Dan Walsh, en 2.008 lanzó un sitio web en donde mostraba tiras de Garfield editadas para remover a Garfield y sus diálogos. El resultado es Garfield minus Garfield, una tira en donde vemos a Jon... hablando solo. El resultado es un cómic casi kafkiano en el cual Jon es un pobre diablo alienado por la soledad y la depresión y casi al borde de un brote psicótico... y que, créanlo o no, resulta tan lóbrego como hilarante de leer. Al propio Jim Davis le gustó el concepto e incluso escribió un prólogo para una edición en libro de Garfield minus Garfield en vez de, ya saben, enviar a los abogados. La idea inspiró después la inevitable legión de clones e imitadores: Square Root of Minus Garfield, Peanuts Minus Snoopy, Harry Potter Without Harry Potter, Inspector Gadget minus Gadget...

La presencia de Garfield en nuestra cultura popular ha sido tan sibilina como importante, tal y como cabría esperar de un gato, por supuesto. Eso justifica que haya sobrevivido cuatro décadas, aunque quizás no con la misma salud que tenía hace veinte años. Aunque admitámoslo, si Garfield fuera un gato de verdad, de 1.993 no habría pasado, y se habría muerto de puro viejo. O antes, considerando la cantidad de colesterol que debería nadar en sus venas ahítas de lasaña. De hecho, las primeras tiras solían hacer comentarios acerca de la edad de Garfield, cuando se acercaba el aniversario, vía celebrarle el cumpleaños al felino; más o menos después del décimo cumpleaños, dejaron de contar los años en el interior de la tira. Aunque, bonito detalle eso sí, un día le celebraron el cumpleaños a Isaac Asimov... antes de que se muriera en 1.992, eso es. Pero como sea, a pesar de que Jim Davis haya envejecido y Garfield ya no esté en la primera línea, el felino sigue dando guerra, y no sé por qué tengo el presentimiento de que, en esta era de reboots, series en streaming para Netflix, Amazon o HBO, o quién sabe qué, dentro de poco volvamos a tener noticias del personaje en los cines...

La inevitable foto del peluche para automóviles de Garfield. Si los recuerdas... es que ya estás viejo.

miércoles, 13 de junio de 2018

¿Inventó Gustav Holst la moderna banda sonora épica del cine? (1 de 2).

(Fuente).
Mucha gente, cuando ve una película, dice que le gustó porque le pareció bonita la historia, o el (o la) protagonista estaba... apareable, digámoslo así. Pero una película, o una serie de televisión, es mucho más que un buen guión o unos buenos actores. Una banda sonora puede hacer maravillas por levantar o hundir un producto que de otra manera podría haber sido otra mediocre entrega más. Sin embargo, considerando lo que es la maquinaria de producir películas en Hollywood, la originalidad es un bien demasiado caro. La función de la música en las películas es provocar emociones, no descubrir nuevas fronteras en las armonías y melodías, y por lo tanto, paradoja aquí... mientras menos original sea una banda sonora, mejor. Es como el perro de Pavlov: cierta concatenación de notas, repetida de una película a otra, tiende a provocar ciertas emociones por reflejo condicionado. Con el debido respeto a una profesión tan noble y difícil como crear buenas bandas sonoras, que no es llegar, sentarse y apretar botones al azar en un software de mezcla de sonidos, pero lo cierto es que la originalidad no es el mayor valor aquí.

Y puestos a buscar en el pasado, me atrevería a afirmar que el centro y origen de las bandas sonoras épicas... es contemporánea al cine mudo. Anterior al cine sonoro. Créase o no, tiene su lógica. Las bandas sonoras existían incluso desde antes que el Cine, o si no, qué es la Opera sino una obra de teatro musicalizada; de hecho, así nació la ópera moderna en el siglo XVII. Pero fue con la llegada del cine sonoro, en los albores de la década de 1.930, que de pronto Hollywood tuvo un hambre incontenible por gente que le pusiera musiquita a sus productos. Sin embargo, los compositores más atrevidos y de primera fila, estaban haciéndolo bien componiendo para las grandes salas, y no se iban a detener en un medio tan populachero e indigno como el cine. Entonces, los primeros compositores de bandas sonoras... fueron compositores de Música Selecta que nunca fueron más que segundones en la labor de componer Música Selecta.

El asunto es que los compositores de éxito eran los vanguardistas herederos de Stravinski y otros depravados de las notas musicales. Las filas de Hollywood fueron alimentadas entonces por compositores más pasados de moda, románticos o de la temprana Modernidad, que se hacían sus centavos en eso de componer música para las imágenes en movimiento. Por supuesto, si lo suyo era un trabajo de encargo, ¿por qué no plag... perdón, cop... perdón, inspirarse en un trabajo ajeno para hacer lo suyo? Y así, las bandas sonoras de Hollywood acabaron siendo derivativas de la Música Selecta más clásica, romántica, etcétera. Díganselo a John Williams si no, que todos le tomamos el pulso a cierta sinfonía de Dvořák con similtudes bastante similares a cierta película con un pez que se merienda gente, y que... En fin, el caso es que la Música Romántica del siglo XIX se transformó en objeto inmisericorde de saqueo por parte de los compositores de bandas sonoras de Hollywood, salvo que por allá afuera, hubiera un compositor un poco más interesante, uno que fuera moderno para los estándares del siglo XX sin irse de olla, uno como...

...Gustav Holst, por ejemplo. Un inglés que, a comienzos del siglo XX, compuso una suite sinfónica en siete movimientos llamada Los planetas. Contra la cual desarrolló una tirria inmensa, porque se hizo famoso por Los planetas, precisamente, hasta el punto que hoy en día, nadie escucha el resto de su obra. Lo que es una vergüenza, porque Holst es uno de los mejores compositores de su generación, aunque no tan famoso por no ser ni demasiado vanguardista o moderno por un lado, ni demasiado romántico por el otro, además de mezclar a ratos un cierto aire a folk inglés que, bueno... Ya sabemos, la crítica especializada tiene sus favoritismos, después de todo. El caso es que Los planetas es una suite de un compositor que no es tan famoso, pero sí que es reconocible, o sea, carne de plag... cop... inspiración, perdón. A partir de lo cual es que voy a desarrollar mi teoría: un buen cúmulo de la música épica para películas en el cine, arranca su linaje desde Los planetas de Gustav Holst. Y muy en particular, desde el primer movimiento, que es Marte el portador de la guerra. A continuación, un repaso de cómo varios compositores han plag... cop... tomado inspiración de Holst para componer sus propias bandas sonoras.

1.- Los Planetas, de Gustav Holst (1.917) Obviamente, partimos por aquí.



Partamos por supuesto, con el iniciador de todo. El codificador. Los planetas es una suite que se compone de siete movimientos, ya lo decíamos, pero los especialmente plag... cop... que han servido de inspiración, son el primero, que es Marte el Portador de la Guerra (Mars, the Bringer of War), el primer movimiento de la suite sinfónica Los Planetas, que ustedes pueden reproducir arriba en el video de YouTube que he insertado... salvo que no se pueda, por aquello de las políticas de eliminación de YouTube, etcétera. Si fuere el caso, favor de avisar para poder reemplazar, porque obras son amores. Gracias. Pero también ha sido objeto de plag... cop... inspiración, el segundo movimiento, que es Venus el Portador de la Paz (Venus, the Bringer of Peace):



Y como en alguna parte va a salir el asunto al tinglado, incluyamos también, de añadidura, el último movimiento, que es Neptuno el Místico (Neptune the Mystic):



Mientras se dan un baño de cultura con los videos de más arriba, vengan algunas explicaciones. Gustav Holst fue un compositor inglés nacido en 1.874 y fallecido en 1.934. Y forma parte de esa generación musical que llegó tarde para el Romanticismo, pero temprano para la Vanguardia Sinfónica. Su música por lo tanto tiende a ser... podríamos calificarla de modernista, que intenta romper con los moldes del Romanticismo, pero que no llega a divorciarse del todo con la venerable tradición de Bach, Mozart y otros epígonos de la tonalidad bien temperada de la Música Selecta occidental, como sí lo hicieron gentes como Prokofiev, Shostakovich u otros, por ejemplo. Que es inglés, ya algo debería decir. Por tradición, el último titán de la Música Selecta inglesa antes del siglo XX fue Henry Purcell, y eso fue en el siglo XVII. Vale que en el siglo XVIII, Georg Friedrich Händel y Joseph Haydn trabajaron en Inglaterra, pero ambos eran inmigrantes de la germanósfera. O sea, Donald Trump como Primer Ministro de Inglaterra los habría echado a patadas porque Make England Great Again. Sin embargo, a partir del siglo XVIII, cuando pensamos en Música Selecta, tendemos a mirar hacia el Dúo Dinámico conformado por Italia y Alemania, con Francia y Rusia como actores de reparto, y España y el resto de la Europa eslava como invitados especiales a la fiesta. ¿E Inglaterra? Pues, cómo decirlo... ¿ven ustedes a ese extra sin diálogos en el fondo? Pues... él.

En este medio ambiente surgió Gustav Holst, quien desarrolló una carrera como compositor, e intentó crear música seria incorporando elementos propios del folclor británico. Es posible que en la década de 1.970 hubiera tocado con Jethro Tull, y en la de 1.990 con Cruachan, pero en su tiempo, mezclar música de cámara con folclor significaba incorporarse a la corriente nacionalista que recorría a la Música Selecta europea. La música de Holst es una especie de mezcla entre los experimentos de tonalidad de Claude Debussy, con motivos folclóricos ingleses... y puede que suene extraño, pero dénle una oportunidad y verán que Holst tiene unas cuantas balas en la recámara, o de cómo hay Holst más allá de Los planetas. Pero sucedió que dicha suite estrenada en 1.917 se transformó en su one hit wonder. El fastidio subsiguiente, lo testimonia la anécdota según la cual, cuando descubrieron Plutón en 1.930 y lo elevaron a la categoría de Noveno Planeta, le preguntaron a Holst si iba a componer un nuevo movimiento para su suite sinfónica, y la respuesta de Holst fue... no muy amable, que digamos. Al final, Plutón fue degradado de planeta en 2.005, así es que Holst tuvo razón todo el tiempo, al final del día. Bueno, hay otros movimientos adicionales compuestos por otros compositores, sobre Plutón y sobre asteroides, pero... digámoslo así. Lo escribí ahora, nunca más volvamos a hablar sobre ello, muchas gracias.

En años sucesivos, líneas melódicas de Los planetas de Holst han aparecido un poco aquí y allá, y en todas partes, incluyendo el tema NATO de Laibach, que es un cover de, adivinaron, Marte el portador de la guerra. Lo ya dicho: es una composición lo suficientemente cool como para ser plag... cop... tomar inspiración de ella y aplicarla a las propias composiciones. O fusilárselas entera, como lo hizo Isao Tomita cuando grabó un cover electrónico íntegro en su disco The Planets de 1.976, lo que le valió la correspondiente demanda por plagio por parte de los herederos de Holst. Y respecto de eso, una buena noticia. Como Holst murió en 1.934, si viven en un país que aplica la regla "vida del autor más setenta años" para la propiedad intelectual, Holst es juego libre desde 2.004; si en cambio viven en un país con la regla de "vida del autor más cien años", les toca esperar hasta 2.034... Ya saben cómo elegir el país en que vivirán, si es que quieren saquearle al pobre Holst con impunidad. Como lo ha hecho más de algún exponente en la siguiente lista que consignamos, tan épica que se necesitarán dos posteos a falta de uno para examinarla íntegra.

2.- El tema principal de Cumbres de pasión, de Erich Wolfgang Korngold (1.942).



Admitámoslo de entrada. Este es el caso más discutible de parecido. La melodía guarda alguna muy lejana similtud, pero los arreglos son muy diferentes. Pero aún así lo incluimos por dos razones. Una, por su vinculación con otra entrada que encontraremos más adelante en este listado. Y la otra, porque al último son ustedes quienes, si se toman la molestia de escuchar la música, les tocará decidir como jueces y jurado, si es que el parecido es coincidencia, o podría tratarse del más tenebroso prospecto de que la partitura holstiana llegó hasta los productores de la película, pero firmada por Korngold. Y mencionemos también una tercera razón, que nada tiene que ver con Música, pero un poco de cultura de trivia no le hace daño a nadie. En esta película actuó Ronald Reagan. Sí, el ex Presidente. Díganlo con Emmett Doc Brown y conmigo: "¿Y quién es el Vicepresidente? ¿Jerry Lewis?".

Lo decíamos antes. Muchos compositores que por filiación al pasado de moda Romanticismo eran mirados como de segunda, se pasaron a Hollywood en los inicios del cine sonoro, y Erich Wolfgang Korngold fue uno de ellos; escribió las partituras para dos clásicos de Errol Flynn, en concreto Capitán Blood de 1.935 y Las aventuras de Robin Hood de 1.938. La música compuesta por Korngold para Cumbres de pasión tiene una vaga semejanza con Los planetas, pero también, tiene arreglos románticos que no estarían fuera de lugar en el concierto de algún compositor eslavo de la segunda mitad del XIX, mientras que Holst es claramente un compositor moderno, o lo que pasaba por moderno en 1.917. De manera que si en efecto Korngold se, digámoslo así, inspiró en Holst, entonces podemos considerarlo como una especie de cover holstiano pero en versión romántica. Algo así como cuando The Mike Flowers Pop grababa covers en versión Easy Listening de The Doors en 1.996, lo que probablemente hizo que Jim Morrison se revolviera en su tumba.

3.-  Gekkō Kamen Wa Dare Desō, de Goh Misawa (1.972).



Para ser sinceros, no tengo idea de quién canta este tema; Goh Misawa es el nombre que pone IMDb como compositor de la banda sonora. En cualquier caso, del título de la canción estoy razonablemente seguro porque en el estribillo, el cantante en efecto canta "Gekkō... Kamen wa... dareee... desōōō...", a lo cual el coro de niños responde en efecto la misma línea. Y si ustedes son viejunos como yo, y le dieron al reproductor para escuchar la canción, entonces ya los veo como una lágrima furtiva de nostalgia se desliza por sus mejillas. Porque en efecto, los viejunos como yo lo reconocerán, Gekkō Kamen es el nombre japonés del héroe que por estos lares hispanoamericanos llegamos a conocer como Capitán Centella.

Gekkō Kamen es un héroe japonés que viene a ser la respuesta del Sol Naciente a héroes como Batman o el Zorro, y es un enmascarado con una motocicleta muy cool que combate contra toda clase de malacatosos que emponzoñan este bello mundo para vivir; el personaje suele ser visto como el primer héroe tokusatsu, ese subgénero tan japonés que son los enmascarados golpeando criminales con artes marciales, que se hizo popular en Occidente con Power Rangers. La primera adaptación de Gekkō Kamen para la televisión fue en 1.958, aunque la versión más recordada por estos lares es el anime de 1.972. Y si ustedes le dieron al reproductor, ya habrán notado la similtud de esta melodía con Marte el Portador de la Guerra. No tanto que llegue al fusilamiento directo, pero no me extrañaría que el compositor haya tenido la melodía pegada en la cabeza y la hubiera utilizado, posiblemente sin querer.

4.- La banda sonora de La guerra de las galaxias, de John Williams (1.977), con bonus track adicional.



Durante años, John Williams ha sido saludado como un genio de las bandas sonoras, y no cabe duda de que ha dejado un gran legado tras de sí. Pero andando el tiempo, ciertas personillas que tienen la desagradable costumbre de buscarle termitas al maderamen, han ido subiendo videos a YouTube en los cuales han ido haciendo comparaciones entre la música de John Williams, y compositores más antiguos. Por eso, no debería sorprendernos el encontrarlo aquí. Aunque por otra parte, si ustedes le dieron al reproductor en la primera parte, la de Gustav Holst, ya estaban esperándoselo, ¿verdad? El video que encabeza este apartado, contiene el tema principal de La guerra de las galaxias de 1.977, que guarda una cierta semejanza con Marte el portador de la guerra de Holst... tal y como si hubiera sido tamizado por Korngold, porque también se ha apuntado el parecido con la banda sonora de Cumbres de pasión. ¡Todo se conecta! Pero, ¡momento! Sin salirnos ya no de Star Wars, sino de esta misma película, démosle ahora al famoso tema de la princesa Leia...



¿No suena con un cierto aire a Venus el portador de la paz, el segundo movimiento de Los Planetas de Holst? La línea melódica, por lo menos, guarda alguna semejanza, por debajo de que los arreglos son diferentes, por supuesto. Hablamos de John Williams, el niño símbolo del Romanticismo musical en el mundo de las bandas sonoras de la segunda mitad del siglo XX, y no esperaríamos otra cosa. Por supuesto, tiene gracia que el trabajo de Williams tenga un parecido bastante sospechoso con la obra holstiana, pero en un estilo que ya para el tiempo de Holst era considerado caduco por éste y otros adláteres de la creatividad musical. Luego la gente se pregunta por qué los especialistas en Música Selecta miran tan por encima a los compositores de bandas sonoras.


Y un último tema adicional, aunque éste de la banda sonora de El regreso del jedi de 1.983. En lo personal, aunque el parecido sea muy distante, me es imposible no escuchar el tema del Emperador, sin tener en el oído a Neptuno el místico, el séptimo movimiento de Los planetas de Holst. No por la instrumentación, mucho más bombástica tratándose de Williams, claro, sino por la manera de usar los coros, aunque en este caso es un coro masculino en vez de femenino porque deseamos un efecto tenebroso en vez de etéreo. Es el Emperador, después de todo. Aunque lo mismo podría haber salido de György Ligeti, compositor a quien Stanley Kubrick no se fusiló para 2001: Odisea del espacio, sino que... usó su música de manera directa, y asunto arreglado.

Y con esto, hemos llegado al necesario punto de inflexión en nuestro viaje por la Música a través de los tiempos... del Cine, que no lleva tanto tiempo en el mundo, pero sí. ¿Qué toca para la segunda parte y final de este posteo? Algo de anime. Hans Zimmer. James Bond. Y una sorpresita inesperada al final. De manera que quedan cordialmente invitados para leer la segunda parte y final de este posteo, aquí en la Guillermocracia.

domingo, 10 de junio de 2018

De los aviones a Internet: Las Personas del Año que nos trajeron ciencia y tecnología.

Portada de la edición del 19 de Abril de 1.949 de la revista Time, homenajeando a Chuck Yeager, el primer piloto confirmado en romper la barrera del sonido.
La vida está llena de pequeños rituales que muy en el fondo son inútiles, pero que están cargados de un cierto simbolismo. Y a los seres humanos nos chifla vivir de símbolos. Uno de esos pequeños rituales simbólicos de nuestra civilización, año a año, es el nombramiento de Persona del Año que ha hecho la revista Time desde 1.927. No es que el mundo vaya a cambiar en realidad después de un nombramiento de éstos. ¿Alguien acaso recuerda quién fue la Persona del Año, el año pasado...? ¿No? Pues... eso. Y sin embargo, estos nombramientos son un pequeño indicio que sirve para tomarle el pulso al mundo, un recordatorio de lo que ayer se consideraba como lo más relevante del minuto. Ayudado porque la revista Time se ha ganado una cierta reputación, y por ende, tiene más peso una nominación de su parte que de, digamos, el Club de Actualidad Mundial de Perejiles Asociados (CAMPA). Y si no existe ese club, debería. ¿O no les gustaría a ustedes ser miembros de un club con un nombre tan vistoso? ¿Tampoco? No me extraña.

Repasemos. Cada año, desde 1.927, la Revista Time nombra a una Persona del Año, que se supone es quien ha influido más en la marcha de los 365 días anteriores; hasta 1.999 era Hombre o Mujer del Año, pero ahora es Persona del Año, aunque en algunas ocasiones son colectivos, e incluso gente tan indefinida como... Usted, en el año 2.006. El nombramiento no supone un sello de calidad o aprobación, ya que la influencia, se supone, puede ser beneficiosa o perjudicial. En último término, se trata de quien más ha dado de qué hablar en el año anterior, sea para bien o para mal. Por supuesto, este nombramiento es como los concursos de belleza, en que no gana la más bonita sino la que le gusta más al jurado, y por lo tanto, más de algún nombramiento es discutible, ya que al final del día, no es la Persona del Año a secas, sino más bien, la Persona del Año que le gusta a ese club de amiguetes que son los jerifaltes de la Revista Time.

De manera que, siempre en el entendido de que estos nombramientos son simbólicos o representativos de un determinado tiempo, cultura y lugar, es que nos preguntamos, entre las muchas posibles cuestiones que podrían plantearse... ¿Qué tan relevante ha sido la ciencia y la tecnología para estos nombramientos? No debemos olvidarnos de que, por un lado, la ciencia y la tecnología mueven el mundo, y por lo tanto, uno podría buenamente suponer que la mayoría de los años, el nombramiento debería tocarle a un científico o un inventor. Por otro lado, muchos avances científicos o tecnológicos no manifiestan su verdadero peso o influencia sino hasta muchos años después, y por lo tanto, es más fácil nombrar como personaje más destacado del año a un político, cuyas obras se ven o parecen mucho más inmediatas.

De manera que en este posteo, le haremos un pequeño repaso a las Personas del Año que ha nombrado la revista Time y que, de una manera u otra, se vinculan con lo científico y lo tecnológico, en cómo las nuevas investigaciones y los nuevos inventos han ido cambiando poco a poco el mundo. No deja de ser un ejercicio interesante, quizás algo frívolo, pero quizás diga algo sobre el mundo, tal y como lo hemos estado viendo en retrospectiva. Y... vamos a ello.

1.927 - Charles Lindbergh.

El primer Hombre del Año, que no Persona en ese tiempo por razones... de época, digámoslo así, no fue un científico o un inventor, pero sí uno que inflamó la imaginación popular de su tiempo, al ser el primero que consiguió pilotar un avión en un vuelo sin escalas de lado a lado del Océano Atlántico, despegando en Nueva York y aterrizando en París. En un sentido simbólico, la hazaña de Lindbergh, apenas veinticuatro años después de que los hermanos Wright hicieran volar su aparato más pesado que el aire, es el fin de una era, el de la aviación como una quijotada romántica de caballeros valientes, para dar paso al nuevo período en que la aviación pasó a formar parte de la vida cotidiana de las personas. Hoy en día, aparte de estrellones aquí y allá, volar en avión sólo hace noticia cuando tu insoportable amigo de Facebook renuncia a los beneficios del micasismo e inunda su perfil con fotos suyas en a saber qué parte del mundo. Y que se quede allá, dices tú, para tus adentros.

1.955 - Harlow Curtice.

Es comprensible que la revista Time se la pasara un cuarto de siglo sin volver a tocar la ciencia y tecnología; fue la excitante época, después de todo, de esos loquitos nazis, de la Segunda Guerra Mundial, y de la construcción de orden geopolítico nuclear posterior. Normal que, salvo el Combatiente Americano nombrado en 1.950 por aquello de Corea, todo el resto hayan sido políticos. Pero en 1.955 hubo una cierta desviación, cuando le tocó a Harlow Curtice. ¿Quién? El hombre que fue presidente de General Motors de 1.953 a 1.958. Vale, no es un científico o inventor sino un empresario. Pero es el empresario de la industria automovilística, que en esos años anteriores a la carrera espacial venía siendo sinónimo de tecnología de punta. En medio de una economía no demasiado boyante, Curtice apostó por un amplio plan de inversiones, y dicho plan pagó: General Motors se transformó en la primera corporación en la Historia Universal que hizo más de mil millones de dólares en utilidades al año. Visto desde cierto punto de vista, General Motors fue el Google o el Facebook de mediados del siglo XX: una corporación que se basa en tecnología de punta y una abrumadora inversión para hacerse de una posición dominante de mercado. Irónicamente, fue una de las compañías barridas por la crisis económica de 2.008... ¿será esto también un anuncio del futuro destino de las grandes compañías basadas en la navegación en línea, de la actualidad...?

1.960 - Científicos de Estados Unidos.

Es casi como si la revista Time, avergonzada, hubiera decidido ponerse al día con la ciencia, de manera que por tercera vez creó un Hombre del Año con un colectivo: los científicos de Estados Unidos. Las anteriores fueron el Combatiente Americano y el Freedom Fighter húngaro, si se lo preguntan. Repasar la lista de quince representantes del científico estadounidense es casi tomarle el pulso a lo que era la ciencia de avanzada en su día: Genética y Bioquímica (Linus Pauling, George Beadle, John Franklin Enders, Joshua Lederberg, Robert Burns Woodward), Ingeniería de vuelo (Charles Stark Draper), Física de Partículas (Donald A. Glaser, Edward Mills Purcell, Isidor Isaac Rabi, Emilio Segrè, Edward Teller el padre de la bomba de hidrógeno), la temprana computación (William Shockley), el rayo láser (Charles H. Townes), la investigación espacial (James Van Allen), ¡la datación por carbono 14! (Willard Libby). O sea, gentes a las cuales les debemos la comprensión de los mecanismos bioquímicos de la vida, la navegación por el espacio, y también que ustedes puedan estar leyendo la Guillermocracia a través de un computador personal. No es menor, como puede verse.

1.968 - Los astronautas del Apolo 8.

En 1.961 el Hombre del Año no fue Yuri Gagarin sino John F. Kennedy, y en general, la revista Time ignoró en lo sucesivo la entonces candente carrera espacial. Pero se puso al día nombrando en 1.968 a la tripulación del Apolo 8, conformada por William Anders, Frank Borman y Jim Lovell, quienes en cierta medida fueron en su día la encarnación real de la famosa frase de la contemporánea Star Trek: "Ir atrevidamente allí donde ningún hombre ha ido antes". Hasta la fecha, todos los humanos ascendiendo al espacio llegaban a lo sumo hasta la órbita terrestre. La misión Apolo 8 fue la primera que se aventuró más allá, saltando de la órbita terrestre a la lunar. Una aventura no exenta de riesgos, como lo probó después la cápsula Apolo 13, que iba a la Luna, la pifió, y estuvo a punto de quedarse convertida en el primer frío sarcófago del espacio exterior, en vez de salir como salió, o sea, convertirse en una heroica y algo aburrida película dirigida por Ron Howard. Curiosamente... al año siguiente, ni Neil Armstrong, ni el Apolo 11, ni la NASA, fueron nombrados Hombres del Año. Por alguna razón, ese honor le correspondió a los Americanos del Medio Oeste. Lo ya dicho, no gana la más bonita, sino la que le gusta más al jurado...

1.982 - El computador.

Durante la siguiente década, la revista Time se olvida de la ciencia y la tecnología. Incluso, cuando nombró Mujeres del Año a la Mujer Estadounidense en 1.975, entre sus doce representantes no hay ninguna científica o inventora. En 1.980 el Hombre del Año fue Ronald Reagan en vez de, digamos, Carl Sagan por haber inflamado la imaginación de una generación completa con Cosmos. Pero en 1.981 irrumpió el computador personal, y de pronto, esos cacharros de Ciencia Ficción estaban invadiendo los hogares como hongos. Tanto, que incluso los músicos alemanes de Kraftwerk se pusieron al día y lanzaron su disco Computerwelt. Por una vez, la revista Time olfateó la revolución tecnológica que se venía encima, y acreditó el hecho, el cual por suerte tuvo resultados más felices que los de la película Juegos de guerra. O más infelices que los de La chica explosiva. Decidan ustedes. Por cierto: es la primera y hasta el minuto única vez en que el nombramiento no ha sido para un Hombre, una Mujer o una Persona del Año, sino... una Máquina del Año. Roguemos porque la siguiente no sea Skynet.

1.988 - La Tierra en peligro.

El movimiento ecológico empezó a crecer en la década de 1.960, agarró vuelo en la de 1.970, y alcanzó un máximo en la de 1.980. Por primera vez, la Ecología no era un asunto de cuatro lunáticos con exceso de cannabis en el cuerpo, sino que invadió el debate público a todo nivel. Todos aprendimos lo que era el smog, comenzamos a preocuparnos por esos malvados clorofluorocarbonos que atacaban la inocente capa de ozono, empezó a hablarse de cambio climático... La revista Time acreditó esto nombrando a la Tierra en peligro como Planeta del Año. Porque, bueno, si nos cargamos el medio ambiente, no van a quedar humanos para ser nombrados Persona del Año a futuro. Una obviedad, claro, pero debemos decirlo porque a veces la gente se pone tonta mientras cambia automóvil y celular de manera innecesaria todos los años, y al demonio con la huella de carbono o el impacto sobre el medio ambiente. Por desgracia, en la actualidad la cosa no ha mejorado. El tema alcanzó un punto de saturación, la gente se cansó de los santurrones proclamando el inminente apocalipsis ecológico, y en la actualidad, ahí tenemos a las hordas de brutos ignorantes negando el calentamiento global. Sería bonito que para 2.018, por aquello de los treinta años, la Tierra en peligro volviera a ser Persona del Año. Sería sin lugar a dudas más significativo que Las Que Rompieron El Silencio de 2.017, porque el acoso sexual y el casting couch son temas importantes, por supuesto que sí, pero la buena salud de la Tierra, nuestro hogar común, puede que lo sea un poquito más. Digo yo.

1.996 - David Ho.

Creíamos que se habían ido para siempre, pero fuimos demasiado optimistas. Con el desarrollo de la teoría microbiológica de las enfermedades y de las vacunas entre los siglos XIX y XX, las grandes pandemias parecían cosa del pasado. La década de 1.980 nos demostró lo equivocados que estábamos, cuando vino una nueva enfermedad silenciosa y letal: el SIDA. Este científico estadounidense es en realidad un inmigrante (guiño, guiño) taiwanés. Su labor resultó clave para entender los mecanismos de replicación del VIH, y el desarrollo de las terapias antiretrovirales que transformaron al SIDA de una enfermedad con pronóstico seguro de muerte, en apenas una condición crónica. Por supuesto, la idea es seguir adelante y conseguir la vacuna y el antídoto contra el SIDA, pero por el minuto, mantenerla en estado crónico cuenta como un avance. En particular para las farmacéuticas que tienen un público cautivo ad eternum en vez de darles una cura definitiva, ya puestos con un poco de mala leche. Dicho sea de paso, Alexander Fleming, el hombre que desarrolló la penicilina, el primer antibiótico, nunca fue nombrado como Persona del Año. Claro, inventó la penicilina en 1.929, pero hubo que esperar hasta la Segunda Guerra Mundial y el tratamiento de las infecciones de campaña para demostrar su verdadero poder, otra muestra de cómo no siempre es fácil determinar en su día, qué avance científico va a cambiar el mundo, y cuál no.

1.997 - Andrew Grove.

Andrew, ¿quién? La palabra mágica aquí es: Intel. La empresa que fabrica microprocesadores. O por ponerlo en términos más amplios: uno de los prohombres que ayudó a erigir Silicon Valley. Un poco de ironía: mientras que en 1.956 los Freedom Fighters de Hungría se ganaban la nominación a Hombre del Año, Andrew Grove, húngaro él mismo, se fugaba a Estados Unidos. Sí, señor Trump: La moderna industria de los microprocesadores que entre otras cosas sirve para que usted vandalice Twitter... esa industria la inventó un inmigrante. Pero volviendo al señor Grove, éste se familiarizó con el tema de los circuitos integrados, la base de lo que en esa época vino a llamarse los microcomputadores, antepasados del computador personal nombrado como Homb... Máquina del Año en 1.982... El gran giro vino cuando Intel, la empresa fabricante de microprocesadores que manejaba Grove, consiguió un trato para ser el proveedor exclusivo de éstos para IBM, lo que significó que durante años, prácticamente todos los computadores personales del mundo usaban circuitos de Intel. Todavía hoy, Intel es un gigante en materia de circuitos, y una de las empresas que tiran del carro de Silicon Valley, aunque en su propio rubro han sido relegados al segundo puesto por Samsung. Si ahora en 2.018 usas un computador Apple, Lenovo, HP o Dell, estás usando circuitos de Intel, para que quedemos más claros. Lo ya dicho: en materia tecnológica, muchos de los más grandes avances tienden a pasar un tanto desapercibidos.

1.999 - Jeff Bezos.

Es como si después de años de haberle prestado una atención más bien nominal a la ciencia y la tecnología, la revista Time hubiera querido hacer acto de contrición, y por tercera vez en cuatro años, vuelve a mirar a este rubro. Puede que la década de 1.990 haya sido la edad heroica en materia de navegar por Internet, pero de todas maneras, en la misma surgieron la mayor parte de los desarrollos que configuraron la red mundial, tal y como la conocemos. Incluyendo el entonces llamado e-commerce, porque todo era más cool anteponiéndole una letra e, no como ahora que es más cool si se le antepone una letra i. En 1.993, Bezos fundó una humilde empresa para vender libros vía Internet, y como quería un nombre que estuviera más o menos cerca del inicio del alfabeto, se acordó de cierto río en Brasil y la llamó Amazon.com. Todos sabemos en qué acabó eso. Hoy en día, Bezos es dueño del The Washington Post, el mítico periódico que en su día derribó al Presidente Richard Nixon, si vieron la película Todos los hombres del Presidente. Y está invirtiendo en el turismo espacial, entre todas las cosas. Y todo, por convertir en realidad una idea que hasta el minuto era pasto de Ciencia Ficción para dejar boquiabiertos a los peques de la casa.

2.006 - Usted.

Hasta mediados de la década de 2.000, Internet era ese reino esotérico en donde debías saber ese lenguaje de runas que eran los códigos de programación, para pasar de usuario a creador de contenidos. Hasta que de pronto, estalló la blogósfera. Que tuvo su auge y ahora se ha comprimido en beneficio de las redes sociales, porque tener y mantener un blog tiene su joda, pero bueno, era 2.006 todavía. El caso es que la revista Time decidió entonces que la Persona del Año eran los creadores de contenidos, ya que por primera vez en la Historia Universal se rompía la dicotomía entre un creador y su auditorio; gracias a Internet, ahora todos podemos ser creadores y a la vez auditorio del resto. Claro, después pasa lo que pasa, que todos quieren ser caciques y nadie quiere ser indio, todos hablan y nadie escucha, no todos los creadores de contenido crean contenidos interesantes, las redes sociales se llenan de fotografías con el sandwich de carne con mayonesa que me voy a comer de almuerzo... Pero la intención es lo que cuenta, dicen. En lo que a mí respecta, es una Persona del Año que me hace feliz. Después de todo, yo también soy un creador de contenidos, así es que gracias a esto, puedo sentirme un millonésimo más Persona del Año. No soy tan popular como la gente de Honest Trailers, pero en fin, por algo se empieza...

2.010 - Mark Zuckerberg.

Todos nos conocemos la historia. Hasta los más descolgados del mundo y sus realidades, se han visto la película La red social, en donde Lex Luthor se reía en la cara de Spiderman, perdón, Jesse Eisenberg como Mark Zuckerberg hacía tonto a Andrew Garfield como Eduardo Saverin. Como sea, todos sabemos que Facebook fue la siguiente revolución. Un sitio en donde podrías estar conectado con todos tus amigos, compartiendo fotos, intercambiando mensajes, mintiendo como un bellaco, jugando juegos hoy en día olvidados, y de paso, haciendo más evidente el ostracismo de la gente que te cae mal, porque nada dice tanto "no me importas" como dejar en leído un mensaje y sin responderlo. Hubo una época en que parecía que Facebook iba a ser para siempre, como la Biblia, las pirámides egipcias, o la picazón en la entrepierna. Después saltó a la palestra el asunto de la minería de datos resumido en "cuando un producto es gratis, entonces es que tú eres el producto", y el todavía más opaco asunto de Cambridge Analytica. Y todo, mientras Facebook va declinando porque para los jóvenes ya no es cool, porque "es la red social en donde están metidos mis viejos", y eso significa que en algunos años, la tasa de perfiles abandonados superará a los niños y adolescentes creándose perfiles nuevos, con el consiguiente e inevitable colapso demográfico en línea. Aunque igual, en veinte a treinta años más, así como ahora existe la nostalgia por la década de 1.980, capaz que resuciten a Facebook como los vinilos hoy en día con los hipsters. Tiempo al tiempo...

2.014 - Luchadores contra el Ebola.

Lo decíamos más arriba. Creíamos que las enfermedades infecciosas estaban derrotadas. Sin embargo, mientras los microbios evolucionan y desarrollan resistencia a los antibióticos, y las enfermedades hospitalarias se vuelven cada vez más resistentes e intratables, nuevas amenazas vienen desde el exterior, desde rincones del medio ambiente antes no hollados por el pie humano, y que son hervideros de potenciales bichos muy entusiasmados con la perspectiva de aprovechar todo ese inmenso reservorio de alimento que es la carne de siete mil millones de seres humanos ambulantes y contando. En la actualidad, la epidemia de Ebola de 2.014 es casi una nota anecdótica a pie de página de lo que serán los recuentos de la década, por allá en 2.020. Pudo haber sido mucho peor. Si el Ebola hubiera saltado las barreras sanitarias y se hubiera cebado en el Primer Mundo, habría sido peor que la gripe española de 1.918; considerando los índices de mortalidad del Ebola, no me extrañaría que hubiera sido un escenario tan macabro como la Peste Negra de 1.348, la que se llevó a la cuarta parte de la población europea en apenas cuatro años... pero a nivel planetario. Los médicos, personal hospitalario y voluntarios que se sumaron a las filas de la guerra contra el Ebola y le plantaron un muro de contención hasta extinguir el brote epidémico, ésos sí que son héroes. Sin ellos, quizás ni yo estaría escribiendo esto, ni ustedes leyéndolo. Uno de los nombramientos como Persona del Año más justificados, si me lo preguntan.

Y ahora... soñar es bonito. ¡La Guillermocracia, Blog del Año según la Revista Time! Total, si un tipo como Donald Trump, cuya única gracia es ser un deslenguado que tiene dinero, consiguió ser nombrado Persona del Año, ¿cómo no lo vamos a lograr nosotros, eh...?

Uno que debió ser Persona del Año y no fue.

Related Posts with Thumbnails